Recomendaciones de Facebook para padres de adolescentes.

Facebook ha remitido a ABC una serie de consejos a padres que deseen orientar a sus hijos adolescentes a configuraadolescentes 2r una cuenta segura, o para aquellos jóvenes que desean mejorar la seguridad.

Paso a paso

Ser selectivos: Facebook apunta que aunque parezca obvio se puede ser selectivo con la información que se muestra en el perfil. En esa configuración entran las fotografías. Facebook explica paso a paso cómo restringir un perfil, que muchas veces está de modo público sin que el usuario sea consciente de ellos.

«En Facebook existe la opción ‘Actualizar información’ en la barra azul del menú, para editar tu nombre e información básica, como información de contacto, trabajo, formación e intereses. Asegúrate de que la privacidad está siempre configurada para ‘Amigos’, y no para ‘Público’». Hay más opciones, cómo «Amigos excepto conocidos» o «Sólo yo». Recomiendan también que en las publicaciones nunca se de una información personal como el correo, dirección o número de teléfono.

«En este mismo sentido, puedes ayudar a ajustar la Configuración de Privacidad haciendo clic en el ícono con el candado que aparece en junto al botón ‘Inicio’, y a continuación en el menú desplegable, haciendo clic en Configuración de Privacidad. Aquí podrás ayudarle a cambiar las opciones de privacidad establecidas por defecto para la publicación de fotografías o actualizaciones, y controlar si se muestra la cuenta cuando se hacen búsquedas públicas. Nota: NO olvides informarle de las opciones de Biografía y Etiquetado. Asegúrate de que las etiquetas están restringidas a ‘Amigos’ para que solo sus amigos puedan ver las fotografías publicadas por el adolescente», explican desde Facebook.

Notificación de inicio de sesión. Hay una opción de seguridad que Facebook recuerda a los padres de adolescente y a los jóvenes, la de Aprobación de Inicio de Sesión y Notificación de Inicio de Sesión. Ambas se activan desde la Configuración de Seguridad.

¿Qué son? «Mediante las notificaciones de inicio de sesión, Facebook envía un mensaje si se accede a la cuenta desde una nueva ubicación. Las aprobaciones de inicio de sesión son similares a las notificaciones de inicio de sesión, pero van un paso más allá. Si se activan las aprobaciones, deberá introducir un código de inicio de sesión cada vez que acceda a la cuenta de Facebook desde un nuevo ordenador o teléfono móvil. Una vez se haya accedido, existe la opción de poner un nombre al dispositivo y guardarlo en la cuenta», explican.

Una vez que el dispositivo está registrado como reconocido, ya no será necesario introducir un código. «También se envía un mensaje de correo electrónico con confirmación de que se ha iniciado sesión desde un dispositivo no reconocido, para conocer -en caso de que esto ocurra- cuándo y dónde se ha iniciado la sesión».

Facebook apunta a los padres que la mejor forma de garantizar la seguridad de los hijos en las redes sociales es hablando de ello. Señala que se debe hacer de la misma forma en que se le indican consejos de seguridad vial o del comportamiento en el colegio.

«Una forma de empezar esta conversación es preguntarle al mismo adolescente las razones por las que redes sociales son importantes para él/ella. También puedes pedirle que te enseñe a configurar tu Biografía en Facebook para entender cómo funciona. Es importante mantener una conversación sobre la información adecuada (y no adecuada) para compartir en la Red. Pregúntale sobre la configuración de privacidad y proponle repasarla juntos a menudo», explican.

Cómo usar los Contactos de Confianza. Facebook tiene estudios que apuntan que los adolescentes suelen compartir sus contraseñas. Lo hacen por si olvidan la clave o para que les ayuden en caso de no poder acceder. A los padres no les agrada esta opción, ya que a esa edad las amistades no son tan sólidas y se pueden producir equivocaciones. Hay una opción de Facebook que permite a los usuarios compartir un código para poder recuperar la cuenta con ayuda de sus amigos. Se llama Contactos de confianza. En este caso no hay necesidad de compartir contraseñas.

Funcionamiento: «Si añades un contacto de confianza, este puede recibir un código de seguridad con instrucciones para ayudarte si pierdes la contraseña. Cuando tengas tres códigos de seguridad de tus contactos de confianza, puedes introducirlos en Facebook para recuperar la contraseña. Esta opción elimina la necesidad de recordar las respuestas a preguntas de seguridad o de rellenar largos y molestos formularios en la web»

Cómo configurar los Contactos de confianza: «Consejo: elige y gestiona los contactos de confianza en cualquier momento a través de la Configuración de Seguridad, no sólo cuando tengas problemas para acceder a tu cuenta. Así puedes elegir personalmente a los amigos que realmente piensas que te pueden ayudar y se les facilitará más información en el proceso para que les sea más fácil ayudarte. Una vez configures tus contactos de confianza, Facebook les enviará una notificación para que estén preparados y ayudarte en caso necesario. Para hacerlo ve a la Configuración de Seguridad y selecciona entre tres y cinco amigos para ser tus contactos de confianza».

La red social señala que hay que ser muy cuidadosos a la hora de seleccionar. Recomiendan pensar en el proceso como si fuera a otorgarles las llaves de la casa a alguien. Lo más adecuado es que sea un amigo que pueda localizar en persona o por teléfono. No recurra a «amigos de Facebook».

 lafamilia.info

5 Cosas que los padres de adolescentes deben saber.

“Me lo cambiaron”, “ya no es el mismo/a de antes”, “¿qué le pasa?”… son pensamientos que retumban en la mente de papás y mamás que tienen en casa un adolescente, y lo cierto es que la respuesta está en nuestras manos pero no la queremos ver: nada más y nada menos que la adolescencia.

Además de los cambios físicos que suceden en el cuerpo del ser humano durante este ciclo, surgen cambios en la personalidad que requieren del conocimiento y de la preparación de los padres para comprenderlos mejor y saber abordar las situaciones que surgirán en el camino. Así que les presentamos cinco aspectos principales que los padres deben saber, ojalá antes de que sus hijos entren en la adolescencia:

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1. Verás grandes cambios en tu hijo/a
Ya no será el niño/a juguetón/a que te contará sus aventuras, ni te abrazará cuando llegues a casa; ahora te responderá con monosílabos y tal vez ni te salude.
Una queja común de los padres de adolescentes es que su hijo pasó de ser una persona tierna, amable y buen genio, a ser un joven retraído, tal vez algo rebelde y altanero. En algunos chicos/as es más drástico que en otros, pero lo normal es que se presenten cambios, por ejemplo, en la infancia es característico el juego y la actividad; en la adolescencia ocurre lo contrario: inactividad, dejadez y pereza. De ahí que el adolescente pueda dormir horas y horas.
También, por esa misma flojera, podrán ser desordenados y olvidadizos, lo que se convierte en un campo de batalla entre padres y adolescentes. “Si te vuelves loco con el abrigo tirado en medio, o las toallas tiradas en el baño, respira profundo y sigue adelante. Simplemente hay que tener en cuenta que no lo hace para molestarnos, es un reflejo de que sus pensamientos están en otra parte.” Explica Tania Santiago, Profesora de Secundaria y Bachillerato, en un artículo de Sontushijos.org.

2. Se preocupará por su apariencia más que nunca
Una de las mayores preocupaciones de los adolescentes es su apariencia. El cuerpo está en pleno cambio, no es de extrañar que los adolescentes pasen tanto tiempo mirándose al espejo.
“Si tu hijo no es feliz con lo que ve (pocos los son) esto puede mermar su autoestima. Intenta evitar hacer bromas sobre su físico, y también es un error hacerles pensar que no tiene importancia. Para lo que en tu opinión es una tontería para ellos representa un mundo. Intenta explicarle que la gente apenas nota lo que a ellos dan tanta importancia. Cuanto mejor se sientan los adolescentes con ellos mismos, su autoestima será mejor y tendrán más armas para enfrentarse a los problemas de cada día.” Sugiere la educadora Salgado.

3. Será un torbellino de emociones
En la adolescencia se da el descubrimiento de la propia identidad. Hay una ambivalencia entre infancia y madurez, es decir, se descubre a sí mismo con rasgos de adulto y rasgos de niño. Esta situación lo lleva a una inseguridad ante la ambigua realidad, para lo cual usa máscaras de comportamiento que impiden a los demás darse cuenta de la realidad. Esto es un mecanismo inconsciente.Esas máscaras son la agresividad y la rebeldía. Cada adolescente tiene una forma distinta de ser agresivo, algunas veces con violencia verbal o de comportamiento, y otras en forma de ensimismamiento. Otros en cambio lo expresarán a través de un deseo de llamar la atención, pues le quieren gritar al mundo “yo soy yo”.

4. Deberás seguir siendo su padre, no te conviertas en su amigo
Durante la adolescencia es frecuente que los padres se cuestionen hasta dónde deben ser amigos de sus hijos y hasta dónde deben ser sus figuras de autoridad, pues sienten temor de ser `malos´ con ellos y no quieren sentirse rechazados.
La sicóloga chilena Pilar Sordo explica al respecto: “No queremos verles la cara larga, que nos digan que somos anticuados, distintos a los padres de sus compañeros, que somos ‘mala onda’. En realidad, queremos ser papás buena onda, aparecer como evolucionados y esto nos hace ser tremendamente ambiguos en nuestra forma de educar; nos cuesta decir que no. (…) Con lo que metemos a los niños en una red de inseguridades que les impide conocer qué es correcto y qué no y todo parece permitido.”
Lo cierto es que la amistad anula la autoridad de los padres: no es posible que ambos conceptos compaginen en el rol de padres, tienen fines distintos; la autoridad educa, la amistad desvía el objetivo educativo.
Lo que sí es adecuado es construir una relación de confianza, incluso cuando un padre logra ganarse la confianza de sus hijos, es cuando realmente está haciendo un buen manejo de la autoridad. Dicha confianza se caracteriza por la existencia de líneas abiertas al diálogo, la escucha permanente, al trato cercano y las orientaciones pertinentes -todo esto hace parte del ejercicio educativo de los padres, muy diferente a la dinámica que llevan los amigos-.

5. Necesitará de ti. No lo dejes solo
Todos estos cambios no resultan fáciles para los padres, pues muchos no saben cómo adaptarse y optan por dejarlos vivir en su mundo para no generar roces y discusiones. Pero este distanciamiento es un gravísimo error. En esta etapa, los padres deben estar muy presentes, esto les da seguridad y les refuerza su autoestima.
Así lo aseguran numerosas investigaciones, una de ellas de la Universidad Estatal de Pennsylvania la cual reveló que mientras más tiempo pasen los padres con sus hijos, estos tendrán mejor desarrollo social en el colegio y mayor autoestima en la adolescencia. “Disponer tiempo con los hijos puede ser una tarea compleja para muchos padres por el trabajo. Sin embargo, todo cuenta”, dice al diario La Tercera Susan MacHale, sicóloga y autora de la investigación.
Es que los hijos en esta edad, ven en todo contacto, interés por ellos. “La presencia y cercanía con los hijos les demuestra interés en su vida, lo que repercute en su autoestima, ya que se sienten validados por el otro”, sostiene el doctor en Psicología, Rodrigo de la Fabián. Y si ese “otro” son los padres, su salud mental es más fuerte.

lafamlia.info

Sobrevalorar a los hijos hace que se vuelvan narcisistas.

Para mejorar la autoestima de los niños, lo importante es que se sientan queridos y se les acepte tal como son. La egolatría es un problema creciente en las sociedades occidentales, advierten los investigadores. El consejo de los investigadores: transmitir afecto a los hijos sin hacerles creer que son superiores a los demás

Los padres que piensan que sus hijos son mejores que otros niños no les ayudan a ganar autoestima. Al contrario, les perjudican ya que aumentan el riesgo de que se vuelvan narcisistas. Son las conclusiones del primer estudio que ha analizado cómo se desarrolla la egolatría en la infancia, realizado por un equipo científico internacional y presentado ayer en la edición electrónica de la revista PNAS. Para potenciar la autoestima, concluye el estudio, lo importante es hacer que los niños y niñas se sientan queridos, no que se sientan mejores que los demás.

Mother Smiling at Son“El narcisismo es un problema creciente en las sociedades occidentales”, explica en un correo electrónico Eddie Brummelman, investigador de la Universidad de Amsterdam y primer autor del estudio. Según datos de Estados Unidos, los niveles de narcisismo han estado aumentando desde 1980, coincidiendo con la creciente preocupación de padres, educadores y psicólogos por favorecer la autoestima de los niños.
Sin embargo, mientras la autoestima es beneficiosa y reduce el riesgo de trastornos psicológicos, el narcisismo tiene el efecto opuesto. “Aunque los narcisistas se sienten superiores a los demás, no se sienten necesariamente satisfechos consigo mismos”, escriben los investigadores en PNAS. Cuando se sienten humillados, tienden a reaccionar con agresividad. Los psiquiatras incluso han descrito el Trastorno de Personalidad Narcisista, que conlleva un mayor riesgo de otros trastornos psiquiátricos como depresión y ansiedad.

El estudio se ha basado en niños y niñas de entre 7 y 11 años, pues es la franja de edad en que empiezan a emerger los rasgos narcisistas. Sus resultados no son válidos para niños más pequeños, que suelen percibirse a sí mismos como el centro del mundo sin que sea motivo de preocupación.
Para comprender cómo se desarrollan el narcisismo y la autoestima durante la infancia, los investigadores han hecho encuestas a 565 niños/as. También han contestado a las encuestas 415 madres y 290 padres. Para cada niño y cada adulto, se ha repetido la encuesta cuatro veces con seis meses de diferencia a lo largo de un año y medio.

Las encuestas a los niños incluían ítems para valorar el narcisismo (“los niños como yo merecemos un trato especial”), la autoestima (“los niños como yo nos sentimos felices con nosotros mismos tal como somos”) o el hecho de sentirse queridos (“mi padre/madre me hace saber que me quiere”).

Las encuestas a los padres evaluaban si sobrevaloraban a sus hijos (“mi hijo es más especial que otros niños”) y el cariño que les daban (“hago saber a mi hijo que le quiero”).
Las respuestas indican que, cuando los padres sobrevaloran a los hijos, el narcisismo de los niños aumenta seis meses después en la encuesta siguiente. Por el contrario, cuando el narcisismo de los niños es alto, la sobrevaloración de los padres no aumenta.

“Los niños se lo creen cuando sus padres les transmiten que son más especiales que los demás”, declara en un comunicado Brad Bushman, coautor de la investigación de la Universidad del Estado de Ohio (EE.UU.). De este modo, internalizan la idea de que son superiores.

La autoestima de los niños, por el contrario, es independiente de este sentimiento de superioridad. Los resultados del estudio muestran que los niños más narcisistas no tienen más autoestima. Lo que más favorece la autoestima de los niños es el hecho de sentirse queridos y aceptados por sus padres.

Con estos resultados, Brummelman recomienda a los padres “que transmitan afecto y aceptación a sus hijos sin transmitirles la idea de que son superiores a los demás”.

 LaVanguardia – 20.03.2015

Etapas de la adolescencia

adolescentes1PREADOLESCENCIA
A partir de los 9 años aproximadamente el niño/a da señales de que está dejando de serlo. Comienza a tener ideas propias respecto a la forma de vestir y de asearse. Sus amigos suelen ser del mismo sexo y mantiene un equilibrio adecuado respecto a sí mismo y a su familia.

PUBERTAD
A los 11-12 años comienza un cambio físico notable, pero este desarrollo se lleva a cabo de forma desigual: las manos y los pies se desarrollan antes que los brazos y las piernas y éstos antes que el tronco. Todo ello, ocasiona que el chico/a se sienta angustiado en algunos momentos, por lo que es recomendable que los padres informemos a nuestros hijo/as acerca de estos cambios ineludibles.
Durante esta etapa, el chico/a se muestra más irritable con los padres y hermano/as. Es habitual que critique las normas ya impuestas con anterioridad pretendiendo modificarlas. Comienza a dar signos de autonomía queriendo separarse de sus padres, aunque el distanciamiento es más psicológico que físico. Es frecuente que se encierre en su habitación durante horas, por ejemplo. Todas estas actitudes sirven para que el chico/a descubra su identidad, en qué aspectos de la vida puede destacar, y forme las bases para su vida de adulto.
Aunque rehuye cualquier signo que denote su etapa de niño/a, a veces no puede evitar comportarse como éste. Por una parte desea tener unos padres que le protejan, pero por otro lado, necesita alejarse de ellos. Su interés se centra en agradar a su grupo de iguales, fundamentalmente.

ADOLESCENCIA MEDIA
A partir de los 13 años, el adolescente entra en un período de introspección e interacción con personas de su edad; en cambio se aísla de los adultos que hasta ahora influían en su vida: padre, madre, abuelos, profesores; y se hace crítico con ellos. Es habitual que vea fallos en sí mismo que le angustien, por lo que es recomendable que los padres normalicemos esta percepción de sí mismo reconociendo que nosotros también tenemos fallos.
El adolescente tiene sentimientos particulares en esta etapa acerca de las nuevas formas que su cuerpo va adquiriendo. Comienza a cobrar fuerza el estímulo sexual. Es frecuente que aparezca en esta etapa la figura del amigo/a íntimo. Suele ser del mismo sexo, lo que permite reforzar la identidad sexual del chico/a. El éxito con los estudios, con los amigo/as y consigo mismo es fundamental.
Como carece de experiencia en gran parte de ámbitos, cualquier acontecimiento que considera importante adquiere tintes dramáticos si se demora su aparición (no llevar ropa de moda, ser el último en afeitarse, ser la última de la clase en tener la menstruación.)

ADOLESCENCIA TARDÍA
Es el inicio del fin de esta etapa.
La edad de los 15 años es un período crítico, pues el joven tiene que definirse con una personalidad única y privada.
Es el momento en el que empieza el aprendizaje de la relación de pareja. A esta edad aparece la figura de la pareja «fija». Aparecen los primeros problemas con los amigos/as debido a este tema, pues si se sale con alguien de la misma edad hacia los 15-16 años durante un tiempo prolongado, el chico/a adolescente se aleja de otros amigos, lo que impide adquirir la necesaria madurez en la relación con un grupo y también precipita el declive de la relación.

 

Cómo decir «NO» al Adolescente

 

Saber decir NO a un permiso o a un comportamiento inaceptable, es uno de los mayores retos de un padre con hijos adolescentes. Para nadie es un secreto que esta etapa dAdolescentese la vida se caracteriza por su rebeldía y por la apatía ante el grupo familiar, reemplazado por el grupo de amigos.
Por ello, un NO dicho a tiempo puede salvar al hijo adolescente de una situación de riesgo que puede convertirse en algo grave como la adicción al alcohol o a las drogas. El NO a los adolescentes siempre debe ir acompañado de mucha calma y convencimiento de lo que se dice para que sea efectivo.
Según la autora del libro “Cómo digo que no a mi hijo adolescente”, Blanca Jordán, un cosa es decir No y otra es saber decirlo. En todos los casos, el hijo adolescente debe saber la opinión de sus padres acerca de los lugares y las amistades que frecuenta. Muchas veces “por falta de orientación, pereza o por no enfrentar al adolescente, se le permiten amistades o comportamientos que traen consecuencias muy negativas”, afirma la especialista.
Es importante que el chico tenga referencias de lo que para sus padres es bueno y es malo. Una vez este concepto esté claro, se debe ser tajante y rotundo al decir NO. De ahí que se debe evitar usar esta palabra por sistema, o ligeramente por presión o por razones de cansancio o estrés.
¿Qué hacer después del NO?
El adolescente necesita explicaciones simples y claras. La frase “por que lo digo yo y punto”, no logrará su objetivo de persuasión y por lo contrario aumentará la contrariedad del chico. Es importante que el NO sea consecuente con sus convicciones como padre y ante todo con sus acciones. 
Estas son otras pautas para lograr una mayor comprensión a la hora de negar un permiso o corregir un comportamiento:
1. Los gritos no llevan a nada: Si el adolescente le alza la voz, no se ponga en esa misma situación. Más bien desármelo manteniendo su voz en tono normal y su actitud calmada y dígale que con los gritos no logrará nada.
2. Eduque en la libertad: Aunque hay muchos peligros fuera del hogar, no se puede optar por negar todos los permisos. Es imposible encerrar al chico en una burbuja por temor al entorno. Eduque al adolescente desde la libertad bien entendida y no desde el libertinaje (hago todo lo que me place).
3. No diga Sí sin estar seguro: Si el chico le pide un permiso desprevenidamente y usted no está seguro qué decir, tómese su tiempo antes de darle una respuesta. Infórmese o consúltelo con su cónyuge, para que la decisión esté respaldada con razones de peso.
4. Un NO debe ir acompañado de un Si: Al negar un permiso, use su imaginación para ofrecerle al chico otra salida. “¿Por qué, no te vas al cine con tus amigos? Yo puedo llevarlos y recogerlos a la salida”.
5. El mejor consejo es mantener un buen diálogo con el adolescente: Antes de dar o negar un permiso escuche al chico; hágale preguntas de con quién y adónde irá. Luego tome su decisión y trasmítala dando sus razones.
6. No le tema a la reacción: Después de dar un NO, es posible que haya portazos, llantos o frases de ataque. No dé su brazo a torcer, pues de lo contrario perderá credibilidad ante el chico y él o ella seguirá utilizando estas tácticas en un futuro. Sin embargo, si un día se da cuenta que se equivocó en su decisión, esté preparada para aceptarlo. No tema reconocer ante su hijo su error y pídale disculpas.