Trabajar la empatía

La empatía es la base para la comunicación y convivencia de las personas. Es deber de los adultos referentes de los pequeños enseñar esta habilidad tan necesaria no solo para la comunicación con los demás, sino también para la comunicación interna de las personas.

1º Valida sus emociones difíciles

En ocasiones, cuando un niño se siente triste, enfadado o decepcionado los padres van corriendo a solucionar el problema para que se sienta de nuevo bien, dejando a un lado las emociones dificiles (y tan importantes). Los padres casi sin querer quieren proteger a sus hijos de cualquier dolor.

Sin embargo, estos sentimientos son parte de la vida  y  los niños deben aprender a lidiar con ellos. Gracias a estos sentimientos serán capaces también de trabajar la empatía y entender mejor como se sienten los demás en determinados momentos.

2º Ser un buen modelo de empatía.

Los niños aprenden de sus padres y de los referentes adultos. Desarrollarán sus cualidades viuendo a los demás y experimentando el cómo los demás tienen empatía con ellos.

Respetar la personalidad de los niños hará que se sientan valorados y queridos, siendo fundamental poder trabajar la empatía.

3º Proporciona oportunidades para practicar la empatía.

La empatía, como cualquier otra habilidad emocional requiere de repetición para integrarla en la personalidad. Para ello, es necesario crear situaciones en las que los niños tengan oportunidades para poder practica la empatía de forma natural.

Se pueden celebrar reuniones familiares e involucrar a los niños para que sean capaces de escuchar y respetar las perspectivas de los demás.

Incluso cuando los niños sienten empatía por los demás, las presiones sociales o los prejuicios pueden hacer que se bloquee su capacidad para expresar emociones.

Fuente: educapeques

“Niños vacíos”

Os adjuntamos este artículo del Psiquiatra Dr. Luis Rojas Marcos, en el que hace una analisis de la situación actual con referecnia a la educación,  y nos indica unas pautas para educar. Teniendo en cuenta que cada niña y niño son únicas y únicos e irrepetibles y que no hay recetas “mágicas” para educar, creemos que puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:

Las estadísticas no mienten:

• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental
• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH
• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente
• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años

¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?

Los niños de hoy están siendo sobre-estimulados y sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:

• Padres emocionalmente disponibles
Limites claramente definidos
Responsabilidades
Nutrición equilibrada y un sueño adecuado
Movimiento en general pero especialmente al aire libre
Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento

En cambio, estos últimos años se los ha llenado a los niños de:

• Padres distraídos digitalmente
• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños “gobiernen el mundo” y sean quienes pongan las reglas
• Un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo
• Sueño inadecuado y nutrición desequilibrada
• Un estilo de vida sedentario
• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos aburridos.

¿Qué hacer?

Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas luego de semanas de implementar las siguientes recomendaciones:

Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.
• Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir “no” a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.
• Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.
• Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves / insectos
• Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.
• Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego
Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.)
Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar.
Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida,
No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar.
Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación.
• Proporcione oportunidades para el “aburrimiento”, ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.
No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.
Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: “aburrimiento”
• Ayúdeles a crear un “frasco del aburrimiento” con ideas de actividades para cuando están aburridos.
• Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales:
Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.
• Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.
Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.
• Conéctese emocionalmente – sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.

Fomentar la escucha activa.

Os adjuntamos este artículo visto en cuentos para crecer que creemos puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

1. Qué es la escucha activa 

La escucha activa es nuestra capacidad para escuchar sin evaluar, buscando la comprensión del mensaje no la evaluación. Es una escucha que respeta y acepta el emisor del mensaje y acompaña . En otras palabras es una comunicación que acompaña ejerciendo la empatía . 

La escucha activa es por tanto el primer paso para aprender a comunicarnos de manera positiva , os dejamos un breve video en el que explicamos qué es la comunicación positiva y qué beneficios tiene practicarla:

2. Qué Beneficios tiene practicar la Escucha Activa 

En el marco de la escucha activa, destinamos gran parte de nuestros recursos a intentar entender el mensaje de la persona a la que escuchamos. Además, le damos información a nuestro interlocutor de si entendemos aquello que está intentando trasmitirnos; por tanto  la escucha activa nos sirve, entre otras cosas, para empatizar y comprender las emociones de los demás.

  • Fomenta la confianza para con el otro: Nos ayuda a conocernos mejor y entender a la otra persona. Afianza el vínculo.
  • Aprendemos del otro: Si aplicamos la escucha activa, llegamos a aprender aspectos de la otra persona que nos pueden ser útiles para nuestro día a día.
  • Nos ayuda a empatizar: La escucha activa fomenta aspectos como una mayor empatía con los demás, un aspecto indispensable para lograr éxito en las interacciones sociales.
  • Nos da tiempo para pensar: respetar los espacios comunicativos tiene la ventaja de darnos el tiempo adecuado para reflexionar sobre nuestra intervención.

3. Cómo practicar la Escucha Activa.

Escuchar de manera activa es por tanto: 

  • Tener atención plena en la conversación.
  • Es centrarnos para COMPRENDER el mensaje. 
  • Tratar de no EVALUAR el mensaje ni el emisor. 

Escrito y en papel parece muy sencillo pero sabemos que no lo es por ello os dejamos

4. Puntos a modo de lista de comprobación para que tratéis en vuestras conversaciones diarias de practicar la escucha activa:

1. Deja hablar al emisor del mensaje, sin interrumpir ni adelantarte a su discurso.

2. Comunica con señales NO-verbales que estás siguiendo la conversación (contacto visual 75-80% tiempo de la conversación, sonríe, asiente con la cabeza) .

3. Céntrate en el mensaje en el CONTENIDO ( no evalúes)

  • haz preguntas, busca la comprensión.
  • valida lo que dice el emisor en señal que estás comprendiendo.
  • resume lo que has comprendido.

4. Empatiza, comprendes el mensaje y también el estado emocional . Conecta con el emisor explicando una situación en la que te has sentido así etc.

Fuente:cuentosparacrecer

Experimento familiar.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés en nuestra tarea educativa.. Se trata de un experimento realizado por una empresa de comida irlandesa con el objetivo de promover las comidas familiares. Sin pretenderlo se toparon con algo aterrador.

 

 

Los protagonistas eran cuatro familias con hijos y el momento elegido era la hora de la comida. En este experimento el hijo estaba sentado a la mesa con su tableta mientras sus padres preparaban la comida. El objetivo era observar qué sería lo que provocaría que los niños dejaran de mirar la pantalla mientras la realidad a su alrededor iba cambiando.

La adicción era tal que los niños habían perdido la realidad del espacio-tiempo y de todo lo que les rodeaba. Los padres empezaron cambiando los cuadros y la decoración de la sala sin que se percataran de ello. También se movían por la sala con objetos extraños y con cascos de vikingo, por ejemplo. Pero nada de esto hacía levantar la cabeza a sus hijos.

El experimento fue más allá y sus padres fueron cambiados por otros adultos que simplemente llevaban ropa del mismo color. Los niños no se dieron cuenta a pesar de que éstos se movían de un lado a otro. Incluso sus hermanos fueron cambiados por otros niños, que llegaron a sentarse en la mesa junto a ellos. Ni aun así se percataron de lo que ocurría.

Sólo una cosa hizo que levantaran la mirada: el momento en el que se cortó internet. Entonces llegó la sorpresa mayúscula para estos niños, que sólo entonces fueron conscientes de lo que había sucedido.

Fuente:lafamiliainfo

Día de los Abuelos

Hoy, 26 de julio, día de san Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús, es el Día de los Abuelos. Por ello, Google dedica el Doodle del día a esta fecha tan especial.

Los abuelos tradicionalmente han sido esos familiares afables y cariñosos que les consentían todo tipo de licencias a los niños que los padres les censuraban. En la infancia, el hecho de Ir a la casa de los abuelos, sobre todo los fines de semana y vacaciones era el momento perfecto para disfrutar de su afecto y de que los niños aprendieran historias “muy antiguas”, a veces fascinantes, otras mortalmente aburridas, que los abuelos cuentan a sus nietos.

Uno de esos primeros aprendizajes consisten en asumir que los abuelos, esos señores mayores de pelo cano, habían sido jóvenes, como los niños a los que cuentan las historias. Otro aprendizaje vital que los abuelos enseñan sin querer a los nietos es algo más triste y tiene que ver con el primer contacto que muchos de estos nietos tienen con la pérdida de un ser querido.

Los abuelos, cada vez más relevantes en la sociedad española

Ahora, y sobre todo a partir de la crisis económica, los abuelos han alcanzado un mayor protagonismo en la sociedad española, echando una mano determinante a los sufridos padres, prácticamente criando a los nietos. Según una reciente encuesta del grupo Mémora, casi uno de cada cuatro abuelos en España están todos los días con sus nietos, ya sea para llevarlos o traerlos del colegio, ya para darles de comer o cenar.

La cifra se incrementa a casi el 40% si no son todos los días pero sí varias jornadas a la semana. Si nos atenemos a esta encuesta, el 90% de los sufridos abuelos están contentos de poder cuidar a los nietos, ayudando, a su vez, a los hijos. Ahora bien, también existe otra figura menos idílica, la del abuelo “esclavo”. Minoritarios, según el informe, pues sólo el 3,4% de los mayores se consideran estar en esta situación, el fenómeno consiste en que los patriarcas tienen la sensación de no tener otra alternativa en la vida que cuidar de sus nietos, abandonando sus relaciones sociales y desarrollando episodios de estrés.

Por todo ello, y por la relevancia que han adquirido estas entrañables personas en los últimos años no sólo no está de más la efemérides sino que a muchos de ellos habría que hacerles un monumento.

Fuente:http://www.marca.com/

Tres claves para educar a tus hijos en inteligencia emocional.

Os adjuntamos este artículo que creemos puede resultar de interés en nuestra labor educativa:

¿Conocen nuestros hijos sus emociones? ¿Saben cuándo están enfadados, frustrados, nostálgicos, alegres? ¿Entienden cómo afectan las emociones en su vida y la manera de gestionarlas? Según los expertos, el sistema educativo concede escasa importancia y espacio al conocimiento de las emociones como parte de la formación de los niños y en casa tampoco solemos fomentar el desarrollo del conocimiento emocional en nuestros hijos. “En general, vivimos en una sociedad que no está orientada a tener en cuenta el mundo emocional, sino todo lo contrario, hacia el logro externo, la productividad o la imagen. Y esto es algo que también se fomenta desde el sistema educativo”, comenta Tristana Suárez, psicóloga clínica e infantil y terapeuta Gestalt. La enseñanza escolar se centra en las materias que tienen que ver con los conocimientos lógicos, el mundo externo y el lenguaje formal, pero se concede muy poco espacio al autoconocimiento, a pesar de que las emociones constituyen una fuente única de orientación, porque nos guían e informan sobre lo que nos sucede.

Niños conocedores de sus emociones gracias a sus padres

Aunque la sociedad y el entorno escolar no ofrecen modelos a los niños sobre el conocimiento de sus emociones, desde casa los progenitores pueden convertirse en un ejemplo sobre el conocimiento y la gestión emocional, con comportamientos como los que señala la psicóloga infantil, Tristana Suárez:

1. Hacernos responsables de nuestras propias reacciones y comprenderlas para dar ejemplo. Como en el caso de cuando nos enfadamos y mostramos ira, saber qué tipo de emoción expresamos y por qué. Comunicar lo que sentimos de manera honesta, ayuda a los niños a desarrollar la capacidad para atender y reconocer lo que sienten, lo que se traduce en un comportamiento más equilibrado.

2. Ofrecer un entorno flexible para hablar cada día de cómo nos sentimos con los acontecimientos cotidianos, con nuestras alegrías, dudas, miedos, fracasos y frustraciones y de cómo resolvemos los conflictos que surgen con los amigos o los familiares.

3. Evitar las sentencias y consejos condicionados por la educación que hemos recibido. Con frases como: ¿pero, vas a llorar por esas tonterías? Hay que compartir las cosas. Pórtate bien, Esto se hace, porque lo digo yo. No me hagas esto. Todo este tipo de mensajes llevan implícito el niégate a ti mismo, para adaptarte y los niños adoptan estos modelos que se les inculcan, lo que les acarrea infelicidad por no ser fieles a su propia esencia.

Los niños sabios con sus emociones son más equilibrados

Un niño que crece rodeado de respeto hacia su mundo emocional tiene más probabilidades de ser una persona equilibrada. Quien conoce y tiene en cuenta sus emociones es alguien que funciona desde dentro, hacia afuera, con mayor coherencia entre los distintos centros: corporal, mental y emocional. Si un niño se escucha a sí mismo, elegirá mejor a sus amigos, disfrutará de sus juegos, se defenderá antes y mejor en los conflictos, soportará las frustraciones con menos estrés, será más solidario, empático y menos manipulable.

La forma en la que los niños gestionan, conocen y expresan sus emociones, está condicionada por cuestiones como: el sexo, la educación, la cultura o la religión. En general, las niñas son más verbales y conocedoras de sus emociones. Asimismo, algunas religiones orientan hacia el autoconocimiento y otras hacia el cumplimiento de dogmas externos. Del mismo modo, a través de la cultura o la educación se puede colocar el acento en el conocimiento emocional o restarle importancia e ignorarlo.

El tiempo libre es un factor importante a la hora de que los niños conozcan sus emociones. Es la semilla de la que surge el autoconocimiento, para comprender lo que sentimos y cómo gestionarlo, pero “ni la sociedad ni el sistema educativo permiten espacio libre ni tiempo para la reflexión sosegada sobre nuestras emociones. Estoy cansado de ver niño/as con una agenda tan llena y ocupada de deberes y actividades extraescolares, que no les queda tiempo para jugar y mucho menos para reflexionar”, explica Javier Andrés Blumenfeld, pediatra del hospital de El Escorial en Madrid. Y todo ello, a pesar de que “una adecuada formación emocional en los niños y en cualquier persona ayuda con más probabilidad a encontrar sentido a nuestros actos, aunque no hay que confundirlo con llenar la vida de actividades, como cursos o museos, sino con tener un espacio de reflexión para observar, encontrar e identificar nuestras emociones y para lograrlo necesitamos aprendizaje, tiempo y reflexión”, añade el doctor Blumenfeld.

Fuente:lafamilias.info

8 Estrategias para fomentar la autonomía en nuestros hijos.

Os adjuntamos este artículo que creemos puede resultar de interés para favorecer una adecuada autoestima en nuestros hijos e hijas.

Las bondades de incentivar la autonomía en nuestros hijos e hijas son muchísimas; de esta manera estamos sembrando en ellos y ellas independencia, responsabilidad, orden, seguridad, autoestima, recursividad, tolerancia a la frustración, entre otras. 

Lo cierto es que para educar en la autonomía hay que dejar de lado la sobreprotección. Proteger más de la cuenta a los hijos puede crear en ellos vacíos en el plano psicológico como inmadurez, inseguridad, dependencia, debilidad, nerviosismo, timidez, poca tolerancia al fracaso, escasa capacidad de adaptación. Asimismo, se pueden entorpecer los procesos físicos que marcan cada edad.

La psicóloga y profesora de educación infantil, Virginia González, explica cómo una actitud sobreprotectora puede influir de forma negativa en los hijos: “Si en lugar de apoyar al niño, sugerirle y guiarle para que aprenda por sí mismo, le imponemos, vigilamos y le damos todo solucionado, lejos de ayudarle a crecer, el niño tendrá un escaso desarrollo de sus habilidades (vestirse, comer…) y adoptará una postura de pasividad y comodidad, ya que interiorizará que sus padres, de los que tendrá una gran dependencia, siempre están dispuestos a ayudarlo”. 

De la misma manera, la autoestima y la seguridad en sí mismo se pueden ver afectadas, incluso el niño se podrá sentir incapaz de resolver sus problemas, “le costará mucho tolerar frustraciones, posponer las gratificaciones y no sabrá valorar lo que tiene” añade la experta en conmishijos.com

De ahí la importancia de enseñar a los hijos a resolver las dificultades en la medida de sus capacidades, obviamente el grado de dificultad deberá ir aumentando conforme a la edad, pero desde muy pequeños se debe sembrar en ellos la semilla de la independencia y la recursividad.

¿Cómo fomentar la autonomía? Mira estas 8 estrategias

Cuando los padres acostumbran a los hijos a hacerles todo, los niños se acostumbran a no hacer nada. Es necesario otorgarles a los niños responsabilidades de a poco y dejarlos que vayan desarrollando su autonomía. Sólo con la práctica, van a poder desarrollar habilidades y adquirir hábitos. En LaFamilia.info te damos las siguientes pautas.

1. Exigirles de acuerdo a la edad.

2. Darles pequeños encargos a medida que van creciendo. Puedes tomar varias ideas de este artículo > Tareas hogareñas que pueden hacer tus hijos según su edad.

3. Permitirles “ser” ellos, partiendo de la seguridad y el amor.

4. Darles las herramientas para superar los obstáculos, no resolver las cosas por ellos.

5. Proyectarles seguridad, entusiasmo, autoestima; recuerda que los hijos siempre observan a sus padres.

6. Estimularlos para que investiguen y socialicen. Hablarles claro para que se relacionen con los demás seguros de sí mismos.

7. Permitirles que exploren su entorno con nuestra supervisión. Lo ideal es que los padres los acompañen en esa exploración para que puedan aprender con seguridad y se creen lazos más fuertes.

8. Dejarles que tomen cierto tipo de decisiones, les ayuda a formar su criterio.

Fuente:lafamilia.info

Herramientas de Comunicación Positiva.

Os adjuntamos este artículo visto en “cuentosparacrecer”, que creemos puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

Hoy compartimos una reflexión sobre el lenguaje y os damos herramientas de comunicación positiva.

Las palabras cuentan 

Las palabras o el vocabulario que utilizamos para describir una situación, hablar sobre nosotros, exponer experiencias … dicen mucho de nosotros y de nuestra manera de pensar.

La mayoría de las personas no somos conscientes de las palabras que utilizamos ni de las metáforas con que describimos nuestra vida o nuestros problemas. Las palabras tienen poder, poder de crear y de destruir.

Podemos comunicarnos con palabras positivas que nos faciliten un bienestar emocional o con palabras negativas que nos hagan entrar en un círculo de desesperanza. Frases como “estoy harta de este trabajo que nadie valora”, “no vale la pena esforzarse porque no hay remedio”, etc… crean un tipo de reacciones neurológicas y físicas que nos restan energía y que nos hacen entrar en una espiral de desmotivación y alienación. Las palabras que utilizamos con frecuencia dan forma a nuestro futuro, ya que son el hilo que unen nuestras experiencias.

Hemos reflexionado poco sobre el impacto que tienen nuestras palabras sobre los niños, muchas veces les enviamos intencionadamente mensajes negativos que no facilitan nada, ni su desarrollo personal ni la adquisición de nuevos aprendizajes. Cuántas veces hemos dicho o escuchado palabras o frases como “no sabrás hacer esta actividad, es demasiado complicada para ti”, “lo has hecho muy mal”, etc… Son frases que solo aportan a los críos una sensación de fracaso, desidia o impotencia. Sería mejor utilizar frases como “qué ejercicio sabrás hacer mejor de este tema”, “piensa cómo puedes mejorar lo que has hecho ¿quieres que te ayude?”, etc…No se trata de que dejemos de usar determinadas palabras, sino de que aprendamos a seleccionar aquellas palabras que nos refuercen positivamente, que nos aporten motivación e interés para crecer. 

Impacto de las palabras en nuestra actividad cerebral

Luis Castellanos juntamente con el neurobiólogo Paco Muñoz realizaron un estudio clínico para determinar el impacto de las palabras de acción positiva en nuestra actividad cerebral. El principal resultado obtenido del estudio es que el simple contacto con sus propias palabras positivas de relevancia personal induce a un procesamiento cerebral incrementado, si se compara con el efecto de las palabras negativas.

Qué es la Comunicación Positiva

La comunicación positiva es la comunicación que nos permite expresar lo que sentimos, pensamos y deseamos de modo claro, sin afectar o dañar a los demás. Implica la expresión teniendo en cuenta los sentimientos, necesidades y deseos de los demás.

Comunicarnos positivamente requiere honestidad, sinceridad, valentía, firmeza y autocontrol.

Exige tener en cuenta a los otros, explicarles lo que pensamos, queremos, sentimos o el por qué hemos tomado una decisión en la que están implicados, pero que no les dañe o lastime. Con frecuencia agredimos a los demás, a veces conscientemente, y otras, sin darnos cuenta, pensamos sólo en nosotros mismos y nos olvidamos de lo que el otro piensa y siente y de cómo le puede afectar lo que le estamos diciendo o lo que hemos decidido hacer.

 Herramientas de Comunicación Positiva 

Habilidades de Comunicación para Conseguir Colaboración

  1. Describe el Problema

Es difícil actuar correctamente cuando sacan a relucir nuestros defectos. Es más fácil concentrarse en el problema cuando se limitan a describírnoslo .Cuando los adultos describen el problema, dan a los niños la oportunidad de entender por sí mismos lo que hay que hacer. Tendemos muchas veces a usar con nuestro lenguaje generalidades tipo “ Siempre hablas cuando no debes” cuando lo que nosotros queremos es decir “ Necesito silencio para entender qué vamos hacer ahora”. Las generalidades no son alentadoras, mientras que si nos ceñimos a los hechos concretos es mucho más fácil llevar a la acción.

  1. Da Información

La información es mucho más fácil de aceptar que una acusación. Cuando a los niños se les da información precisa, los niños suelen saber de un modo automático cómo han de actuar. Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa ” ¿Cuántas veces tendré que decirte que recojas tu mesa cuando acabes?”
  • C.Positiva” La silla no está  bien puesta, los lápices están encima de la mesa”

3.Menos es mas.

Es necesario expresarse con pocas palabras para propiciar la colaboración. Hay contraste entre una larga parrafada y tres palabras bien dichas, por ejemplo. En este caso “menos es más”. A los niños les disgustan los discursos, los sermones y las explicaciones largas. Para ellos, cuanto más breve sea el recordatorio mucho mejor. Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa: ” Niños os he pedido una y otra vez que cuando explico algo tenéis que estar en silencio, sino lo hacéis entonces no entendéis qué tenéis que hacer y entonces, no hay manera de avanazar”
  • C.Positiva: ” Niños, silencio”
  1. Comenta tus sentimientos .

Al describir nuestros sentimientos, seremos honestos sin necesidad de herirles. Cuando más efectivos resultan los adultos es cuando hablan sólo de lo que sienten. Es importante hablar en primera persona. Es posible colaborar con alguien que expresa irritación o enfado, siempre que no nos ataque a nosotros.

Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa: “Basta ya estáis muy pesados”
  • C.Positiva: “Me pone muy triste y enfadad que cada vez que os quiero contar algo estéis hablando y no me hagáis caso, es muy frustrante porque os lo he dicho muchas veces”
  1. Escribe una nota.

Algunas veces, nada de lo que digamos será tan concluyente como una frase escrita. Veamos un ejemplo: Imaginad que escribís en la pizarra ” CHICOS, ME HA DICHO MARÍA QUE HOY TIENE COSAS MUY IMPORTANTES QUE CONTAROS PERO NECESITA SILENCIO . ATENTAMENTE VUESTRA PIZARRA QUE OS QUIERE”.

Habilidades para dar Corrección

El doctor Ginnott una de las personas que más ha hablado sobre el valor del castigo dice lo siguiente: “Un niño debe experimentar las consecuencias de su conducta, pero no un castigo”. El doctor Ginnot insiste en decir que el problema del castigo no soluciona nada, que más que formar “deforma” porque el niño, en vez de lamentar su mala acción y buscar la manera de enmendarse, se obsesiona sólo con fantasías venganza. En otras palabras, que al castigar a una criatura le privamos del importantísimo proceso interno de enfrentarse a sus propios errores.  Si el castigo no es eficaz porque “deforma”… ¿por qué podemos reemplazarlo?

  • Señalar la manera de ser útil.

CN: “Si no paráis os dejo sin recreo”

CP: ” Me sería de gran ayuda en vez de que corretearas que me trajeras el pagamento , por favor”

  • Expresar una censura rotunda, sin atacar el carácter del niño.
  1. “Si te comportas como un salvaje te expulsaré de clase”

CP . ” No me gusta nada esta situación. Es muy molesto para los demás que los niños corran y griten por el pasillo”

  • Manifestar nuestras expectativas.
  1. No volveré a dejarte nunca mis herramientas, ¡qué desastre!
  2. Cuando presto mis herramientas espero volverlas a encontrar en las mismas condiciones.
  • Enseñar al niño cómo rectificar.

CN: ” Me has dejado las herramientas hechas una pocilga, ¡nunca más te dejaré nada!”

CP: ” Me gustaría que me devolvieras las herramientas como estaban, voy a explicarte cómo hacerlo, esta sierra necesita un buen estropajo de acero y mucho ahínco”

  • Dar opciones.

Ejemplo. Si vuelo a pillarte corriendo, te voy a castigar.

Ej. CP2. Carlos, deja de correr, tienes dos opciones : caminar normal ó venir aquí a mi lado y darme la mano hasta que lleguemos

  • Tomar medidas.

CN: ¡Te la has ganado, hoy no hay recreo!

CP: Veo que has decidido venir aquí a mi lado.

 

Habilidades para dar aliento. Motivar

Una de las metas más importantes que tenemos como educadores es que los niños sean seres autónomos que se conviertan en individuos independientes que algún día podrán desempeñarse por si solos sin necesitar nuestra ayuda. ¿Cómo podemos conseguirlo? La respuesta es fácil la aplicación no tanto; sencillamente permitiéndoles que hagan as cosas por sí mismos, permitiéndoles que cometan sus propias equivocaciones, que aprendan de sus errores, que luchen por sus propios problemas.

  1. Dejar que tomen sus propias elecciones

La buena noticia es que podemos ejercitar esta autonomía en nuestro día a día no hacen falta grandes ocasiones, en la vida cotidiana podemos proporcionar una práctica muy valiosa para ejercitarse en la toma de decisiones. La toma de decisiones requiere, como todo, entreno es decir, antes de tomar grandes decisiones como por ejemplo qué carrera quiero estudiar ó qué estilo de vida quiero llevar, hay que haber tomado muchas pequeñas decisiones .

  1. Respeta los esfuerzos del niño

Cuando un niño trata de hacer algo por sí mismo y no lo consigue, nos sale de manera natural tratar de ayudarle, ANTES de ayudarle, podríamos alabar su esfuerzo de esta manera el niño ó la niña reunirán el ánimo suficiente para poder terminar aquello que estén haciendo por sí mismos. Veamos un ejemplo: Un niño trata de abrir una botella y no puede. Podemos:

  • “Dámela te la abro yo”
  • “Abrir la botella puede ser difícil, te doy un truco? agárrala con una camisa con una mano para que no se escurra y con la otra giras”
  1. No hacer demasiadas preguntas

El exceso de preguntas puede ser visto como una invasión en la propia vida . Es importante que los niños sepan que pueden hablar cuando lo deseen y de lo que quieran sin sentirse “atosigados ” . Resumiendo NO forzar la comunicación sino estar disponibles.  

  1. No apresurarse a dar las respuestas.

Este punto me parece muy importante. Cuando los niños hacen preguntas nos brindan una oportunidad magnífica para que les ayudemos a pensar y reflexionar de manera autónoma. Si delante de una pregunta contestamos “raudos y veloces” las respuestas de los niños no les damos la oportunidad de pensar, de reflexionar , de lanzar hipótesis ; mientras que si contestamos con una pregunta, con una invitación a la reflexión previa a contestar estamos apoyando no sólo a su autonomía sino a su propio desarrollo. Veamos un ejemplo

  • Imaginemos que el niño nos lanza la pregunta ”De dónde viene la lluvia” Podemos:
  • ” La lluvia la causan la evaporación y la condensación de la humedad etc.” ó bien
  • ” Vaya , qué pregunta tan interesante ¿Qué piensas? ” y después que el niño conteste le damos la respuesta.
  1. Buscar nuevos recursos

Queremos que los niños no son totalmente dependientes de nosotros ( padres ó bien maestros) el mundo es una enorme fuente de recursos para saciar sus ansias de saber, de ayuda para resolver sus problemas; es importante que ellos encuentren vías para solucionar sus problemas; esto les dará muchos recursos. Veamos un ejemplo

  • Niño “Mamá todavía no me has encontrado un profesor de guitarra”
  • Madre ” Aún estoy investigando, pero me podrías ayudar pregúntale a tu profesor de música del colegio si conoce alguien”

 

  1. No le quites la esperanza

En ves de preparar a lo niños para una decepción dejemos que experimenten , que exploren, que lo intenten. A veces al tratar de proteger a los niños de una decepción impedimos que luchen, que sueñen, que lo intenten, que caigan, en definitiva que corran detrás de sus sueños.

Veamos un ejemplo

  • Niño ” Quiero leer este libro tan largo me ha dicho mi hermano que es buenísimo”
  • Docente ” Este es demasiado complicado para ti, mira este mucho mejor”. en positivo
  • En Positivo “ ¡Genial! Adelante a ver si te gusta ya me lo contarás”

¿Quieres que los niños te hagan caso?

Os adjuntamos este artículo que creemos puede resultar de interés:

¿Por qué cuesta tanto que los niños hagan caso? Quizás nuestro lenguaje influye en no conseguir la respuesta esperada . Hoy os compartimos una reflexión sobre las principales estrategias de comunicación que usamos para que los niños colaboren .

1.- Reproches y acusaciones.

“¡He vuelto a encontrar huellas por toda la puerta! ¿Por qué tienes que  ensuciarla? Y en cualquier caso, ¿cuántas veces tendré que decirte que uses el pomo? Tu problema es que no me escuchas.”

2.- Insultos.

“¡Hay que ser un marrano para tener la habitación tan sucia!”

“Hoy estamos bajo cero y tú te pones una chaqueta de entretiempo. ¿Cómo puedes ser tan memo?¡Mira que llegas a hacer idioteces!”

3.- Amenazas.

“Si no has terminado de vestirte, cuando cuente hasta tres, me iré sin ti.”

4.- Órdenes.

“Quiero que limpies tu habitación ahora mismo”.

“Ayúdame a entrar los paquetes. ¡Venga, date prisa!”

5.- Sermones moralizantes.

“¿Te parece bonito lo que has hecho, arrancarme el libro de las manos? Veo que no has comprendido la importancia de tener buenos modales. Lo que intento inculcarte es que si pretendes que los demás sean educados contigo, tú a cambio habrás de ser educado con ellos. No te gustaría que quitasen así tus juguetes, ¿verdad?. Pues procura ser respetuoso con las cosas ajenas.”

6.- Advertencias.

“¡Cuidado, no te quemes!”

“Si  no andas con ojo te atropellará un coche.”

“¡No te subas a ese árbol! ¿Es que quieres caerte?”

“Ponte la chaqueta o pillarás un resfriado”

7.- Victimismo.

“Ya veréis cuando tengáis hijos propios. Entonces sabréis lo que es la crispación”

“¿Ves estas canas? Pues las tengo por tu culpa.”

8.- Comparaciones.

“¿Por qué no te parecerás más a tu hermano? Él siempre acaba sus trabajos con antelación”

“¿Por qué no vistes como Julio? Va siempre limpio… es un placer mirarle”

9.- Sarcasmos.

“¿Sabías que tienes un control mañana y te has dejado el libro en escuela? ¡Qué espabilado! Es todo un alarde de inteligencia”

“¿Esta es tu letra? Quizá tu profesor sabe leer chino; yo, no”

10.- Profecías.

“Si continúas siendo tan egoísta, nadie querrá jugar contigo. A este paso vas a quedarte sin amigos”

Está claro que ni los reproches, insultos, amenazas, órdenes, sermones moralizantes, advertencias, victimismos, comparaciones, sarcasmos o profecías invitan a colaborar.

Existen alternativas. Hay maneras de hacer que propician la colaboración de nuestros hijos sin menoscabar su autoestima ni dejarles secuelas de sentimientos nocivos. Y os damos 5 pistas para conseguirlo.

Técnicas de comunicación positiva:

1. DESCRIBIR.

Es difícil actuar correctamente cuando sacan a relucir nuestros defectos. Es más fácil concentrarse en el problema cuando se limitan a describírnoslo.

Cuando los adultos describen el problema, dan a sus hijos la oportunidad de entender por sí mismos lo que hay que hacer.

Tendemos muchas veces a usar con nuestro lenguaje generalidades tipo “Todo está hecho un desastre” cuando lo que nosotros queremos es decir “La habitación está muy desordenada, la ordenamos”. Las generalidades no son alentadoras,  mientras que si nos ceñimos a los hechos concretos es mucho más fácil llevar a la acción.

2.  DAR INFORMACIÓN

La información es mucho más fácil de aceptar que una acusación. Cuando a los niños se les da información precisa, los niños suelen saber de un modo automático cómo han de actuar.

Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa ” ¿Cuántas veces tendré que decirte que apagues la luz al salir del baño?
  • C.Positiva” La luz del cuarto de baño está encendida”

3. EXPRESARSE SUCINTAMENTE.

Es necesario expresarse con pocas palabras para propiciar la colaboración. Hay contraste entre una larga parrafada y tres palabras bien dichas, por ejemplo. En este caso “menos es más”.A los niños les disgustan los discursos, los sermones y las explicaciones largas. Para ellos, cuanto más breve sea el recordatorio mucho mejor.

Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa: ” Niños os he pedido una y otra vez que os pongáis el pijama y lo único que he conseguido es que os quedéis aquí haciendo el payaso os habéis comprometido a poneros el pijama antes de ver la televisión y no veo el menor indicio de que vayáis a cumplir vuestra promesa”
  • C.Positiva: ” Niños, los pijamas”

4. COMENTAR LOS PROPIOS SENTIMIENTOS.

Los hijos tienen derecho a conocer los verdaderos sentimientos de los padres. Al describírselos, seremos honestos si necesidad de herirles. Cuando más efectivos resultan los adultos es cuando hablan sólo de lo que sienten. Es importante hablar en primera persona. Es posible colaborar con alguien que expresa irritación o enfado, siempre que no nos ataque a nosotros.

Veamos un ejemplo:

  • C.Negativa: “Para ya eres un pesado”
  • C.Positiva: “No me gusta que me interrumpas mientras estoy hablando con alguien”

5. ESCRIBIR UNA NOTA.

Algunas veces, nada de lo que digamos será tan concluyente como una frase escrita.

Veamos un ejemplo:

  • Imaginad que no queréis que los niños vean la televisión hasta que hayan hecho los deberes, podemos enganchar un post-it en la televisión que ponga: ” ANTES DE ENCENDERME , PIENSA ” ¿HE TERMINADO LOS DEBERES? “

Fuente:cuentosparacrecer