Colección de Guías para el desarrollo de 0-12 años

Os adjuntamos una presentación publicada en Orientación andujar, de la serie titulada Mira quien crece  dedicada a las claves básicas del desarrollo infantil y juvenil y orientaciones a las familias para favorecer este proceso en el ámbito físico, intelectual y emocional.mira-quien-crece

El recurso se centra en las distintas etapas, pudiendo elegir una guía para cada edad.

Hay un breve capítulo en la historia de la mayoría de niños y niñas que con el tiempo se suele olvidar. Apenas dura un rato, pero resume muchas cosas a la vez. Es ese en el que el equipo del hospital en el que ha tenido lugar el nacimiento entrega con una sonrisa a los papás toda la responsabilidad con respecto a su retoño. A partir de entonces ya no dispondrán de un encantador personal técnico que les ayude con sus dudas y vacilaciones. La familia se despide del equipo de doctores y enfermería y en apenas unos minutos ya está en la calle, puertas afuera del hospital. Es como soltar amarras y empezar una nueva singladura.

La ilusión y la alegría se mezclan con algo parecido al vértigo. ¡Bienvenidos a esta sensación! Por muchos mapas y herramientas de navegación que madres y padres llevemos a bordo en forma de consejos de familiares y amigos, libros, sentido común, etc., nunca estaremos seguros de saber hacer las cosas del todo bien. Es decir, de no equivocarnos. Esa mezcla de ilusión, incertidumbre y miedos será ya nuestra compañera para toda la vida. Sobre todo, hasta que ese muñeco que llevamos en brazos se convierta en un adulto probablemente más alto que nosotros. Parece que todavía falta mucho para eso, pero luego el tiempo pasa volando…

Guía de 2-3 años

Guia de 3-4 años

Guía de 5-6 años

Guía de 6-8 años

Guía de 8-10 años

Guía de 10-12 años

 

Fuente:Orientacionandujar

Estereotipos en los cuentos infantiles clásicos.

Os reproducimos un artículo que consideramos de interés, y que nos puede ayudar a reflexionar sobre los estereotipos que reproducimos de forma insconsciente a la hora de contar cuentos.

Los personajes de los cuentos infantiles llevan implícitos una serie de estereotipos para diferenciar el bien del mal dentro de un marco cultural determinado cargados de sexismo.  A pesar de las adaptaciones que se han ido llevando a cabo a lo largo de los años, los roles de los personajes muestran unas características y valores muy estancados a través de las descripciones y acciones de estos en los textos infantiles. Asimismo, los personajes ofrecen un gran carácter moralizador que marca tendencia en las actitudes y valores de los más pequeños.estereotipos-cuentos-infantiles

 Además de estas características, también debo hacer hincapié en las diversas escenas cotidianas que ocurren en estos mundos de fantasía. En ellas, los personajes también marcan de nuevo sus estereotipos desnivelados en cuanto a género se refiere que, a su vez, son absorbidos y vistos con normalidad por las niñas y los niños que leen o escuchan las historias, tomando todo esto como modelo a seguir.

Por tanto, podemos diferenciar los roles marcados como perfiles físicos, perfiles emocionales y acciones o trabajos desempeñados por los distintos personajes.
Para darle forma, voy a poner distintos ejemplos de los personajes más conocidos de los cuentos:

      Por empezar con uno de ellos, la figura del príncipe suele representarse como un hombre fuerte, valiente, apuesto, guapo, en definitiva, un héroe. Su trabajo fundamental es encontrar a una desvalida princesa, y para ello, tendrá que luchar contra las fuerzas del mal para conseguirla como premio.

        La princesa de los cuentos es siempre muy bella, delicada, una persona que tiene poca autonomía y bastante dependencia. Siempre tiene algún problema con alguna bruja/madrastra. Se dedica normalmente a los cuidados del hogar y espera a ser rescatada por un apuesto príncipe.hada-de-los-cuentos                                                                 

   Por otra parte, la madrastra presenta habitualmente la destrucción de la familia. Suelen ser personas llenas de odio, rencor y apatía. La preocupación de las madrastras de los cuentos suele ser aprovecharse de los demás.

  La bruja es un ser feo y repugnante. Representa el mal personificado en una mujer. Se dedica a ser la villana que siempre va a por la princesa por envidia. Normalmente termina siendo destruida por su propio mal.

  Las niñas y los niños desamparados acostumbran a ocuparse de sus hermanos menores. Son supervivientes de algún hecho fatídico familiar. Sin embargo, las niñas suelen adquirir el rol de madre y ama de casa, mientras que ellos defienden habitualmente a sus seres queridos de villanos. Por tanto, tenemos dos tipos de héroes: la heroína sumisa y el héroe de acción.

    El hada casi siempre es una mujer mayor. Suele representar el amor de una madre. Utiliza la magia para proteger a las princesas y a los príncipes contra las malvadas, brujas y demás criaturas perversas.

    A grandes rasgos, lo que podemos sacar en claro de estos personajes es que las chicas frecuentan los papeles de amas de casa, madres, criadas, sumisas, personas dependientes si el personaje es bondadoso. Si por el contrario fuese un ser malvado, además de jugar un papel que personifica la mismísima crueldad, se representa bajo un aspecto de fealdad y repugnancia… Sin embargo, los chicos adquieren unas características totalmente distintas: actúan con valentía, con seguridad, con fortaleza, con independencia y salen de casa para combatir la maldad en un mundo lleno de aventuras.

 Teniendo en cuenta todo esto, es indudable que los cuentos infantiles son una herramienta de transmisión cultural de una fortaleza incalculable. A través de estas historias, estamos enseñando a nuestros peques   una serie de valores al igual que unos ejemplos de comportamiento que asimilan de forma sencilla reproduciendo estos estereotipos cargados de sexismo.

Todo esto implica que, a nivel psicológico, las niñas que destacan porque tienen una identidad más aventurera o los niños que tengan un sentido de la sensibilidad más acentuado (por poner un par de ejemplos), sean señalados socialmente e, incluso, muchos de ellos y ellas quizás no sepan encajar estas críticas provocando un exceso de preocupación y de cuestionamiento hacia su propia persona.

De nuevo los adultos  juegan un papel importante para el buen desarrollo de nuestr@s peques. Esta clase de historias que encontramos en cuentos escritos  y medios de comunicación realmente no aporta toda la objetividad que debería, ya que tanto los niños como las niñas deben ser tratadas como individuos únicos, con características propias, no como seres que reproducen los valores aprendidos e impuestos por la sociedad.

   Para terminar me gustaría subrayar que en cualquier parte del mundo encontramos a personas con distintas características que enriquecen la diversidad de nuestro planeta. Es fundamental para el desarrollo de cada individuo que permitamos y nos permitan ser como queramos, sin imposiciones ni críticas que impidan el desarrollo de nuestra propia identidad.

  Contar  cuentos clásicos   está genial. Si además inducimos a nuestras hijas y nuestros hijos a desarrollar un carácter crítico mientras que los leemos, les enseñaremos a construir una personalidad propia fuerte y con una gran autoestima que vaya eliminando las discriminaciones que se aprenden a través de estas historias infantiles.  

Fuente: cuentosencantamagicos.com

Elogios que destruyen la autoestima.

Si nos centramos en los elogios que los niños pueden recibir desde su infancia, podemos encontrar 3 elogios fundamentales que creemos que fomentan la autoestima cuando, en realidad, fomentan todo lo contrario.

1. Elogias la capacidad, no el esfuerzo

Esto es un error muy grave que da lugar a muchos problemas. El trabajo duro es lo que va a contar, lo que va a influir realmente en el resultado. Aunque seas muy inteligente, si no pones esfuerzo, no lograrás nada.

¿Nunca has escuchado ese alumno que tiene capacidad para aprobar, pero no la aprovecha? La falta de esfuerzo es lo que luego vas a obtener. Siempre hay que elogiar el esfuerzo, porque si elogiamos la capacidad destruirás la autoestima.

2. Elogias de forma exagerada, sin especificar

Algunos elogios son muy exagerados. ¿Cuáles serían unos buenos ejemplos?: “eres un genio”, “eres un artista”, etcétera. Estos elogios pueden tener un efecto contraproducente en los niños y en vez de elevarles y fortalecer su autoestima, hacer todo lo contrario.Aprende a realizar elogios más realistas como “me gusta…”, “qué bien te ha quedado…”, pero no aumentes de forma artificial la autoestima del niño, porque si le dices que es un genio ¡se lo va a creer! Y esto puede provocar que deje de esforzarse.

3. Añadir más presión, no es la solución.

Cuando elogiamos, a veces metemos más presión de la que debiéramos. Si alguien piensa que somos un genio, podemos caer en la cuenta de que tenemos que siempre mantener ese estatus. El niño se verá sometido a una presión totalmente innecesaria.

Es importante que se esfuercen y se superen, pero presión no es lo mismo que motivación. Es importante que el niño se vea motivado y no presionado. ¿Estrés tan jóvenes? ¿Ansiedad?
Aunque la palabra “elogio” sea algo positivo, como vemos puede ser muy negativa si no la utilizamos como debiéramos. Aprende a elogiar de la manera correcta y piensa que, a veces, no es necesario, al menos no en exceso.
Elogia, pero elogia el esfuerzo, la superación, ¡motiva! No premies lo fácil ni exageres. Es importante que las cosas cueste lograrlas, solo así sabremos el valor que realmente tienen.

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Cómo mejorar la colaboración entre familias y profesores.

El papel del profesorado y el de las familias en la educación de los niños y niñas son complementarios y esenciales para una formación completa, tanto académica como cultural, emocional, social y en valores. Por eso es importante caminar en la misma dirección para reforzar de forma mutua lo aprendido en los dos ámbitos: el escolar y el familiar. Sin embargo, a veces unos y otros, en vez de colaborar, contribuyen a poner barreras a la comunicación y el entendimiento en la comunidad educativa.

Nos hacemos eco de este artículo publicado por aulaplaneta que consideramos de interés. En el se recopilan doce consejos para familias y profesorado que mejorarán el diálogo, promoverán una educación integral y, en definitiva, ayudarán al desempeño del niño en el centro escolar y fuera de él.

SIETE CONSEJOS PARA QUE LOS PADRES SE IMPLIQUEN

Las siguientes recomendaciones te ayudarán a lograr una relación más fluida y provechosa con el profesorado de tus hijos.

    1. Valora al profesor/a y su trabajo. Confía en sus criterios y escucha y respeta sus decisiones porque el docente es quien mejor conoce las claves del proceso de enseñanza-aprendizaje.
   2. Mantén una comunicación frecuente. Acude siempre que el profesor/a convoque una reunión y, a ser posible, dos veces por curso. Es mejor no esperar a que surjan problemas para tratarlos: si mantienes la comunicación, podréis atajarlos juntos con antelación.
    3. Recurre a su ayuda ante problemas educativos o conflictos. Si surgen dificultades con una asignatura concreta, problemas de comportamiento o conflictos, o si tienes alguna duda que necesitas solucionar, solicita un encuentro con el docente para tratar el tema, antes de tomar una decisión basada solo en la versión de tu hijo.
    4. No pongas en duda la autoridad del docente. Tu hijo debe comprender que, en el ámbito escolar, su referencia es el profesor/a y siempre debe tratarle con consideración y aceptar sus decisiones e indicaciones. Para ello, los primeros que deben respetar al docente son los padres, especialmente frente a sus hijos.
    5. Habla con tus hijos sobre el colegio. Presta atención a la actitud del niño o adolescente respecto al centro escolar, el estudio, las diferentes asignaturas etc. Es importante que estés al tanto de cómo avanza y si tiene algún problema concreto, ya sea académico o de comportamiento. Puedes utilizar estas preguntas para saber cómo le ha ido a tu hijo en el colegio: para niños de 3 a 10 años y para mayores de 10 años.
    6. Refuerza el aprendizaje. El trabajo en casa debe complementar el realizado en el centro escolar, no solo en cuanto al estudio y los deberes, sino también en la formación en valores, el interés por la cultura y el arte o el fomento de la lectura. Para ello, mantén en casa un ambiente educativo que fomente la curiosidad y la creatividad.
    7. Participa en actividades del centro escolar. Trata de participar siempre que se requiera la colaboración de los padres en celebraciones o actos especiales que se desarrollan en el entorno escolar. Al implicarte, apoyarás la labor del centro y del profesorado y mostrarás al niño que valoras su trabajo en el colegio.

CINCO RECOMENDACIONES PARA EL PROFESORADO

Es importante la aportación de los docentes para lograr una mejor comunicación con la familia del alumno. Para ello, aplica las siguientes pautas:

    8. Escucha a los padres. Ellos son quienes mejor conocen al niño, sus particularidades y sus reacciones cuando llega a casa tras el colegio. Aconséjales al respecto con tacto, pero siempre escucha primero. Considéralos tus aliados y hazles ver que son parte esencial en la educación del niño.
    9. Pregunta y muestra interés. Pregunta a los padres por cambios de comportamiento, problemas en casa que puedan motivar un descenso en el rendimiento escolar o actitudes que puedan diferir en el ámbito familiar y escolar. Cuanta más información tengas sobre el niño, mejor podrás atender a sus necesidades.
    10. Personaliza las reuniones y comunicaciones. No te limites a informar de forma general sobre los avances en el aula, sé concreto y prepárate antes de reunirte o enviar una nota informativa para ofrecer a los padres la mayor cantidad posible de datos sobre su hijo, sus dificultades y fortalezas personales.
    11. Da todas las explicaciones necesarias. Cuando tengas un encuentro con los padres, habla con sencillez y no tengas miedo de extenderte en dar indicaciones, comentar el comportamiento del niño en el aula o describir los aspectos en los que puede mejorar. Atiende a todas sus preguntas y trata de que la charla sea lo más didáctica posible para que los padres sepan cómo actuar para solucionar los problemas a los que puede enfrentarse su hijo.
    12. Habla con los padres también para reforzar comportamientos. No limites las comunicaciones con la familia a las situaciones problemáticas o negativas; es recomendable que también destaques los aspectos positivos o las mejoras que ha experimentado el niño.

Guía para madres y padres con hijas adolescentes que sufren violencia de género.

Fruto de la experiencia vivida durante dos años en el programa de Atención Psicológica a Mujeres Menores de Edad Víctimas de Violencia de Género del IAM, (Instituto andaluz de la Mujer) y especiguia violenciaalmente en los grupos de apoyo a las familias, donde se detectó la demanda de formación, de apoyo y de orientación ante un problema que les resultaba totalmente nuevo y desconocido. Sus dudas, sus miedos, sus experiencias… han servido de base para realizar una guía sistematizada que pretende convertirse en una herramienta para ayudar a otras familias a afrontar la violencia de género que sufren sus hijas, así como servir de apoyo a profesionales que trabajen en este ámbito.    Acceso al recurso

Seis sencillos consejos para fomentar el sentido de la responsabilidad en tus hijos e hijas.

Desde Aulaplaneta, nos hacemos eco de este artículo para fomentar la responsabilidad en nuestros hijos e hijas.

La responsabilidad es una de las claves para que tus hijos afronten bien el día a día del curso y las obligaciones escolares, pero la educación en este ámbito debe comenzar y potenciarse en casa. Fomentar la responsabilidad es una tarea a largo plazo que se construye con pequeños pasos, hasta conseguir que tus hijos aprendan valores esenciales no solo para su formación sino también para su vida diaria, como el compromiso, el esfuerzo, la paciencia o la capacidad de superación. Te damos algunos consejos para lograrlo.

6 CONSEJOS PARA QUE TU HIJO SEA MÁS RESPONSABLE

Para fomentar la responsabilidad hay que trabajar diversas habilidades como la perseverancia, la asunción de tareas, el pensamiento crítico, la capacidad para tomar decisiones, la motivación o la organización del propio tiempo. Para ello:

1. Dale cierta independencia en el día a día. La responsabilidad está muy relacionada con la autonomía y con la capacidad de desenvolverse por uno mismo. Por ejemplo, dar una pequeña asignación de fin de semana y dejar que el propio niño la administre es una buena manera de que comprenda cuánto valen las cosas o descubra las ventajas de ahorrar.

2. Deja que decida. Hay muchos ámbitos en los que puedes ir animando a tus hijos a que elijan, aunque sea con tu ayuda y supervisión: la ropa que llevan, los libros que leen, los juegos que más les gustan o las actividades extraescolares que prefieren practicar. Y, siempre que sea posible, deja que asuma las consecuencias de sus decisiones, sean acertadas o erróneas.

3. Asígnale tareas en casa. Ocuparse de recoger sus juguetes y ordenar su cuarto, preparar los libros para el colegio cada mañana, hacer la cama o lavarse las manos antes de comer y los dientes después pueden ser actividades de las que tenga que responsabilizarse por sí mismo, sin necesidad de que debas recordárselo. De este modo aprenderá además a organizar su tiempo para cumplir con sus obligaciones y disfrutar del resto de la jornada. Aquí puedes ver las tareas adecuadas para cada edad y algunos consejos para conseguir que las realicen o colaboren en ellas.

4. Sé un ejemplo. Es importante que tu hijo aprenda lo que implica la responsabilidad de forma práctica, por observación e imitación. Por eso resulta fundamental que como padre o madre des ejemplo y asumas tus propias responsabilidades y le expliques a tu hijo por qué lo haces así.

5. Ayúdale a pensar por sí mismo. En vez de decirle directamente qué tiene que hacer, fomenta su pensamiento lógico y su capacidad de solucionar problemas o situaciones difíciles mediante el razonamiento. Para enseñar a tu hijo a ser responsable debes hacerle ver las ventajas de la responsabilidad y animarle a que comprenda que de ese modo conseguirá el resultado que se propone. En último término, se trata de que el niño actúe de forma correcta y sea responsable porque quiere serlo, no porque se le ordene.

6. Reconoce sus logros. Mantente firme si no cumple sus obligaciones y ayúdale cuando se equivoque o flaquee, pero no olvides apreciar sus méritos. De este modo le harás ver lo que ha conseguido gracias a su compromiso y su actitud responsable.

VENTAJAS DE LA RESPONSABILIDAD

La responsabilidad afecta de manera muy positiva a la construcción de la propia identidad, la autoestima, la autonomía y la independencia. El niño se siente útil porque aporta su esfuerzo y sus habilidades en el ámbito familiar, y lo mismo sucede en el centro escolar. Además, la responsabilidad es clave para conseguir que tu hijo se convierta en un buen estudiante, ya que le ayudará a que se esfuerce y trabaje por la mera satisfacción personal, para aprender y porque sabe que es su deber, no porque le obligues a ello.

 

¿Quieres que los niños te hagan caso?

¿Por qué cuesta tanto que los niños hagan caso? Quizás nuestro lenguaje influye en no conseguir la respuesta esperada . Hoy os compartimos una reflexión sobre las principales estrategias de comunicación que podríamos usar para que los niños y las niñas colaboren.

Lo que no es adecuado hacer:

1.- Reproches y acusaciones.

“¡He vuelto a encontrar huellas por toda la puerta! ¿Por qué tienes que  ensuciarla? Y en cualquier caso, ¿cuántas veces tendré que decirte que uses el pomo? Tu problema es que no me escuchas.”

2.- Insultos.

“¡Hay que ser un marrano para tener la habitación tan sucia!”

“Hoy estamos bajo cero y tú te pones una chaqueta de entretiempo. ¿Cómo puedes ser tan memo?¡Mira que llegas a hacer idioteces!”

3.- Amenazas.

“Si no has terminado de vestirte, cuando cuente hasta tres, me iré sin ti.”

4.- Órdenes.

“Quiero que limpies tu habitación ahora mismo”

“Ayúdame a entrar los paquetes. ¡Venga, date prisa!”

5.- Sermones moralizantes.

“¿Te parece bonito lo que has hecho, arrancarme el libro de las manos? Veo que no has comprendido la importancia de tener buenos modales. Lo que intento inculcarte es que si pretendes que los demás sean educados contigo, tú a cambio habrás de ser educado con ellos. No te gustaría que quitasen así tus juguetes, ¿verdad?. Pues procura ser respetuoso con las cosas ajenas.”

6.- Advertencias.

“¡Cuidado, no te quemes!”

“Si  no andas con ojo te atropellará un coche.”

“¡No te subas a ese árbol! ¿Es que quieres caerte?”

“Ponte la chaqueta o pillarás un resfriado”

7.- Victimismo.

“Ya veréis cuando tengáis hijos propios. Entonces sabréis lo que es la crispación”

“¿Ves estas canas? Pues las tengo por tu culpa.”

8.- Comparaciones.

“¿Por qué no te parecerás más a tu hermano? Él siempre acaba sus trabajos con antelación”.

“¿Por qué no vistes como Julio? Va siempre limpio… es un placer mirarle”.

9.- Sarcasmos.

“¿Sabías que tienes un control mañana y te has dejado el libro en escuela? ¡Qué espabilado! Es todo un alarde de inteligencia”.

“¿Esta es tu letra? Quizá tu profesor sabe leer chino; yo, no”.

10.- Profecías.

“Si continúas siendo tan egoísta, nadie querrá jugar contigo. A este paso vas a quedarte sin amigos”.

Está claro que ni los reproches, insultos, amenazas, órdenes, sermones moralizantes, advertencias, victimismos, comparaciones, sarcasmos o profecías invitan a colaborar.

Existen alternativas. Hay maneras de hacer que propician la colaboración de nuestros hijos sin menoscabar su autoestima ni dejarles secuelas de sentimientos nocivos. Y os damos 5 pistas para conseguirlo:

Técnicas de comunicación positiva:

1. DESCRIBIR.

Es difícil actuar correctamente cuando sacan a relucir nuestros defectos. Es más fácil concentrarse en el problema cuando se limitan a describírnoslo.

Cuando los adultos describen el problema, dan a sus hijos la oportunidad de entender por sí mismos lo que hay que hacer.

Tendemos muchas veces a usar con nuestro lenguaje generalidades tipo “Todo está hecho un desastre” cuando lo que nosotros queremos es decir “La habitación está muy desordenada, la ordenamos”. Las generalidades no son alentadoras,  mientras que si nos ceñimos a los hechos concretos es mucho más fácil llevar a la acción.

2.  DAR INFORMACIÓN

La información es mucho más fácil de aceptar que una acusación. Cuando a los niños se les da información precisa, los niños suelen saber de un modo automático cómo han de actuar.

Veamos un ejemplo:

    C.Negativa ” ¿Cuántas veces tendré que decirte que apagues la luz al salir del baño?.
    C.Positiva” La luz del cuarto de baño está encendida”.

3. EXPRESARSE SUCINTAMENTE.

Es necesario expresarse con pocas palabras para propiciar la colaboración. Hay contraste entre una larga parrafada y tres palabras bien dichas, por ejemplo. En este caso “menos es más”.A los niños les disgustan los discursos, los sermones y las explicaciones largas. Para ellos, cuanto más breve sea el recordatorio mucho mejor.

Veamos un ejemplo:

    C.Negativa: ” Niños os he pedido una y otra vez que os pongáis el pijama y lo único que he conseguido es que os quedéis aquí haciendo el payaso os habéis comprometido a poneros el pijama antes de ver la televisión y no veo el menor indicio de que vayáis a cumplir vuestra promesa”.
    C.Positiva: ” Niños, los pijamas”

4. COMENTAR LOS PROPIOS SENTIMIENTOS.

Los hijos tienen derecho a conocer los verdaderos sentimientos de los padres. Al describírselos, seremos honestos si necesidad de herirles. Cuando más efectivos resultan los adultos es cuando hablan sólo de lo que sienten. Es importante hablar en primera persona. Es posible colaborar con alguien que expresa irritación o enfado, siempre que no nos ataque a nosotros.

Veamos un ejemplo:

      C.Negativa: “Para ya eres un pesado”
     C.Positiva: “No me gusta que me interrumpas mientras estoy hablando con alguien”.

5. ESCRIBIR UNA NOTA.

Algunas veces, nada de lo que digamos será tan concluyente como una frase escrita.

Veamos un ejemplo:

    Imaginad que no queréis que los niños vean la televisión hasta que hayan hecho los deberes, podemos enganchar un post-it en la televisión que ponga: ” ANTES DE ENCENDERME , PIENSA ” ¿HE TERMINADO LOS DEBERES? “.

Fuente: Cuentosparacrecer.

5 consejos de Howard Gardner para padres y madres.

La semana pasada el Dr. Howard Gardner, el creador de la Teoría de las Inteligencias Múltiples, visitaba el Colegio Montserrat de Barcelona para hablar con alumnos y profesores durante las actividades de aula y observar la aplicación de su teoría en la práctica real.

Una de las asistentes, Meritxell Viñas, nos ofrece este resúmen que puede resultar de nuestro interes.

1. No es necesario medir las inteligencias múltiples de los niños a menos que haya un problema de aprendizaje
En nuestra tradición por cuantificar la inteligencia en un número IQ, muchos padres y madres desean medir las inteligencias múltiples con las que nace su hijo. Howard Gardner no es partidario de ello. Si el niño está feliz y tiene intereses personales, hobbies y amigos, lo mejor es dejarle tranquilo. En la mayoría de casos los padres ni siquiera han pensado el propósito del test ni si los resultados les harían variar de algún modo la educación que reciben sus hijos.

Adicionalmente el tipo de test que se utiliza frecuentemente para evaluar la inteligencia son los tests de respuesta múltiple o respuestas cortas, a veces con lápiz y papel o con un ordenador, pero que por su naturaleza únicamente miden un tipo de inteligencia. Como consecuencia, sólo los niños con una buena inteligencia lingüística y lógica, harán un buen test.

Si se desea evaluar las inteligencias múltiples en un niño es importante crear entornos de evaluación en donde los niños tengan que usar una inteligencia en concreto y observar su comportamiento. Podríamos evaluar por ejemplo:

Inteligencia espacial: Crear un espacio en donde los niños tengan que montar y desmontar objetos conocidos.
Inteligencia musical: Presentarles instrumentos para ver si son capaces de crear o reproducir melodías que hayan escuchado.
Inteligencia lingüística: Observar la expresión oral proponiendo recitar poemas, aprender vocabulario nuevo o introducir un idioma extranjero.
Inteligencia corporal: Practicar diferentes actividades físicas desde la gimnasia, el fútbol, el tenis hasta pruebas de atletismo, equilibrio y fuerza.
Inteligencia naturalista: Identificar o enumerar diferentes elementos de las plantas, animales o personas de su entorno, ya sea a simple vista o con una lupa.
Inteligencia lógico-matemática: Jugar a juegos de ajedrez o laberintos.
Inteligencia interpersonal e intrapersonal: Proponer una actividad de equipo en donde los niños tengan que relacionarse entre ellos, tomar la iniciativa y consensuar decisiones. La dinámica de grupo identifica a niños con capacidades de liderazgo, de escucha, de conciliación o de empatía con las dificultades de los demás, así como las capacidades individuales para superar la presión, el error o el fracaso.

Howard Gardner nos remarcaba que el conocimiento de aquellas inteligencias predominantes y aquellas débiles en un niño es sólo importante cuando hay algún tipo de problema. En ese caso necesitas saber la naturaleza del problema y averiguar si la actividad planteada o el entorno le crea un problema por su falta de aptitud en una inteligencia concreta. En estos casos el profesor se enfrenta al reto de ofrecerle la oportunidad de aprender de forma diferente con una actividad más adecuada a sus habilidades.

Los profesores han de atraer con sus actividades a una amplia gama de inteligencias. Algunos estudiantes aprenden de forma visual, otros prefieren experiencias más táctiles, otros necesitan oír la información presentada de forma oral. Todos los educadores deben asumir que en cada clase existe una diversidad cognitiva y han de presentar la información de forma variada.

2. El tiempo dedicado a desarrollar cada una de las inteligencias no ha de ser necesariamente el mismo.

Según nuestra lotería genética nacemos con unas inteligencias más desarrolladas que otras. Mientras un niño es un atleta nato, otro aprende a leer a los 4 años y otro es capaz de capaz de dibujar con suma perfección.

La pregunta que un padre o madre se hace con frecuencia es si debemos concentrarnos en el desarrollo de aquellas inteligencias en donde nuestro hijo ya tiene cierta ventaja desde el inicio de su vida o por el contrario intentar dedicarnos a las inteligencias más débiles para compensar ese desequilibrio.

Según Howard Gardner no hay una respuesta correcta o incorrecta. Podemos promover aquellas actividades que motivan más al niño dado su inteligencia en ellas o por el contrario reforzar aquellas habilidades que personalmente encontramos importantes para su futuro.

Si un niño tiene facilidad para aprender idiomas, podemos exponerle a más lenguas extranjeras que a otro, pero si vemos que tiene dificultad en operaciones lógico-matemáticas, podemos introducirle a juegos como el ajedrez para reforzar el desarrollo de esa inteligencia. A medida que el niño se hace mayor, será él mismo quien decida qué y cómo desea aprender.

3. Los padres han de evitar el narcisismo positivo y el narcisismo negativo

En el afán de conseguir todo el potencial intelectual de un hijo, a veces un padre superpone su agenda personal al interés y la habilidad del niño. Un narcisismo positivo se da por ejemplo cuando un padre que es muy buen tenista, impone o insiste en que el hijo practique ese deporte para que él también lo sea.

También existe el caso contrario, el narcisismo negativo, en donde el padre no es un buen tenista pero impone ese deporte para que el hijo sí lo llegue a ser. Ambas situaciones son perjudiciales en su educación.

4. La tecnología crea dependencia en los adolescentes y los padres debemos dar ejemplo y supervisar su uso.

Howard Gardner, junto con Katie Davis, llevaron a cabo en el 2008 un detallado estudio sobre las actividades de los jóvenes en los medios digitales y sus efectos en la vida con énfasis en tres aspectos importantes de la persona: identidad, intimidad e imaginación. Con los resultados de este estudio publicaron el libro “The App Generation“, la Generación de las Apps.

El libro enfatiza que no todas las Apps son iguales en sus efectos en los jóvenes. Mientras ciertas aplicaciones liberan de tiempo en actividades rudimentarias (Apps de productividad, de educación, de diseño, etc.), otras crean dependencia, especialmente las redes sociales. Los jóvenes dependen de ellas para encontrar respuestas a todas las cuestiones, para expresarse y para interactuar con otras personas.

Gardner nos habló de tr es conclusiones básicas en este exhaustivo estudio. El primer resultado nos indica que los adolescentes pasan un gran cantidad de tiempo cultivando una identidad propia y “deseable” en la red según sus parámetros y los establecidos por el grupo. Esta identidad externa es su marca personal, que no siempre es auténtica ni refleja la realidad completa de la persona.

Como consecuencia, el adolescente se siente restringido por una identidad que ha ido representando a lo largo del tiempo en las redes sociales que en muchos casos le impide explorar y expresar la evolución de la misma.

El segundo resultado nos muestra que los adolescentes están siempre conectados a través de actividades en las redes sociales, pero estas conexiones tienden a ser más superficiales.

Esta superficialidad se debe a la dificultad de conectar de forma significativa con cientos de amigos en Facebook y demás redes sociales y también a la reticencia de mostrar cualquier vulnerabilidad. Mostrar debilidades y problemas es clave para acercarse o llegar a intimar con otra persona y desarrollar una relación de confianza.

Los adolescentes reconocen que prefieren las comunicaciones con otras personas por mensajes de texto al ser rápido, fácil y contener menor riesgo. El peligro recae cuando las Apps como Facebook, Twitter o WhatsApp se usan para reemplazar las relaciones personales, el cara a cara, empobreciendo la experiencia humana.

El tercer resultado indica que la tecnología ha mejorado la imaginación gráfica y creativa de los adolescentes aunque la escritura literaria tiende a ser más mundana y con vocabulario común.

Howard Gardner, ante la inquietud de los padres en este tema, comentaba la dificultad de la situación para conseguir que los beneficios de la tecnología como herramienta de aprendizaje sobrepasen a los peligros de dependencia y entretenimiento banal. Ofrecía dos consejos concretos:

      Ser el modelo a seguir de nuestros hijos. Si queremos que desconecten, es primordial dar ejemplo propio mostrando cada día que nosotros somos capaces de desconectar de nuestros teléfonos móviles, tabletas y portátiles. Hay que fomentar el uso moderado de la tecnología para dedicar tiempo a otro tipo de actividades que implican conversaciones y experiencias en la vida real.

      Enseñarles habilidades de cálculo y programación para que ellos mismos puedan modificar o crear sus propias Apps trasladando la dependencia a la capacidad de transformación y dirección de sus objetivos con ellas.

5. Ser inteligente y ser persistente no es suficiente para que tu hijo llegue a ser un buen profesional.

En los últimos años Howard Gardner ha realizado una revisión importante de la Teoría de las Inteligencias Múltiples. Matiza que aunque aparentemente poseer un alto nivel de desarrollo en las inteligencias múltiples y ser capaz de esforzarse ante la dificultad, parecen las claves del éxito profesional y personal, realmente no es suficiente.

Gardner nos remarca que es indispensable que uno dirija y aplique esas dos habilidades con fines positivos y éticos que le conviertan en: una buena persona, un buen trabajador y un buen ciudadano. Esta observación dio lugar al proyecto The Good Project que responde a muchas de las preguntas éticas relacionadas con este tema.

Gardner ilustra siempre su argumento con el ejemplo de Adolf Hitler. Tanto él como su ejército demostraron un alto grado de entrega en su trabajo, pero ese esfuerzo iba dedicado a actividades crueles y criminales.

Igualmente cabe destacar que todos conocemos empresas de éxito con directivos inteligentes que trabajan duro, pero que en un afán de enriquecerse personalmente mienten, manipulan la información y realizan operaciones ilegales o poco éticas. Estas acciones, como fue el caso de la Banca en Europa hace unos años, acaba teniendo consecuencias desastrosas en otras personas perdiendo su trabajo y sus ahorros. No podemos considerar a estos ejecutivos como buenos profesionales.

Gardner define a “un buen trabajador” como una persona Excelente, Comprometida y Ética. Si trasladamos estas características a un buen educador se trataría de una persona con un amplio conocimiento de su materia, con gran motivación por su trabajo e interés por los niños y una persona que entiende que en ocasiones tendrá que tomar decisiones difíciles, con intereses contrapuestos y tendrá que evaluar con rigor el camino que considera más correcto. Cuando se equivoque, aprenderá de sus errores.

Fuente:Recursos TIC para profesores

Cómo aplicar límites.

Para educar de manera eficaz a nuestros hijos debemos marcar las reglas en casa con el objetivo de cumplirlas. El secreto es hacerlo de manera coherente y con firmeza. Una de las consecuencias educativas de una falta de habilidad a la hora de establecer las normas y de marcar los límites puede ser la falta de respeto, que se produce cuando hablamos demasiado, exageramos en la emoción, y en muchos casos, nos equivocamos en nuestra forma de expresar con claridad lo que queremos o lo hacemos con demasiada autoridad.

Cuando necesitamos decir a nuestros hijos que deben hacer algo y «ahora» (recoger los juguetes, irse a la cama, etc.), debemos tener en cuenta algunos consejos básicos:

1. Objetividad. Es frecuente escuchar en nosotrnormas-consecuencias-castigosos mismos y en otros padres expresiones como ‘Pórtate bien’, ‘sé bueno’, o ‘no hagas eso’. Nuestros hijos nos entenderán mejor si marcamos nuestras normas de una forma más concreta. Un límite bien especificado con frases cortas y órdenes precisas suele ser claro para un niño. ‘Habla bajito en una biblioteca’; ‘agarra mi mano para cruzar la calle’ son algunos ejemplos de formas que pueden aumentar sustancialmente la relación de complicidad con tu hijo.

2. Opciones. En muchos casos, podemos dar a nuestros hijos una oportunidad limitada para decidir como cumplir sus órdenes. La libertad de oportunidad hace que un niño sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: ‘Es la hora del baño. ¿Te quieres duchar o prefieres bañarte?’. ‘Es la hora de vestirse. ¿Quieres elegir un traje o lo hago yo?’ Esta es una forma más fácil y rápida de dar dos opciones a un niño para que haga exactamente lo que queremos.

3. Firmeza. En cuestiones realmente importantes, cuando existe una resistencia a la obediencia, nosotros necesitamos aplicar el límite con firmeza. Por ejemplo: ‘Vete a tu habitación ahora’ o ‘¡Para!, los juguetes no son para tirar’ son una muestra de ello. Los límites firmes se aplican mejor con un tono de voz seguro, sin gritos, y un gesto serio en el rostro. Los límites más suaves suponen que el niño tiene una opción de obedecer o no. Ejemplos de ligeros límites: ‘¿Por qué no te llevas los juguetes fuera de aquí?’; ‘Debes hacer las tareas de la escuela ahora’; ‘Vente a casa ahora, ¿vale?». Esos límites son apropiados para cuando se desea que el niño tome un cierto camino. De cualquier modo, para esas pocas obligaciones ‘debe estar hecho’, serás mejor cómplice de tu hijo/a si aplicas un firme mandato. La firmeza está entre lo ligero y lo autoritario.

4. Acentúa lo positivo. Los niños son más receptivos al hacer lo que se les ordena cuando reciben refuerzos positivos. Algunas represiones directas como el ‘no’, dicen a un niño que es inaceptable su actuación, pero no explica qué comportamiento es el apropiado. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer (‘habla bajo’) antes de lo que no debe hacer (‘No grites’). Los padres autoritarios tienden a dar más órdenes y a decir ‘no’, mientras los demás suelen cambiar las órdenes por las frases claras que comienzan con el verbo ‘hacer’.

5. Guarda distancias. Cuando decimos ‘quiero que te vayas a la cama ahora mismo’, estamos creando una lucha de poder personal con nuestros hijos. Una buena estrategia es hacer constar la regla de una forma impersonal. Por ejemplo: ‘Son las 8, hora de acostarse’ y le enseñas el reloj. En este caso, algunos conflictos y sentimientos estarán entre el niño y el reloj.

6. Explica el porqué. Cuando un niño entiende el motivo de una regla como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño porqué tiene que obedecer. Entendiendo la razón, los niños pueden desarrollar valores internos de conducta o comportamiento y crear su propia conciencia. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifiesta la razón en pocas palabras. Por ejemplo: ‘No muerdas a las personas. Eso les hará daño’. 

7. Sugiere una alternativa. Siempre que apliques un límite al comportamiento de un niño, intenta indicar una alternativa aceptable. Sonará menos negativo y tu hijo se sentirá compensado. De este modo, puedes decir: ‘ese es mi pintalabios y no es para jugar. Aquí tienes un lápiz y papel para pintar’. Al ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables. Este es un camino de expresión más correcto.

8. Firmeza en el cumplimiento. Una regla puntual es esencial para una efectiva puesta en práctica del límite. Una rutina flexible (acostarse a las 8 una noche, a las 8 y media en la próxima, y a las 9 en otra noche) invita a una resistencia y se torna imposible de cumplir. Rutinas y reglas importantes en la familia deberían ser efectivas día tras día, aunque estés cansado o indispuesto. Si das a tu hijo la oportunidad de dar vueltas a sus reglas, ellos seguramente intentarán resistir.

9. Desaprueba la conducta, no al niño. Deja claro a tus hijos e hijas que tu desaprobación está relacionada con su comportamiento y no va directamente hacia ellos. No muestres rechazo hacia los niños. Antes de decir ‘eres malo’, deberíamos decir ‘eso está mal hecho’ (desaprobación de la conducta).

10. Controla las emociones. Los investigadores señalan que cuando los padres están muy enojados castigan más seriamente y son más propensos a ser verbalmente y/o físicamente abusivos con sus niños. Hay épocas en que necesitamos llevar con más calma la situación y contar hasta diez antes de reaccionar. Delante de un mal comportamiento, lo mejor es contar un minuto con calma, y después preguntar con tranquilidad, ‘¿que ha sucedido aquí?’. 

 Fuente: Guiainfantil.com
 Foto: Ayudartepsicología.es

 

Guía para el uso inclusivo del lenguaje.

El lenguaje es el instrumento desde el que se produce la organización del pensamiento y desde el que se aprenden los cóUso_no_sexista_del_lenguaje-69b46digos y las normas para la comunicación; en definitiva, es el elemento fundamental en la construcción de la cultura. El lenguaje define el “yo”, lo que nos rodea, nos conforma. Lo utilizamos según lo necesitemos y así es cómo lo creamos.

Desde estas y otras muchas premisas la Federación Mujeres Jóvenes presenta esta guía sobre el uso no sexista del lenguaje, que desde él, desde nuestra forma de vida, nuestros estudios, investigaciones, conversaciones, lecturas y escrituras construimos el mundo que nos rodea y en el que vivimos; a través del lenguaje nos comunicamos y establecemos nuestras relaciones… y sólo cuando nos expresemos y nos reconozcamos de igual a igual empezaremos a vislumbrar, diferenciar y conseguir esa igualdad real que tanto deseamos y por la que apostamos.
Si no se nos nombra, no se nos ve.

Es por esta razón que desde Federación Mujeres Jóvenes reivindican un uso inclusivo del lenguaje, donde se nombre a las mujeres y nos facilitan  esta Guía, que se puede descargar gratuitamente en su web en la sección de materiales/listado de materiales/Guías, con alternativas correctas gramaticalmente para un lenguaje no excluyente.