Guía de mediación parental

Os adjuntamos esta Guía vista en el Instituto Nacional de Ciberseguridad, que creemos puede resultar de vuestro interés:

Esta guía tiene como objetivo fomentar el acompañamiento a los menores y la mediación familiar para educarles en el uso seguro y responsable de Internet. Conscientes del reto que supone educar en un entorno tan complejo, en continuo cambio y en el que son mayoría los que se consideran inexpertos y poco habilidosos, hemos elaborado esta guía a modo de itinerario de mediación parental para facilitar la tarea.

A través de este itinerario de recomendaciones podréis ir abordando las estrategias y pautas necesarias para avanzar en vuestra actividad educadora:

  • Estrategias para ayudaros en la supervisión, orientación y acompañamiento de vuestro hijo en Internet, y a la hora de establecer límites y normas.
  • Pautas de mediación parental en función de la edad del menor, con las que ir evolucionando en función de sus necesidades y madurez.
  • Recomendaciones especificas sobre el uso de las tecnologías: para comportarse de manera adecuada en línea, prevenir el acoso, gestionar de manera apropiada la privacidad y la identidad digital, y protegerse ante virus y fraudes.
  • Cómo actuar en caso de producirse un incidente en Internet: ciberacoso, suplantación de identidad, filtración de imágenes comprometidas (sexting).

Herramientas de Comunicación Positiva.

Os adjuntamos este artículo visto en “cuentosparacrecer”, que creemos puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

Hoy compartimos una reflexión sobre el lenguaje y os damos herramientas de comunicación positiva.

Las palabras cuentan 

Las palabras o el vocabulario que utilizamos para describir una situación, hablar sobre nosotros, exponer experiencias … dicen mucho de nosotros y de nuestra manera de pensar.

La mayoría de las personas no somos conscientes de las palabras que utilizamos ni de las metáforas con que describimos nuestra vida o nuestros problemas. Las palabras tienen poder, poder de crear y de destruir.

Podemos comunicarnos con palabras positivas que nos faciliten un bienestar emocional o con palabras negativas que nos hagan entrar en un círculo de desesperanza. Frases como “estoy harta de este trabajo que nadie valora”, “no vale la pena esforzarse porque no hay remedio”, etc… crean un tipo de reacciones neurológicas y físicas que nos restan energía y que nos hacen entrar en una espiral de desmotivación y alienación. Las palabras que utilizamos con frecuencia dan forma a nuestro futuro, ya que son el hilo que unen nuestras experiencias.

Hemos reflexionado poco sobre el impacto que tienen nuestras palabras sobre los niños, muchas veces les enviamos intencionadamente mensajes negativos que no facilitan nada, ni su desarrollo personal ni la adquisición de nuevos aprendizajes. Cuántas veces hemos dicho o escuchado palabras o frases como “no sabrás hacer esta actividad, es demasiado complicada para ti”, “lo has hecho muy mal”, etc… Son frases que solo aportan a los críos una sensación de fracaso, desidia o impotencia. Sería mejor utilizar frases como “qué ejercicio sabrás hacer mejor de este tema”, “piensa cómo puedes mejorar lo que has hecho ¿quieres que te ayude?”, etc…No se trata de que dejemos de usar determinadas palabras, sino de que aprendamos a seleccionar aquellas palabras que nos refuercen positivamente, que nos aporten motivación e interés para crecer. 

Impacto de las palabras en nuestra actividad cerebral

Luis Castellanos juntamente con el neurobiólogo Paco Muñoz realizaron un estudio clínico para determinar el impacto de las palabras de acción positiva en nuestra actividad cerebral. El principal resultado obtenido del estudio es que el simple contacto con sus propias palabras positivas de relevancia personal induce a un procesamiento cerebral incrementado, si se compara con el efecto de las palabras negativas.

Qué es la Comunicación Positiva

La comunicación positiva es la comunicación que nos permite expresar lo que sentimos, pensamos y deseamos de modo claro, sin afectar o dañar a los demás. Implica la expresión teniendo en cuenta los sentimientos, necesidades y deseos de los demás.

Comunicarnos positivamente requiere honestidad, sinceridad, valentía, firmeza y autocontrol.

Exige tener en cuenta a los otros, explicarles lo que pensamos, queremos, sentimos o el por qué hemos tomado una decisión en la que están implicados, pero que no les dañe o lastime. Con frecuencia agredimos a los demás, a veces conscientemente, y otras, sin darnos cuenta, pensamos sólo en nosotros mismos y nos olvidamos de lo que el otro piensa y siente y de cómo le puede afectar lo que le estamos diciendo o lo que hemos decidido hacer.

 Herramientas de Comunicación Positiva 

Habilidades de Comunicación para Conseguir Colaboración

  1. Describe el Problema

Es difícil actuar correctamente cuando sacan a relucir nuestros defectos. Es más fácil concentrarse en el problema cuando se limitan a describírnoslo .Cuando los adultos describen el problema, dan a los niños la oportunidad de entender por sí mismos lo que hay que hacer. Tendemos muchas veces a usar con nuestro lenguaje generalidades tipo “ Siempre hablas cuando no debes” cuando lo que nosotros queremos es decir “ Necesito silencio para entender qué vamos hacer ahora”. Las generalidades no son alentadoras, mientras que si nos ceñimos a los hechos concretos es mucho más fácil llevar a la acción.

  1. Da Información

La información es mucho más fácil de aceptar que una acusación. Cuando a los niños se les da información precisa, los niños suelen saber de un modo automático cómo han de actuar. Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa ” ¿Cuántas veces tendré que decirte que recojas tu mesa cuando acabes?”
  • C.Positiva” La silla no está  bien puesta, los lápices están encima de la mesa”

3.Menos es mas.

Es necesario expresarse con pocas palabras para propiciar la colaboración. Hay contraste entre una larga parrafada y tres palabras bien dichas, por ejemplo. En este caso “menos es más”. A los niños les disgustan los discursos, los sermones y las explicaciones largas. Para ellos, cuanto más breve sea el recordatorio mucho mejor. Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa: ” Niños os he pedido una y otra vez que cuando explico algo tenéis que estar en silencio, sino lo hacéis entonces no entendéis qué tenéis que hacer y entonces, no hay manera de avanazar”
  • C.Positiva: ” Niños, silencio”
  1. Comenta tus sentimientos .

Al describir nuestros sentimientos, seremos honestos sin necesidad de herirles. Cuando más efectivos resultan los adultos es cuando hablan sólo de lo que sienten. Es importante hablar en primera persona. Es posible colaborar con alguien que expresa irritación o enfado, siempre que no nos ataque a nosotros.

Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa: “Basta ya estáis muy pesados”
  • C.Positiva: “Me pone muy triste y enfadad que cada vez que os quiero contar algo estéis hablando y no me hagáis caso, es muy frustrante porque os lo he dicho muchas veces”
  1. Escribe una nota.

Algunas veces, nada de lo que digamos será tan concluyente como una frase escrita. Veamos un ejemplo: Imaginad que escribís en la pizarra ” CHICOS, ME HA DICHO MARÍA QUE HOY TIENE COSAS MUY IMPORTANTES QUE CONTAROS PERO NECESITA SILENCIO . ATENTAMENTE VUESTRA PIZARRA QUE OS QUIERE”.

Habilidades para dar Corrección

El doctor Ginnott una de las personas que más ha hablado sobre el valor del castigo dice lo siguiente: “Un niño debe experimentar las consecuencias de su conducta, pero no un castigo”. El doctor Ginnot insiste en decir que el problema del castigo no soluciona nada, que más que formar “deforma” porque el niño, en vez de lamentar su mala acción y buscar la manera de enmendarse, se obsesiona sólo con fantasías venganza. En otras palabras, que al castigar a una criatura le privamos del importantísimo proceso interno de enfrentarse a sus propios errores.  Si el castigo no es eficaz porque “deforma”… ¿por qué podemos reemplazarlo?

  • Señalar la manera de ser útil.

CN: “Si no paráis os dejo sin recreo”

CP: ” Me sería de gran ayuda en vez de que corretearas que me trajeras el pagamento , por favor”

  • Expresar una censura rotunda, sin atacar el carácter del niño.
  1. “Si te comportas como un salvaje te expulsaré de clase”

CP . ” No me gusta nada esta situación. Es muy molesto para los demás que los niños corran y griten por el pasillo”

  • Manifestar nuestras expectativas.
  1. No volveré a dejarte nunca mis herramientas, ¡qué desastre!
  2. Cuando presto mis herramientas espero volverlas a encontrar en las mismas condiciones.
  • Enseñar al niño cómo rectificar.

CN: ” Me has dejado las herramientas hechas una pocilga, ¡nunca más te dejaré nada!”

CP: ” Me gustaría que me devolvieras las herramientas como estaban, voy a explicarte cómo hacerlo, esta sierra necesita un buen estropajo de acero y mucho ahínco”

  • Dar opciones.

Ejemplo. Si vuelo a pillarte corriendo, te voy a castigar.

Ej. CP2. Carlos, deja de correr, tienes dos opciones : caminar normal ó venir aquí a mi lado y darme la mano hasta que lleguemos

  • Tomar medidas.

CN: ¡Te la has ganado, hoy no hay recreo!

CP: Veo que has decidido venir aquí a mi lado.

 

Habilidades para dar aliento. Motivar

Una de las metas más importantes que tenemos como educadores es que los niños sean seres autónomos que se conviertan en individuos independientes que algún día podrán desempeñarse por si solos sin necesitar nuestra ayuda. ¿Cómo podemos conseguirlo? La respuesta es fácil la aplicación no tanto; sencillamente permitiéndoles que hagan as cosas por sí mismos, permitiéndoles que cometan sus propias equivocaciones, que aprendan de sus errores, que luchen por sus propios problemas.

  1. Dejar que tomen sus propias elecciones

La buena noticia es que podemos ejercitar esta autonomía en nuestro día a día no hacen falta grandes ocasiones, en la vida cotidiana podemos proporcionar una práctica muy valiosa para ejercitarse en la toma de decisiones. La toma de decisiones requiere, como todo, entreno es decir, antes de tomar grandes decisiones como por ejemplo qué carrera quiero estudiar ó qué estilo de vida quiero llevar, hay que haber tomado muchas pequeñas decisiones .

  1. Respeta los esfuerzos del niño

Cuando un niño trata de hacer algo por sí mismo y no lo consigue, nos sale de manera natural tratar de ayudarle, ANTES de ayudarle, podríamos alabar su esfuerzo de esta manera el niño ó la niña reunirán el ánimo suficiente para poder terminar aquello que estén haciendo por sí mismos. Veamos un ejemplo: Un niño trata de abrir una botella y no puede. Podemos:

  • “Dámela te la abro yo”
  • “Abrir la botella puede ser difícil, te doy un truco? agárrala con una camisa con una mano para que no se escurra y con la otra giras”
  1. No hacer demasiadas preguntas

El exceso de preguntas puede ser visto como una invasión en la propia vida . Es importante que los niños sepan que pueden hablar cuando lo deseen y de lo que quieran sin sentirse “atosigados ” . Resumiendo NO forzar la comunicación sino estar disponibles.  

  1. No apresurarse a dar las respuestas.

Este punto me parece muy importante. Cuando los niños hacen preguntas nos brindan una oportunidad magnífica para que les ayudemos a pensar y reflexionar de manera autónoma. Si delante de una pregunta contestamos “raudos y veloces” las respuestas de los niños no les damos la oportunidad de pensar, de reflexionar , de lanzar hipótesis ; mientras que si contestamos con una pregunta, con una invitación a la reflexión previa a contestar estamos apoyando no sólo a su autonomía sino a su propio desarrollo. Veamos un ejemplo

  • Imaginemos que el niño nos lanza la pregunta ”De dónde viene la lluvia” Podemos:
  • ” La lluvia la causan la evaporación y la condensación de la humedad etc.” ó bien
  • ” Vaya , qué pregunta tan interesante ¿Qué piensas? ” y después que el niño conteste le damos la respuesta.
  1. Buscar nuevos recursos

Queremos que los niños no son totalmente dependientes de nosotros ( padres ó bien maestros) el mundo es una enorme fuente de recursos para saciar sus ansias de saber, de ayuda para resolver sus problemas; es importante que ellos encuentren vías para solucionar sus problemas; esto les dará muchos recursos. Veamos un ejemplo

  • Niño “Mamá todavía no me has encontrado un profesor de guitarra”
  • Madre ” Aún estoy investigando, pero me podrías ayudar pregúntale a tu profesor de música del colegio si conoce alguien”

 

  1. No le quites la esperanza

En ves de preparar a lo niños para una decepción dejemos que experimenten , que exploren, que lo intenten. A veces al tratar de proteger a los niños de una decepción impedimos que luchen, que sueñen, que lo intenten, que caigan, en definitiva que corran detrás de sus sueños.

Veamos un ejemplo

  • Niño ” Quiero leer este libro tan largo me ha dicho mi hermano que es buenísimo”
  • Docente ” Este es demasiado complicado para ti, mira este mucho mejor”. en positivo
  • En Positivo “ ¡Genial! Adelante a ver si te gusta ya me lo contarás”

¿Quieres que los niños te hagan caso?

Os adjuntamos este artículo que creemos puede resultar de interés:

¿Por qué cuesta tanto que los niños hagan caso? Quizás nuestro lenguaje influye en no conseguir la respuesta esperada . Hoy os compartimos una reflexión sobre las principales estrategias de comunicación que usamos para que los niños colaboren .

1.- Reproches y acusaciones.

“¡He vuelto a encontrar huellas por toda la puerta! ¿Por qué tienes que  ensuciarla? Y en cualquier caso, ¿cuántas veces tendré que decirte que uses el pomo? Tu problema es que no me escuchas.”

2.- Insultos.

“¡Hay que ser un marrano para tener la habitación tan sucia!”

“Hoy estamos bajo cero y tú te pones una chaqueta de entretiempo. ¿Cómo puedes ser tan memo?¡Mira que llegas a hacer idioteces!”

3.- Amenazas.

“Si no has terminado de vestirte, cuando cuente hasta tres, me iré sin ti.”

4.- Órdenes.

“Quiero que limpies tu habitación ahora mismo”.

“Ayúdame a entrar los paquetes. ¡Venga, date prisa!”

5.- Sermones moralizantes.

“¿Te parece bonito lo que has hecho, arrancarme el libro de las manos? Veo que no has comprendido la importancia de tener buenos modales. Lo que intento inculcarte es que si pretendes que los demás sean educados contigo, tú a cambio habrás de ser educado con ellos. No te gustaría que quitasen así tus juguetes, ¿verdad?. Pues procura ser respetuoso con las cosas ajenas.”

6.- Advertencias.

“¡Cuidado, no te quemes!”

“Si  no andas con ojo te atropellará un coche.”

“¡No te subas a ese árbol! ¿Es que quieres caerte?”

“Ponte la chaqueta o pillarás un resfriado”

7.- Victimismo.

“Ya veréis cuando tengáis hijos propios. Entonces sabréis lo que es la crispación”

“¿Ves estas canas? Pues las tengo por tu culpa.”

8.- Comparaciones.

“¿Por qué no te parecerás más a tu hermano? Él siempre acaba sus trabajos con antelación”

“¿Por qué no vistes como Julio? Va siempre limpio… es un placer mirarle”

9.- Sarcasmos.

“¿Sabías que tienes un control mañana y te has dejado el libro en escuela? ¡Qué espabilado! Es todo un alarde de inteligencia”

“¿Esta es tu letra? Quizá tu profesor sabe leer chino; yo, no”

10.- Profecías.

“Si continúas siendo tan egoísta, nadie querrá jugar contigo. A este paso vas a quedarte sin amigos”

Está claro que ni los reproches, insultos, amenazas, órdenes, sermones moralizantes, advertencias, victimismos, comparaciones, sarcasmos o profecías invitan a colaborar.

Existen alternativas. Hay maneras de hacer que propician la colaboración de nuestros hijos sin menoscabar su autoestima ni dejarles secuelas de sentimientos nocivos. Y os damos 5 pistas para conseguirlo.

Técnicas de comunicación positiva:

1. DESCRIBIR.

Es difícil actuar correctamente cuando sacan a relucir nuestros defectos. Es más fácil concentrarse en el problema cuando se limitan a describírnoslo.

Cuando los adultos describen el problema, dan a sus hijos la oportunidad de entender por sí mismos lo que hay que hacer.

Tendemos muchas veces a usar con nuestro lenguaje generalidades tipo “Todo está hecho un desastre” cuando lo que nosotros queremos es decir “La habitación está muy desordenada, la ordenamos”. Las generalidades no son alentadoras,  mientras que si nos ceñimos a los hechos concretos es mucho más fácil llevar a la acción.

2.  DAR INFORMACIÓN

La información es mucho más fácil de aceptar que una acusación. Cuando a los niños se les da información precisa, los niños suelen saber de un modo automático cómo han de actuar.

Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa ” ¿Cuántas veces tendré que decirte que apagues la luz al salir del baño?
  • C.Positiva” La luz del cuarto de baño está encendida”

3. EXPRESARSE SUCINTAMENTE.

Es necesario expresarse con pocas palabras para propiciar la colaboración. Hay contraste entre una larga parrafada y tres palabras bien dichas, por ejemplo. En este caso “menos es más”.A los niños les disgustan los discursos, los sermones y las explicaciones largas. Para ellos, cuanto más breve sea el recordatorio mucho mejor.

Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa: ” Niños os he pedido una y otra vez que os pongáis el pijama y lo único que he conseguido es que os quedéis aquí haciendo el payaso os habéis comprometido a poneros el pijama antes de ver la televisión y no veo el menor indicio de que vayáis a cumplir vuestra promesa”
  • C.Positiva: ” Niños, los pijamas”

4. COMENTAR LOS PROPIOS SENTIMIENTOS.

Los hijos tienen derecho a conocer los verdaderos sentimientos de los padres. Al describírselos, seremos honestos si necesidad de herirles. Cuando más efectivos resultan los adultos es cuando hablan sólo de lo que sienten. Es importante hablar en primera persona. Es posible colaborar con alguien que expresa irritación o enfado, siempre que no nos ataque a nosotros.

Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa: “Para ya eres un pesado”
  • C.Positiva: “No me gusta que me interrumpas mientras estoy hablando con alguien”

5. ESCRIBIR UNA NOTA.

Algunas veces, nada de lo que digamos será tan concluyente como una frase escrita.

Veamos un ejemplo:

  • Imaginad que no queréis que los niños vean la televisión hasta que hayan hecho los deberes, podemos enganchar un post-it en la televisión que ponga: ” ANTES DE ENCENDERME , PIENSA ” ¿HE TERMINADO LOS DEBERES? “

Fuente:cuentosparacrecer

¿Edad para el uso de la tableta?

Os adjuntamos este artículo relacionado con el uso de las tabletas que creemos os puede resultar de interés.

El abuso de las nuevas tecnologías es un problema creciente. Las consecuencias pueden ser el aislamiento social, incremento de la agresividad y fracaso escolar.

Los problemas en la familia de Rogelio Fernández empezaron cuando su hijo cumplió ocho años. Se dieron cuenta de que el niño era adicto al móvil. “Siempre había sido tranquilo y empezó a comportarse de un modo diferente. Cuando le quitábamos el smartphone después de una hora se enfadaba, salía corriendo hacia su habitación y cerraba la puerta”, cuenta el padre. Un día se lo encontró gritando y llorando, frustrado porque no había conseguido pasarse una pantalla de un juego. “¿Estamos haciendo algo mal? ¿Es este el comienzo de algo más grave?”, se preguntaron los padres. Decidieron llamar a una línea de atención telefónica del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) y, siguiendo las indicaciones de un psicólogo, la situación mejoró apenas un mes después.

No existe ninguna recomendación oficial sobre cuál es la edad idónea para comenzar a usar dispositivos móviles y hacer uso de Internet. El único consenso compartido por las autoridades y los expertos consultados es el consejo de la Academia Americana de Pediatría: los niños menores de dos años no deben usar tabletas ni móviles. “No hay evidencias científicas de cómo afecta a su desarrollo neuronal y por eso aconsejan evitarlo”, explica Manuel Ramsán, coordinador del programa Internet Segura for Kids, lanzado por el INCIBE, dependiente del Ministerio de Energía y Agenda Digital.

Las familias que deciden ser tajantes y prohibir a sus hijos el uso del móvil se enfrentan a una duda. ¿Están entorpeciendo su desarrollo? ¿Tendrá su hijo menos habilidades digitales que el resto de los niños? “El cerebro es plástico y siempre puede aprender. Las tabletas pueden llegar más tarde”, señala Anna Carballo, doctora en Neurociencias por la Universidad Autónoma de Barcelona. El motivo fundamental, explica, es que las pantallas son pasivas y no aportan al niño lo que necesita.

“Durante los dos primeros años de vida, está madurando la corteza sensorial y motriz del cerebro y es importante una estimulación rica y diversa”. Desde el punto de vista de la motricidad, el niño necesita movimiento. Desde el sensorial, debe estar en contacto con diferentes tipos de materiales, texturas o temperaturas. Además, las pantallas producen una gratificación inmediata, un posible desencadenante de adicción durante las etapas en las que el cerebro es más vulnerable. Otro de los grandes inconvenientes es que “el cerebro está diseñado para aprender con interacción social y los dispositivos móviles les aislan”, recalca Carballo, profesora del máster en dificultades de aprendizaje de la Universitat Oberta de Catalunya.

Durante la fase adolescente, el abuso de las nuevas tecnologías es un problema creciente. Las consecuencias pueden ser el aislamiento social, incremento de la agresividad y fracaso escolar, entre otros. Para atajarlo el INCIBE lanzó el pasado septiembre un servicio de atención telefónica para ayudar a familias y centros educativos. Desde entonces, han recibido más de 1.000 consultas y los conflictos más frecuentes son el uso excesivo y otros episodios más graves como el sexting (distribución de fotografías o vídeos en situaciones comprometidas sin el consentimiento del afectado).

A familias como la de Rogelio Fernández ese servicio les ha ayudado. Habían caído en la rutina del castigo y no les servía de nada. Un psicólogo habló con el niño por teléfono, al que advirtió de los peligros de Internet. Pactaron unas nuevas normas de uso y horarios y empezó a gestionar mejor sus estados de ánimo. “Mi mujer y yo nos empezamos a preocupar cuando llegaba la época de las comuniones y cada vez se regalaban más móviles a niños de ocho y nueve años”, cuenta el padre. En uno de los banquetes, les llamó la atención una mesa de niños muy silenciosa. Se acercaron y vieron a una docena de ellos sin hablar, cada uno con su aparato.

Lo llaman adicción sin sustancia. El perfil mayoritario es de chico estudiante de entre 16 y 17 años. El dato es de la Asociación Proyecto Hombre, dedicada fundamentalmente a la prevención y tratamiento de las drogodependencias que desde 2013 ofrece un programa para jóvenes adictos a las TIC. “En España no existen recursos y muy poca gente sabe que disponemos de esta ayuda. En la mayoría de los casos son jóvenes que empiezan a aislarse cuando les intentan poner límites”, explica Elena Presencia, directora de la asociación. Según dos de sus estudios, en los que participaron cerca de 1.500 jóvenes españoles, el 74% de los adolescentes afirma haber tenido su primer móvil entre los 10 y los 14 años, y un 20% antes de los 10. El 84% reconoce tener acceso a Internet desde su móvil y las aplicaciones más usadas son Whatsapp (86,3%), Instagram (58,9%) y YouTube (48,4%).

Según sus conclusiones, las principales alteraciones en el comportamiento por abuso de las TIC son el abandono de tareas escolares y domésticas, apatía, pasividad por el entorno, desorden de horarios, alteración del sueño y conflictividad familiar. En Proyecto Hombre proporcionan ayuda a unos 100 jóvenes al año. “La etapa evolutiva en la que están puede ser un factor de riesgo: buscan emociones fuertes y fabulan con identidades nuevas en la red”, señala Esther Rubio, psicóloga de Proyecto Hombre en Madrid. La solución es limitar los tiempos de consumo. “No podemos llegar a la abstinencia completa porque necesitan estar conectados en su vida cotidiana”, añade.

Las redes sociales tampoco lo ponen fácil. Aunque algunas como Facebook establecen en 16 la edad mínima para registrar una cuenta, “los mecanismos de verificación de la edad son inexistentes”, apunta Manuel Ramsán. Por eso, es imprescindible el control de las familias. El Reglamento General de Protección de Datos, una normativa europea que entró en vigor el pasado 25 de mayo, fija en 16 la edad para dar consentimiento para el tratamiento de datos personales, pero algunos estados como España y Reino Unido la reducen a 13.

En países como Francia, la adicción de los adolescentes a las tecnologías se ha declarado un problema de salud pública. El pasado diciembre el ministro de educación Jean- Michael Blanquer anunció su intención de prohibir el uso de móviles durante los recreos y el comedor escolar en los colegios franceses -en los que ya se prohibió el su uso en las aulas-, así como la necesidad de que los menores de 16 años se registren en redes sociales como Facebook con una autorización de sus padres.

Algunas tecnológicas ya han reconocido la magnitud del problema. Google anunció el pasado mayo en su conferencia anual de desarrolladores I/O el lanzamiento de la plataforma Digital Wellbeing (en español, bienestar digital), que incluye nuevas funcionalidades en Android para ayudar a los usuarios a controlar el tiempo que pasan en las diferentes Apps y activar alertas para tomar descansos. Tras reconocer que el 80% de los padres en Estados Unidos están preocupados por el consumo que sus hijos hacen de la tecnología -resultado de una de sus encuestas-, han reforzado su aplicación Family Link, que permite a las familias gestionar las apps que usan sus hijos, supervisar el tiempo que pasan delante de la pantalla o bloquear de forma remota su dispositivo.

La guía para el control de las familias

En la guía de mediación parental del programa Internet Segura for Kids, lanzado por el INCIBE, las recomendaciones para que las familias ejerzan un control efectivo se dividen por tramos de edad. De los tres a los cinco años es el primer contacto con la tecnología. Se tienen que asegurar de que los contenidos son apropiados a su edad. De lo contrario, podría tener un impacto importante en el desarrollo emocional del niño. “Por ejemplo, la pornografía puede distorsionar los roles sexuales en el futuro o generar complejos. El visionado de contenidos violentos, como una decapitación, les puede generar pesadillas durante semanas hasta el punto de tener que acudir a un especialista”, advierte Manuel Ramsán, coordinador del programa.

Entre los seis y los nueve años es la etapa de la búsqueda de la autonomía. Es imprescindible el control parental: la supervisión, el acompañamiento y las normas de uso. “El grado de intensidad dependerá de la madurez del menor y de los controles que requiera. Los límites de tiempo irán en función del objetivo; si es un trabajo de clase, seis horas está bien. Navegar sin rumbo por Internet, viendo bromas o memes, no. Importa la calidad de lo que hace”, destaca Ramsán.

De los 10 a los 13 años es cuando se abren a Internet. “Hay que tener mucha precaución con las redes sociales. Asegurarse de que el menor tiene habilidades para solucionar un conflicto o que sabe velar por su intimidad y respeta los derechos de terceros”. Tiene que entender cómo funciona Internet y las redes sociales y qué intereses puede haber detrás. “La seguridad 100% es imposible, pero el consumo responsable se puede enseñar”, remacha Ramsán.

Fuente:Elpais.com

Comunicación con nuestros hijos e hijas.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés:

Cambiar nuestro lenguaje no es tarea fácil. Las palabras que usamos entroncan con nuestros modelos, con nuestra cultura, con la educación recibida y salen de modo automático .Para cambiar nuestro lenguaje primero debemos ser conscientes de por qué hay que cambiarlo de hasta qué punto nuestras palabras marcan nuestros comportamientos, nuestra visión del mundo, nuestra realidad , y por otro lado hay que crear nuevos automatismos, porque sin duda es imposible medir siempre nuestras palabras en todas y cada una de nuestras comunicaciones.

Por ello hoy os proponemos un listado, un listado simple si queréis pero muy práctico para tratar de mejorar nuestra comunicación, para tratar en definitiva de generar nuevas expresiones.

Seguro que al leer algunas de las expresiones las sentís familiares y las habéis usado en más de una ocasión hemos intentado compartir un listado de las más comunes y una posible alternativa usando la comunicación positiva esperemos que os resulten útiles.

Comunicación

Negativa

1.No grites

2.¡No comas rápido!

3.Otra vez este cuarto está hecho un desastre

4. ¿Cuánto tiempo tengo que esperarte?

5. ¿A dónde crees que vas?

6. ¡Te vas a caer!

7. ¡Te vas a resbalar!

8.¡No corras!

9. ¡Te estoy hablando!

10.¡Termínalo ya!

11. ¿Cuántas veces tengo que decírtelo?

12.Ya no sé ni cómo hablarte

13.¿Estás sordo?

14. Eres un desastre, todo desordenado otra vez.

15. Nunca lo conseguirás con esta actitud

16. Es demasiado difícil para ti.

 

17. Así no llegarás a ningún sitio.

 

18. Siempre te estás peleando con tus hermanos

 19. Eres un mentiroso

  20. Me matas a disgustos

 Fuente:Cuentosparacrecer

Comunicación

Positiva

1.Habla en voz más baja

2.Mastica bien la comida

3.Limpia tu cuarto, por favor

4.Es hora de irnos, despídete

5. Aléjate de ahí. Bájate, por favor

6. ¡Ten cuidado!

7. ¡Ten cuidado dónde pisas!

8.¡Camina despacio!

9.Escúchame pro favor

10.Es hora de que termines esto, se acabó el tiempo

11.Haz lo que te estoy pidiendo, por favor

12.Busquemos una solución que nos guste a ambos

13. Escúchame por favor.

14. Puedes ordenar tu habitación, aún está desordenada.

15. Esfuérzate más , puedes conseguirlo.

16. Inténtalo de nuevo, aún no lo has conseguido pero estoy segura que lo lograrás.

17. Puedes conseguirlo pero debes cambiar de actitud, depende de ti.

18. Me pone triste que te pelees con tus hermanos.

19. Esto que acabas de decir es una mentira, trata de evitarlas.

20. Cuando te portas mal me siento triste.

 


 

 

 

 

 

 

Cuentos para educar en valores, emociones y habilidades sociales.

La lectura es un gran regalo que les podemos dar a los hijos e hijas y si encima esta lectura nos lleva a reflexionar sobre valores, habilidades sociales y nuestro mundo emocional, les estaremos regalando a nuestros hijos unas alas consistentes, originales y hermosas para volar por la vida. Porque dice Jaume Centelles “para volar, los pájaros tienen alas y los niños, cuentos”. Así que en este mes del libro, compartimos las siguientes recomendaciones que hace GestionandoHijos.com.

Cuentos para sentir, de Begoña Ibarrola

Un recopilatorio de cuentos que nos hablan de diferentes emociones y nos ayudan a entender nuestro mundo emocional. Los cuentos se agrupan por emociones y permiten reflexionar juntos sobre cuándo nos hemos sentido así, por qué los personajes se han sentido de esta manera o cómo cambiaríamos la historia.

Dado el éxito de este libro, siete meses después se publicó un segundo volumen, en el que se abordan sentimientos más complejos, como el amor, la ansiedad, la crueldad, la empatía, la gratitud, la ilusión, el rechazo, la sorpresa, la valentía o la solidaridad.

El convivenciario, de  Juan Lucas Onieva

Este libro, editado por Desclée de Brouwer, está centrado en 25 valores y ofrece recursos para trabajar la convivencia en el aula. La gratitud de Elena, el significado de la palabra amistad que aprende Mario, el aprendizaje de la asertividad que emprende Flores, la bondad del perro Paticorto, la tolerancia que aprende la maestra Mª del Mar son los protagonistas de este libro, que nos ayuda a abordar el tema de la educación en valores con nuestros hijos y alumnos animándoles a reflexionar sobre si ponen en práctica un valor determinado (gratitud, sinceridad, solidaridad, tolerancia, amabilidad, responsabilidad) y nos ofrece pequeñas ideas prácticas para aplicar este valor en nuestro día a día.

El pequeño conejo blanco, de Xosé Ballesteros y Óscar Villán

Un pequeño conejo blanco al que una enorme cabra le ha robado su casa, va buscando amigos que le ayuden a recuperarla, pero nadie quiere hacerlo por miedo, menos el animal más pequeño que puedas imaginar. Un cuento ilustrado que nos recuerda que los más pequeños pueden hacer grandes cosas.

Así te quiero, de Gabriela Keselman y Lucía Serrano Guerrero.

Un cuento ilustrado muy colorido que muestra a los más pequeños el significado del amor incondicional y del apoyo incondicional que nos une para siempre. Un libro para leer con pañuelos por lo emocionante que es.

 

Yo mataré monstruos por ti, de Santi Balmes y Lyona

Martina no puede dormir pensando que bajo su cama viven monstruos en su aterrador mundo de monstruos caminando cabeza abajo y que un día podrían llevarla con ellos. Al otro lado del suelo, Anitram, niña monstruo, también tiene miedo de que los humanos un día la lleven a su mundo. Un día Martina y Anitram se conocen y entienden que tememos lo que no conocemos.

La cebra Camila, de Marisa Núñez y Óscar Villán

Un día, la pequeña cebra Camila pierde sus rayas por culpa del viento. Muy apenada, Camila va recibiendo la ayuda de muchos animales para adornar su cuerpo con originales rayas de muchos colores. Un cuento con muchas repeticiones que nos recuerda el valor del optimismo.

 

El monstruo de colores, de Ana Llenas

Un cuento muy conocido con el que aprendemos la importancia de poner nombre a nuestras emociones. El Monstruo de Colores no sabe qué le pasa, está hecho un lío, y gracias al cuento va poniendo nombre y orden a sus emociones.

Inés del revés, de Anita Jeram.

Inés se levanta un día muy enfurruñada, todo lo quiere hacer al revés. Sus papás apostarán por acompañarla de una manera creativa y positiva. Un libro muy apropiado para hablar de rabietas y conflictos con los más peques.

 

Casi, de Peter H. Reynolds

A Ramón le encanta pintar, pero desiste cuando su hermano mayor critica sus dibujos y trata de buscar una perfección que no encuentra. Pero su hermana pequeña tiene una lección que enseñarle para que siga haciendo lo que le apasiona y mirando el mundo con creatividad.

Ataques de…, de Alejandro Fernández de las Peñas y Olga de Dios

En esta familia, hay en la cocina un calendario de ataques… de besos, de lágrimas, de cosquillas, de abrazos, de mimos… Cada día de la semana tiene su propio ataque. Un libro que nos invita a disfrutar de pequeños gestos para crear un buen clima familiar y vivir momentos de ternura y diversión juntos.

 

Esperamos os resulte de utilidad.

Fuente:lafamilia.info

 

 

 

 

Teléfono de ayuda relacionado con la tecnología.

Os adjuntamos esta información relacionada con las Tecnologías por si os pudiera resultar de interes. Se trata de una Web con diversos recursos y un telefóno 900 116117, linea gratuita y confidencial, para ayuda en caso de menores para dudas, dependencia, ciberacoso, bullyng, dudas, prevención, etc.

Internet Segura for Kids (IS4K) es el Centro de Seguridad en Internet para menores de edad en España y tiene por objetivo la promoción del uso seguro y responsable de Internet y las nuevas tecnologías entre los niños y adolescentes. Las principales tareas que tiene encomendadas son:

  • Sensibilizar y formar a menores, jóvenes, familias, educadores y profesionales del ámbito del menor, a través del desarrollo de campañas, iniciativas y programas de ámbito nacional.
  • Ofrecer un servicio de línea de ayuda con el que asesorar y asistir a menores, familias, educadores y profesionales del ámbito del menor sobre cómo hacer frente a los riesgos de Internet: contenidos perjudiciales, contactos dañinos y conductas inapropiadas.
  • Organizar el Día de la Internet Segura (Safer Internet Day) en España.
  • Reducir la disponibilidad de contenido criminal en Internet, principalmente de abuso sexual infantil, dando soporte a las FFCCSE.

IS4K está liderado y coordinado por la SESIAD (Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información y Agenda Digital), con el soporte de Red.es, y ejecuta sus servicios a través del INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad), en colaboración con otras entidades de referencia. En línea con la estrategia Europea BIK (Better Internet for Kids), forma parte de la red paneuropea INSAFE de Centros de Seguridad en Internet y está cofinanciado por la Comisión Europea.

Esperamos que sea de utilidad

Enlace:https://www.is4k.es/

 

¿Regalas estereotipos de género?.

Se acercan las navidades, época en la que los más pequeños y pequeñas de la casa protagonizan las celebraciones. Como bien sabemos, estas fechas incitan al consumo, pero antes de salir a comprar los regalos, deberíamos plantearnos algunas cosas.

Para empezar, el discurso publicitario es un instrumento creador de estereotipos. Los niños y niñas eligen sus regalos en función de lo que ven en los anuncios, donde aún hoy, se muestran a las niñas como princesas y cuidadoras, sometidas a unos cánones ideales de belleza, y a los niños como superhéroes, profesionales de la construcción y ligados a juegos de violencia.

Gema Otero, experta en género, coeducadora y escritora de cuentos infantiles, explica: “Nuestro sistema social y cultural es patriarcal, por lo tanto, todo lo que nos rodea está atravesado por una visión global masculina que menosprecia e invisibiliza a mujeres y niñas”.

A lo que añade: “Niñas y niños aprenden a identificar cuál es su lugar en el mundo a través de la observación y el juego. Los juguetes son parte fundamental del aprendizaje cognitivo, emocional y relacional en la infancia. En el proceso de socialización diferencial, se limita su libertad de jugar y experimentar con todo tipo de juguetes, se obstaculiza así su aprendizaje para ser personas más autónomas, empáticas y libres”.

Representar a las y los más pequeños de una forma u otra en los catálogos, hace que se les asigne un rol que delimite sus habilidades y aspiraciones. Según la profesora Karen Hutchinson de la Universidad de Rowan: “el juego es la manera en la que los niños y las niñas se preparan para los papeles que tomarán como adultos y para la sociedad en general”.

A razón de la distinción que hace la publicidad de los juguetes en función de género, Covadonga González-Pola, autora del libro ‘Las niñas ya no quieren ser princesas’, señala una de las consecuencias de esta diferenciación: “Si un chico utiliza una cocina o juega con una muñeca, va a ser juzgado de forma negativa. ¿Qué puede haber de malo en que un niño juegue con lo que quiera?”

Coeducación como arma para luchar contra los roles de género
La coeducación es fundamental para conseguir una formación en igualdad. Según Gema Otero, debería estar presente en todos los centros educativos y de su práctica docente. Pero la realidad es muy distinta, “en estos momentos la coeducación se trabaja desde la voluntariedad y el convencimiento de una pequeña parte del profesorado que debe lidiar con miles de obstáculos para integrarla en las aulas” indica Gema. Asimismo, añade que “es prioritario formar y sensibilizar a la comunidad educativa sobre la importancia de educar en Igualdad en las aulas y en los espacios familiares para prevenir el sexismo”.

Gema Otero ha creado ‘La Señora Malilla’, una iniciativa que tiene como objetivo principal la creación de proyectos formativos y creativos desde una perspectiva feminista. Entre ellos, se encuentran los cuentos coeducativos de “SuperLola” y “Lalo, el príncipe rosa”, que han sido distribuidos por centros educativos de dentro y fuera de España.

Gema piensa que “los contenidos audiovisuales son herramientas muy poderosas para la construcción de mensajes, sentimientos e idearios individuales y colectivos”, señalando de esta manera que “los dibujos animados transmiten valores y normas sociales, fomentan la imaginación, ofrecen modelos a seguir y facilitan la interpretación del mundo simbólico de niñas y niños”.

Asimismo, Covadonga denuncia los roles asociados a las mujeres a partir de las princesas Disney: “Blancanieves y Cenicienta son relegadas a las tareas del hogar, la Bella Durmiente muestra un papel pasivo y enseña a los niños que pueden besar a las niñas sin su consentimiento, y la Bella y la Bestia transmite la idea de que con mucho amor se puede cambiar a un maltratador”. Normalizar estas historias trae como consecuencia que, desde una edad temprana, ejerzan papeles tradicionales en los juegos por la representación de este mundo de princesas, y así, perciban el mundo de una manera, cuanto menos, injusta.

De la misma forma, Gema expresa que “ante el bombardeo masivo de imágenes que perpetúan el sexismo y la violencia machista urge la necesidad de crear contenidos que ayuden a cambiar la mirada”.

Campañas contra el sexismo
Una de las empresas que está luchando contra los estereotipos de género es Toy Planet, que en su catálogo de juguetes no hace distinción por género. Del mismo modo, visibiliza la diversidad gracias a la aparición de niños y niñas con síndrome de down, una iniciativa que empezó en el 2016.

La actriz Leticia Dolera ha apoyado la campaña de Toy Planet a través de twitter. Al igual que se ha pronunciado de forma contraria con el catálogo de Hipercor por su contenido sexista. Además, en Change.org se ha lanzado una petición que reclama a esta empresa que deje de realizar catálogos sexistas.

Cruz Roja también se suma al movimiento con su nueva campaña de navidad en la que solo aceptan juguetes nuevos que no sean bélicos ni sexistas. “Facilitando la utilización de juegos indistintamente por niños y niñas, promoviendo capacidades como la audacia, la valentía, la iniciativa y la sensibilidad, conseguiremos fomentar que no existan juguetes de chicos o de chicas” explica Cruz Roja el motivo de que no acepten juguetes que perpetúen roles de género.

Por último, el ayuntamiento de Valencia ha impulsado una campaña contra el sexismo en los juguetes. De una forma muy original y divertida, el equipo creativo Ladies & Gentlemen ha hecho que los juguetes reclamen su utilización en igualdad bajo el lema “Juguetes por la Igualdad. Si jugamos igual, seremos iguales”. De este modo, los responsables de la campaña quieren romper con las etiquetas de género y los estereotipos impuestos a través de guiños a los medios de comunicación y a la cultura popular. Una acción que invita a que la población adulta reflexione sobre la importancia del juego para formar la identidad, socializar y ensayar a ser adulto.

Por ejemplo, uno de los anuncios muestra a una Barbie que declara en la portada de la revista TAIM que quiere “salir de casa, escalar montañas, navegar en un barco pirata y conquistar otros mundos”. En otro de ellos, aparece un bebé quejándose de que en el juego de mamás y papás, nunca ve a los papás.

Denunciemos la injusticia, regalemos igualdad
Los juegos no estereotipados por sexos son una manera eficaz de educar en igualdad. Como han mostrado las empresas y organizaciones que hemos mencionado, se puede hacer otro tipo de publicidad que aboque por un sistema igualitario sin distinciones impuestas. Además, es imprescindible fomentar los ideales de cooperación y sororidad en las niñas así como su participación activa en los espacios públicos, dar importancia a la autoestima como pilar fundamental en su desarrollo vital o la curiosidad por experimentar las nuevas tecnologías.

Así, queremos hacer hincapié en las herramientas que tenemos a nuestro alcance si detectamos algún tipo de publicidad sexista y/o discriminatoria. En el Instituto de la Imagen de la Mujer o en la plataforma del Observatorio Andaluz de la Publicidad no Sexista se pueden denunciar los contenidos publicitarios que promuevan roles tradicionales de género (ama de casa, padre de familia, jefe, secretaria …) o que, por ejemplo, fijen unos estándares de belleza considerados como sinónimo de éxito. Por lo que para estas Navidades, denunciemos la injusticia, regalemos igualdad.

Fotos Archivo AmecoPress tomadas de cargocollective.com, twitter, Lidl.


Situaciones Diarias que Conllevan a NO ser Responsables.

Os adjuntamos este artículo que creeemos puede resultar de interés:

Si queremos conseguir que nuestros hij@s y alumn@s adquieran el valor de las responsabilidades de manera progresiva, tenemos que tener en cuenta una serie de situaciones diarias que conllevan a todo lo contrario, a NO Ser Responsables. Veamos algunos ejemplos:

  1. Darles excusas que pueden adoptar de inmediato, como forma de eludir responsabilidades: “Eres muy pequeño para entender eso”, “No habrías podido evitarlo”. Cuando pase algo por alguna acción que hayan realizado, no maquilles o excuses la situación, afróntala.
  2. Poner más atención en quién tiene la culpa, en vez de buscar soluciones. Elimina de tu hogar y de tu aula el síndrome “¿quién es el culpable?” y reemplázalo por “vamos a buscar una solución”.
  3. Acusar a los demás. Si ellos son los responsables de una situación, deben ser sinceros con ellos mismos y acarrear con las consecuencias.
  4. Castigarlos por decir la verdad conlleva a que en el futuro las mentiras y las excusas sean una alternativa mucho más razonable. Enséñales a que tú respetas la verdad.
  5. Usar la frase “no es culpa mía” como parte habitual de tus conversaciones.
  6. Darles excusas genéticas. Deja de hacer comentarios que les animen a creer que han heredado tus rasgos y talentos personales o tus miedos y defectos: “Eres igual que tu abuelo”, “A tu madre también le costaba leer”.
  7. Hacer sus deberes porque a ell@s les resultan difíciles.
  8. Hacer cualquier cosa para evitar una confrontación con ell@s.
  9. Dejarles que gobiernen la casa con sus comportamientos y actitudes incontrolables.
  10. No dejarles expresar sus propias opiniones ni defender sus puntos de vista.
  11. Exigirles que te respeten siendo un adulto@ que los atemoriza.
  12. Prohibirles que pregunten sus dudas cortándoles su creatividad por querer ser autoritarios en vez de enseñarles a ser autodisciplinados.
  13. Hacer que te pidan permiso para hacer o decir cualquier cosa que piensen, digan, sientan o hagan.
  14. Negarse a escuchar sus sugerencias.
  15. No pedir nunca su opinión sobre asuntos del hogar, la familia y el aula en las decisiones que todos los días tienen que ver con la vida en común.
  16. Ignorar su crecimiento interior burlándose de sus sentimientos o sus intentos de expresarse. Preferir en cambio que complazcan a los demás, que actúen como ellos y hagan lo que hacen todos.

Recuerda, que nuestros hij@s o alumn@s no sean responsables, viene determinado por algunas acciones que nosotros mismos (docentes y familias) hemos ido llevando a cabo y, sin darnos cuenta, afecta al grado de responsabilidad que tiene un niñ@, como se nos muestra con ironía en el Decálogo para formar a un delincuente.

Fuente: Conectacontuhijo.com

Resilencia: explicada por y para niños.

La resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, tragedia, amenaza, o fuentes de tensión significativas, como problemas familiares o de relaciones personales, problemas serios de salud o situaciones estresantes del trabajo o financieras. Significa “rebotar” de una experiencia difícil, como si uno fuera una bola o un resorte.

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La investigación ha demostrado que la resiliencia es ordinaria, no extraordinaria. La gente comúnmente demuestra resiliencia. Un ejemplo es la respuesta de las personas en los Estados Unidos a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y sus esfuerzos individuales para reconstruir sus vidas.

Ser resiliente no quiere decir que la persona no experimenta dificultades o angustias. El dolor emocional y la tristeza son comunes en las personas que han sufrido grandes adversidades o traumas en sus vidas. De hecho, el camino hacia la resiliencia probablemente está lleno de obstáculos que afectan nuestro estado emocional.
La resiliencia no es una característica que la gente tiene o no tiene. Incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y desarrolladas por cualquier persona.