Estudio sobre el desarrollo humano.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés para nuestra tarea educativa:

Durante los últimos 70 años los científicos en Gran Bretaña han estado estudiando a miles de niños a lo largo de sus vidas para descubrir por qué algunos acaban de adultos siendo felices y sanos mientras que otros tienen problemas. Es el estudio longitudinal de desarrollo humano de mayor duración en el mundo, ha producido algunas de las personas mejor estudiadas del planeta, mientras que va cambiando la forma de vivir, aprender y ser padres. Al revisar esta notable investigación, la periodista científica Helen Pearson comparte algunos hallazgos importantes y verdades simples sobre la vida y la buena educación de los hijos.

Este estudio revela que los padres y madres son un factor decisivo para el futuro de sus hijos. ¿Cómo ser buenos padres? La respuesta es tan sencilla, que probablemente les sorprenda.

Cuento para los niños sobre la frustración.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés para nuestra tarea educativa:

A menudo los niños se empeñan en que las cosas sean como las han imaginado, y cuando no lo son les da una pataleta, y no ven alternativas.

El cuento que no quería escribirse es la historia de una niña que quería escribir un cuento pero no podía. ¿Qué pasará al final? ¿podrá tener su cuento?…

 

Cuento para los niños sobre la frustración.

Un cuento contra la frustración de los niños

El papel estaba en blanco. Savannah debía escribir un cuento para su clase de Lengua, pero el lápiz no se dejaba agarrar. Éste bailaba sobre la mesa junto a las pinturas de colores. Era tal la fiesta que al color amarillo le dio un ataque de risa y acabó caído en el suelo. A la pequeña niña no le quedó más remedio que unirse al baile. Cuando sonaba un vals Savannah consiguió engañar al lápiz y al fin pudo dominarlo.

Sobre el papel escribió ‘Érase una vez’, pero las letras desaparecían al instante. Probó entonces con ‘Había una vez’ y el resultado fue el mismo. Savannah lo intentó de muchas maneras y para ello no dejó fórmula sin probar: ‘En un lugar muy lejano’, ‘En el antiguo reino’… pero nada funcionaba.

Como no se daba por vencida decidió empezar el cuento por el final. Y así, con mucho cuidado y bien despacito, escribió ‘Colorín colorado, este cuento se ha acabado’. Apenas duraron unos minutos las palabras en el papel. Éstas acabaron estallando en unos coloridos fuegos artificiales. 

Savannah no estaba consiguiendo escribir su cuento, pero tenía que reconocer que se lo estaba pasando muy bien. La mesa de estudio parecía el escenario de un gran espectáculo. Así que decidió dejarse llevar y unirse a la fiesta. Jugó con todas las pinturas, cantó con el lápiz e hizo un vestido para su muñeca con los papeles.

Al día siguiente, entró en la clase de Lengua con la cabeza bien alta. Aunque no llevaba el cuento escrito como el resto de sus compañeros no estaba preocupada. Había aprendido que a veces aunque se intentan hacer bien las cosas éstas no salen como las habíamos pensado. Lo importante era haberlo intentado y haber buscado una solución alternativa. Así, cuando la profesora le pidió su cuento, Savannah le explicó los problemas que había tenido para escribirlo. Sin embargo, su cuento estaba en su cabeza y acudió a la tradición oral para narrarlo en voz alta a sus amigos.

Ejercicios de comprensión lectora para los niños

Descubre si tu hijo ha entendido el cuento con estas sencillas preguntas de comprensión lectora.

Hazle las preguntas y dialoga con él sobre cuál es su impresión y qué habría hecho en estas situación. La comprensión lectora es la puerta para que tu hijo termine amando la lectura.

– ¿Por qué tenía que escribir Savannah el cuento?

– ¿Qué principio habrías elegido tú?

– ¿Qué otras cosas hubieras hecho para poder escribir el cuento?

– ¿Sábes algún cuento que te hayan contado de forma oral?

La frustración es un mecanismo de aprendizaje para el niño. Pero muchos padres intentan evitar que pasen por ese ‘sufrimiento’. Matti Hemmi, especialista en autoliderazgo, nos explica por qué la frustración es buena para los niños y por qué debemos dejar que los niños se frustren (sin que sea una constante de sufrimiento en su vida).

Para que el niño aprenda a manejar sus sentimientos negativos de frustración dependerá de cómo los adultos de su entorno las reciban, ya que es de ellos de quienes aprenderá a manejarlas y por tanto a crecer si son recibidas con comprensión y cariño. Un niño al que todo se le prohíbe, al que se le recrimina, al que no se le deja hacer porque no se confía en sus capacidades tendrá sentimientos de frustración y de derrota que difícilmente hará que su autoestima esté reforzada.

Las frustraciones son necesarias en el desarrollo del niño pero siempre en pequeñas dosis, así que hay que buscar el equilibrio entre que el niño tenga demasiadas o ninguna (a causa de la sobreprotección). Pero hay que tener presente que si el niño experimenta frustraciones todo el tiempo puede desencadenar en ansiedad y miedos con respuestas y conductas poco adecuadas.

Si tu hijo se frustra será adecuado que como padres no os pongáis nerviosos y le acompañéis en ese proceso de malestar interno, apoyándole y explicándole las cosas para que las entienda y vea otras perspectivas (siempre teniendo en cuenta su edad). Pero ¿cómo se enseña a manejar la frustración a los niños?

Qué hacer para que los niños aprendan a manejar su frustración

Son muchas las veces que nuestros hijos se frustran a causa de los padres por cosas que simplemente se podrían haber evitado, pero no me refiero a sobreproteger, sino a evitar un malestar innecesario. A veces la comprensión y el cariño son la mejor estrategia. Aunque también habrá frustraciones que no se podrán evitar por lo que como padres deberás contenerle y enseñarle para que aprenda que tiene seguridad algo que le ayudará a tolerar y confiar en sí mismo.

Para poder conseguir lo citado anteriormente puede utilizar técnicas de relajación y que el niño sepa por qué tiene ese sentimiento de frustración y una vez que pueda identificarlo pueda canalizarlo mejor y a pedir ayuda sólo si es necesario. Una pregunta que se les debe hacer es: ‘¿Qué puedes hacer para no enfadarte y seguir lo que estás haciendo?’. Si es necesario puede hacer un juego de roles para que aprenda a resolver por sí mismo el problema que le aflige y elogiarlo siempre que utilice estrategias ante su frustración.

Fuente:www.guiainfantil.com

¿Cómo saber si es el momento de tener su primer móvil?.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés en nuestra tarea educativa:

Todas las familias se enfrentan antes o después al mismo dilema: ¿le damos ya un teléfono móvil al niño/a?, ¿a qué edad se lo damos? La duda puede surgir ante unas fechas señaladas como cumpleaños o navidades; costumbres sociales, como el paso al Instituto o la primera comunión; ante una necesidad puntual, como un viaje de fin de curso o simplemente por la propia petición e insistencia del menor, pero en todo caso la respuesta no es sencilla.

Es cierto que hoy en día es frecuente ver a niños y niñas con un teléfono móvil en la mano, ya sea sentados en un banco o jugando en el parque. Así, el 75% de los chavales de 12 años dispone de un teléfono móvil, según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares de 2017, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística.
Un regalo fácil ¿o un trámite obligado?

Hay personas para las que, a la hora de regalar a un menor, su prioridad es deslumbrarle, cayendo en la tentación del “regalo fácil” y aparentemente exitoso que supone un móvil, sin haberlo meditado previamente, y sin haberlo consultado con sus padres.

Para otras personas supone un paso más en la infancia y adolescencia en nuestra sociedad y pueden caer en la idea equivocada de que no es más que un “mero trámite” que tienen que cumplir, sin mayores inquietudes ni preparación al respecto por su parte.

Pero esto no es así, no se puede tomar a la ligera, un móvil no es un juguete. Se trata de una decisión que trae consigo grandes responsabilidades y que puede tener consecuencias serias, por lo que ha de ser meditada y acordada con los padres del menor.
Responsabilidades y riesgos

Un móvil implica una responsabilidad, no solo por el coste económico del dispositivo, sino por ser un aparato que permite la conexión con otras personas, desarrollar una influencia sobre ellas y recibir presiones por su parte. Un móvil implica un grado de exposición, mayor o menor, pero que afecta a la seguridad personal.

Un móvil implica una responsabilidad, permite influir sobre los demás, así como recibir presiones.

Al igual que un coche ofrece comodidades, pero requiere mucha responsabilidad para conducirlo, y no se permite hasta llegar a una edad y madurez adecuadas, con el móvil ocurre lo mismo. Se puede utilizar para comunicarse con otras personas, crear y divertirse, pero también se pueden cometer errores y hacerse daño a uno mismo/a o a los demás. Entre los principales riesgos estarían:

El acceso a contenidos inapropiados: violentos, pornográficos, extremistas, de conductas peligrosas para la salud, etc. Pueden ser perturbadores, perjudicar el desarrollo del menor o incluso ser la puerta de entrada al contacto con comunidades peligrosas.

Daños a la privacidad e identidad digital: compartiendo información sensible que alguien pueda utilizar en su contra (como por ejemplo en el caso del sexting), difundiendo mensajes que le pueden causar una mala imagen y reputación en línea, etc.

Ciberacoso: insultando, humillando, aislando a un compañero/a, haciéndose pasar por otra persona para burlarse de él/ella o siendo el objetivo de una campaña de este tipo.

Grooming: cuando una persona se gana su confianza a través de Internet, y le acaba chantajeando con fines sexuales.

Uso excesivo : en el momento en que el uso del móvil e Internet interfiere con sus actividades cotidianas (estudio, tareas domésticas, ocio), altera sus relaciones sociales, le genera una dependencia, problemas de sueño, atención, etc.

No son riesgos exclusivos del uso de la tecnología sino que estas situaciones problemáticas también se pueden dar en el contacto personal cara a cara (recordemos los típicos mensajes del “no le abras la puerta a nadie”, “no hables con desconocidos por la calle”, etc.).

Las principales diferencias se derivan de la mayor facilidad para acceder a los contenidos, la inmediatez de las comunicaciones, la facilidad con la que se puede viralizar un mensaje y llegar a muchas personas con las que no se contaba. Además se da una falsa sensación de seguridad y anonimato detrás de una pantalla, ya que el móvil se puede utilizar en un ámbito más privado, lo que además implica unas mayores dificultades de supervisión por parte de la familia.
Si solo lo va usar para jugar o para llamarme en caso de emergencia

Un móvil no es un juguete, no es una videoconsola portátil, no es sólo un teléfono. Hoy en día los móviles tienen una gran variedad de funciones y una de las principales es su capacidad de conectarse a Internet y vincularse con otros dispositivos. Además, no podemos olvidar que un móvil almacena gran cantidad de información personal, contactos, teléfonos, correos electrónicos, imágenes o mensajes.

Aunque se lo facilitáramos a un menor «sólo para llamar», sin datos móviles, nada le impediría conectarse a la WiFi del centro educativo o de la cafetería de la esquina. Aunque «sólo lo quisiera para jugar» podría encontrarse charlando con desconocidos en el propio videojuego, o haciendo compras de objetos virtuales y packs de mejoras dentro del juego.

Así pues, no podemos pretender simplemente limitar las funcionalidades del móvil sin implicarnos en el acompañamiento del menor y en la supervisión de sus actividades online.
Entonces, ¿qué miramos antes de regalar un móvil?

Lo más importante en este momento no es el tamaño de la pantalla, los megapíxeles de la cámara o la memoria interna sino más bien valorar su nivel de madurez: reflexionar sobre su día a día, si en general toma buenas decisiones, nos consulta con naturalidad cuando tiene dudas (o a alguna otra persona adulta de referencia y confianza), o bien si tiene tendencia a precipitarse y ponerse en situaciones comprometidas.

El grado de desarrollo de sus habilidades sociales, su forma de dirigirse a los demás, la manera de gestionar los conflictos, la empatía y asertividad en sus respuestas son esenciales para prevenir problemas a nivel social, también a través del móvil. De la misma manera, si no tiene un buen nivel de autoestima y no confía en sí mismo/a lo suficiente, es más fácil que pueda dejarse llevar por la influencia de otras personas con los riesgos que eso supone.

Si lo tenemos claro, es el momento de prepararnos para que la llegada de ese móvil sea lo más ordenada y provechosa posible para el menor. Podemos preparar nuestro propio pacto de buen uso del móvil, negociarlo y firmarlo conjuntamente. Tendremos que dedicar un poquito de tiempo a configurar el dispositivo de manera segura, así como valorar la opción de emplear algún tipo de control parental.
En conclusión

Adelantar el momento de tener su primer móvil, sin contar con el nivel de desarrollo del menor, puede acarrear un mayor número de situaciones problemáticas, y posiblemente de mayores consecuencias. Así pues, cuando hablamos de móviles con los menores, es importante transmitir un mensaje claro acerca de la responsabilidad que requiere su utilización. Lógicamente, antes o después llegará el momento de regalarle un móvil, pero siempre valorando si este es ese momento, y si es así, programar el regalo de forma seria y consciente.

Fuente: Instituto Nacional de ciberseguridad https://www.is4k.es/blog

Trabajar la empatía

La empatía es la base para la comunicación y convivencia de las personas. Es deber de los adultos referentes de los pequeños enseñar esta habilidad tan necesaria no solo para la comunicación con los demás, sino también para la comunicación interna de las personas.

1º Valida sus emociones difíciles

En ocasiones, cuando un niño se siente triste, enfadado o decepcionado los padres van corriendo a solucionar el problema para que se sienta de nuevo bien, dejando a un lado las emociones dificiles (y tan importantes). Los padres casi sin querer quieren proteger a sus hijos de cualquier dolor.

Sin embargo, estos sentimientos son parte de la vida  y  los niños deben aprender a lidiar con ellos. Gracias a estos sentimientos serán capaces también de trabajar la empatía y entender mejor como se sienten los demás en determinados momentos.

2º Ser un buen modelo de empatía.

Los niños aprenden de sus padres y de los referentes adultos. Desarrollarán sus cualidades viuendo a los demás y experimentando el cómo los demás tienen empatía con ellos.

Respetar la personalidad de los niños hará que se sientan valorados y queridos, siendo fundamental poder trabajar la empatía.

3º Proporciona oportunidades para practicar la empatía.

La empatía, como cualquier otra habilidad emocional requiere de repetición para integrarla en la personalidad. Para ello, es necesario crear situaciones en las que los niños tengan oportunidades para poder practica la empatía de forma natural.

Se pueden celebrar reuniones familiares e involucrar a los niños para que sean capaces de escuchar y respetar las perspectivas de los demás.

Incluso cuando los niños sienten empatía por los demás, las presiones sociales o los prejuicios pueden hacer que se bloquee su capacidad para expresar emociones.

Fuente: educapeques

«Niños vacíos»

Os adjuntamos este artículo del Psiquiatra Dr. Luis Rojas Marcos, en el que hace una analisis de la situación actual con referecnia a la educación,  y nos indica unas pautas para educar. Teniendo en cuenta que cada niña y niño son únicas y únicos e irrepetibles y que no hay recetas «mágicas» para educar, creemos que puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:

Las estadísticas no mienten:

• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental
• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH
• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente
• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años

¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?

Los niños de hoy están siendo sobre-estimulados y sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:

• Padres emocionalmente disponibles
Limites claramente definidos
Responsabilidades
Nutrición equilibrada y un sueño adecuado
Movimiento en general pero especialmente al aire libre
Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento

En cambio, estos últimos años se los ha llenado a los niños de:

• Padres distraídos digitalmente
• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños «gobiernen el mundo» y sean quienes pongan las reglas
• Un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo
• Sueño inadecuado y nutrición desequilibrada
• Un estilo de vida sedentario
• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos aburridos.

¿Qué hacer?

Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas luego de semanas de implementar las siguientes recomendaciones:

Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.
• Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir «no» a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.
• Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.
• Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves / insectos
• Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.
• Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego
Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.)
Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar.
Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida,
No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar.
Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación.
• Proporcione oportunidades para el «aburrimiento», ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.
No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.
Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: «aburrimiento»
• Ayúdeles a crear un «frasco del aburrimiento» con ideas de actividades para cuando están aburridos.
• Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales:
Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.
• Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.
Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.
• Conéctese emocionalmente – sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.

Fomentar la escucha activa.

Os adjuntamos este artículo visto en cuentos para crecer que creemos puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

1. Qué es la escucha activa 

La escucha activa es nuestra capacidad para escuchar sin evaluar, buscando la comprensión del mensaje no la evaluación. Es una escucha que respeta y acepta el emisor del mensaje y acompaña . En otras palabras es una comunicación que acompaña ejerciendo la empatía . 

La escucha activa es por tanto el primer paso para aprender a comunicarnos de manera positiva , os dejamos un breve video en el que explicamos qué es la comunicación positiva y qué beneficios tiene practicarla:

2. Qué Beneficios tiene practicar la Escucha Activa 

En el marco de la escucha activa, destinamos gran parte de nuestros recursos a intentar entender el mensaje de la persona a la que escuchamos. Además, le damos información a nuestro interlocutor de si entendemos aquello que está intentando trasmitirnos; por tanto  la escucha activa nos sirve, entre otras cosas, para empatizar y comprender las emociones de los demás.

  • Fomenta la confianza para con el otro: Nos ayuda a conocernos mejor y entender a la otra persona. Afianza el vínculo.
  • Aprendemos del otro: Si aplicamos la escucha activa, llegamos a aprender aspectos de la otra persona que nos pueden ser útiles para nuestro día a día.
  • Nos ayuda a empatizar: La escucha activa fomenta aspectos como una mayor empatía con los demás, un aspecto indispensable para lograr éxito en las interacciones sociales.
  • Nos da tiempo para pensar: respetar los espacios comunicativos tiene la ventaja de darnos el tiempo adecuado para reflexionar sobre nuestra intervención.

3. Cómo practicar la Escucha Activa.

Escuchar de manera activa es por tanto: 

  • Tener atención plena en la conversación.
  • Es centrarnos para COMPRENDER el mensaje. 
  • Tratar de no EVALUAR el mensaje ni el emisor. 

Escrito y en papel parece muy sencillo pero sabemos que no lo es por ello os dejamos

4. Puntos a modo de lista de comprobación para que tratéis en vuestras conversaciones diarias de practicar la escucha activa:

1. Deja hablar al emisor del mensaje, sin interrumpir ni adelantarte a su discurso.

2. Comunica con señales NO-verbales que estás siguiendo la conversación (contacto visual 75-80% tiempo de la conversación, sonríe, asiente con la cabeza) .

3. Céntrate en el mensaje en el CONTENIDO ( no evalúes)

  • haz preguntas, busca la comprensión.
  • valida lo que dice el emisor en señal que estás comprendiendo.
  • resume lo que has comprendido.

4. Empatiza, comprendes el mensaje y también el estado emocional . Conecta con el emisor explicando una situación en la que te has sentido así etc.

Fuente:cuentosparacrecer

Tres claves para educar a tus hijos en inteligencia emocional.

Os adjuntamos este artículo que creemos puede resultar de interés en nuestra labor educativa:

¿Conocen nuestros hijos sus emociones? ¿Saben cuándo están enfadados, frustrados, nostálgicos, alegres? ¿Entienden cómo afectan las emociones en su vida y la manera de gestionarlas? Según los expertos, el sistema educativo concede escasa importancia y espacio al conocimiento de las emociones como parte de la formación de los niños y en casa tampoco solemos fomentar el desarrollo del conocimiento emocional en nuestros hijos. “En general, vivimos en una sociedad que no está orientada a tener en cuenta el mundo emocional, sino todo lo contrario, hacia el logro externo, la productividad o la imagen. Y esto es algo que también se fomenta desde el sistema educativo”, comenta Tristana Suárez, psicóloga clínica e infantil y terapeuta Gestalt. La enseñanza escolar se centra en las materias que tienen que ver con los conocimientos lógicos, el mundo externo y el lenguaje formal, pero se concede muy poco espacio al autoconocimiento, a pesar de que las emociones constituyen una fuente única de orientación, porque nos guían e informan sobre lo que nos sucede.

Niños conocedores de sus emociones gracias a sus padres

Aunque la sociedad y el entorno escolar no ofrecen modelos a los niños sobre el conocimiento de sus emociones, desde casa los progenitores pueden convertirse en un ejemplo sobre el conocimiento y la gestión emocional, con comportamientos como los que señala la psicóloga infantil, Tristana Suárez:

1. Hacernos responsables de nuestras propias reacciones y comprenderlas para dar ejemplo. Como en el caso de cuando nos enfadamos y mostramos ira, saber qué tipo de emoción expresamos y por qué. Comunicar lo que sentimos de manera honesta, ayuda a los niños a desarrollar la capacidad para atender y reconocer lo que sienten, lo que se traduce en un comportamiento más equilibrado.

2. Ofrecer un entorno flexible para hablar cada día de cómo nos sentimos con los acontecimientos cotidianos, con nuestras alegrías, dudas, miedos, fracasos y frustraciones y de cómo resolvemos los conflictos que surgen con los amigos o los familiares.

3. Evitar las sentencias y consejos condicionados por la educación que hemos recibido. Con frases como: ¿pero, vas a llorar por esas tonterías? Hay que compartir las cosas. Pórtate bien, Esto se hace, porque lo digo yo. No me hagas esto. Todo este tipo de mensajes llevan implícito el niégate a ti mismo, para adaptarte y los niños adoptan estos modelos que se les inculcan, lo que les acarrea infelicidad por no ser fieles a su propia esencia.

Los niños sabios con sus emociones son más equilibrados

Un niño que crece rodeado de respeto hacia su mundo emocional tiene más probabilidades de ser una persona equilibrada. Quien conoce y tiene en cuenta sus emociones es alguien que funciona desde dentro, hacia afuera, con mayor coherencia entre los distintos centros: corporal, mental y emocional. Si un niño se escucha a sí mismo, elegirá mejor a sus amigos, disfrutará de sus juegos, se defenderá antes y mejor en los conflictos, soportará las frustraciones con menos estrés, será más solidario, empático y menos manipulable.

La forma en la que los niños gestionan, conocen y expresan sus emociones, está condicionada por cuestiones como: el sexo, la educación, la cultura o la religión. En general, las niñas son más verbales y conocedoras de sus emociones. Asimismo, algunas religiones orientan hacia el autoconocimiento y otras hacia el cumplimiento de dogmas externos. Del mismo modo, a través de la cultura o la educación se puede colocar el acento en el conocimiento emocional o restarle importancia e ignorarlo.

El tiempo libre es un factor importante a la hora de que los niños conozcan sus emociones. Es la semilla de la que surge el autoconocimiento, para comprender lo que sentimos y cómo gestionarlo, pero “ni la sociedad ni el sistema educativo permiten espacio libre ni tiempo para la reflexión sosegada sobre nuestras emociones. Estoy cansado de ver niño/as con una agenda tan llena y ocupada de deberes y actividades extraescolares, que no les queda tiempo para jugar y mucho menos para reflexionar”, explica Javier Andrés Blumenfeld, pediatra del hospital de El Escorial en Madrid. Y todo ello, a pesar de que “una adecuada formación emocional en los niños y en cualquier persona ayuda con más probabilidad a encontrar sentido a nuestros actos, aunque no hay que confundirlo con llenar la vida de actividades, como cursos o museos, sino con tener un espacio de reflexión para observar, encontrar e identificar nuestras emociones y para lograrlo necesitamos aprendizaje, tiempo y reflexión”, añade el doctor Blumenfeld.

Fuente:lafamilias.info