«Educar en lenguaje positivo»

Os adjuntamos este artículo, que consideramos de interés en nuestra tarea educativa:

Frases como “Si suspendes no vas a ser nada en la vida”, “Si no estudias, no sales de casa”, “No vas a aprobar”, “Mejor ni lo intentes”, “Esto no se te da bien” han sonado, al menos, una vez en la vida de cualquier estudiante en nuestro país. ¿Qué consecuencias tiene utilizar este tipo de expresiones cuando nos dirigimos a los menores?

El pionero en la investigación del lenguaje Luis Castellanos propone un cambio educativo en su último libro Educar en lenguaje positivo (Paidós). Los fundamentos científicos y la metodología de su Proyecto “Palabras Habitadas”, que recientemente se ha puesto en práctica en el Instituto Profesor Julio Pérez, de Rivas-Vaciamadrid, se exponen en este libro como recurso educativo para padres y profesores.

Pregunta. ¿Cómo influye la palabra en el pensamiento y este en el comportamiento del niño?

Respuesta. Que el pensamiento moldea el cerebro está demostrado científicamente, con estudios que analizan cómo una mala palabra disminuye la capacidad cognitiva del sujeto. Hasta ahora, la Humanidad ha sobrevivido gracias a una serie de emociones negativas, como el miedo, porque el miedo nos defendía ante las amenazas. Pero esto ya no es necesario. Influimos en las capacidades de los niños a través del lenguaje y de las palabras que usamos con ellos.

P. ¿Y cómo se puede motivar a un niño a que estudie o se esfuerce a través de un lenguaje positivo?

R. No se trata de un optimismo buenista, sino de dar herramientas para el día a día. El error ha sido pensar que el éxito en la vida dependía de una consecución de cosas: estudios, trabajo, casa, pareja, hijos. ¿Eso garantiza una vida feliz? No, los padres no quieren que los hijos sean clones de ellos, sino que sean felices, que su historia de vida sea digna. El mundo nos duele porque nos han apretado los tornillos en la cabeza que son las palabras. No hemos prestado atención en la enseñanza y en casa al lenguaje que utilizamos hacia nosotros mismos y hacia los demás.

P. Un cerebro al que han hablado con malas palabras, ¿es diferente al cerebro que ha escuchado palabras positivas?

R. Rotundamente, sí. Nosotros lo llamamos “palabras habitadas”, que elegimos conscientemente. El cerebro es maleable y las conexiones sinápticas se ven influidas por las palabras, como expusimos en el libro anterior, La ciencia del lenguaje positivo. Hace años publicamos en Plos One los resultados de un experimento que hicimos con deportistas y estudiantes. Buscábamos “palabras clave”, positivas o negativas, y medíamos cómo reaccionaba el sujeto a los estímulos cuando escuchaba unas u otras. Medimos las reacciones cerebrales con resonancia magnética y electroencefalografía. Y comprobamos cómo, ante las palabras positivas, los sujetos eran más rápidos en la prueba y acertaban mejor a los estímulos. Esto es clave en la enseñanza y la comunicación con los estudiantes. Mejora su rendimiento cognitivo y su memoria con solo introducir cambios en el lenguaje con el que nos dirigimos a ellos.

P. ¿Qué consecuencias tiene a medio y largo plazo estas palabras negativas o el silencio?

R. No somos conscientes del daño que hace el castigo del silencio. Se le pasan mil cosas por la cabeza a ese niño: “¿qué he hecho mal, y si mis padres ya no me quieren, y si no me vuelven a hablar?” Su autoestima empieza a descender. El silencio se convierte en el mayor bullicio negativo en la cabeza de una persona. Un niño al que sus padres han castigado con el silencio en la infancia lo usará también como presión hacia sus iguales en su madurez. Tenemos que tomar conciencia de todo esto y “habitar” las palabras: escogerlas. Hasta ahora no sabíamos que una mala palabra a un niño puede llevarle a la autodestrucción o la destrucción de los otros. Pero ahora que lo sabemos, no podemos ignorarlo. El futuro de nuestros hijos, sus vidas, depende de ese uso del lenguaje.

P. ¿Qué han descubierto en el experimento “Palabras Habitadas” puesto en práctica en el instituto Profesor Julio Pérez de Madrid?

R. Fue asombroso comprobar cómo un año de trabajo introdujo grandes cambios en las clases, incluso con los niños más “disruptivos”, aquellos sentados en la última fila, capaces de romper una clase. Utilizamos todas las herramientas disponibles, como pegar palabras concretas en sus zapatos, escribir una frase motivadora en la pizarra… escribir el “Cuaderno de las Palabras Habitadas”, con objetivos. En un curso escolar vimos el cambio, que nos sorprendió a todos: los niños mejoraron su rendimiento, su capacidad de concentración y su relación con los iguales, con los profesores y sus padres. Solo hizo falta cambiar el lenguaje que se utilizaba en el día a día.

P. En su metodología propone a padres y profesores unas “listas de comprobación” para introducir estos cambios. ¿En qué consisten y para qué sirven?

R. Consiste en escribir listados con las palabras que usamos, para ser conscientes de cómo nos expresamos. Una anécdota curiosa sobre esto es cuando trabajamos con padres, que no se dan cuenta del lenguaje que usan con sus hijos. Las listas de comprobación les hacían ver que por las mañanas no habían dado los “buenos días” a sus hijos, mirándoles a los ojos. Despedirte de ellos, desear que tengan un buen día, preguntarle cómo está. En cambio, podían haber empleado palabras malsonantes o críticas. Vale. No se trata de autoflagelarse. No somos perfectos: si has tenido una discusión con tu hijo o le has hablado mal, no pasa nada. Reconcíliate, toma conciencia y elige mejor tus palabras la próxima vez.

Fuente:eligeeducar

La mentalidad que puede cambiar la vida de un niño.

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Carol Dweck

Profesora de psicología en la Universidad de Stanford, Carol Dweck es una de las principales investigadoras y referentes internacionales en educación por sus ideas pioneras sobre mentalidad, motivación y desarrollo. Dweck es la creadora de los conceptos como mentalidad fija, las personas que creen que la inteligencia es innata e inmutable, y la mentalidad de crecimiento, aquellos que creen que sus habilidades pueden mejorar gracias al entrenamiento y el esfuerzo. La mentalidad de crecimiento es una de las propuestas más relevantes para la educación actual. Es de “vital importancia que nuestros hijos aprendan con una mentalidad de crecimiento en el mundo de hoy donde necesitamos niños que amen los desafíos y la incertidumbre, y que no se sientan superados”, destaca.

Dweck afirma que esta tendencia a considerar las habilidades como fijas o modificables tiene un profundo impacto en muchas áreas de la vida de una persona, especialmente en la motivación de los niños y profesores. Sus investigaciones concluyen que los padres, maestros y educadores pueden ayudar a fomentar la mentalidad de crecimiento. Elogiar solo la inteligencia de los niños puede tener un impacto negativo y favorecer una mentalidad fija. Por el contrario, si como padres o educadores, nos centramos en elogiar el proceso más que el resultado, los niños se enfrentarán mejor ante los desafíos en lugar de darse por vencidos cuando las cosas se complican.

Fuente: Aprendemosjuntos

La importancia de no gritar a nuestros hijos.

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Gritar a los niños les hace mucho daño, y no solo a su autoestima, también a su desarrollo cerebral. Esta es la premisa que ha llevado a la Asociación Teatro de Conciencia a lanzar la campaña Gritar daña para alertar de los efectos destructivos de educar, no solo en casa, también en el aula, a los más pequeños a golpe de chillidos. Pax Dettoni, directora de la asociación, señala en un comunicado que “gritar a nuestros hijos no solo les daña a ellos, sino que también nos perjudica a nosotros y a nuestra familia». «Es una forma de violencia que evita la consolidación de vínculos afectivos sanos y satisfactorios, y que siembra el miedo como motor de las relaciones. Donde hay miedo, no hay amor, no hay libertad, no hay paz”, y añade que “la calma es el único antídoto para evitar un grito”.

El aval científico de que los gritos dañan

Una investigación de la Universidad de Nueva York y que se publicó en Current Biology concluyó que “El grito tiene una propiedad sonora única. Nada produce un énfasis similar. Porque impacta y activa el centro neuronal del miedo, que está en la amígdala”. Otra investigación, realizada conjuntamente por las universidades de Pittsburg y Michigan, publicada en Child Development, determinó que “los efectos de esta violencia verbal provocan problemas de conducta en los menores, como discusiones y peleas con compañeros, dificultades en el rendimiento escolar, mentiras a los padres, síntomas de tristeza repentina y depresión”. Otro estudio, este publicado por Harvard, señala que “los gritos, el maltrato verbal y la humillación o la combinación de los tres elementos alteran de forma permanente la estructura cerebral infantil”.

Cinco pasos para evitar los gritos desde la calma

Dettoni explica cinco pasos para evitar chillar a los niños:

  1. Comprende que gritarle realmente daña a tu hijo; esa misma toma de conciencia te hará dar los primeros pasos, sencillamente porque le quieres.
  2. Estate alerta en tu interior y cuando veas que la rabia empieza a apoderarse de ti recurre inmediatamente a la calma.
  3. Consigue la calma parando, respirando profundamente y diciéndote a ti mismo que tienes derecho a estar enfadado y que eres capaz de mostrar tu enfado o de lograr lo que pretendes de tu hijo sin usar el grito.
  4. Si ves que no vas a conseguir la calma, retírate y delega en otra persona la resolución de la situación, informando de que volverás cuando estés más tranquilo.
  5. Aunque leas estos consejos y pruebes a ponerlos en práctica, es posible que un día grites a tu hijo, de ser así perdónate, dile que lo sientes, y dile que le has gritado porque estabas muy enfadado y que intentarás no volver a hacerlo.

Programa para acabar con los gritos en el aula

Esta organización lanzó en 2017 el programa de convivencia escolar En Sus Zapatos: un espacio de empatía activa, en el que colabora con la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, y afirman en un comunicado que han sido “testigos de que el cambio es posible, que educar sin gritos en posible”. El programa trabaja desde la gestión emocional, pasando por la empatía, hasta la resolución positiva del conflicto.

Las opiniones de varios docentes describen la experiencia: “He eliminado los gritos en el aula, ahora intento hablar con ellos”; “ahora soy más consciente cada vez que doy un grito” o “hemos aprendido a que no haya gritos en casa, nuestras hijas nos dicen que nos ven de otra manera”, entre otras.

En su informe de resultados del curso 2017-2018, tras su aplicación en cinco centros de Madrid y Extremadura, en el que participaron alumnos entre 10 y 13 años, familias y docentes, se concluyó que los adultos participantes incorporaron herramientas de educación emocional que les ayudaron a tranquilizarse ante situaciones de conflicto, propicias al grito.

“En concreto, las técnicas del Semáforo (parar, pensar y actuar) y la relajación del Árbol (respirar varias veces pausadamente). También destaca la metodología teatral del programa, que les ayuda a comprender la importancia de la convivencia no violenta, y a realizar una escucha activa con los menores. Estas técnicas y otros consejos se podrán encontrar en el hashtag #YaNoTeGritoMas», narra el informe.

Fuente: De mamas & de papas

Cómo educar en igualdad de género.

Os adjutamos este artículo que puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

Marina Subirats

Experta en educación en igualdad, Marina Subirats es catedrática emérita de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona y una de las referentes del feminismo y la coeducación en España durante las últimas tres décadas. Desde los años 80 ha investigado la evolución de los modelos sociales que diferencian a niños y niñas desde su nacimiento y continúan durante su etapa escolar y su futuro laboral. Como experta en sociología de la educación ha publicado, entre otros libros, ‘Forjar un hombre, moldear una mujer’ y ‘Coeducación, apuesta por la libertad’. “Uno de los problemas que tenemos en nuestra sociedad es el androcentrismo, que destaca la figura masculina. La nueva etapa consiste en la desaparición de los géneros y la construcción de una cultura no androcéntrica, que valore por igual lo que se atribuye a hombres y mujeres”, propone Subirats. La socióloga afirma que además del reto del acceso universal a la educación, es el momento de revisar los modelos masculinos que inconscientemente se transmiten desde la escuela y la familia, y destaca una importante reflexión: “Si pides algo a la hija, pídeselo también al hijo y valóralo igual. El feminismo es un movimiento de liberación de mujeres pero también de hombres”, concluye Marina Subirats.


Fuente: Aprendemosjuntos

Cómo enseñar a los niños a enfrentarse a las burlas.

Os adjuntamos este artículo que consideramos puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

Las niñas y los niños que son molestados en el entorno escolar frecuentemente no quieren ir al colegio. Las burlas pueden ocurrir en cualquier parte (calle, autobús, clase, pasillos, patio, lugares de reunión infanto-juveniles…) y es difícil prevenirlas a pesar de los esfuerzos de familia y centros educativos para crear un buen clima de cooperación. La mayoría de niñas y niños pequeños se enfadan automáticamente si les llaman por un mote o tratan de ridiculizarlos de alguna forma. Los padres no siempre pueden proteger a sus hijas y/o hijos de estas situaciones dolorosas pero pueden enseñarles estrategias útiles para ayudarles a afrontarlas. Si se aprenden estos mecanismos a temprana edad, estarán mejor preparados para afrontar retos sociales y conflictos más trascendentes antes, durante y después de la adolescencia. Es importante tener en cuenta que el conflicto es inherente a la relación humana y que no todos los conflictos generan o terminan en problemas.

¿POR QUÉ SE BURLAN LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES?

Se pueden burlar por diferentes razones:

Por llamar la atención. Burlarse es una manera efectiva de recibir atención negativa. Téngase en cuenta que recibir atención negativa es mejor que no recibir ninguna atención, que ser ignorado.

Por imitación. Algunos niños o niñas modelan o imitan lo que sucede con ellos en la familia, o en otros ambientes, actuando de la misma forma con compañeros o compañeras de la escuela o del barrio. Puede tratarse de chicos o chicas que viven algún tipo de molestia, agresión o violencia en su medio familiar o en su entorno cercano.

Por tener sentimientos de superioridad y poder. Muchos niñas o niños burlones se sienten superiores cuando intimidan a otros, o podrían sentirse poderosos cuando la burla enfurece a otras personas (Olweus, 1993).

Para ser aceptados en su grupo. La necesidad de pertenencia puede ser tan fuerte que haga que se burle de otros para ser aceptado por los niños o niñas considerados más populares.

Por no aceptar las diferencias. La falta de entendimiento de diferencias podría ser el factor fundamental en algunas burlas. A veces no están familiarizados o no entienden diferencias de cualquier tipo, culturales, físicas, de carácter, étnicas…. En algunos casos, una persona con un problema físico o de aprendizaje podría ser el objeto de las burlas en lugar de recibir ayuda o, simplemente comprensión y aceptación por el hecho de ser diferente.

Por influencia de los medios de comunicación masiva. Las niñas y los niños están frecuentemente expuestos a burlas, comentarios vejatorios, sarcasmo y a falta de respeto en muchos de los programas de televisión dirigidos a ellos e Internet.

Para que los demás identifiquen que hay personas que fallan en las mismas cosas en las que fallan ellos pero de forma más torpe o evidente.

CÓMO PUEDEN AYUDAR PADRE Y MADRE

Cuando su hijo/a es objeto de burlas, es importante:

Ver el problema desde el punto de vista del niño o niña, sentarse y escucharle atentamente y sin juzgar. Escuche mientras describe cómo lo están molestando, dónde ocurre y quién lo está molestando. Entienda y valide los sentimientos de su hija o hijo. No se apresure a dar consejos, a lanzar críticas, deje que primero hable tranquilamente. Las siguientes estrategias pueden servir de ayuda:

  • La reacción no debe ser exagerada. Cuando padre o madre reaccionan con exageración, pueden influir en la reacción exagerada del niño o niña, pueden hacer que la chica o chico vea el problema como fuera de sus posibilidades de resolución, y que pierda capacidad de afrontamiento. Podría ocurrir también que dejara de contar cosas en el futuro para evitar un disgusto a su padre o madre.
  • Darle capacidad de resolución con frases como “tú puedes manejarlo, te voy a ayudar” “¿Qué cosas se te ocurren que puedes hacer para que esto se resuelva?”
  • Invitar al niño/a a seleccionar sus amistades entre la gente que lo trate bien. Gente que le haga sentirse bien.
  • Revisar su propio comportamiento con su hijo o hija. Padre y madre son un modelo de comportamiento. Hay que revisar si en las relaciones familiares se producen situaciones en las que las burlas son frecuentes.
  • Ayudar al hijo o la hija a distinguir cuando una broma es una broma (todos nos reímos juntos y lo pasamos bien) a una “pasada” (Nos reímos algunos y no todos lo pasamos bien. Nos reímos de alguien). La gran diferencia está en reírnos con alguien o reírnos de alguien.

Pautas para padres

  • Los padres deben tener en cuenta que tarde o temprano casi todos los niños serán víctimas de alguna burla.
    • Para prevenir el sufrimiento:
      • Refuerce su seguridad con amor.
      • Inculque a sus hijos sentido del humor desde pequeños.
      • Practique a menudo el arte del chiste.
      • Procure aumentar en sus hijos la capacidad de reírse de sí mismos.
      • Enséñeles a no tener miedo al “qué dirán”. Y en casos de niños muy sensibles, o si las burlas ocurren por un período de tiempo excesivo, la intervención de los padres es aconsejable.
    • Para ayudar a superar las burlas:
      Lo mejor que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos cuando se burlan de ellos es enseñarles maneras apropiadas para responder a las burlas. A continuación se ofrecen algunas pautas que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos con las burlas.
    • Busque información, los padres deben averiguar detalles de las burlas por medio de sus hijos. Por ejemplo, deben averiguar la razón de las burlas, donde ocurren, como han reaccionado sus hijos, y qué sucede después de la ocurrencia. Los padres deben tratar de llevar una cuenta de esta información durante unos días para conocer la causa que provoca las burlas, si sus niños hacen cosas que las provocan, y si suceden regularmente.
    • Enseñe respuestas apropiadas, hay muchas cosas que los niños pueden hacer para responder a las burlas sin burlarse de otros.
    • Ignorarlas, muchos niños burlones se dan pronto por vencidos cuando se dan cuenta que no tienen audiencia. Los padres pueden enseñar a sus hijos a ignorar las burlas dándose media vuelta y retirándose sin decir nada. También pueden enseñar a ignorarlas replicando con un viejo refrán castellano “A palabras necias, oídos sordos”. Los padres deben asegurarse de que sus niños sean firmes en este comportamiento, ya que al principio el niño burlón tratará más de hacer que el niño vulnerable reaccione, por esto es importante que sean firmes y no reaccionen. No tardará mucho tiempo hasta que el niño burlón se dé por vencido.
    • Aprender respuestas rápidas. Algunas veces una respuesta rápida confundirá al niño burlón. Pero es importante que esta respuesta no sea en forma de burla o decirle al otro niño un insulto. Si las burlas son a menudo iguales, los padres pueden enseñar a sus hijos respuestas específicas. Por ejemplo, a la broma “Tu usas botas de soldado,” el niño puede responder “¡Claro¡ porque soy valiente¡.” O si las bromas son diferentes los niños pueden decir, “Yo sé que quieres que me enfade, pero no me importa lo que dices, no te va a funcionar.”
    • Jugar a las burlas. Es importante que los padres practiquen jugando con sus hijos cualquier respuesta que se les ocurra. Pueden actuar ciertas situaciones. Ridiculizando en casa al niño burlón. Los padres pueden interpretar el papel, diciendo las cosas a sus hijos de la manera en que un niño burlón lo haría, y hacer que sus hijos practiquen las respuestas. Esto no solo ayudará a que los niños superen las burlas. Como resultado de este juego, las burlas seran menos efectivas. También ayudará a que los niños desarrollen maneras apropiadas de responder a las burlas. Cuanto más practiquen jugando respuestas apropiadas, mayor es la probabilidad de vencer al niño burlón.
    • Proporcione mucho amor y comprensión. Una vez que los niños han explicado en casa su problema comente de con frecuencia: “cuando yo era pequeño también había en clase un niño que me llamaba…y yo le decía….”. Con sus comentarios procure que su hijo se sienta no sólo amado sino también comprendido. Tiene que encontrar un método que funcione, busque con esfuerzo historias de burlas con final feliz. Los padres deben sobretodo asegurarse de que sus hijos comprenden bien cuán orgullosos se sienten de ellos cada vez que tratan de resolver situaciones burlonas difíciles. Si las burlas suceden en la escuela o en la guardería, hable con el maestro o la persona encargada de los niños. El o ella también deben ayudar.
    • Pautas que pueden realizar los profesores:
  • Hablar en clase sobre el significado de las burlas. Porque no sólo sufre el niño vulnerable, el niño burlón también sufre -y mucho- en su psiquis con este mal comportamiento.
  • Contar cuentos donde las burlas sean superadas..Por ejemplo “El patito feo”
  • Poner películas donde el comportamiento de las burlas se afee o salga mal parado. Por ejemplo en “Dumbo” los compañeros se ríen al principio de las grandes orejas que tiene el elefantito.
  • Jugar a las burlas entre compañeros. Cada niño tiene que hacer una gracia del siguiente, y el último del profesor o profesora.
  • Corregir al burlón en público.
  • En casos graves consultar con el psicólogo de la escuela.

Fuente: Imageneseducativas.com

Guía de mediación parental

Os adjuntamos esta Guía vista en el Instituto Nacional de Ciberseguridad, que creemos puede resultar de vuestro interés:

Esta guía tiene como objetivo fomentar el acompañamiento a los menores y la mediación familiar para educarles en el uso seguro y responsable de Internet. Conscientes del reto que supone educar en un entorno tan complejo, en continuo cambio y en el que son mayoría los que se consideran inexpertos y poco habilidosos, hemos elaborado esta guía a modo de itinerario de mediación parental para facilitar la tarea.

A través de este itinerario de recomendaciones podréis ir abordando las estrategias y pautas necesarias para avanzar en vuestra actividad educadora:

  • Estrategias para ayudaros en la supervisión, orientación y acompañamiento de vuestro hijo en Internet, y a la hora de establecer límites y normas.
  • Pautas de mediación parental en función de la edad del menor, con las que ir evolucionando en función de sus necesidades y madurez.
  • Recomendaciones especificas sobre el uso de las tecnologías: para comportarse de manera adecuada en línea, prevenir el acoso, gestionar de manera apropiada la privacidad y la identidad digital, y protegerse ante virus y fraudes.
  • Cómo actuar en caso de producirse un incidente en Internet: ciberacoso, suplantación de identidad, filtración de imágenes comprometidas (sexting).

Teléfono de ayuda relacionado con la tecnología.

Os adjuntamos esta información relacionada con las Tecnologías por si os pudiera resultar de interes. Se trata de una Web con diversos recursos y un telefóno 900 116117, linea gratuita y confidencial, para ayuda en caso de menores para dudas, dependencia, ciberacoso, bullyng, dudas, prevención, etc.

Internet Segura for Kids (IS4K) es el Centro de Seguridad en Internet para menores de edad en España y tiene por objetivo la promoción del uso seguro y responsable de Internet y las nuevas tecnologías entre los niños y adolescentes. Las principales tareas que tiene encomendadas son:

  • Sensibilizar y formar a menores, jóvenes, familias, educadores y profesionales del ámbito del menor, a través del desarrollo de campañas, iniciativas y programas de ámbito nacional.
  • Ofrecer un servicio de línea de ayuda con el que asesorar y asistir a menores, familias, educadores y profesionales del ámbito del menor sobre cómo hacer frente a los riesgos de Internet: contenidos perjudiciales, contactos dañinos y conductas inapropiadas.
  • Organizar el Día de la Internet Segura (Safer Internet Day) en España.
  • Reducir la disponibilidad de contenido criminal en Internet, principalmente de abuso sexual infantil, dando soporte a las FFCCSE.

IS4K está liderado y coordinado por la SESIAD (Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información y Agenda Digital), con el soporte de Red.es, y ejecuta sus servicios a través del INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad), en colaboración con otras entidades de referencia. En línea con la estrategia Europea BIK (Better Internet for Kids), forma parte de la red paneuropea INSAFE de Centros de Seguridad en Internet y está cofinanciado por la Comisión Europea.

Esperamos que sea de utilidad

Enlace:https://www.is4k.es/

 

Cómo comunicarnos de manera efectiva con los adolescentes.

Os adjuntamos este post escrito María José Román, que creemos nos puede resultar de interés:

¿Crees que hablarías más con tu hijo si te sintieras escuchado, comprendido, tenido en cuenta? ¿qué hay de escuchar? Esto es algo que nos cuesta muchísimo, no sabemos hacerlo de forma plena.

¿Por qué no te escuchan? ¿Los escuchas tú a ellos?

Habitualmente cuando “hablamos” con nuestro hijo adolescente y nos empieza a contar, nos ponemos en “modo reacción”: nos tomamos todo lo que nos dicen como algo personal, lo cual hace que empecemos a contestar, a aleccionar, a defender, a juzgar y justificar y, por tanto, nuestro hijo deja de comunicarse.

Existen barreras que dificultan que escuchemos:

  •  Intervenir para explicar, aleccionar o rescatar a nuestro hijo en lugar de dejarle hablar, escuchar y que lleguen a la misma conclusión por si mismos.
  •  Intentar hacer cambiar su sentimiento y percepción sobre el asunto y guiarlo hacia “lo correcto”.
  •  Dar explicaciones únicamente desde tu punto de vista.
  •  Interrumpir para dar lecciones sobre valores éticos y morales.
  •  Tomarse de manera personal lo que te cuentan y dejar que tus propios asuntos sin resolver interfieran.
  •  Usar la información que tus hijos te dan o lo que dicen sobre ti para sermonear, castigar, criticar…

Una de las claves esenciales para escucha es callarse, estar en silencio (si, es complicado, pero se puede) pues nuestro hijo no quiere que le digamos qué hacer o no, qué sentir o dejar de sentir (si así fuera, nos preguntaría…) sólo quiere sentirse escuchado, comprendido, tomado en serio.

Habilidades que nos ayudan a estar en silencio y escuchar para comprender.

Algunas ideas para practicar la escucha activa:

  1.  Cuida tu lenguaje corporal, dice más que las palabras. Debemos escuchar con todo el cuerpo y evitar que los sentimientos lo empañen: si escuchamos enfadados, nuestro hijo lo notará y no querrá comunicarse por miedo a nuestra reacción o a decepcionarnos.
  2. Hay tantas realidades como personas, tu realidad no es la de tu hijo; debemos escuchar teniendo siempre en mente eso, el no eres tú.
  3.  Muestra empatía siempre. Esto es, transmite que entiendes lo que sucede, aunque no lo compartas: “entiendo por qué te sientes así y lo ves de esa forma…”
  4.  Sé curioso de verdad. Pregunta, interésate de manera que puedas entender el punto de vista de tu hijo.

Ahora que “sabemos escuchar”, vamos a revisar si “sabemos hablar y comunicar”.  Veamos qué podemos hacer para mejorar y lograr una comunicación efectiva con nuestro adolescente (en realidad, ¡con todo el mundo!).

Comunícate desde el corazón: desarrolla un vocabulario para hablar de tus sentimientos.

Parece que en el mundo de hoy sentir es un error irreparable: no llores, no te enfades, no sufras… son mensajes que de forma muy habitual transmitimos a niños y adolescentes. Sin embargo, sentir no es malo, todo lo contrario, es maravilloso y nos permite aprender mucho tanto de nosotros mismos como de los demás. Por tanto, en lugar de esconder nuestros sentimientos (y hacernos “los fuertes”) ayudemos a nuestro hijo a identificar lo que siente y cómo expresarlo. Para ello, debemos aprender el vocabulario adecuado y hablar desde el corazón, aprender a comunicar nuestros sentimientos.

Parte de nuestro trabajo como padres será enseñar a nuestro hijo a reconocer y comprender sus sentimientos, a expresarlos de forma adecuada y respetuosa, como información,  no como algo que se preste a debate y discusión y ayudarlos a levantarse por sí mismos cuando una situación les provoque malestar.

Ellos (y nosotros previamente) debemos comprender las realidades separadas: cada persona siente y piensa de distinta manera, tú no eres tu adolescente ni al contrario, por lo que vuestras realidades difícilmente pueden ser las mismas.

También debemos asegurarnos de que nuestro adolescente entiende que sentir no es malo, que cualquier emoción, aunque negativa como el enfado o la rabia, es válida. No hay emociones buenas y malas, hay emociones que causan sentimientos más o menos intensos. Tener sentimientos no es malo, ni inadecuado, no importan cuales sean, pues sentir algo no nos hace mejor o peor persona.

¿Cómo enseñar entonces a mi hijo a comunicar lo que siente?

Como siempre, el modelo es fundamental. Si tú les comunicas qué y cómo te sientes con total honestidad, es muy probable que ellos hagan lo mismo. Y si escuchas, como hemos dicho, intentando comprender, sin pensar en que decir ni corregir, sin expresar tu opinión ni posición, les darás el valor necesario para compartir sus emociones. Ser honesto y contar como te sientes verdaderamente o cómo te sentiste en una determinada situación en tu adolescencia, es sumamente importante y una de las mejores maneras de motivar la comunicación.

Disciplina Positiva nos propone el uso de lo que llamamos “la fórmula yo siento” para compartir nuestras emociones de una forma honesta, clara, sencilla y que nos permite hablar de nosotros mismos, no de los demás.

La “Formula Yo Siento”.

Necesitamos honestidad emocional y valor para reconocer lo que sentimos y comunicarlo a nuestros hijos, ponernos en contacto con ellos, con su origen y comunicar que queremos hacer con ello. Cuando hablamos de lo que sentimos, “nos liamos”, damos explicaciones, nos alargamos, a veces lo hacemos complejo para los demás… la “fórmula yo siento” nos va a ayudar a hablar de cómo nos sentimos con honestidad y sencillez, sin hacer sentir mal a los demás, y nos permitirá así mismo de hablar de nuestras necesidades.

Fijaos en esta forma de comunicar lo que sentimos:

“yo me siento herida cuando me gritas y quisiera que no lo hicieras”

“yo me siento contenta cuando cumples el acuerdo sobre la hora de llegada porque me haces ver lo responsable que eres y eso me ayuda a estar tranquila”

Yo (me) siento ______ cuando ______ porque ______ y quisiera _______  o bien

Yo (me) siento _______________ porque _________ y me gustaría/quiero/necesito

Nos ayudará a centrarnos en nuestros sentimientos y posibles soluciones sin aludir al carácter de nuestro hijo, mostrando que las emociones negativas no son malas y dando la oportunidad de dejar abierta la situación para hacer seguimiento.

La Fórmula “Tú sientes”.

Es útil validar y valorar lo que ellos sienten con la fórmula Tú sientes; con ella conseguimos valorar los sentimientos que hay tras sus palabras o reacciones, reflexionar sobre ellos a través de la comprensión:

“Tú te sientes enfadada cuando te digo que hagas la tarea cuando estás viendo tu serie favorita porque crees que no tengo en cuenta tus intereses…”

Cuando validamos lo que ellos sienten abrimos el canal de comunicación, perciben nuestra comprensión e interés por ellos y sus prioridades y necesidades, con lo cual la probabilidad de enfocarnos juntos en una solución es muy alta.

Fuente: Disciplinapoisitva

Situaciones Diarias que Conllevan a NO ser Responsables.

Os adjuntamos este artículo que creeemos puede resultar de interés:

Si queremos conseguir que nuestros hij@s y alumn@s adquieran el valor de las responsabilidades de manera progresiva, tenemos que tener en cuenta una serie de situaciones diarias que conllevan a todo lo contrario, a NO Ser Responsables. Veamos algunos ejemplos:

  1. Darles excusas que pueden adoptar de inmediato, como forma de eludir responsabilidades: “Eres muy pequeño para entender eso”, “No habrías podido evitarlo”. Cuando pase algo por alguna acción que hayan realizado, no maquilles o excuses la situación, afróntala.
  2. Poner más atención en quién tiene la culpa, en vez de buscar soluciones. Elimina de tu hogar y de tu aula el síndrome “¿quién es el culpable?” y reemplázalo por “vamos a buscar una solución”.
  3. Acusar a los demás. Si ellos son los responsables de una situación, deben ser sinceros con ellos mismos y acarrear con las consecuencias.
  4. Castigarlos por decir la verdad conlleva a que en el futuro las mentiras y las excusas sean una alternativa mucho más razonable. Enséñales a que tú respetas la verdad.
  5. Usar la frase “no es culpa mía” como parte habitual de tus conversaciones.
  6. Darles excusas genéticas. Deja de hacer comentarios que les animen a creer que han heredado tus rasgos y talentos personales o tus miedos y defectos: “Eres igual que tu abuelo”, “A tu madre también le costaba leer”.
  7. Hacer sus deberes porque a ell@s les resultan difíciles.
  8. Hacer cualquier cosa para evitar una confrontación con ell@s.
  9. Dejarles que gobiernen la casa con sus comportamientos y actitudes incontrolables.
  10. No dejarles expresar sus propias opiniones ni defender sus puntos de vista.
  11. Exigirles que te respeten siendo un adulto@ que los atemoriza.
  12. Prohibirles que pregunten sus dudas cortándoles su creatividad por querer ser autoritarios en vez de enseñarles a ser autodisciplinados.
  13. Hacer que te pidan permiso para hacer o decir cualquier cosa que piensen, digan, sientan o hagan.
  14. Negarse a escuchar sus sugerencias.
  15. No pedir nunca su opinión sobre asuntos del hogar, la familia y el aula en las decisiones que todos los días tienen que ver con la vida en común.
  16. Ignorar su crecimiento interior burlándose de sus sentimientos o sus intentos de expresarse. Preferir en cambio que complazcan a los demás, que actúen como ellos y hagan lo que hacen todos.

Recuerda, que nuestros hij@s o alumn@s no sean responsables, viene determinado por algunas acciones que nosotros mismos (docentes y familias) hemos ido llevando a cabo y, sin darnos cuenta, afecta al grado de responsabilidad que tiene un niñ@, como se nos muestra con ironía en el Decálogo para formar a un delincuente.

Fuente: Conectacontuhijo.com