«Educar en lenguaje positivo»

Os adjuntamos este artículo, que consideramos de interés en nuestra tarea educativa:

Frases como “Si suspendes no vas a ser nada en la vida”, “Si no estudias, no sales de casa”, “No vas a aprobar”, “Mejor ni lo intentes”, “Esto no se te da bien” han sonado, al menos, una vez en la vida de cualquier estudiante en nuestro país. ¿Qué consecuencias tiene utilizar este tipo de expresiones cuando nos dirigimos a los menores?

El pionero en la investigación del lenguaje Luis Castellanos propone un cambio educativo en su último libro Educar en lenguaje positivo (Paidós). Los fundamentos científicos y la metodología de su Proyecto “Palabras Habitadas”, que recientemente se ha puesto en práctica en el Instituto Profesor Julio Pérez, de Rivas-Vaciamadrid, se exponen en este libro como recurso educativo para padres y profesores.

Pregunta. ¿Cómo influye la palabra en el pensamiento y este en el comportamiento del niño?

Respuesta. Que el pensamiento moldea el cerebro está demostrado científicamente, con estudios que analizan cómo una mala palabra disminuye la capacidad cognitiva del sujeto. Hasta ahora, la Humanidad ha sobrevivido gracias a una serie de emociones negativas, como el miedo, porque el miedo nos defendía ante las amenazas. Pero esto ya no es necesario. Influimos en las capacidades de los niños a través del lenguaje y de las palabras que usamos con ellos.

P. ¿Y cómo se puede motivar a un niño a que estudie o se esfuerce a través de un lenguaje positivo?

R. No se trata de un optimismo buenista, sino de dar herramientas para el día a día. El error ha sido pensar que el éxito en la vida dependía de una consecución de cosas: estudios, trabajo, casa, pareja, hijos. ¿Eso garantiza una vida feliz? No, los padres no quieren que los hijos sean clones de ellos, sino que sean felices, que su historia de vida sea digna. El mundo nos duele porque nos han apretado los tornillos en la cabeza que son las palabras. No hemos prestado atención en la enseñanza y en casa al lenguaje que utilizamos hacia nosotros mismos y hacia los demás.

P. Un cerebro al que han hablado con malas palabras, ¿es diferente al cerebro que ha escuchado palabras positivas?

R. Rotundamente, sí. Nosotros lo llamamos “palabras habitadas”, que elegimos conscientemente. El cerebro es maleable y las conexiones sinápticas se ven influidas por las palabras, como expusimos en el libro anterior, La ciencia del lenguaje positivo. Hace años publicamos en Plos One los resultados de un experimento que hicimos con deportistas y estudiantes. Buscábamos “palabras clave”, positivas o negativas, y medíamos cómo reaccionaba el sujeto a los estímulos cuando escuchaba unas u otras. Medimos las reacciones cerebrales con resonancia magnética y electroencefalografía. Y comprobamos cómo, ante las palabras positivas, los sujetos eran más rápidos en la prueba y acertaban mejor a los estímulos. Esto es clave en la enseñanza y la comunicación con los estudiantes. Mejora su rendimiento cognitivo y su memoria con solo introducir cambios en el lenguaje con el que nos dirigimos a ellos.

P. ¿Qué consecuencias tiene a medio y largo plazo estas palabras negativas o el silencio?

R. No somos conscientes del daño que hace el castigo del silencio. Se le pasan mil cosas por la cabeza a ese niño: “¿qué he hecho mal, y si mis padres ya no me quieren, y si no me vuelven a hablar?” Su autoestima empieza a descender. El silencio se convierte en el mayor bullicio negativo en la cabeza de una persona. Un niño al que sus padres han castigado con el silencio en la infancia lo usará también como presión hacia sus iguales en su madurez. Tenemos que tomar conciencia de todo esto y “habitar” las palabras: escogerlas. Hasta ahora no sabíamos que una mala palabra a un niño puede llevarle a la autodestrucción o la destrucción de los otros. Pero ahora que lo sabemos, no podemos ignorarlo. El futuro de nuestros hijos, sus vidas, depende de ese uso del lenguaje.

P. ¿Qué han descubierto en el experimento “Palabras Habitadas” puesto en práctica en el instituto Profesor Julio Pérez de Madrid?

R. Fue asombroso comprobar cómo un año de trabajo introdujo grandes cambios en las clases, incluso con los niños más “disruptivos”, aquellos sentados en la última fila, capaces de romper una clase. Utilizamos todas las herramientas disponibles, como pegar palabras concretas en sus zapatos, escribir una frase motivadora en la pizarra… escribir el “Cuaderno de las Palabras Habitadas”, con objetivos. En un curso escolar vimos el cambio, que nos sorprendió a todos: los niños mejoraron su rendimiento, su capacidad de concentración y su relación con los iguales, con los profesores y sus padres. Solo hizo falta cambiar el lenguaje que se utilizaba en el día a día.

P. En su metodología propone a padres y profesores unas “listas de comprobación” para introducir estos cambios. ¿En qué consisten y para qué sirven?

R. Consiste en escribir listados con las palabras que usamos, para ser conscientes de cómo nos expresamos. Una anécdota curiosa sobre esto es cuando trabajamos con padres, que no se dan cuenta del lenguaje que usan con sus hijos. Las listas de comprobación les hacían ver que por las mañanas no habían dado los “buenos días” a sus hijos, mirándoles a los ojos. Despedirte de ellos, desear que tengan un buen día, preguntarle cómo está. En cambio, podían haber empleado palabras malsonantes o críticas. Vale. No se trata de autoflagelarse. No somos perfectos: si has tenido una discusión con tu hijo o le has hablado mal, no pasa nada. Reconcíliate, toma conciencia y elige mejor tus palabras la próxima vez.

Fuente:eligeeducar

La mentalidad que puede cambiar la vida de un niño.

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Carol Dweck

Profesora de psicología en la Universidad de Stanford, Carol Dweck es una de las principales investigadoras y referentes internacionales en educación por sus ideas pioneras sobre mentalidad, motivación y desarrollo. Dweck es la creadora de los conceptos como mentalidad fija, las personas que creen que la inteligencia es innata e inmutable, y la mentalidad de crecimiento, aquellos que creen que sus habilidades pueden mejorar gracias al entrenamiento y el esfuerzo. La mentalidad de crecimiento es una de las propuestas más relevantes para la educación actual. Es de “vital importancia que nuestros hijos aprendan con una mentalidad de crecimiento en el mundo de hoy donde necesitamos niños que amen los desafíos y la incertidumbre, y que no se sientan superados”, destaca.

Dweck afirma que esta tendencia a considerar las habilidades como fijas o modificables tiene un profundo impacto en muchas áreas de la vida de una persona, especialmente en la motivación de los niños y profesores. Sus investigaciones concluyen que los padres, maestros y educadores pueden ayudar a fomentar la mentalidad de crecimiento. Elogiar solo la inteligencia de los niños puede tener un impacto negativo y favorecer una mentalidad fija. Por el contrario, si como padres o educadores, nos centramos en elogiar el proceso más que el resultado, los niños se enfrentarán mejor ante los desafíos en lugar de darse por vencidos cuando las cosas se complican.

Fuente: Aprendemosjuntos

La importancia de no gritar a nuestros hijos.

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Gritar a los niños les hace mucho daño, y no solo a su autoestima, también a su desarrollo cerebral. Esta es la premisa que ha llevado a la Asociación Teatro de Conciencia a lanzar la campaña Gritar daña para alertar de los efectos destructivos de educar, no solo en casa, también en el aula, a los más pequeños a golpe de chillidos. Pax Dettoni, directora de la asociación, señala en un comunicado que “gritar a nuestros hijos no solo les daña a ellos, sino que también nos perjudica a nosotros y a nuestra familia». «Es una forma de violencia que evita la consolidación de vínculos afectivos sanos y satisfactorios, y que siembra el miedo como motor de las relaciones. Donde hay miedo, no hay amor, no hay libertad, no hay paz”, y añade que “la calma es el único antídoto para evitar un grito”.

El aval científico de que los gritos dañan

Una investigación de la Universidad de Nueva York y que se publicó en Current Biology concluyó que “El grito tiene una propiedad sonora única. Nada produce un énfasis similar. Porque impacta y activa el centro neuronal del miedo, que está en la amígdala”. Otra investigación, realizada conjuntamente por las universidades de Pittsburg y Michigan, publicada en Child Development, determinó que “los efectos de esta violencia verbal provocan problemas de conducta en los menores, como discusiones y peleas con compañeros, dificultades en el rendimiento escolar, mentiras a los padres, síntomas de tristeza repentina y depresión”. Otro estudio, este publicado por Harvard, señala que “los gritos, el maltrato verbal y la humillación o la combinación de los tres elementos alteran de forma permanente la estructura cerebral infantil”.

Cinco pasos para evitar los gritos desde la calma

Dettoni explica cinco pasos para evitar chillar a los niños:

  1. Comprende que gritarle realmente daña a tu hijo; esa misma toma de conciencia te hará dar los primeros pasos, sencillamente porque le quieres.
  2. Estate alerta en tu interior y cuando veas que la rabia empieza a apoderarse de ti recurre inmediatamente a la calma.
  3. Consigue la calma parando, respirando profundamente y diciéndote a ti mismo que tienes derecho a estar enfadado y que eres capaz de mostrar tu enfado o de lograr lo que pretendes de tu hijo sin usar el grito.
  4. Si ves que no vas a conseguir la calma, retírate y delega en otra persona la resolución de la situación, informando de que volverás cuando estés más tranquilo.
  5. Aunque leas estos consejos y pruebes a ponerlos en práctica, es posible que un día grites a tu hijo, de ser así perdónate, dile que lo sientes, y dile que le has gritado porque estabas muy enfadado y que intentarás no volver a hacerlo.

Programa para acabar con los gritos en el aula

Esta organización lanzó en 2017 el programa de convivencia escolar En Sus Zapatos: un espacio de empatía activa, en el que colabora con la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, y afirman en un comunicado que han sido “testigos de que el cambio es posible, que educar sin gritos en posible”. El programa trabaja desde la gestión emocional, pasando por la empatía, hasta la resolución positiva del conflicto.

Las opiniones de varios docentes describen la experiencia: “He eliminado los gritos en el aula, ahora intento hablar con ellos”; “ahora soy más consciente cada vez que doy un grito” o “hemos aprendido a que no haya gritos en casa, nuestras hijas nos dicen que nos ven de otra manera”, entre otras.

En su informe de resultados del curso 2017-2018, tras su aplicación en cinco centros de Madrid y Extremadura, en el que participaron alumnos entre 10 y 13 años, familias y docentes, se concluyó que los adultos participantes incorporaron herramientas de educación emocional que les ayudaron a tranquilizarse ante situaciones de conflicto, propicias al grito.

“En concreto, las técnicas del Semáforo (parar, pensar y actuar) y la relajación del Árbol (respirar varias veces pausadamente). También destaca la metodología teatral del programa, que les ayuda a comprender la importancia de la convivencia no violenta, y a realizar una escucha activa con los menores. Estas técnicas y otros consejos se podrán encontrar en el hashtag #YaNoTeGritoMas», narra el informe.

Fuente: De mamas & de papas

Cómo educar en igualdad de género.

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Marina Subirats

Experta en educación en igualdad, Marina Subirats es catedrática emérita de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona y una de las referentes del feminismo y la coeducación en España durante las últimas tres décadas. Desde los años 80 ha investigado la evolución de los modelos sociales que diferencian a niños y niñas desde su nacimiento y continúan durante su etapa escolar y su futuro laboral. Como experta en sociología de la educación ha publicado, entre otros libros, ‘Forjar un hombre, moldear una mujer’ y ‘Coeducación, apuesta por la libertad’. “Uno de los problemas que tenemos en nuestra sociedad es el androcentrismo, que destaca la figura masculina. La nueva etapa consiste en la desaparición de los géneros y la construcción de una cultura no androcéntrica, que valore por igual lo que se atribuye a hombres y mujeres”, propone Subirats. La socióloga afirma que además del reto del acceso universal a la educación, es el momento de revisar los modelos masculinos que inconscientemente se transmiten desde la escuela y la familia, y destaca una importante reflexión: “Si pides algo a la hija, pídeselo también al hijo y valóralo igual. El feminismo es un movimiento de liberación de mujeres pero también de hombres”, concluye Marina Subirats.


Fuente: Aprendemosjuntos

Cómo enseñar a los niños a enfrentarse a las burlas.

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Las niñas y los niños que son molestados en el entorno escolar frecuentemente no quieren ir al colegio. Las burlas pueden ocurrir en cualquier parte (calle, autobús, clase, pasillos, patio, lugares de reunión infanto-juveniles…) y es difícil prevenirlas a pesar de los esfuerzos de familia y centros educativos para crear un buen clima de cooperación. La mayoría de niñas y niños pequeños se enfadan automáticamente si les llaman por un mote o tratan de ridiculizarlos de alguna forma. Los padres no siempre pueden proteger a sus hijas y/o hijos de estas situaciones dolorosas pero pueden enseñarles estrategias útiles para ayudarles a afrontarlas. Si se aprenden estos mecanismos a temprana edad, estarán mejor preparados para afrontar retos sociales y conflictos más trascendentes antes, durante y después de la adolescencia. Es importante tener en cuenta que el conflicto es inherente a la relación humana y que no todos los conflictos generan o terminan en problemas.

¿POR QUÉ SE BURLAN LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES?

Se pueden burlar por diferentes razones:

Por llamar la atención. Burlarse es una manera efectiva de recibir atención negativa. Téngase en cuenta que recibir atención negativa es mejor que no recibir ninguna atención, que ser ignorado.

Por imitación. Algunos niños o niñas modelan o imitan lo que sucede con ellos en la familia, o en otros ambientes, actuando de la misma forma con compañeros o compañeras de la escuela o del barrio. Puede tratarse de chicos o chicas que viven algún tipo de molestia, agresión o violencia en su medio familiar o en su entorno cercano.

Por tener sentimientos de superioridad y poder. Muchos niñas o niños burlones se sienten superiores cuando intimidan a otros, o podrían sentirse poderosos cuando la burla enfurece a otras personas (Olweus, 1993).

Para ser aceptados en su grupo. La necesidad de pertenencia puede ser tan fuerte que haga que se burle de otros para ser aceptado por los niños o niñas considerados más populares.

Por no aceptar las diferencias. La falta de entendimiento de diferencias podría ser el factor fundamental en algunas burlas. A veces no están familiarizados o no entienden diferencias de cualquier tipo, culturales, físicas, de carácter, étnicas…. En algunos casos, una persona con un problema físico o de aprendizaje podría ser el objeto de las burlas en lugar de recibir ayuda o, simplemente comprensión y aceptación por el hecho de ser diferente.

Por influencia de los medios de comunicación masiva. Las niñas y los niños están frecuentemente expuestos a burlas, comentarios vejatorios, sarcasmo y a falta de respeto en muchos de los programas de televisión dirigidos a ellos e Internet.

Para que los demás identifiquen que hay personas que fallan en las mismas cosas en las que fallan ellos pero de forma más torpe o evidente.

CÓMO PUEDEN AYUDAR PADRE Y MADRE

Cuando su hijo/a es objeto de burlas, es importante:

Ver el problema desde el punto de vista del niño o niña, sentarse y escucharle atentamente y sin juzgar. Escuche mientras describe cómo lo están molestando, dónde ocurre y quién lo está molestando. Entienda y valide los sentimientos de su hija o hijo. No se apresure a dar consejos, a lanzar críticas, deje que primero hable tranquilamente. Las siguientes estrategias pueden servir de ayuda:

  • La reacción no debe ser exagerada. Cuando padre o madre reaccionan con exageración, pueden influir en la reacción exagerada del niño o niña, pueden hacer que la chica o chico vea el problema como fuera de sus posibilidades de resolución, y que pierda capacidad de afrontamiento. Podría ocurrir también que dejara de contar cosas en el futuro para evitar un disgusto a su padre o madre.
  • Darle capacidad de resolución con frases como “tú puedes manejarlo, te voy a ayudar” “¿Qué cosas se te ocurren que puedes hacer para que esto se resuelva?”
  • Invitar al niño/a a seleccionar sus amistades entre la gente que lo trate bien. Gente que le haga sentirse bien.
  • Revisar su propio comportamiento con su hijo o hija. Padre y madre son un modelo de comportamiento. Hay que revisar si en las relaciones familiares se producen situaciones en las que las burlas son frecuentes.
  • Ayudar al hijo o la hija a distinguir cuando una broma es una broma (todos nos reímos juntos y lo pasamos bien) a una “pasada” (Nos reímos algunos y no todos lo pasamos bien. Nos reímos de alguien). La gran diferencia está en reírnos con alguien o reírnos de alguien.

Pautas para padres

  • Los padres deben tener en cuenta que tarde o temprano casi todos los niños serán víctimas de alguna burla.
    • Para prevenir el sufrimiento:
      • Refuerce su seguridad con amor.
      • Inculque a sus hijos sentido del humor desde pequeños.
      • Practique a menudo el arte del chiste.
      • Procure aumentar en sus hijos la capacidad de reírse de sí mismos.
      • Enséñeles a no tener miedo al “qué dirán”. Y en casos de niños muy sensibles, o si las burlas ocurren por un período de tiempo excesivo, la intervención de los padres es aconsejable.
    • Para ayudar a superar las burlas:
      Lo mejor que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos cuando se burlan de ellos es enseñarles maneras apropiadas para responder a las burlas. A continuación se ofrecen algunas pautas que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos con las burlas.
    • Busque información, los padres deben averiguar detalles de las burlas por medio de sus hijos. Por ejemplo, deben averiguar la razón de las burlas, donde ocurren, como han reaccionado sus hijos, y qué sucede después de la ocurrencia. Los padres deben tratar de llevar una cuenta de esta información durante unos días para conocer la causa que provoca las burlas, si sus niños hacen cosas que las provocan, y si suceden regularmente.
    • Enseñe respuestas apropiadas, hay muchas cosas que los niños pueden hacer para responder a las burlas sin burlarse de otros.
    • Ignorarlas, muchos niños burlones se dan pronto por vencidos cuando se dan cuenta que no tienen audiencia. Los padres pueden enseñar a sus hijos a ignorar las burlas dándose media vuelta y retirándose sin decir nada. También pueden enseñar a ignorarlas replicando con un viejo refrán castellano “A palabras necias, oídos sordos”. Los padres deben asegurarse de que sus niños sean firmes en este comportamiento, ya que al principio el niño burlón tratará más de hacer que el niño vulnerable reaccione, por esto es importante que sean firmes y no reaccionen. No tardará mucho tiempo hasta que el niño burlón se dé por vencido.
    • Aprender respuestas rápidas. Algunas veces una respuesta rápida confundirá al niño burlón. Pero es importante que esta respuesta no sea en forma de burla o decirle al otro niño un insulto. Si las burlas son a menudo iguales, los padres pueden enseñar a sus hijos respuestas específicas. Por ejemplo, a la broma “Tu usas botas de soldado,” el niño puede responder “¡Claro¡ porque soy valiente¡.” O si las bromas son diferentes los niños pueden decir, “Yo sé que quieres que me enfade, pero no me importa lo que dices, no te va a funcionar.”
    • Jugar a las burlas. Es importante que los padres practiquen jugando con sus hijos cualquier respuesta que se les ocurra. Pueden actuar ciertas situaciones. Ridiculizando en casa al niño burlón. Los padres pueden interpretar el papel, diciendo las cosas a sus hijos de la manera en que un niño burlón lo haría, y hacer que sus hijos practiquen las respuestas. Esto no solo ayudará a que los niños superen las burlas. Como resultado de este juego, las burlas seran menos efectivas. También ayudará a que los niños desarrollen maneras apropiadas de responder a las burlas. Cuanto más practiquen jugando respuestas apropiadas, mayor es la probabilidad de vencer al niño burlón.
    • Proporcione mucho amor y comprensión. Una vez que los niños han explicado en casa su problema comente de con frecuencia: “cuando yo era pequeño también había en clase un niño que me llamaba…y yo le decía….”. Con sus comentarios procure que su hijo se sienta no sólo amado sino también comprendido. Tiene que encontrar un método que funcione, busque con esfuerzo historias de burlas con final feliz. Los padres deben sobretodo asegurarse de que sus hijos comprenden bien cuán orgullosos se sienten de ellos cada vez que tratan de resolver situaciones burlonas difíciles. Si las burlas suceden en la escuela o en la guardería, hable con el maestro o la persona encargada de los niños. El o ella también deben ayudar.
    • Pautas que pueden realizar los profesores:
  • Hablar en clase sobre el significado de las burlas. Porque no sólo sufre el niño vulnerable, el niño burlón también sufre -y mucho- en su psiquis con este mal comportamiento.
  • Contar cuentos donde las burlas sean superadas..Por ejemplo “El patito feo”
  • Poner películas donde el comportamiento de las burlas se afee o salga mal parado. Por ejemplo en “Dumbo” los compañeros se ríen al principio de las grandes orejas que tiene el elefantito.
  • Jugar a las burlas entre compañeros. Cada niño tiene que hacer una gracia del siguiente, y el último del profesor o profesora.
  • Corregir al burlón en público.
  • En casos graves consultar con el psicólogo de la escuela.

Fuente: Imageneseducativas.com

Cuento para los niños sobre la frustración.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés para nuestra tarea educativa:

A menudo los niños se empeñan en que las cosas sean como las han imaginado, y cuando no lo son les da una pataleta, y no ven alternativas.

El cuento que no quería escribirse es la historia de una niña que quería escribir un cuento pero no podía. ¿Qué pasará al final? ¿podrá tener su cuento?…

 

Cuento para los niños sobre la frustración.

Un cuento contra la frustración de los niños

El papel estaba en blanco. Savannah debía escribir un cuento para su clase de Lengua, pero el lápiz no se dejaba agarrar. Éste bailaba sobre la mesa junto a las pinturas de colores. Era tal la fiesta que al color amarillo le dio un ataque de risa y acabó caído en el suelo. A la pequeña niña no le quedó más remedio que unirse al baile. Cuando sonaba un vals Savannah consiguió engañar al lápiz y al fin pudo dominarlo.

Sobre el papel escribió ‘Érase una vez’, pero las letras desaparecían al instante. Probó entonces con ‘Había una vez’ y el resultado fue el mismo. Savannah lo intentó de muchas maneras y para ello no dejó fórmula sin probar: ‘En un lugar muy lejano’, ‘En el antiguo reino’… pero nada funcionaba.

Como no se daba por vencida decidió empezar el cuento por el final. Y así, con mucho cuidado y bien despacito, escribió ‘Colorín colorado, este cuento se ha acabado’. Apenas duraron unos minutos las palabras en el papel. Éstas acabaron estallando en unos coloridos fuegos artificiales. 

Savannah no estaba consiguiendo escribir su cuento, pero tenía que reconocer que se lo estaba pasando muy bien. La mesa de estudio parecía el escenario de un gran espectáculo. Así que decidió dejarse llevar y unirse a la fiesta. Jugó con todas las pinturas, cantó con el lápiz e hizo un vestido para su muñeca con los papeles.

Al día siguiente, entró en la clase de Lengua con la cabeza bien alta. Aunque no llevaba el cuento escrito como el resto de sus compañeros no estaba preocupada. Había aprendido que a veces aunque se intentan hacer bien las cosas éstas no salen como las habíamos pensado. Lo importante era haberlo intentado y haber buscado una solución alternativa. Así, cuando la profesora le pidió su cuento, Savannah le explicó los problemas que había tenido para escribirlo. Sin embargo, su cuento estaba en su cabeza y acudió a la tradición oral para narrarlo en voz alta a sus amigos.

Ejercicios de comprensión lectora para los niños

Descubre si tu hijo ha entendido el cuento con estas sencillas preguntas de comprensión lectora.

Hazle las preguntas y dialoga con él sobre cuál es su impresión y qué habría hecho en estas situación. La comprensión lectora es la puerta para que tu hijo termine amando la lectura.

– ¿Por qué tenía que escribir Savannah el cuento?

– ¿Qué principio habrías elegido tú?

– ¿Qué otras cosas hubieras hecho para poder escribir el cuento?

– ¿Sábes algún cuento que te hayan contado de forma oral?

La frustración es un mecanismo de aprendizaje para el niño. Pero muchos padres intentan evitar que pasen por ese ‘sufrimiento’. Matti Hemmi, especialista en autoliderazgo, nos explica por qué la frustración es buena para los niños y por qué debemos dejar que los niños se frustren (sin que sea una constante de sufrimiento en su vida).

Para que el niño aprenda a manejar sus sentimientos negativos de frustración dependerá de cómo los adultos de su entorno las reciban, ya que es de ellos de quienes aprenderá a manejarlas y por tanto a crecer si son recibidas con comprensión y cariño. Un niño al que todo se le prohíbe, al que se le recrimina, al que no se le deja hacer porque no se confía en sus capacidades tendrá sentimientos de frustración y de derrota que difícilmente hará que su autoestima esté reforzada.

Las frustraciones son necesarias en el desarrollo del niño pero siempre en pequeñas dosis, así que hay que buscar el equilibrio entre que el niño tenga demasiadas o ninguna (a causa de la sobreprotección). Pero hay que tener presente que si el niño experimenta frustraciones todo el tiempo puede desencadenar en ansiedad y miedos con respuestas y conductas poco adecuadas.

Si tu hijo se frustra será adecuado que como padres no os pongáis nerviosos y le acompañéis en ese proceso de malestar interno, apoyándole y explicándole las cosas para que las entienda y vea otras perspectivas (siempre teniendo en cuenta su edad). Pero ¿cómo se enseña a manejar la frustración a los niños?

Qué hacer para que los niños aprendan a manejar su frustración

Son muchas las veces que nuestros hijos se frustran a causa de los padres por cosas que simplemente se podrían haber evitado, pero no me refiero a sobreproteger, sino a evitar un malestar innecesario. A veces la comprensión y el cariño son la mejor estrategia. Aunque también habrá frustraciones que no se podrán evitar por lo que como padres deberás contenerle y enseñarle para que aprenda que tiene seguridad algo que le ayudará a tolerar y confiar en sí mismo.

Para poder conseguir lo citado anteriormente puede utilizar técnicas de relajación y que el niño sepa por qué tiene ese sentimiento de frustración y una vez que pueda identificarlo pueda canalizarlo mejor y a pedir ayuda sólo si es necesario. Una pregunta que se les debe hacer es: ‘¿Qué puedes hacer para no enfadarte y seguir lo que estás haciendo?’. Si es necesario puede hacer un juego de roles para que aprenda a resolver por sí mismo el problema que le aflige y elogiarlo siempre que utilice estrategias ante su frustración.

Fuente:www.guiainfantil.com

¿Cómo saber si es el momento de tener su primer móvil?.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés en nuestra tarea educativa:

Todas las familias se enfrentan antes o después al mismo dilema: ¿le damos ya un teléfono móvil al niño/a?, ¿a qué edad se lo damos? La duda puede surgir ante unas fechas señaladas como cumpleaños o navidades; costumbres sociales, como el paso al Instituto o la primera comunión; ante una necesidad puntual, como un viaje de fin de curso o simplemente por la propia petición e insistencia del menor, pero en todo caso la respuesta no es sencilla.

Es cierto que hoy en día es frecuente ver a niños y niñas con un teléfono móvil en la mano, ya sea sentados en un banco o jugando en el parque. Así, el 75% de los chavales de 12 años dispone de un teléfono móvil, según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares de 2017, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística.
Un regalo fácil ¿o un trámite obligado?

Hay personas para las que, a la hora de regalar a un menor, su prioridad es deslumbrarle, cayendo en la tentación del “regalo fácil” y aparentemente exitoso que supone un móvil, sin haberlo meditado previamente, y sin haberlo consultado con sus padres.

Para otras personas supone un paso más en la infancia y adolescencia en nuestra sociedad y pueden caer en la idea equivocada de que no es más que un “mero trámite” que tienen que cumplir, sin mayores inquietudes ni preparación al respecto por su parte.

Pero esto no es así, no se puede tomar a la ligera, un móvil no es un juguete. Se trata de una decisión que trae consigo grandes responsabilidades y que puede tener consecuencias serias, por lo que ha de ser meditada y acordada con los padres del menor.
Responsabilidades y riesgos

Un móvil implica una responsabilidad, no solo por el coste económico del dispositivo, sino por ser un aparato que permite la conexión con otras personas, desarrollar una influencia sobre ellas y recibir presiones por su parte. Un móvil implica un grado de exposición, mayor o menor, pero que afecta a la seguridad personal.

Un móvil implica una responsabilidad, permite influir sobre los demás, así como recibir presiones.

Al igual que un coche ofrece comodidades, pero requiere mucha responsabilidad para conducirlo, y no se permite hasta llegar a una edad y madurez adecuadas, con el móvil ocurre lo mismo. Se puede utilizar para comunicarse con otras personas, crear y divertirse, pero también se pueden cometer errores y hacerse daño a uno mismo/a o a los demás. Entre los principales riesgos estarían:

El acceso a contenidos inapropiados: violentos, pornográficos, extremistas, de conductas peligrosas para la salud, etc. Pueden ser perturbadores, perjudicar el desarrollo del menor o incluso ser la puerta de entrada al contacto con comunidades peligrosas.

Daños a la privacidad e identidad digital: compartiendo información sensible que alguien pueda utilizar en su contra (como por ejemplo en el caso del sexting), difundiendo mensajes que le pueden causar una mala imagen y reputación en línea, etc.

Ciberacoso: insultando, humillando, aislando a un compañero/a, haciéndose pasar por otra persona para burlarse de él/ella o siendo el objetivo de una campaña de este tipo.

Grooming: cuando una persona se gana su confianza a través de Internet, y le acaba chantajeando con fines sexuales.

Uso excesivo : en el momento en que el uso del móvil e Internet interfiere con sus actividades cotidianas (estudio, tareas domésticas, ocio), altera sus relaciones sociales, le genera una dependencia, problemas de sueño, atención, etc.

No son riesgos exclusivos del uso de la tecnología sino que estas situaciones problemáticas también se pueden dar en el contacto personal cara a cara (recordemos los típicos mensajes del “no le abras la puerta a nadie”, “no hables con desconocidos por la calle”, etc.).

Las principales diferencias se derivan de la mayor facilidad para acceder a los contenidos, la inmediatez de las comunicaciones, la facilidad con la que se puede viralizar un mensaje y llegar a muchas personas con las que no se contaba. Además se da una falsa sensación de seguridad y anonimato detrás de una pantalla, ya que el móvil se puede utilizar en un ámbito más privado, lo que además implica unas mayores dificultades de supervisión por parte de la familia.
Si solo lo va usar para jugar o para llamarme en caso de emergencia

Un móvil no es un juguete, no es una videoconsola portátil, no es sólo un teléfono. Hoy en día los móviles tienen una gran variedad de funciones y una de las principales es su capacidad de conectarse a Internet y vincularse con otros dispositivos. Además, no podemos olvidar que un móvil almacena gran cantidad de información personal, contactos, teléfonos, correos electrónicos, imágenes o mensajes.

Aunque se lo facilitáramos a un menor «sólo para llamar», sin datos móviles, nada le impediría conectarse a la WiFi del centro educativo o de la cafetería de la esquina. Aunque «sólo lo quisiera para jugar» podría encontrarse charlando con desconocidos en el propio videojuego, o haciendo compras de objetos virtuales y packs de mejoras dentro del juego.

Así pues, no podemos pretender simplemente limitar las funcionalidades del móvil sin implicarnos en el acompañamiento del menor y en la supervisión de sus actividades online.
Entonces, ¿qué miramos antes de regalar un móvil?

Lo más importante en este momento no es el tamaño de la pantalla, los megapíxeles de la cámara o la memoria interna sino más bien valorar su nivel de madurez: reflexionar sobre su día a día, si en general toma buenas decisiones, nos consulta con naturalidad cuando tiene dudas (o a alguna otra persona adulta de referencia y confianza), o bien si tiene tendencia a precipitarse y ponerse en situaciones comprometidas.

El grado de desarrollo de sus habilidades sociales, su forma de dirigirse a los demás, la manera de gestionar los conflictos, la empatía y asertividad en sus respuestas son esenciales para prevenir problemas a nivel social, también a través del móvil. De la misma manera, si no tiene un buen nivel de autoestima y no confía en sí mismo/a lo suficiente, es más fácil que pueda dejarse llevar por la influencia de otras personas con los riesgos que eso supone.

Si lo tenemos claro, es el momento de prepararnos para que la llegada de ese móvil sea lo más ordenada y provechosa posible para el menor. Podemos preparar nuestro propio pacto de buen uso del móvil, negociarlo y firmarlo conjuntamente. Tendremos que dedicar un poquito de tiempo a configurar el dispositivo de manera segura, así como valorar la opción de emplear algún tipo de control parental.
En conclusión

Adelantar el momento de tener su primer móvil, sin contar con el nivel de desarrollo del menor, puede acarrear un mayor número de situaciones problemáticas, y posiblemente de mayores consecuencias. Así pues, cuando hablamos de móviles con los menores, es importante transmitir un mensaje claro acerca de la responsabilidad que requiere su utilización. Lógicamente, antes o después llegará el momento de regalarle un móvil, pero siempre valorando si este es ese momento, y si es así, programar el regalo de forma seria y consciente.

Fuente: Instituto Nacional de ciberseguridad https://www.is4k.es/blog

Guía de mediación parental

Os adjuntamos esta Guía vista en el Instituto Nacional de Ciberseguridad, que creemos puede resultar de vuestro interés:

Esta guía tiene como objetivo fomentar el acompañamiento a los menores y la mediación familiar para educarles en el uso seguro y responsable de Internet. Conscientes del reto que supone educar en un entorno tan complejo, en continuo cambio y en el que son mayoría los que se consideran inexpertos y poco habilidosos, hemos elaborado esta guía a modo de itinerario de mediación parental para facilitar la tarea.

A través de este itinerario de recomendaciones podréis ir abordando las estrategias y pautas necesarias para avanzar en vuestra actividad educadora:

  • Estrategias para ayudaros en la supervisión, orientación y acompañamiento de vuestro hijo en Internet, y a la hora de establecer límites y normas.
  • Pautas de mediación parental en función de la edad del menor, con las que ir evolucionando en función de sus necesidades y madurez.
  • Recomendaciones especificas sobre el uso de las tecnologías: para comportarse de manera adecuada en línea, prevenir el acoso, gestionar de manera apropiada la privacidad y la identidad digital, y protegerse ante virus y fraudes.
  • Cómo actuar en caso de producirse un incidente en Internet: ciberacoso, suplantación de identidad, filtración de imágenes comprometidas (sexting).