Educar en valores. La tolerancia.

Os adjuntamos este artículo que creemos de interés en nuestra tarea educativa:

Ser tolerante es lo mismo que ser respetuoso, indulgente y considerado con los demás. Es una cualidad personal que se define como el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás, aunque sean diferentes o contrarias a las nuestras.

Ser tolerante es aceptar y permitir las circunsancias o diferencias de los demás, es no impedir que haga lo que éste desee, es  admitir la diferencia o la diversidad. Para que los niños establezcan buenas relaciones con sus semejantes, es necesario que aprenda a ser tolerante desde muy pequeño. Descubre cómo educar en valores a tu hijo, en concreto, cómo educarle en el valor de la tolerancia.

La tolerancia juega un papel muy importante en las relaciones de los niños con sus iguales y con su familia. Es importante que ellos escuchen las ideas y las opiniones de sus amiguitos, que acepten sus criterios aunque sean distintos a los suyos, y que consigan ponerse de acuerdo con sus compañeros durante un juego, en alguna actividad o en un aula. La tolerancia les ayuda a que tengan una buena integración en un grupo o equipo.

El niño no nace tolerante. Su conducta natural es que todo sea para sí, y que todos estén de acuerdo con él, por lo que es indispensable que el proceso de aprendizaje acerca de la tolerancia empiece desde bien temprano.

Educar en valores a los niños: Aprendiendo a ser tolerante

El ejemplo de los padres es la mejor herramienta que pueden utilizar para inculcar valores en la educación de los hijos. La tolerancia es un valor importante para el buen desarrollo de las relaciones sociales del niño. El niño puede aprender a ser tolerante:

  • Cuando sus padres también lo sean
  • A través de cuentos e historias
  •  Por las actividades que desarrolla- A través de los juegos
  • En la convivencia con los demás niños
  • Aprendiendo a respetar las diferencias
  •  Conociendo diferentes culturas
  •  A través de los viajes en familia
  •  Conociendo los beneficios de la conciliación, de la paz
  •  Compartiendo, sin pelear
  •  Aprendiendo a no burlarse de los demás

Fuente:guiainfantil.com

Así puedes ayudar a desarrollar la autoestima de tu hijo

Os adjuntamos este artículo, que consideramos de interés en nuestra tarea educativa, por la gran importancia que tiene la Autoestima en el desarrollo personal y emocional de nuestros hijos e hijas:

Los niños que confían en sí mismos se atreven a probar cosas nuevas, se esfuerzan más, valoran su propio esfuerzo y se enorgullecen de sus resultados. La psicóloga Sonia Fernández Becerra ofrece claves para ayudar a los hijos y alumnos y desarrollar su autoestima.

La autoestima es la percepción que tenemos sobre nosotros mismos. Evaluarse a sí mismo de forma positiva se traduce en personas que tienen una buena o alta autoestima, mientras que autoevaluarse de forma negativa corresponde con personas que tienen poca o baja autoestima.

 

Niños con alta autoestima se caracterizan por:

  • Creer en sí mismos
  • Se sienten queridos
  • Sienten que son aceptados
  • Confían en sí mismos
  • Piensan bien sobre su misma persona
  • Facilidad para relacionarse

Niños con baja autoestima:

  • Dudan de su valía
  • Sienten que son peores que otros niños
  • Son muy autocríticos, perfeccionistas
  • No confían en sí mismos
  • Piensan que son unos fracasados
  • Desean complacer a los demás
  • Les cuesta relacionarse con otros niños
  • Tristes y sin motivación

La importancia de la autoestima

 

La importancia de la autoestima

Los niños que confían en sí mismos se atreven a probar cosas nuevas, se esfuerzan más, valoran su propio esfuerzo y se enorgullecen de sus resultados. En el momento que cometen un error prueban de nuevo, insisten, y lo intentan.

Tener una alta autoestima es un factor muy positivo para un mejor desempeño en el colegio, en casa y que ayuda a relacionarse con los demás.

El niño que se siente inseguro le cuesta más socializar, le cuesta más tiempo sentirse aceptado porque piensa que a los demás no les gusta. A veces permite ser insultado, incluso puede llegar a recibir bullying. Se rinden con facilidad, piensan que es muy complicado lograr el objetivo y lo hacen peor de lo que saben o incluso desisten en intentarlo.

¿Cuándo aparece la autoestima?

La autoestima nace en el momento en el que venimos al mundo. Desde el primero momento en que somos acogidos en una familia, nos relacionamos con ella y nos “hipnotizan” con ciertas frases o actos y sentimos que somos amados, o que nos sobreprotegen creando así inseguridad en la capacidad de poder realizar cosas por nosotros mismos.

Un niño se siente bien consigo mismo en el momento en el que se reconoce su valía. Aumenta su autoestima cuando su mamá o papá le sonríe cuando hace algo bien como decir su primera palabra o le aplaude cuando da los primeros pasos.

Cada aprendizaje es una oportunidad para demostrar la autoestima que tiene un niño. Ver si insiste en probar cuando se equivoca, toma la iniciativa a la hora de conocer nuevos amigos, se esfuerza, aprende alguna actividad (deporte, música, baile…) y la practica.

Cada niño es diferente

Aunque sean niños del mismo mamá y papá, y se eduquen igual, en ocasiones hay que reforzar más unas habilidades a un niño y otras en otro hijo aunque sean hermanos.

Nacemos con habilidades innatas que si se pulen pueden resultar grandes aliados en la vida de la personas, y, cada individuo destaca por una cualidad distinta. Hay que saber encontrar esos puntos a favor para ayudar a la autoestima de tus hijos.

Aún así, es recomendable incentivarles en realizar distintas tareas, no sólo en las que destacan, ya que el fracaso, o el no sobresalir en algo, es parte del aprendizaje de cada uno de nosotros. Y es bueno saber que así está bien también.

Ayuda a tu hijo o alumno con su autoestima

Motívales a hacer cosas nuevas. Realizar algo desafiante, novedoso para aprender y conseguir un objetivo, es parte del crecimiento de cada uno. En cada actividad que se realice existe una oportunidad para aprender y originar que se adquiera una nueva habilidad.

Subir escaleras, comer solo, aprender a ponerse la chaqueta, abrir una bolsa… ten presencia y da apoyo pero no hagas tú todo, deja que se equivoque, que se frustre y que aprenda el modo adecuado de conseguir lo que desea.

Modela al principio para que te puedan copiar. Asegúrate de que la actividad no es demasiado fácil o compleja para que haya un aprendizaje real. Comprueba que está aprendiendo, probando y que se siente orgulloso de sí mismo.

Comunícate con tu hijo de forma sabia

No sobrevalorar

Sé realista, no inventes historias que no son ciertas para que no se sienta dolido. “Sé que no ha sido la mejor jugada, lo importante es que has seguido hasta el final, sin rendirte. Me siento muy orgulloso de ti”.

Elogia resultado y esfuerzo

En el modelo educativo de hoy en día se evalúa principalmente por el resultado obtenido en una prueba. ¿Y el esfuerzo? Es imprescindible valorar el esfuerzo, el tiempo, la dedicación que se han invertido en un proyecto aunque no se haya obtenido el resultado esperado. Durante ese tiempo se han involucrado muchas sensaciones, emociones e ideas que no han dado el mismo fruto para todos. Aún así, es de gran importancia premiar la energía, entrega y actitud con la que se ha trabajado durante el proceso.

“Cada vez lo haces mejor, se nota que estas practicando”

“Me siento muy orgullosa, estás trabajando muy duro en esta tarea”

Conseguirás que se enfoquen en la meta, se esfuercen y muy probablemente alcancen el éxito.

Autocrítica

No son aceptables las críticas duras. Escuchar mensajes negativos afecta de manera contraproducente a la percepción de uno mismo y tiran por tierra todo el trabajo previo realizado.

La paciencia es clave para conseguir resultados.

Ayudar a los demás

Existe una fuerza innata en todo individuo que nos impulsa al progreso y bien común. Permite que tu hijo ayude en la medida de lo posible. Se sentirá útil e importante.

Cualquier tarea en casa como colocar la fruta en el frutero, reciclar su vaso de yogurt o ayudar para hacer un zumo de frutas.

Ser y estar

Ser es un verbo que alude a una cualidad de una persona “eres una pesada”, mientras que estar, hace referencia a un estado cambiante “estás pesada hoy”. Intenta usar siempre la forma que acompañe el verbo estar, para que así vea que puede mejorar y que no es inamovible esa capacidad que le diferencia.

Pon nombre al resultado obtenido

Reforzar la conducta de manera clara es importante. No es lo mismo decir ¡qué bien! Que decir “has cogido el vaso tú solo”, “has llevado tu mochila del cole a casa, has podido tú solo”.

Contacto visual

De tú a tú, ponte a la misma altura y comunica lo que desees. No tomes una postura superior que demuestre poder sobre él.

15 frases para fomentar la autoestima

  • Te quiero, siempre
  • Me siento muy orgulloso de ti
  • Estamos muy felices de tenerte
  • Creo en ti
  • Qué bien que podamos pasar el día juntos
  • Tú ya eres bueno así, esa es la verdadera perfección
  • Te perdono
  • Mañana lo puedes intentar de nuevo
  • No se puede complacer a todo el mundo, está bien así
  • Para mí es importante saber tu opinión
  • Cuéntame más ¡qué ganas de saberlo!
  • Te has esforzado mucho
  • Te admiro
  • Contigo todos los días aprendo cosas nuevas
  • Estar contigo es una de mis cosas favoritas

Es muy fácil poner en práctica todas estas ideas para ayudar a los niños con el autoconcepto que tienen de sí mismos. Sé positivo y realista a la hora de hablarles, enfócate en el esfuerzo y lo que han conseguido más que en lo que les ha faltado.

Fuente: Educacion3.0

«Educar en lenguaje positivo»

Os adjuntamos este artículo, que consideramos de interés en nuestra tarea educativa:

Frases como “Si suspendes no vas a ser nada en la vida”, “Si no estudias, no sales de casa”, “No vas a aprobar”, “Mejor ni lo intentes”, “Esto no se te da bien” han sonado, al menos, una vez en la vida de cualquier estudiante en nuestro país. ¿Qué consecuencias tiene utilizar este tipo de expresiones cuando nos dirigimos a los menores?

El pionero en la investigación del lenguaje Luis Castellanos propone un cambio educativo en su último libro Educar en lenguaje positivo (Paidós). Los fundamentos científicos y la metodología de su Proyecto “Palabras Habitadas”, que recientemente se ha puesto en práctica en el Instituto Profesor Julio Pérez, de Rivas-Vaciamadrid, se exponen en este libro como recurso educativo para padres y profesores.

Pregunta. ¿Cómo influye la palabra en el pensamiento y este en el comportamiento del niño?

Respuesta. Que el pensamiento moldea el cerebro está demostrado científicamente, con estudios que analizan cómo una mala palabra disminuye la capacidad cognitiva del sujeto. Hasta ahora, la Humanidad ha sobrevivido gracias a una serie de emociones negativas, como el miedo, porque el miedo nos defendía ante las amenazas. Pero esto ya no es necesario. Influimos en las capacidades de los niños a través del lenguaje y de las palabras que usamos con ellos.

P. ¿Y cómo se puede motivar a un niño a que estudie o se esfuerce a través de un lenguaje positivo?

R. No se trata de un optimismo buenista, sino de dar herramientas para el día a día. El error ha sido pensar que el éxito en la vida dependía de una consecución de cosas: estudios, trabajo, casa, pareja, hijos. ¿Eso garantiza una vida feliz? No, los padres no quieren que los hijos sean clones de ellos, sino que sean felices, que su historia de vida sea digna. El mundo nos duele porque nos han apretado los tornillos en la cabeza que son las palabras. No hemos prestado atención en la enseñanza y en casa al lenguaje que utilizamos hacia nosotros mismos y hacia los demás.

P. Un cerebro al que han hablado con malas palabras, ¿es diferente al cerebro que ha escuchado palabras positivas?

R. Rotundamente, sí. Nosotros lo llamamos “palabras habitadas”, que elegimos conscientemente. El cerebro es maleable y las conexiones sinápticas se ven influidas por las palabras, como expusimos en el libro anterior, La ciencia del lenguaje positivo. Hace años publicamos en Plos One los resultados de un experimento que hicimos con deportistas y estudiantes. Buscábamos “palabras clave”, positivas o negativas, y medíamos cómo reaccionaba el sujeto a los estímulos cuando escuchaba unas u otras. Medimos las reacciones cerebrales con resonancia magnética y electroencefalografía. Y comprobamos cómo, ante las palabras positivas, los sujetos eran más rápidos en la prueba y acertaban mejor a los estímulos. Esto es clave en la enseñanza y la comunicación con los estudiantes. Mejora su rendimiento cognitivo y su memoria con solo introducir cambios en el lenguaje con el que nos dirigimos a ellos.

P. ¿Qué consecuencias tiene a medio y largo plazo estas palabras negativas o el silencio?

R. No somos conscientes del daño que hace el castigo del silencio. Se le pasan mil cosas por la cabeza a ese niño: “¿qué he hecho mal, y si mis padres ya no me quieren, y si no me vuelven a hablar?” Su autoestima empieza a descender. El silencio se convierte en el mayor bullicio negativo en la cabeza de una persona. Un niño al que sus padres han castigado con el silencio en la infancia lo usará también como presión hacia sus iguales en su madurez. Tenemos que tomar conciencia de todo esto y “habitar” las palabras: escogerlas. Hasta ahora no sabíamos que una mala palabra a un niño puede llevarle a la autodestrucción o la destrucción de los otros. Pero ahora que lo sabemos, no podemos ignorarlo. El futuro de nuestros hijos, sus vidas, depende de ese uso del lenguaje.

P. ¿Qué han descubierto en el experimento “Palabras Habitadas” puesto en práctica en el instituto Profesor Julio Pérez de Madrid?

R. Fue asombroso comprobar cómo un año de trabajo introdujo grandes cambios en las clases, incluso con los niños más “disruptivos”, aquellos sentados en la última fila, capaces de romper una clase. Utilizamos todas las herramientas disponibles, como pegar palabras concretas en sus zapatos, escribir una frase motivadora en la pizarra… escribir el “Cuaderno de las Palabras Habitadas”, con objetivos. En un curso escolar vimos el cambio, que nos sorprendió a todos: los niños mejoraron su rendimiento, su capacidad de concentración y su relación con los iguales, con los profesores y sus padres. Solo hizo falta cambiar el lenguaje que se utilizaba en el día a día.

P. En su metodología propone a padres y profesores unas “listas de comprobación” para introducir estos cambios. ¿En qué consisten y para qué sirven?

R. Consiste en escribir listados con las palabras que usamos, para ser conscientes de cómo nos expresamos. Una anécdota curiosa sobre esto es cuando trabajamos con padres, que no se dan cuenta del lenguaje que usan con sus hijos. Las listas de comprobación les hacían ver que por las mañanas no habían dado los “buenos días” a sus hijos, mirándoles a los ojos. Despedirte de ellos, desear que tengan un buen día, preguntarle cómo está. En cambio, podían haber empleado palabras malsonantes o críticas. Vale. No se trata de autoflagelarse. No somos perfectos: si has tenido una discusión con tu hijo o le has hablado mal, no pasa nada. Reconcíliate, toma conciencia y elige mejor tus palabras la próxima vez.

Fuente:eligeeducar

La mentalidad que puede cambiar la vida de un niño.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés en nuestra tarea educativa:

Carol Dweck

Profesora de psicología en la Universidad de Stanford, Carol Dweck es una de las principales investigadoras y referentes internacionales en educación por sus ideas pioneras sobre mentalidad, motivación y desarrollo. Dweck es la creadora de los conceptos como mentalidad fija, las personas que creen que la inteligencia es innata e inmutable, y la mentalidad de crecimiento, aquellos que creen que sus habilidades pueden mejorar gracias al entrenamiento y el esfuerzo. La mentalidad de crecimiento es una de las propuestas más relevantes para la educación actual. Es de “vital importancia que nuestros hijos aprendan con una mentalidad de crecimiento en el mundo de hoy donde necesitamos niños que amen los desafíos y la incertidumbre, y que no se sientan superados”, destaca.

Dweck afirma que esta tendencia a considerar las habilidades como fijas o modificables tiene un profundo impacto en muchas áreas de la vida de una persona, especialmente en la motivación de los niños y profesores. Sus investigaciones concluyen que los padres, maestros y educadores pueden ayudar a fomentar la mentalidad de crecimiento. Elogiar solo la inteligencia de los niños puede tener un impacto negativo y favorecer una mentalidad fija. Por el contrario, si como padres o educadores, nos centramos en elogiar el proceso más que el resultado, los niños se enfrentarán mejor ante los desafíos en lugar de darse por vencidos cuando las cosas se complican.

Fuente: Aprendemosjuntos

La importancia de no gritar a nuestros hijos.

Os adjuntamos este artículo, que consideramos puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

Gritar a los niños les hace mucho daño, y no solo a su autoestima, también a su desarrollo cerebral. Esta es la premisa que ha llevado a la Asociación Teatro de Conciencia a lanzar la campaña Gritar daña para alertar de los efectos destructivos de educar, no solo en casa, también en el aula, a los más pequeños a golpe de chillidos. Pax Dettoni, directora de la asociación, señala en un comunicado que “gritar a nuestros hijos no solo les daña a ellos, sino que también nos perjudica a nosotros y a nuestra familia». «Es una forma de violencia que evita la consolidación de vínculos afectivos sanos y satisfactorios, y que siembra el miedo como motor de las relaciones. Donde hay miedo, no hay amor, no hay libertad, no hay paz”, y añade que “la calma es el único antídoto para evitar un grito”.

El aval científico de que los gritos dañan

Una investigación de la Universidad de Nueva York y que se publicó en Current Biology concluyó que “El grito tiene una propiedad sonora única. Nada produce un énfasis similar. Porque impacta y activa el centro neuronal del miedo, que está en la amígdala”. Otra investigación, realizada conjuntamente por las universidades de Pittsburg y Michigan, publicada en Child Development, determinó que “los efectos de esta violencia verbal provocan problemas de conducta en los menores, como discusiones y peleas con compañeros, dificultades en el rendimiento escolar, mentiras a los padres, síntomas de tristeza repentina y depresión”. Otro estudio, este publicado por Harvard, señala que “los gritos, el maltrato verbal y la humillación o la combinación de los tres elementos alteran de forma permanente la estructura cerebral infantil”.

Cinco pasos para evitar los gritos desde la calma

Dettoni explica cinco pasos para evitar chillar a los niños:

  1. Comprende que gritarle realmente daña a tu hijo; esa misma toma de conciencia te hará dar los primeros pasos, sencillamente porque le quieres.
  2. Estate alerta en tu interior y cuando veas que la rabia empieza a apoderarse de ti recurre inmediatamente a la calma.
  3. Consigue la calma parando, respirando profundamente y diciéndote a ti mismo que tienes derecho a estar enfadado y que eres capaz de mostrar tu enfado o de lograr lo que pretendes de tu hijo sin usar el grito.
  4. Si ves que no vas a conseguir la calma, retírate y delega en otra persona la resolución de la situación, informando de que volverás cuando estés más tranquilo.
  5. Aunque leas estos consejos y pruebes a ponerlos en práctica, es posible que un día grites a tu hijo, de ser así perdónate, dile que lo sientes, y dile que le has gritado porque estabas muy enfadado y que intentarás no volver a hacerlo.

Programa para acabar con los gritos en el aula

Esta organización lanzó en 2017 el programa de convivencia escolar En Sus Zapatos: un espacio de empatía activa, en el que colabora con la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, y afirman en un comunicado que han sido “testigos de que el cambio es posible, que educar sin gritos en posible”. El programa trabaja desde la gestión emocional, pasando por la empatía, hasta la resolución positiva del conflicto.

Las opiniones de varios docentes describen la experiencia: “He eliminado los gritos en el aula, ahora intento hablar con ellos”; “ahora soy más consciente cada vez que doy un grito” o “hemos aprendido a que no haya gritos en casa, nuestras hijas nos dicen que nos ven de otra manera”, entre otras.

En su informe de resultados del curso 2017-2018, tras su aplicación en cinco centros de Madrid y Extremadura, en el que participaron alumnos entre 10 y 13 años, familias y docentes, se concluyó que los adultos participantes incorporaron herramientas de educación emocional que les ayudaron a tranquilizarse ante situaciones de conflicto, propicias al grito.

“En concreto, las técnicas del Semáforo (parar, pensar y actuar) y la relajación del Árbol (respirar varias veces pausadamente). También destaca la metodología teatral del programa, que les ayuda a comprender la importancia de la convivencia no violenta, y a realizar una escucha activa con los menores. Estas técnicas y otros consejos se podrán encontrar en el hashtag #YaNoTeGritoMas», narra el informe.

Fuente: De mamas & de papas

7 libros infantiles perfectos para trabajar las emociones.

Os adjuntamos este artículo que puede resultar de interés en nuestra tarea educativa.

Según los expertos, el control y uso de las emociones de manera adecuada, mejora la autoestima y la relación con los demás. Ese manejo de las emociones se puede enseñar y en esa tarea, los libros son los mejores aliados.

Hace ya algunos años, librerías, editoriales, escritores e ilustradores ligados a literatura infantil, han dedicado tiempo y esfuerzos en participar de la tendencia literaria que incluye temas como el autoconocimiento, el autoanálisis, las sensaciones, los sentimientos y las emociones. Pero ¿Por qué emociones? Las emociones se vuelven relevantes en la sociedad moderna, ya que, tal como señala el psicólogo Daniel Coleman en su obra Inteligencia emocional, el control y uso de las emociones de manera adecuada, mejora la autoestima y la relación con los demás, permitiendo que las personas se encuentren más aptas para la vida en comunidad.

Se hace necesario que cada persona pueda gestionar sus propias emociones de forma correcta para alcanzar el éxito en cualquiera de los ámbitos de su vida actual. Así mismo, el poder reconocer las emociones de otros, se estima como una habilidad social altamente valorable.

¿Cómo se vinculan las emociones y los libros infantiles?

Muchas veces los lectores u oyentes ven extractos de sus vidas, problemas, dudas, necesidades o emociones reflejadas en las historias que leen o escuchan. La resolución de los personajes puede aportar en las resoluciones mentales propias del lector, las cuales más tarde, puede aplicar en su vida real. ¡La lectura o escucha de libros se da como un espacio de intimidad y reflexión personal!

Sin embargo, no hay que olvidar que el principal objetivo de un libro infantil es el disfrute, ya sea a nivel literario, estético o emocional.

Los adultos juegan un rol fundamental en este sentido, ya que son ellos los encargados de evitar la idea de que los libros infantiles deben tener una enseñanza, mensaje o beneficio más allá de la deleitación propia que provoca el leerlo y compartirlo. En el caso de las emociones, se debe intentar no utilizar estos libros con el único fin de realizar evaluaciones emocionales o intentar dar diagnóstico a ciertas dificultades en los niños. En esta oportunidad, presentamos 7 libros que abordan el tema de las emociones:

1. “El Monstruo de Colores”, Anna Llenas

Trueno es un monstruo que no sabe qué le pasa. Tiene muchas emociones y debe aprender a ponerlas en orden. Alegría, tristeza, rabia, miedo y calma se explican mediante una sencilla y colorida historia que ayuda a grandes y chicos a descubrir el correcto lenguaje de las emociones. Un best seller mundial para nombrar y reconocer las emociones.



2. “El libro enfadado”, Cédric Ramadier

Su historia simple e ilustraciones sencillas juegan con el simbolismo del color rojo para hacer más comprensible la historia. De forma interactiva, lectores u oyentes, acompañados de un pequeño ratoncito, podrán conocer y practicar estrategias y herramientas para afrontar el enfado, el cual en este libro se ve representado por el mismo libro.


3. “Cómo atrapar al monstruo de tu armario en 10 sencillos pasos”, Laura Gamero, Manu Callejón

A través de este libro lleno de humor, se presenta uno de los miedos infantiles más habituales, la existencia de un monstruo en el armario y la forma perfecta para enfrentarse a él. La historia se presenta como un manual donde a través de sencillas instrucciones, el protagonista logra atrapar a su monstruo y llegan a ser amigos. Un divertido libro para que en diez ingeniosos pasos, los niños cambien temores por sonrisas.


4. “Vaya rabieta”, Mireille d’Allancé

Roberto es un niño como cualquiera, no ha tenido un buen día y está de muy mal humor. Justo cuando su padre lo castiga, comienza a sentir una cosa terrible que le sale de adentro y que empieza a romperlo todo. Una historia creativa y vertiginosa que muestra de forma directa cómo se puede sentir una rabieta y cómo sería su forma física.


5. “Ramón preocupón”, Anthony Browne

Ramón está muy preocupado, tanto que no puede dormir. Por suerte, su abuela conoce el secreto para vencer sus preocupaciones. Basado en un clásico del folclor guatemalteco, este libro rescata la tradición de las muñecas quitapesares o quitapenas. Figuras muy pequeñas que se elaboran cuando una persona (normalmente un niño) no puede dormir debido a sus problemas. Se cuentan las aprensiones al muñeco y este se guarda bajo la almohada antes de acostarse. El muñeco se preocupará por el problema en lugar de la persona, permitiéndole dormir tranquilamente.


6. “Monstruo triste, monstruo feliz”, Anne Miranda y Ed Emberley

A través de este divertido y colorido libro, el pequeño lector encontrará una colección de siete ingeniosas máscaras a través de las cuales podrá explorar y darle nombre a las diferentes sensaciones, sentimientos o emociones que experimentan todos los monstruos y, por supuesto ¡también los niños!


7. “Willy el tímido”, Anthony Browne

Una historia que invita a reflexionar sobre las emociones propias y de los demás.
Willy es un mono incapaz de hacerle daño a alguien y siempre está pidiendo perdón. En su barrio le dicen Willy “el tímido”, apodo que a él no le gusta. Para terminar con este apodo decide convertirse en un mono grande y fuerte, capaz de enfrentarse a todos. Comienza así un plan de transformación, con dietas y mucho ejercicio, transformándose en un mono fuerte y musculoso. Pero ¿qué sucede con su interior?

Ya lo sabes… padres, abuelos, tíos, hermanos, educadores y otros adultos significativos, pueden contener las emociones infantiles, ayudar con el vocabulario y la expresión de ideas, acompañar los procesos personales de los más pequeños o simplemente ser parte de las buenas experiencias que incluyen los libros y las emociones.

Fuente:eligeeducar


Cómo educar en igualdad de género.

Os adjutamos este artículo que puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

Marina Subirats

Experta en educación en igualdad, Marina Subirats es catedrática emérita de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona y una de las referentes del feminismo y la coeducación en España durante las últimas tres décadas. Desde los años 80 ha investigado la evolución de los modelos sociales que diferencian a niños y niñas desde su nacimiento y continúan durante su etapa escolar y su futuro laboral. Como experta en sociología de la educación ha publicado, entre otros libros, ‘Forjar un hombre, moldear una mujer’ y ‘Coeducación, apuesta por la libertad’. “Uno de los problemas que tenemos en nuestra sociedad es el androcentrismo, que destaca la figura masculina. La nueva etapa consiste en la desaparición de los géneros y la construcción de una cultura no androcéntrica, que valore por igual lo que se atribuye a hombres y mujeres”, propone Subirats. La socióloga afirma que además del reto del acceso universal a la educación, es el momento de revisar los modelos masculinos que inconscientemente se transmiten desde la escuela y la familia, y destaca una importante reflexión: “Si pides algo a la hija, pídeselo también al hijo y valóralo igual. El feminismo es un movimiento de liberación de mujeres pero también de hombres”, concluye Marina Subirats.


Fuente: Aprendemosjuntos

Cómo enseñar a los niños a enfrentarse a las burlas.

Os adjuntamos este artículo que consideramos puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

Las niñas y los niños que son molestados en el entorno escolar frecuentemente no quieren ir al colegio. Las burlas pueden ocurrir en cualquier parte (calle, autobús, clase, pasillos, patio, lugares de reunión infanto-juveniles…) y es difícil prevenirlas a pesar de los esfuerzos de familia y centros educativos para crear un buen clima de cooperación. La mayoría de niñas y niños pequeños se enfadan automáticamente si les llaman por un mote o tratan de ridiculizarlos de alguna forma. Los padres no siempre pueden proteger a sus hijas y/o hijos de estas situaciones dolorosas pero pueden enseñarles estrategias útiles para ayudarles a afrontarlas. Si se aprenden estos mecanismos a temprana edad, estarán mejor preparados para afrontar retos sociales y conflictos más trascendentes antes, durante y después de la adolescencia. Es importante tener en cuenta que el conflicto es inherente a la relación humana y que no todos los conflictos generan o terminan en problemas.

¿POR QUÉ SE BURLAN LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES?

Se pueden burlar por diferentes razones:

Por llamar la atención. Burlarse es una manera efectiva de recibir atención negativa. Téngase en cuenta que recibir atención negativa es mejor que no recibir ninguna atención, que ser ignorado.

Por imitación. Algunos niños o niñas modelan o imitan lo que sucede con ellos en la familia, o en otros ambientes, actuando de la misma forma con compañeros o compañeras de la escuela o del barrio. Puede tratarse de chicos o chicas que viven algún tipo de molestia, agresión o violencia en su medio familiar o en su entorno cercano.

Por tener sentimientos de superioridad y poder. Muchos niñas o niños burlones se sienten superiores cuando intimidan a otros, o podrían sentirse poderosos cuando la burla enfurece a otras personas (Olweus, 1993).

Para ser aceptados en su grupo. La necesidad de pertenencia puede ser tan fuerte que haga que se burle de otros para ser aceptado por los niños o niñas considerados más populares.

Por no aceptar las diferencias. La falta de entendimiento de diferencias podría ser el factor fundamental en algunas burlas. A veces no están familiarizados o no entienden diferencias de cualquier tipo, culturales, físicas, de carácter, étnicas…. En algunos casos, una persona con un problema físico o de aprendizaje podría ser el objeto de las burlas en lugar de recibir ayuda o, simplemente comprensión y aceptación por el hecho de ser diferente.

Por influencia de los medios de comunicación masiva. Las niñas y los niños están frecuentemente expuestos a burlas, comentarios vejatorios, sarcasmo y a falta de respeto en muchos de los programas de televisión dirigidos a ellos e Internet.

Para que los demás identifiquen que hay personas que fallan en las mismas cosas en las que fallan ellos pero de forma más torpe o evidente.

CÓMO PUEDEN AYUDAR PADRE Y MADRE

Cuando su hijo/a es objeto de burlas, es importante:

Ver el problema desde el punto de vista del niño o niña, sentarse y escucharle atentamente y sin juzgar. Escuche mientras describe cómo lo están molestando, dónde ocurre y quién lo está molestando. Entienda y valide los sentimientos de su hija o hijo. No se apresure a dar consejos, a lanzar críticas, deje que primero hable tranquilamente. Las siguientes estrategias pueden servir de ayuda:

  • La reacción no debe ser exagerada. Cuando padre o madre reaccionan con exageración, pueden influir en la reacción exagerada del niño o niña, pueden hacer que la chica o chico vea el problema como fuera de sus posibilidades de resolución, y que pierda capacidad de afrontamiento. Podría ocurrir también que dejara de contar cosas en el futuro para evitar un disgusto a su padre o madre.
  • Darle capacidad de resolución con frases como “tú puedes manejarlo, te voy a ayudar” “¿Qué cosas se te ocurren que puedes hacer para que esto se resuelva?”
  • Invitar al niño/a a seleccionar sus amistades entre la gente que lo trate bien. Gente que le haga sentirse bien.
  • Revisar su propio comportamiento con su hijo o hija. Padre y madre son un modelo de comportamiento. Hay que revisar si en las relaciones familiares se producen situaciones en las que las burlas son frecuentes.
  • Ayudar al hijo o la hija a distinguir cuando una broma es una broma (todos nos reímos juntos y lo pasamos bien) a una “pasada” (Nos reímos algunos y no todos lo pasamos bien. Nos reímos de alguien). La gran diferencia está en reírnos con alguien o reírnos de alguien.

Pautas para padres

  • Los padres deben tener en cuenta que tarde o temprano casi todos los niños serán víctimas de alguna burla.
    • Para prevenir el sufrimiento:
      • Refuerce su seguridad con amor.
      • Inculque a sus hijos sentido del humor desde pequeños.
      • Practique a menudo el arte del chiste.
      • Procure aumentar en sus hijos la capacidad de reírse de sí mismos.
      • Enséñeles a no tener miedo al “qué dirán”. Y en casos de niños muy sensibles, o si las burlas ocurren por un período de tiempo excesivo, la intervención de los padres es aconsejable.
    • Para ayudar a superar las burlas:
      Lo mejor que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos cuando se burlan de ellos es enseñarles maneras apropiadas para responder a las burlas. A continuación se ofrecen algunas pautas que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos con las burlas.
    • Busque información, los padres deben averiguar detalles de las burlas por medio de sus hijos. Por ejemplo, deben averiguar la razón de las burlas, donde ocurren, como han reaccionado sus hijos, y qué sucede después de la ocurrencia. Los padres deben tratar de llevar una cuenta de esta información durante unos días para conocer la causa que provoca las burlas, si sus niños hacen cosas que las provocan, y si suceden regularmente.
    • Enseñe respuestas apropiadas, hay muchas cosas que los niños pueden hacer para responder a las burlas sin burlarse de otros.
    • Ignorarlas, muchos niños burlones se dan pronto por vencidos cuando se dan cuenta que no tienen audiencia. Los padres pueden enseñar a sus hijos a ignorar las burlas dándose media vuelta y retirándose sin decir nada. También pueden enseñar a ignorarlas replicando con un viejo refrán castellano “A palabras necias, oídos sordos”. Los padres deben asegurarse de que sus niños sean firmes en este comportamiento, ya que al principio el niño burlón tratará más de hacer que el niño vulnerable reaccione, por esto es importante que sean firmes y no reaccionen. No tardará mucho tiempo hasta que el niño burlón se dé por vencido.
    • Aprender respuestas rápidas. Algunas veces una respuesta rápida confundirá al niño burlón. Pero es importante que esta respuesta no sea en forma de burla o decirle al otro niño un insulto. Si las burlas son a menudo iguales, los padres pueden enseñar a sus hijos respuestas específicas. Por ejemplo, a la broma “Tu usas botas de soldado,” el niño puede responder “¡Claro¡ porque soy valiente¡.” O si las bromas son diferentes los niños pueden decir, “Yo sé que quieres que me enfade, pero no me importa lo que dices, no te va a funcionar.”
    • Jugar a las burlas. Es importante que los padres practiquen jugando con sus hijos cualquier respuesta que se les ocurra. Pueden actuar ciertas situaciones. Ridiculizando en casa al niño burlón. Los padres pueden interpretar el papel, diciendo las cosas a sus hijos de la manera en que un niño burlón lo haría, y hacer que sus hijos practiquen las respuestas. Esto no solo ayudará a que los niños superen las burlas. Como resultado de este juego, las burlas seran menos efectivas. También ayudará a que los niños desarrollen maneras apropiadas de responder a las burlas. Cuanto más practiquen jugando respuestas apropiadas, mayor es la probabilidad de vencer al niño burlón.
    • Proporcione mucho amor y comprensión. Una vez que los niños han explicado en casa su problema comente de con frecuencia: “cuando yo era pequeño también había en clase un niño que me llamaba…y yo le decía….”. Con sus comentarios procure que su hijo se sienta no sólo amado sino también comprendido. Tiene que encontrar un método que funcione, busque con esfuerzo historias de burlas con final feliz. Los padres deben sobretodo asegurarse de que sus hijos comprenden bien cuán orgullosos se sienten de ellos cada vez que tratan de resolver situaciones burlonas difíciles. Si las burlas suceden en la escuela o en la guardería, hable con el maestro o la persona encargada de los niños. El o ella también deben ayudar.
    • Pautas que pueden realizar los profesores:
  • Hablar en clase sobre el significado de las burlas. Porque no sólo sufre el niño vulnerable, el niño burlón también sufre -y mucho- en su psiquis con este mal comportamiento.
  • Contar cuentos donde las burlas sean superadas..Por ejemplo “El patito feo”
  • Poner películas donde el comportamiento de las burlas se afee o salga mal parado. Por ejemplo en “Dumbo” los compañeros se ríen al principio de las grandes orejas que tiene el elefantito.
  • Jugar a las burlas entre compañeros. Cada niño tiene que hacer una gracia del siguiente, y el último del profesor o profesora.
  • Corregir al burlón en público.
  • En casos graves consultar con el psicólogo de la escuela.

Fuente: Imageneseducativas.com

Estudio sobre el desarrollo humano.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés para nuestra tarea educativa:

Durante los últimos 70 años los científicos en Gran Bretaña han estado estudiando a miles de niños a lo largo de sus vidas para descubrir por qué algunos acaban de adultos siendo felices y sanos mientras que otros tienen problemas. Es el estudio longitudinal de desarrollo humano de mayor duración en el mundo, ha producido algunas de las personas mejor estudiadas del planeta, mientras que va cambiando la forma de vivir, aprender y ser padres. Al revisar esta notable investigación, la periodista científica Helen Pearson comparte algunos hallazgos importantes y verdades simples sobre la vida y la buena educación de los hijos.

Este estudio revela que los padres y madres son un factor decisivo para el futuro de sus hijos. ¿Cómo ser buenos padres? La respuesta es tan sencilla, que probablemente les sorprenda.