«Educar en lenguaje positivo»

Os adjuntamos este artículo, que consideramos de interés en nuestra tarea educativa:

Frases como “Si suspendes no vas a ser nada en la vida”, “Si no estudias, no sales de casa”, “No vas a aprobar”, “Mejor ni lo intentes”, “Esto no se te da bien” han sonado, al menos, una vez en la vida de cualquier estudiante en nuestro país. ¿Qué consecuencias tiene utilizar este tipo de expresiones cuando nos dirigimos a los menores?

El pionero en la investigación del lenguaje Luis Castellanos propone un cambio educativo en su último libro Educar en lenguaje positivo (Paidós). Los fundamentos científicos y la metodología de su Proyecto “Palabras Habitadas”, que recientemente se ha puesto en práctica en el Instituto Profesor Julio Pérez, de Rivas-Vaciamadrid, se exponen en este libro como recurso educativo para padres y profesores.

Pregunta. ¿Cómo influye la palabra en el pensamiento y este en el comportamiento del niño?

Respuesta. Que el pensamiento moldea el cerebro está demostrado científicamente, con estudios que analizan cómo una mala palabra disminuye la capacidad cognitiva del sujeto. Hasta ahora, la Humanidad ha sobrevivido gracias a una serie de emociones negativas, como el miedo, porque el miedo nos defendía ante las amenazas. Pero esto ya no es necesario. Influimos en las capacidades de los niños a través del lenguaje y de las palabras que usamos con ellos.

P. ¿Y cómo se puede motivar a un niño a que estudie o se esfuerce a través de un lenguaje positivo?

R. No se trata de un optimismo buenista, sino de dar herramientas para el día a día. El error ha sido pensar que el éxito en la vida dependía de una consecución de cosas: estudios, trabajo, casa, pareja, hijos. ¿Eso garantiza una vida feliz? No, los padres no quieren que los hijos sean clones de ellos, sino que sean felices, que su historia de vida sea digna. El mundo nos duele porque nos han apretado los tornillos en la cabeza que son las palabras. No hemos prestado atención en la enseñanza y en casa al lenguaje que utilizamos hacia nosotros mismos y hacia los demás.

P. Un cerebro al que han hablado con malas palabras, ¿es diferente al cerebro que ha escuchado palabras positivas?

R. Rotundamente, sí. Nosotros lo llamamos “palabras habitadas”, que elegimos conscientemente. El cerebro es maleable y las conexiones sinápticas se ven influidas por las palabras, como expusimos en el libro anterior, La ciencia del lenguaje positivo. Hace años publicamos en Plos One los resultados de un experimento que hicimos con deportistas y estudiantes. Buscábamos “palabras clave”, positivas o negativas, y medíamos cómo reaccionaba el sujeto a los estímulos cuando escuchaba unas u otras. Medimos las reacciones cerebrales con resonancia magnética y electroencefalografía. Y comprobamos cómo, ante las palabras positivas, los sujetos eran más rápidos en la prueba y acertaban mejor a los estímulos. Esto es clave en la enseñanza y la comunicación con los estudiantes. Mejora su rendimiento cognitivo y su memoria con solo introducir cambios en el lenguaje con el que nos dirigimos a ellos.

P. ¿Qué consecuencias tiene a medio y largo plazo estas palabras negativas o el silencio?

R. No somos conscientes del daño que hace el castigo del silencio. Se le pasan mil cosas por la cabeza a ese niño: “¿qué he hecho mal, y si mis padres ya no me quieren, y si no me vuelven a hablar?” Su autoestima empieza a descender. El silencio se convierte en el mayor bullicio negativo en la cabeza de una persona. Un niño al que sus padres han castigado con el silencio en la infancia lo usará también como presión hacia sus iguales en su madurez. Tenemos que tomar conciencia de todo esto y “habitar” las palabras: escogerlas. Hasta ahora no sabíamos que una mala palabra a un niño puede llevarle a la autodestrucción o la destrucción de los otros. Pero ahora que lo sabemos, no podemos ignorarlo. El futuro de nuestros hijos, sus vidas, depende de ese uso del lenguaje.

P. ¿Qué han descubierto en el experimento “Palabras Habitadas” puesto en práctica en el instituto Profesor Julio Pérez de Madrid?

R. Fue asombroso comprobar cómo un año de trabajo introdujo grandes cambios en las clases, incluso con los niños más “disruptivos”, aquellos sentados en la última fila, capaces de romper una clase. Utilizamos todas las herramientas disponibles, como pegar palabras concretas en sus zapatos, escribir una frase motivadora en la pizarra… escribir el “Cuaderno de las Palabras Habitadas”, con objetivos. En un curso escolar vimos el cambio, que nos sorprendió a todos: los niños mejoraron su rendimiento, su capacidad de concentración y su relación con los iguales, con los profesores y sus padres. Solo hizo falta cambiar el lenguaje que se utilizaba en el día a día.

P. En su metodología propone a padres y profesores unas “listas de comprobación” para introducir estos cambios. ¿En qué consisten y para qué sirven?

R. Consiste en escribir listados con las palabras que usamos, para ser conscientes de cómo nos expresamos. Una anécdota curiosa sobre esto es cuando trabajamos con padres, que no se dan cuenta del lenguaje que usan con sus hijos. Las listas de comprobación les hacían ver que por las mañanas no habían dado los “buenos días” a sus hijos, mirándoles a los ojos. Despedirte de ellos, desear que tengan un buen día, preguntarle cómo está. En cambio, podían haber empleado palabras malsonantes o críticas. Vale. No se trata de autoflagelarse. No somos perfectos: si has tenido una discusión con tu hijo o le has hablado mal, no pasa nada. Reconcíliate, toma conciencia y elige mejor tus palabras la próxima vez.

Fuente:eligeeducar

La mentalidad que puede cambiar la vida de un niño.

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Carol Dweck

Profesora de psicología en la Universidad de Stanford, Carol Dweck es una de las principales investigadoras y referentes internacionales en educación por sus ideas pioneras sobre mentalidad, motivación y desarrollo. Dweck es la creadora de los conceptos como mentalidad fija, las personas que creen que la inteligencia es innata e inmutable, y la mentalidad de crecimiento, aquellos que creen que sus habilidades pueden mejorar gracias al entrenamiento y el esfuerzo. La mentalidad de crecimiento es una de las propuestas más relevantes para la educación actual. Es de “vital importancia que nuestros hijos aprendan con una mentalidad de crecimiento en el mundo de hoy donde necesitamos niños que amen los desafíos y la incertidumbre, y que no se sientan superados”, destaca.

Dweck afirma que esta tendencia a considerar las habilidades como fijas o modificables tiene un profundo impacto en muchas áreas de la vida de una persona, especialmente en la motivación de los niños y profesores. Sus investigaciones concluyen que los padres, maestros y educadores pueden ayudar a fomentar la mentalidad de crecimiento. Elogiar solo la inteligencia de los niños puede tener un impacto negativo y favorecer una mentalidad fija. Por el contrario, si como padres o educadores, nos centramos en elogiar el proceso más que el resultado, los niños se enfrentarán mejor ante los desafíos en lugar de darse por vencidos cuando las cosas se complican.

Fuente: Aprendemosjuntos

La importancia de no gritar a nuestros hijos.

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Gritar a los niños les hace mucho daño, y no solo a su autoestima, también a su desarrollo cerebral. Esta es la premisa que ha llevado a la Asociación Teatro de Conciencia a lanzar la campaña Gritar daña para alertar de los efectos destructivos de educar, no solo en casa, también en el aula, a los más pequeños a golpe de chillidos. Pax Dettoni, directora de la asociación, señala en un comunicado que “gritar a nuestros hijos no solo les daña a ellos, sino que también nos perjudica a nosotros y a nuestra familia». «Es una forma de violencia que evita la consolidación de vínculos afectivos sanos y satisfactorios, y que siembra el miedo como motor de las relaciones. Donde hay miedo, no hay amor, no hay libertad, no hay paz”, y añade que “la calma es el único antídoto para evitar un grito”.

El aval científico de que los gritos dañan

Una investigación de la Universidad de Nueva York y que se publicó en Current Biology concluyó que “El grito tiene una propiedad sonora única. Nada produce un énfasis similar. Porque impacta y activa el centro neuronal del miedo, que está en la amígdala”. Otra investigación, realizada conjuntamente por las universidades de Pittsburg y Michigan, publicada en Child Development, determinó que “los efectos de esta violencia verbal provocan problemas de conducta en los menores, como discusiones y peleas con compañeros, dificultades en el rendimiento escolar, mentiras a los padres, síntomas de tristeza repentina y depresión”. Otro estudio, este publicado por Harvard, señala que “los gritos, el maltrato verbal y la humillación o la combinación de los tres elementos alteran de forma permanente la estructura cerebral infantil”.

Cinco pasos para evitar los gritos desde la calma

Dettoni explica cinco pasos para evitar chillar a los niños:

  1. Comprende que gritarle realmente daña a tu hijo; esa misma toma de conciencia te hará dar los primeros pasos, sencillamente porque le quieres.
  2. Estate alerta en tu interior y cuando veas que la rabia empieza a apoderarse de ti recurre inmediatamente a la calma.
  3. Consigue la calma parando, respirando profundamente y diciéndote a ti mismo que tienes derecho a estar enfadado y que eres capaz de mostrar tu enfado o de lograr lo que pretendes de tu hijo sin usar el grito.
  4. Si ves que no vas a conseguir la calma, retírate y delega en otra persona la resolución de la situación, informando de que volverás cuando estés más tranquilo.
  5. Aunque leas estos consejos y pruebes a ponerlos en práctica, es posible que un día grites a tu hijo, de ser así perdónate, dile que lo sientes, y dile que le has gritado porque estabas muy enfadado y que intentarás no volver a hacerlo.

Programa para acabar con los gritos en el aula

Esta organización lanzó en 2017 el programa de convivencia escolar En Sus Zapatos: un espacio de empatía activa, en el que colabora con la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, y afirman en un comunicado que han sido “testigos de que el cambio es posible, que educar sin gritos en posible”. El programa trabaja desde la gestión emocional, pasando por la empatía, hasta la resolución positiva del conflicto.

Las opiniones de varios docentes describen la experiencia: “He eliminado los gritos en el aula, ahora intento hablar con ellos”; “ahora soy más consciente cada vez que doy un grito” o “hemos aprendido a que no haya gritos en casa, nuestras hijas nos dicen que nos ven de otra manera”, entre otras.

En su informe de resultados del curso 2017-2018, tras su aplicación en cinco centros de Madrid y Extremadura, en el que participaron alumnos entre 10 y 13 años, familias y docentes, se concluyó que los adultos participantes incorporaron herramientas de educación emocional que les ayudaron a tranquilizarse ante situaciones de conflicto, propicias al grito.

“En concreto, las técnicas del Semáforo (parar, pensar y actuar) y la relajación del Árbol (respirar varias veces pausadamente). También destaca la metodología teatral del programa, que les ayuda a comprender la importancia de la convivencia no violenta, y a realizar una escucha activa con los menores. Estas técnicas y otros consejos se podrán encontrar en el hashtag #YaNoTeGritoMas», narra el informe.

Fuente: De mamas & de papas

7 libros infantiles perfectos para trabajar las emociones.

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Según los expertos, el control y uso de las emociones de manera adecuada, mejora la autoestima y la relación con los demás. Ese manejo de las emociones se puede enseñar y en esa tarea, los libros son los mejores aliados.

Hace ya algunos años, librerías, editoriales, escritores e ilustradores ligados a literatura infantil, han dedicado tiempo y esfuerzos en participar de la tendencia literaria que incluye temas como el autoconocimiento, el autoanálisis, las sensaciones, los sentimientos y las emociones. Pero ¿Por qué emociones? Las emociones se vuelven relevantes en la sociedad moderna, ya que, tal como señala el psicólogo Daniel Coleman en su obra Inteligencia emocional, el control y uso de las emociones de manera adecuada, mejora la autoestima y la relación con los demás, permitiendo que las personas se encuentren más aptas para la vida en comunidad.

Se hace necesario que cada persona pueda gestionar sus propias emociones de forma correcta para alcanzar el éxito en cualquiera de los ámbitos de su vida actual. Así mismo, el poder reconocer las emociones de otros, se estima como una habilidad social altamente valorable.

¿Cómo se vinculan las emociones y los libros infantiles?

Muchas veces los lectores u oyentes ven extractos de sus vidas, problemas, dudas, necesidades o emociones reflejadas en las historias que leen o escuchan. La resolución de los personajes puede aportar en las resoluciones mentales propias del lector, las cuales más tarde, puede aplicar en su vida real. ¡La lectura o escucha de libros se da como un espacio de intimidad y reflexión personal!

Sin embargo, no hay que olvidar que el principal objetivo de un libro infantil es el disfrute, ya sea a nivel literario, estético o emocional.

Los adultos juegan un rol fundamental en este sentido, ya que son ellos los encargados de evitar la idea de que los libros infantiles deben tener una enseñanza, mensaje o beneficio más allá de la deleitación propia que provoca el leerlo y compartirlo. En el caso de las emociones, se debe intentar no utilizar estos libros con el único fin de realizar evaluaciones emocionales o intentar dar diagnóstico a ciertas dificultades en los niños. En esta oportunidad, presentamos 7 libros que abordan el tema de las emociones:

1. “El Monstruo de Colores”, Anna Llenas

Trueno es un monstruo que no sabe qué le pasa. Tiene muchas emociones y debe aprender a ponerlas en orden. Alegría, tristeza, rabia, miedo y calma se explican mediante una sencilla y colorida historia que ayuda a grandes y chicos a descubrir el correcto lenguaje de las emociones. Un best seller mundial para nombrar y reconocer las emociones.



2. “El libro enfadado”, Cédric Ramadier

Su historia simple e ilustraciones sencillas juegan con el simbolismo del color rojo para hacer más comprensible la historia. De forma interactiva, lectores u oyentes, acompañados de un pequeño ratoncito, podrán conocer y practicar estrategias y herramientas para afrontar el enfado, el cual en este libro se ve representado por el mismo libro.


3. “Cómo atrapar al monstruo de tu armario en 10 sencillos pasos”, Laura Gamero, Manu Callejón

A través de este libro lleno de humor, se presenta uno de los miedos infantiles más habituales, la existencia de un monstruo en el armario y la forma perfecta para enfrentarse a él. La historia se presenta como un manual donde a través de sencillas instrucciones, el protagonista logra atrapar a su monstruo y llegan a ser amigos. Un divertido libro para que en diez ingeniosos pasos, los niños cambien temores por sonrisas.


4. “Vaya rabieta”, Mireille d’Allancé

Roberto es un niño como cualquiera, no ha tenido un buen día y está de muy mal humor. Justo cuando su padre lo castiga, comienza a sentir una cosa terrible que le sale de adentro y que empieza a romperlo todo. Una historia creativa y vertiginosa que muestra de forma directa cómo se puede sentir una rabieta y cómo sería su forma física.


5. “Ramón preocupón”, Anthony Browne

Ramón está muy preocupado, tanto que no puede dormir. Por suerte, su abuela conoce el secreto para vencer sus preocupaciones. Basado en un clásico del folclor guatemalteco, este libro rescata la tradición de las muñecas quitapesares o quitapenas. Figuras muy pequeñas que se elaboran cuando una persona (normalmente un niño) no puede dormir debido a sus problemas. Se cuentan las aprensiones al muñeco y este se guarda bajo la almohada antes de acostarse. El muñeco se preocupará por el problema en lugar de la persona, permitiéndole dormir tranquilamente.


6. “Monstruo triste, monstruo feliz”, Anne Miranda y Ed Emberley

A través de este divertido y colorido libro, el pequeño lector encontrará una colección de siete ingeniosas máscaras a través de las cuales podrá explorar y darle nombre a las diferentes sensaciones, sentimientos o emociones que experimentan todos los monstruos y, por supuesto ¡también los niños!


7. “Willy el tímido”, Anthony Browne

Una historia que invita a reflexionar sobre las emociones propias y de los demás.
Willy es un mono incapaz de hacerle daño a alguien y siempre está pidiendo perdón. En su barrio le dicen Willy “el tímido”, apodo que a él no le gusta. Para terminar con este apodo decide convertirse en un mono grande y fuerte, capaz de enfrentarse a todos. Comienza así un plan de transformación, con dietas y mucho ejercicio, transformándose en un mono fuerte y musculoso. Pero ¿qué sucede con su interior?

Ya lo sabes… padres, abuelos, tíos, hermanos, educadores y otros adultos significativos, pueden contener las emociones infantiles, ayudar con el vocabulario y la expresión de ideas, acompañar los procesos personales de los más pequeños o simplemente ser parte de las buenas experiencias que incluyen los libros y las emociones.

Fuente:eligeeducar


Cómo educar en igualdad de género.

Os adjutamos este artículo que puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

Marina Subirats

Experta en educación en igualdad, Marina Subirats es catedrática emérita de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona y una de las referentes del feminismo y la coeducación en España durante las últimas tres décadas. Desde los años 80 ha investigado la evolución de los modelos sociales que diferencian a niños y niñas desde su nacimiento y continúan durante su etapa escolar y su futuro laboral. Como experta en sociología de la educación ha publicado, entre otros libros, ‘Forjar un hombre, moldear una mujer’ y ‘Coeducación, apuesta por la libertad’. “Uno de los problemas que tenemos en nuestra sociedad es el androcentrismo, que destaca la figura masculina. La nueva etapa consiste en la desaparición de los géneros y la construcción de una cultura no androcéntrica, que valore por igual lo que se atribuye a hombres y mujeres”, propone Subirats. La socióloga afirma que además del reto del acceso universal a la educación, es el momento de revisar los modelos masculinos que inconscientemente se transmiten desde la escuela y la familia, y destaca una importante reflexión: “Si pides algo a la hija, pídeselo también al hijo y valóralo igual. El feminismo es un movimiento de liberación de mujeres pero también de hombres”, concluye Marina Subirats.


Fuente: Aprendemosjuntos

Cómo enseñar a los niños a enfrentarse a las burlas.

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Las niñas y los niños que son molestados en el entorno escolar frecuentemente no quieren ir al colegio. Las burlas pueden ocurrir en cualquier parte (calle, autobús, clase, pasillos, patio, lugares de reunión infanto-juveniles…) y es difícil prevenirlas a pesar de los esfuerzos de familia y centros educativos para crear un buen clima de cooperación. La mayoría de niñas y niños pequeños se enfadan automáticamente si les llaman por un mote o tratan de ridiculizarlos de alguna forma. Los padres no siempre pueden proteger a sus hijas y/o hijos de estas situaciones dolorosas pero pueden enseñarles estrategias útiles para ayudarles a afrontarlas. Si se aprenden estos mecanismos a temprana edad, estarán mejor preparados para afrontar retos sociales y conflictos más trascendentes antes, durante y después de la adolescencia. Es importante tener en cuenta que el conflicto es inherente a la relación humana y que no todos los conflictos generan o terminan en problemas.

¿POR QUÉ SE BURLAN LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES?

Se pueden burlar por diferentes razones:

Por llamar la atención. Burlarse es una manera efectiva de recibir atención negativa. Téngase en cuenta que recibir atención negativa es mejor que no recibir ninguna atención, que ser ignorado.

Por imitación. Algunos niños o niñas modelan o imitan lo que sucede con ellos en la familia, o en otros ambientes, actuando de la misma forma con compañeros o compañeras de la escuela o del barrio. Puede tratarse de chicos o chicas que viven algún tipo de molestia, agresión o violencia en su medio familiar o en su entorno cercano.

Por tener sentimientos de superioridad y poder. Muchos niñas o niños burlones se sienten superiores cuando intimidan a otros, o podrían sentirse poderosos cuando la burla enfurece a otras personas (Olweus, 1993).

Para ser aceptados en su grupo. La necesidad de pertenencia puede ser tan fuerte que haga que se burle de otros para ser aceptado por los niños o niñas considerados más populares.

Por no aceptar las diferencias. La falta de entendimiento de diferencias podría ser el factor fundamental en algunas burlas. A veces no están familiarizados o no entienden diferencias de cualquier tipo, culturales, físicas, de carácter, étnicas…. En algunos casos, una persona con un problema físico o de aprendizaje podría ser el objeto de las burlas en lugar de recibir ayuda o, simplemente comprensión y aceptación por el hecho de ser diferente.

Por influencia de los medios de comunicación masiva. Las niñas y los niños están frecuentemente expuestos a burlas, comentarios vejatorios, sarcasmo y a falta de respeto en muchos de los programas de televisión dirigidos a ellos e Internet.

Para que los demás identifiquen que hay personas que fallan en las mismas cosas en las que fallan ellos pero de forma más torpe o evidente.

CÓMO PUEDEN AYUDAR PADRE Y MADRE

Cuando su hijo/a es objeto de burlas, es importante:

Ver el problema desde el punto de vista del niño o niña, sentarse y escucharle atentamente y sin juzgar. Escuche mientras describe cómo lo están molestando, dónde ocurre y quién lo está molestando. Entienda y valide los sentimientos de su hija o hijo. No se apresure a dar consejos, a lanzar críticas, deje que primero hable tranquilamente. Las siguientes estrategias pueden servir de ayuda:

  • La reacción no debe ser exagerada. Cuando padre o madre reaccionan con exageración, pueden influir en la reacción exagerada del niño o niña, pueden hacer que la chica o chico vea el problema como fuera de sus posibilidades de resolución, y que pierda capacidad de afrontamiento. Podría ocurrir también que dejara de contar cosas en el futuro para evitar un disgusto a su padre o madre.
  • Darle capacidad de resolución con frases como “tú puedes manejarlo, te voy a ayudar” “¿Qué cosas se te ocurren que puedes hacer para que esto se resuelva?”
  • Invitar al niño/a a seleccionar sus amistades entre la gente que lo trate bien. Gente que le haga sentirse bien.
  • Revisar su propio comportamiento con su hijo o hija. Padre y madre son un modelo de comportamiento. Hay que revisar si en las relaciones familiares se producen situaciones en las que las burlas son frecuentes.
  • Ayudar al hijo o la hija a distinguir cuando una broma es una broma (todos nos reímos juntos y lo pasamos bien) a una “pasada” (Nos reímos algunos y no todos lo pasamos bien. Nos reímos de alguien). La gran diferencia está en reírnos con alguien o reírnos de alguien.

Pautas para padres

  • Los padres deben tener en cuenta que tarde o temprano casi todos los niños serán víctimas de alguna burla.
    • Para prevenir el sufrimiento:
      • Refuerce su seguridad con amor.
      • Inculque a sus hijos sentido del humor desde pequeños.
      • Practique a menudo el arte del chiste.
      • Procure aumentar en sus hijos la capacidad de reírse de sí mismos.
      • Enséñeles a no tener miedo al “qué dirán”. Y en casos de niños muy sensibles, o si las burlas ocurren por un período de tiempo excesivo, la intervención de los padres es aconsejable.
    • Para ayudar a superar las burlas:
      Lo mejor que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos cuando se burlan de ellos es enseñarles maneras apropiadas para responder a las burlas. A continuación se ofrecen algunas pautas que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos con las burlas.
    • Busque información, los padres deben averiguar detalles de las burlas por medio de sus hijos. Por ejemplo, deben averiguar la razón de las burlas, donde ocurren, como han reaccionado sus hijos, y qué sucede después de la ocurrencia. Los padres deben tratar de llevar una cuenta de esta información durante unos días para conocer la causa que provoca las burlas, si sus niños hacen cosas que las provocan, y si suceden regularmente.
    • Enseñe respuestas apropiadas, hay muchas cosas que los niños pueden hacer para responder a las burlas sin burlarse de otros.
    • Ignorarlas, muchos niños burlones se dan pronto por vencidos cuando se dan cuenta que no tienen audiencia. Los padres pueden enseñar a sus hijos a ignorar las burlas dándose media vuelta y retirándose sin decir nada. También pueden enseñar a ignorarlas replicando con un viejo refrán castellano “A palabras necias, oídos sordos”. Los padres deben asegurarse de que sus niños sean firmes en este comportamiento, ya que al principio el niño burlón tratará más de hacer que el niño vulnerable reaccione, por esto es importante que sean firmes y no reaccionen. No tardará mucho tiempo hasta que el niño burlón se dé por vencido.
    • Aprender respuestas rápidas. Algunas veces una respuesta rápida confundirá al niño burlón. Pero es importante que esta respuesta no sea en forma de burla o decirle al otro niño un insulto. Si las burlas son a menudo iguales, los padres pueden enseñar a sus hijos respuestas específicas. Por ejemplo, a la broma “Tu usas botas de soldado,” el niño puede responder “¡Claro¡ porque soy valiente¡.” O si las bromas son diferentes los niños pueden decir, “Yo sé que quieres que me enfade, pero no me importa lo que dices, no te va a funcionar.”
    • Jugar a las burlas. Es importante que los padres practiquen jugando con sus hijos cualquier respuesta que se les ocurra. Pueden actuar ciertas situaciones. Ridiculizando en casa al niño burlón. Los padres pueden interpretar el papel, diciendo las cosas a sus hijos de la manera en que un niño burlón lo haría, y hacer que sus hijos practiquen las respuestas. Esto no solo ayudará a que los niños superen las burlas. Como resultado de este juego, las burlas seran menos efectivas. También ayudará a que los niños desarrollen maneras apropiadas de responder a las burlas. Cuanto más practiquen jugando respuestas apropiadas, mayor es la probabilidad de vencer al niño burlón.
    • Proporcione mucho amor y comprensión. Una vez que los niños han explicado en casa su problema comente de con frecuencia: “cuando yo era pequeño también había en clase un niño que me llamaba…y yo le decía….”. Con sus comentarios procure que su hijo se sienta no sólo amado sino también comprendido. Tiene que encontrar un método que funcione, busque con esfuerzo historias de burlas con final feliz. Los padres deben sobretodo asegurarse de que sus hijos comprenden bien cuán orgullosos se sienten de ellos cada vez que tratan de resolver situaciones burlonas difíciles. Si las burlas suceden en la escuela o en la guardería, hable con el maestro o la persona encargada de los niños. El o ella también deben ayudar.
    • Pautas que pueden realizar los profesores:
  • Hablar en clase sobre el significado de las burlas. Porque no sólo sufre el niño vulnerable, el niño burlón también sufre -y mucho- en su psiquis con este mal comportamiento.
  • Contar cuentos donde las burlas sean superadas..Por ejemplo “El patito feo”
  • Poner películas donde el comportamiento de las burlas se afee o salga mal parado. Por ejemplo en “Dumbo” los compañeros se ríen al principio de las grandes orejas que tiene el elefantito.
  • Jugar a las burlas entre compañeros. Cada niño tiene que hacer una gracia del siguiente, y el último del profesor o profesora.
  • Corregir al burlón en público.
  • En casos graves consultar con el psicólogo de la escuela.

Fuente: Imageneseducativas.com

Estudio sobre el desarrollo humano.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés para nuestra tarea educativa:

Durante los últimos 70 años los científicos en Gran Bretaña han estado estudiando a miles de niños a lo largo de sus vidas para descubrir por qué algunos acaban de adultos siendo felices y sanos mientras que otros tienen problemas. Es el estudio longitudinal de desarrollo humano de mayor duración en el mundo, ha producido algunas de las personas mejor estudiadas del planeta, mientras que va cambiando la forma de vivir, aprender y ser padres. Al revisar esta notable investigación, la periodista científica Helen Pearson comparte algunos hallazgos importantes y verdades simples sobre la vida y la buena educación de los hijos.

Este estudio revela que los padres y madres son un factor decisivo para el futuro de sus hijos. ¿Cómo ser buenos padres? La respuesta es tan sencilla, que probablemente les sorprenda.

Cuento para los niños sobre la frustración.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés para nuestra tarea educativa:

A menudo los niños se empeñan en que las cosas sean como las han imaginado, y cuando no lo son les da una pataleta, y no ven alternativas.

El cuento que no quería escribirse es la historia de una niña que quería escribir un cuento pero no podía. ¿Qué pasará al final? ¿podrá tener su cuento?…

 

Cuento para los niños sobre la frustración.

Un cuento contra la frustración de los niños

El papel estaba en blanco. Savannah debía escribir un cuento para su clase de Lengua, pero el lápiz no se dejaba agarrar. Éste bailaba sobre la mesa junto a las pinturas de colores. Era tal la fiesta que al color amarillo le dio un ataque de risa y acabó caído en el suelo. A la pequeña niña no le quedó más remedio que unirse al baile. Cuando sonaba un vals Savannah consiguió engañar al lápiz y al fin pudo dominarlo.

Sobre el papel escribió ‘Érase una vez’, pero las letras desaparecían al instante. Probó entonces con ‘Había una vez’ y el resultado fue el mismo. Savannah lo intentó de muchas maneras y para ello no dejó fórmula sin probar: ‘En un lugar muy lejano’, ‘En el antiguo reino’… pero nada funcionaba.

Como no se daba por vencida decidió empezar el cuento por el final. Y así, con mucho cuidado y bien despacito, escribió ‘Colorín colorado, este cuento se ha acabado’. Apenas duraron unos minutos las palabras en el papel. Éstas acabaron estallando en unos coloridos fuegos artificiales. 

Savannah no estaba consiguiendo escribir su cuento, pero tenía que reconocer que se lo estaba pasando muy bien. La mesa de estudio parecía el escenario de un gran espectáculo. Así que decidió dejarse llevar y unirse a la fiesta. Jugó con todas las pinturas, cantó con el lápiz e hizo un vestido para su muñeca con los papeles.

Al día siguiente, entró en la clase de Lengua con la cabeza bien alta. Aunque no llevaba el cuento escrito como el resto de sus compañeros no estaba preocupada. Había aprendido que a veces aunque se intentan hacer bien las cosas éstas no salen como las habíamos pensado. Lo importante era haberlo intentado y haber buscado una solución alternativa. Así, cuando la profesora le pidió su cuento, Savannah le explicó los problemas que había tenido para escribirlo. Sin embargo, su cuento estaba en su cabeza y acudió a la tradición oral para narrarlo en voz alta a sus amigos.

Ejercicios de comprensión lectora para los niños

Descubre si tu hijo ha entendido el cuento con estas sencillas preguntas de comprensión lectora.

Hazle las preguntas y dialoga con él sobre cuál es su impresión y qué habría hecho en estas situación. La comprensión lectora es la puerta para que tu hijo termine amando la lectura.

– ¿Por qué tenía que escribir Savannah el cuento?

– ¿Qué principio habrías elegido tú?

– ¿Qué otras cosas hubieras hecho para poder escribir el cuento?

– ¿Sábes algún cuento que te hayan contado de forma oral?

La frustración es un mecanismo de aprendizaje para el niño. Pero muchos padres intentan evitar que pasen por ese ‘sufrimiento’. Matti Hemmi, especialista en autoliderazgo, nos explica por qué la frustración es buena para los niños y por qué debemos dejar que los niños se frustren (sin que sea una constante de sufrimiento en su vida).

Para que el niño aprenda a manejar sus sentimientos negativos de frustración dependerá de cómo los adultos de su entorno las reciban, ya que es de ellos de quienes aprenderá a manejarlas y por tanto a crecer si son recibidas con comprensión y cariño. Un niño al que todo se le prohíbe, al que se le recrimina, al que no se le deja hacer porque no se confía en sus capacidades tendrá sentimientos de frustración y de derrota que difícilmente hará que su autoestima esté reforzada.

Las frustraciones son necesarias en el desarrollo del niño pero siempre en pequeñas dosis, así que hay que buscar el equilibrio entre que el niño tenga demasiadas o ninguna (a causa de la sobreprotección). Pero hay que tener presente que si el niño experimenta frustraciones todo el tiempo puede desencadenar en ansiedad y miedos con respuestas y conductas poco adecuadas.

Si tu hijo se frustra será adecuado que como padres no os pongáis nerviosos y le acompañéis en ese proceso de malestar interno, apoyándole y explicándole las cosas para que las entienda y vea otras perspectivas (siempre teniendo en cuenta su edad). Pero ¿cómo se enseña a manejar la frustración a los niños?

Qué hacer para que los niños aprendan a manejar su frustración

Son muchas las veces que nuestros hijos se frustran a causa de los padres por cosas que simplemente se podrían haber evitado, pero no me refiero a sobreproteger, sino a evitar un malestar innecesario. A veces la comprensión y el cariño son la mejor estrategia. Aunque también habrá frustraciones que no se podrán evitar por lo que como padres deberás contenerle y enseñarle para que aprenda que tiene seguridad algo que le ayudará a tolerar y confiar en sí mismo.

Para poder conseguir lo citado anteriormente puede utilizar técnicas de relajación y que el niño sepa por qué tiene ese sentimiento de frustración y una vez que pueda identificarlo pueda canalizarlo mejor y a pedir ayuda sólo si es necesario. Una pregunta que se les debe hacer es: ‘¿Qué puedes hacer para no enfadarte y seguir lo que estás haciendo?’. Si es necesario puede hacer un juego de roles para que aprenda a resolver por sí mismo el problema que le aflige y elogiarlo siempre que utilice estrategias ante su frustración.

Fuente:www.guiainfantil.com

8 Estrategias para fomentar la autonomía en nuestros hijos.

Os adjuntamos este artículo que creemos puede resultar de interés para favorecer una adecuada autoestima en nuestros hijos e hijas.

Las bondades de incentivar la autonomía en nuestros hijos e hijas son muchísimas; de esta manera estamos sembrando en ellos y ellas independencia, responsabilidad, orden, seguridad, autoestima, recursividad, tolerancia a la frustración, entre otras. 

Lo cierto es que para educar en la autonomía hay que dejar de lado la sobreprotección. Proteger más de la cuenta a los hijos puede crear en ellos vacíos en el plano psicológico como inmadurez, inseguridad, dependencia, debilidad, nerviosismo, timidez, poca tolerancia al fracaso, escasa capacidad de adaptación. Asimismo, se pueden entorpecer los procesos físicos que marcan cada edad.

La psicóloga y profesora de educación infantil, Virginia González, explica cómo una actitud sobreprotectora puede influir de forma negativa en los hijos: “Si en lugar de apoyar al niño, sugerirle y guiarle para que aprenda por sí mismo, le imponemos, vigilamos y le damos todo solucionado, lejos de ayudarle a crecer, el niño tendrá un escaso desarrollo de sus habilidades (vestirse, comer…) y adoptará una postura de pasividad y comodidad, ya que interiorizará que sus padres, de los que tendrá una gran dependencia, siempre están dispuestos a ayudarlo”. 

De la misma manera, la autoestima y la seguridad en sí mismo se pueden ver afectadas, incluso el niño se podrá sentir incapaz de resolver sus problemas, “le costará mucho tolerar frustraciones, posponer las gratificaciones y no sabrá valorar lo que tiene” añade la experta en conmishijos.com

De ahí la importancia de enseñar a los hijos a resolver las dificultades en la medida de sus capacidades, obviamente el grado de dificultad deberá ir aumentando conforme a la edad, pero desde muy pequeños se debe sembrar en ellos la semilla de la independencia y la recursividad.

¿Cómo fomentar la autonomía? Mira estas 8 estrategias

Cuando los padres acostumbran a los hijos a hacerles todo, los niños se acostumbran a no hacer nada. Es necesario otorgarles a los niños responsabilidades de a poco y dejarlos que vayan desarrollando su autonomía. Sólo con la práctica, van a poder desarrollar habilidades y adquirir hábitos. En LaFamilia.info te damos las siguientes pautas.

1. Exigirles de acuerdo a la edad.

2. Darles pequeños encargos a medida que van creciendo. Puedes tomar varias ideas de este artículo > Tareas hogareñas que pueden hacer tus hijos según su edad.

3. Permitirles “ser” ellos, partiendo de la seguridad y el amor.

4. Darles las herramientas para superar los obstáculos, no resolver las cosas por ellos.

5. Proyectarles seguridad, entusiasmo, autoestima; recuerda que los hijos siempre observan a sus padres.

6. Estimularlos para que investiguen y socialicen. Hablarles claro para que se relacionen con los demás seguros de sí mismos.

7. Permitirles que exploren su entorno con nuestra supervisión. Lo ideal es que los padres los acompañen en esa exploración para que puedan aprender con seguridad y se creen lazos más fuertes.

8. Dejarles que tomen cierto tipo de decisiones, les ayuda a formar su criterio.

Fuente:lafamilia.info