5 consejos de Howard Gardner para madres y padres en su educación.

Os adjuntamos este artículo por si puede resultar de interés en vuestra tarea docente:

El Dr. Howard Gardner, el creador de la Teoría de las Inteligencias Múltiples, visitaba el Colegio Montserrat de Barcelona para hablar con alumnos y profesores durante las actividades de aula y observar la aplicación de su teoría en la práctica real.

Con su hablar pausado Gardner se mostró muy interesado por cada uno de nosotros y fue respondiendo a nuestras numerosas preguntas. De esta interesante reunión he intentado extraer los consejos que nos ofreció acorde con las preocupaciones de los educadores en referencia a la Inteligencias Múltiples y también mencionar aquellos aspectos que el mismo Gardner hizo énfasis en su charla con nosotros:

1. No es necesario medir las inteligencias múltiples de los niños a menos que haya un problema de aprendizaje

En nuestra tradición por cuantificar la inteligencia en un número IQ, muchos padres y madres desean medir las inteligencias múltiples con las que nace su hijo. Howard Gardner no es partidario de ello. Si el niño está feliz y tiene intereses personales, hobbies y amigos, lo mejor es dejarle tranquilo. En la mayoría de casos los padres ni siquiera han pensado el propósito del test ni si los resultados les harían variar de algún modo la educación que reciben sus hijos.

Adicionalmente el tipo de test que se utiliza frecuentemente para evaluar la inteligencia son los tests de respuesta múltiple o respuestas cortas, a veces con lápiz y papel o con un ordenador, pero que por su naturaleza únicamente miden un tipo de inteligencia. Como consecuencia, sólo los niños con una buena inteligencia lingüística y lógica, harán un buen test.

Si se desea evaluar las inteligencias múltiples en un niño es importante crear entornos de evaluación en donde los niños tengan que usar una inteligencia en concreto y observar su comportamiento. Podríamos evaluar por ejemplo:

  • Inteligencia espacial: Crear un espacio en donde los niños tengan que montar y desmontar objetos conocidos.
  • Inteligencia musical: Presentarles instrumentos para ver si son capaces de crear o reproducir melodías que hayan escuchado.
  • Inteligencia lingüística: Observar la expresión oral proponiendo recitar poemas, aprender vocabulario nuevo o introducir un idioma extranjero.
  • Inteligencia corporal: Practicar diferentes actividades físicas desde la gimnasia, el fútbol, el tenis hasta pruebas de atletismo, equilibrio y fuerza.
  • Inteligencia naturalista: Identificar o enumerar diferentes elementos de las plantas, animales o personas de su entorno, ya sea a simple vista o con una lupa.
  • Inteligencia lógico-matemática: Jugar a juegos de ajedrez o laberintos.
  • Inteligencia interpersonal e intrapersonal: Proponer una actividad de equipo en donde los niños tengan que relacionarse entre ellos, tomar la iniciativa y consensuar decisiones. La dinámica de grupo identifica a niños con capacidades de liderazgo, de escucha, de conciliación o de empatía con las dificultades de los demás, así como las capacidades individuales para superar la presión, el error o el fracaso.

Howard Gardner nos remarcaba que el conocimiento de aquellas inteligencias predominantes y aquellas débiles en un niño es sólo importante cuando hay algún tipo de problema. En ese caso necesitas saber la naturaleza del problema y averiguar si la actividad planteada o el entorno le crea un problema por su falta de aptitud en una inteligencia concreta. En estos casos el profesor se enfrenta al reto de ofrecerle la oportunidad de aprender de forma diferente con una actividad más adecuada a sus habilidades.

Los profesores han de atraer con sus actividades a una amplia gama de inteligencias. Algunos estudiantes aprenden de forma visual, otros prefieren experiencias más táctiles, otros necesitan oír la información presentada de forma oral. Todos los educadores deben asumir que en cada clase existe una diversidad cognitiva y han de presentar la información de forma variada.

2. El tiempo dedicado a desarrollar cada una de las inteligencias no ha de ser necesariamente el mismo

Según nuestra lotería genética nacemos con unas inteligencias más desarrolladas que otras. Mientras un niño es un atleta nato, otro aprende a leer a los 4 años y otro es capaz de capaz de dibujar con suma perfección.

La pregunta que un padre o madre se hace con frecuencia es si debemos concentrarnos en el desarrollo de aquellas inteligencias en donde nuestro hijo ya tiene cierta ventaja desde el inicio de su vida o por el contrario intentar dedicarnos a las inteligencias más débiles para compensar ese desequilibrio.

Según Howard Gardner no hay una respuesta correcta o incorrecta. Podemos promover aquellas actividades que motivan más al niño dado su inteligencia en ellas o por el contrario reforzar aquellas habilidades que personalmente encontramos importantes para su futuro.

Si un niño tiene facilidad para aprender idiomas, podemos exponerle a más lenguas extranjeras que a otro, pero si vemos que tiene dificultad en operaciones lógico-matemáticas, podemos introducirle a juegos como el ajedrez para reforzar el desarrollo de esa inteligencia. A medida que el niño se hace mayor, será él mismo quien decida qué y cómo desea aprender.

3. Los padres han de evitar el narcisismo positivo y el narcisismo negativo

En el afán de conseguir todo el potencial intelectual de un hijo, a veces un padre superpone su agenda personal al interés y la habilidad del niño.  Un narcisismo positivo se da por ejemplo cuando un padre que es muy buen tenista, impone o insiste en que el hijo practique ese deporte para que él también lo sea.

También existe el caso contrario, el narcisismo negativo, en donde el padre no es un buen tenista pero impone ese deporte para que el hijo sí lo llegue a ser. Ambas situaciones son perjudiciales en su educación.

4. La tecnología crea dependencia en los adolescentes y los padres debemos dar ejemplo y supervisar su uso

Howard Gardner, junto con Katie Davis, llevaron a cabo en el 2008 un detallado estudio sobre las actividades de los jóvenes en los medios digitales y sus efectos en la vida con énfasis en tres aspectos importantes de la persona: identidad, intimidad e imaginación. Con los resultados de este estudio publicaron el libro “The App Generation“, la Generación de las Apps.

El libro enfatiza que no todas las Apps son iguales en sus efectos en los jóvenes. Mientras ciertas aplicaciones liberan de tiempo en actividades rudimentarias (Apps de productividad, de educación, de diseño, etc.), otras crean dependencia, especialmente las redes sociales. Los jóvenes dependen de ellas para encontrar respuestas a todas las cuestiones, para expresarse y para  interactuar con otras personas.

Gardner nos habló de tres conclusiones básicas en este exhaustivo estudio. El primer resultado nos indica que los adolescentes pasan un gran cantidad de tiempo cultivando una identidad propia y “deseable” en la red según sus parámetros y los establecidos por el grupo. Esta identidad externa es su marca personal, que no siempre es auténtica ni refleja la realidad completa de la persona.

Como consecuencia, el adolescente se siente restringido por una identidad que ha ido representando a lo largo del tiempo en las redes sociales que en muchos casos le impide explorar y expresar la evolución de la misma.

El segundo resultado nos muestra que los adolescentes están siempre conectados a través de actividades en las redes sociales, pero estas conexiones tienden a ser más superficiales.

Esta superficialidad se debe a la dificultad de conectar de forma significativa con cientos de amigos en Facebook y demás redes sociales y también a la reticencia de mostrar cualquier vulnerabilidad. Mostrar debilidades y problemas es clave para acercarse o llegar a intimar con otra persona y desarrollar una relación de confianza.

Los adolescentes reconocen que prefieren las comunicaciones con otras personas por mensajes de texto al ser rápido, fácil y contener menor riesgo. El peligro recae cuando las Apps como Facebook, Twitter o WhatsApp se usan para reemplazar las relaciones personales, el cara a cara, empobreciendo la experiencia humana.

El tercer resultado indica que la tecnología ha mejorado la imaginación gráfica y creativa de los adolescentes aunque la escritura literaria tiende a ser más mundana y con vocabulario común.

Howard Gardner, ante la inquietud de los padres en este tema, comentaba la dificultad de la situación para conseguir que los beneficios de la tecnología como herramienta de aprendizaje sobrepasen a los peligros de dependencia y entretenimiento banal. Ofrecía dos consejos concretos:

  • Ser el modelo a seguir de nuestros hijos. Si queremos que desconecten, es primordial dar ejemplo propio mostrando cada día que nosotros somos capaces de desconectar de nuestros teléfonos móviles, tabletas y portátiles.  Hay que fomentar el uso moderado de la tecnología para dedicar tiempo a otro tipo de actividades que implican conversaciones y experiencias en la vida real.
  • Enseñarles habilidades de cálculo y programación para que ellos mismos puedan modificar o crear sus propias Apps trasladando la dependencia a la capacidad de transformación y dirección de sus objetivos con ellas.

5. Ser inteligente y ser persistente no es suficiente para que tu hijo llegue a ser un buen profesional

En los últimos años Howard Gardner ha realizado una revisión importante de la Teoría de las Inteligencias Múltiples. Matiza que aunque aparentemente poseer un alto nivel de desarrollo en las inteligencias múltiples y ser capaz de esforzarse ante la dificultad, parecen las claves del éxito profesional y personal, realmente no es suficiente.

Gardner nos remarca que es indispensable que uno dirija y aplique esas dos habilidades con fines positivos y éticos que le conviertan en: una buena persona, un buen trabajador y un buen ciudadano. Esta observación dio lugar al proyecto  The Good Project que responde a muchas de las preguntas éticas relacionadas con este tema.

Gardner ilustra siempre su argumento con el ejemplo de Adolf Hitler. Tanto él como su ejército demostraron un alto grado de entrega en su trabajo, pero ese esfuerzo iba dedicado a actividades crueles y criminales.

Igualmente cabe destacar que todos conocemos empresas de éxito con directivos inteligentes que trabajan duro, pero que en un afán de enriquecerse personalmente mienten, manipulan la información y realizan operaciones ilegales o poco éticas. Estas acciones, como fue el caso de la Banca en Europa hace unos años, acaba teniendo consecuencias desastrosas en otras personas perdiendo su trabajo y sus ahorros. No podemos considerar a estos ejecutivos como buenos profesionales.

Gardner define a “un buen trabajador” como una persona Excelente, Comprometida y Ética. Si trasladamos estas características a un buen educador se trataría de una persona con un amplio conocimiento de su materia, con gran motivación por su trabajo e interés por los niños  y una persona que entiende que en ocasiones tendrá que tomar decisiones difíciles, con intereses contrapuestos y tendrá que evaluar con rigor el camino que considera más correcto. Cuando se equivoque, aprenderá de sus errores.

Fuente:www.totemguard.com

No hace falta ser un genio para ser genial.

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Pocos saben que el popular presentador de televisión, Christian Gálvez, es además un apasionado del Renacimiento y de la figura de Leonardo da Vinci. Comenzó a investigar al genio renacentista tras visitar ‘La última cena’ en Milán. Una experiencia que prendió la mecha de su curiosidad para siempre. Según explica: “Gracias a la curiosidad, la perseverancia y la pasión, todas las personas podemos convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos”. Como profesional de la comunicación desde 1995, Gálvez defiende firmemente la divulgación de aquello en lo que cree: “Solo soy un intruso, apasionado por Da Vinci, que intenta acercarse con rigor a la cultura. Y también acercar esa cultura a la gente”. Christian Gálvez forma parte del proyecto internacional ‘Leonardo DNA Project’, cuyo objetivo es completar un perfil genético de Leonardo da Vinci. Además, es miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias de Televisión, del ICOM España (Consejo Internacional de Museos), de la AEM (Asociación Española de Museólogos) y de la AAM (American Alliance of Museums). Como escritor de ficción, es autor de la saga de novelas históricas ‘Crónicas del Renacimiento’ y coautor de la colección de cuentos infantiles ‘El pequeño Leo Da Vinci’. En 2017 publicó el ensayo ‘Leonardo da Vinci: cara a cara’, por el que fue galardonado con el Premio Especial de los ‘Premios de Periodismo Científico Concha García Campoy’. En la actualidad, compagina su trabajo como presentador con el comisariado de la exposición ‘Leonardo da Vinci: los rostros del genio’.

Fuente:Aprendemosjuntos

La importancia de no gritar a nuestros hijos.

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Gritar a los niños les hace mucho daño, y no solo a su autoestima, también a su desarrollo cerebral. Esta es la premisa que ha llevado a la Asociación Teatro de Conciencia a lanzar la campaña Gritar daña para alertar de los efectos destructivos de educar, no solo en casa, también en el aula, a los más pequeños a golpe de chillidos. Pax Dettoni, directora de la asociación, señala en un comunicado que “gritar a nuestros hijos no solo les daña a ellos, sino que también nos perjudica a nosotros y a nuestra familia”. “Es una forma de violencia que evita la consolidación de vínculos afectivos sanos y satisfactorios, y que siembra el miedo como motor de las relaciones. Donde hay miedo, no hay amor, no hay libertad, no hay paz”, y añade que “la calma es el único antídoto para evitar un grito”.

El aval científico de que los gritos dañan

Una investigación de la Universidad de Nueva York y que se publicó en Current Biology concluyó que “El grito tiene una propiedad sonora única. Nada produce un énfasis similar. Porque impacta y activa el centro neuronal del miedo, que está en la amígdala”. Otra investigación, realizada conjuntamente por las universidades de Pittsburg y Michigan, publicada en Child Development, determinó que “los efectos de esta violencia verbal provocan problemas de conducta en los menores, como discusiones y peleas con compañeros, dificultades en el rendimiento escolar, mentiras a los padres, síntomas de tristeza repentina y depresión”. Otro estudio, este publicado por Harvard, señala que “los gritos, el maltrato verbal y la humillación o la combinación de los tres elementos alteran de forma permanente la estructura cerebral infantil”.

Cinco pasos para evitar los gritos desde la calma

Dettoni explica cinco pasos para evitar chillar a los niños:

  1. Comprende que gritarle realmente daña a tu hijo; esa misma toma de conciencia te hará dar los primeros pasos, sencillamente porque le quieres.
  2. Estate alerta en tu interior y cuando veas que la rabia empieza a apoderarse de ti recurre inmediatamente a la calma.
  3. Consigue la calma parando, respirando profundamente y diciéndote a ti mismo que tienes derecho a estar enfadado y que eres capaz de mostrar tu enfado o de lograr lo que pretendes de tu hijo sin usar el grito.
  4. Si ves que no vas a conseguir la calma, retírate y delega en otra persona la resolución de la situación, informando de que volverás cuando estés más tranquilo.
  5. Aunque leas estos consejos y pruebes a ponerlos en práctica, es posible que un día grites a tu hijo, de ser así perdónate, dile que lo sientes, y dile que le has gritado porque estabas muy enfadado y que intentarás no volver a hacerlo.

Programa para acabar con los gritos en el aula

Esta organización lanzó en 2017 el programa de convivencia escolar En Sus Zapatos: un espacio de empatía activa, en el que colabora con la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, y afirman en un comunicado que han sido “testigos de que el cambio es posible, que educar sin gritos en posible”. El programa trabaja desde la gestión emocional, pasando por la empatía, hasta la resolución positiva del conflicto.

Las opiniones de varios docentes describen la experiencia: “He eliminado los gritos en el aula, ahora intento hablar con ellos”; “ahora soy más consciente cada vez que doy un grito” o “hemos aprendido a que no haya gritos en casa, nuestras hijas nos dicen que nos ven de otra manera”, entre otras.

En su informe de resultados del curso 2017-2018, tras su aplicación en cinco centros de Madrid y Extremadura, en el que participaron alumnos entre 10 y 13 años, familias y docentes, se concluyó que los adultos participantes incorporaron herramientas de educación emocional que les ayudaron a tranquilizarse ante situaciones de conflicto, propicias al grito.

“En concreto, las técnicas del Semáforo (parar, pensar y actuar) y la relajación del Árbol (respirar varias veces pausadamente). También destaca la metodología teatral del programa, que les ayuda a comprender la importancia de la convivencia no violenta, y a realizar una escucha activa con los menores. Estas técnicas y otros consejos se podrán encontrar en el hashtag #YaNoTeGritoMas”, narra el informe.

Fuente: De mamas & de papas

7 libros infantiles perfectos para trabajar las emociones.

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Según los expertos, el control y uso de las emociones de manera adecuada, mejora la autoestima y la relación con los demás. Ese manejo de las emociones se puede enseñar y en esa tarea, los libros son los mejores aliados.

Hace ya algunos años, librerías, editoriales, escritores e ilustradores ligados a literatura infantil, han dedicado tiempo y esfuerzos en participar de la tendencia literaria que incluye temas como el autoconocimiento, el autoanálisis, las sensaciones, los sentimientos y las emociones. Pero ¿Por qué emociones? Las emociones se vuelven relevantes en la sociedad moderna, ya que, tal como señala el psicólogo Daniel Coleman en su obra Inteligencia emocional, el control y uso de las emociones de manera adecuada, mejora la autoestima y la relación con los demás, permitiendo que las personas se encuentren más aptas para la vida en comunidad.

Se hace necesario que cada persona pueda gestionar sus propias emociones de forma correcta para alcanzar el éxito en cualquiera de los ámbitos de su vida actual. Así mismo, el poder reconocer las emociones de otros, se estima como una habilidad social altamente valorable.

¿Cómo se vinculan las emociones y los libros infantiles?

Muchas veces los lectores u oyentes ven extractos de sus vidas, problemas, dudas, necesidades o emociones reflejadas en las historias que leen o escuchan. La resolución de los personajes puede aportar en las resoluciones mentales propias del lector, las cuales más tarde, puede aplicar en su vida real. ¡La lectura o escucha de libros se da como un espacio de intimidad y reflexión personal!

Sin embargo, no hay que olvidar que el principal objetivo de un libro infantil es el disfrute, ya sea a nivel literario, estético o emocional.

Los adultos juegan un rol fundamental en este sentido, ya que son ellos los encargados de evitar la idea de que los libros infantiles deben tener una enseñanza, mensaje o beneficio más allá de la deleitación propia que provoca el leerlo y compartirlo. En el caso de las emociones, se debe intentar no utilizar estos libros con el único fin de realizar evaluaciones emocionales o intentar dar diagnóstico a ciertas dificultades en los niños. En esta oportunidad, presentamos 7 libros que abordan el tema de las emociones:

1. “El Monstruo de Colores”, Anna Llenas

Trueno es un monstruo que no sabe qué le pasa. Tiene muchas emociones y debe aprender a ponerlas en orden. Alegría, tristeza, rabia, miedo y calma se explican mediante una sencilla y colorida historia que ayuda a grandes y chicos a descubrir el correcto lenguaje de las emociones. Un best seller mundial para nombrar y reconocer las emociones.



2. “El libro enfadado”, Cédric Ramadier

Su historia simple e ilustraciones sencillas juegan con el simbolismo del color rojo para hacer más comprensible la historia. De forma interactiva, lectores u oyentes, acompañados de un pequeño ratoncito, podrán conocer y practicar estrategias y herramientas para afrontar el enfado, el cual en este libro se ve representado por el mismo libro.


3. “Cómo atrapar al monstruo de tu armario en 10 sencillos pasos”, Laura Gamero, Manu Callejón

A través de este libro lleno de humor, se presenta uno de los miedos infantiles más habituales, la existencia de un monstruo en el armario y la forma perfecta para enfrentarse a él. La historia se presenta como un manual donde a través de sencillas instrucciones, el protagonista logra atrapar a su monstruo y llegan a ser amigos. Un divertido libro para que en diez ingeniosos pasos, los niños cambien temores por sonrisas.


4. “Vaya rabieta”, Mireille d’Allancé

Roberto es un niño como cualquiera, no ha tenido un buen día y está de muy mal humor. Justo cuando su padre lo castiga, comienza a sentir una cosa terrible que le sale de adentro y que empieza a romperlo todo. Una historia creativa y vertiginosa que muestra de forma directa cómo se puede sentir una rabieta y cómo sería su forma física.


5. “Ramón preocupón”, Anthony Browne

Ramón está muy preocupado, tanto que no puede dormir. Por suerte, su abuela conoce el secreto para vencer sus preocupaciones. Basado en un clásico del folclor guatemalteco, este libro rescata la tradición de las muñecas quitapesares o quitapenas. Figuras muy pequeñas que se elaboran cuando una persona (normalmente un niño) no puede dormir debido a sus problemas. Se cuentan las aprensiones al muñeco y este se guarda bajo la almohada antes de acostarse. El muñeco se preocupará por el problema en lugar de la persona, permitiéndole dormir tranquilamente.


6. “Monstruo triste, monstruo feliz”, Anne Miranda y Ed Emberley

A través de este divertido y colorido libro, el pequeño lector encontrará una colección de siete ingeniosas máscaras a través de las cuales podrá explorar y darle nombre a las diferentes sensaciones, sentimientos o emociones que experimentan todos los monstruos y, por supuesto ¡también los niños!


7. “Willy el tímido”, Anthony Browne

Una historia que invita a reflexionar sobre las emociones propias y de los demás.
Willy es un mono incapaz de hacerle daño a alguien y siempre está pidiendo perdón. En su barrio le dicen Willy “el tímido”, apodo que a él no le gusta. Para terminar con este apodo decide convertirse en un mono grande y fuerte, capaz de enfrentarse a todos. Comienza así un plan de transformación, con dietas y mucho ejercicio, transformándose en un mono fuerte y musculoso. Pero ¿qué sucede con su interior?

Ya lo sabes… padres, abuelos, tíos, hermanos, educadores y otros adultos significativos, pueden contener las emociones infantiles, ayudar con el vocabulario y la expresión de ideas, acompañar los procesos personales de los más pequeños o simplemente ser parte de las buenas experiencias que incluyen los libros y las emociones.

Fuente:eligeeducar


Cómo educar en igualdad de género.

Os adjutamos este artículo que puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

Marina Subirats

Experta en educación en igualdad, Marina Subirats es catedrática emérita de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona y una de las referentes del feminismo y la coeducación en España durante las últimas tres décadas. Desde los años 80 ha investigado la evolución de los modelos sociales que diferencian a niños y niñas desde su nacimiento y continúan durante su etapa escolar y su futuro laboral. Como experta en sociología de la educación ha publicado, entre otros libros, ‘Forjar un hombre, moldear una mujer’ y ‘Coeducación, apuesta por la libertad’. “Uno de los problemas que tenemos en nuestra sociedad es el androcentrismo, que destaca la figura masculina. La nueva etapa consiste en la desaparición de los géneros y la construcción de una cultura no androcéntrica, que valore por igual lo que se atribuye a hombres y mujeres”, propone Subirats. La socióloga afirma que además del reto del acceso universal a la educación, es el momento de revisar los modelos masculinos que inconscientemente se transmiten desde la escuela y la familia, y destaca una importante reflexión: “Si pides algo a la hija, pídeselo también al hijo y valóralo igual. El feminismo es un movimiento de liberación de mujeres pero también de hombres”, concluye Marina Subirats.


Fuente: Aprendemosjuntos

Cómo enseñar a los niños a enfrentarse a las burlas.

Os adjuntamos este artículo que consideramos puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

Las niñas y los niños que son molestados en el entorno escolar frecuentemente no quieren ir al colegio. Las burlas pueden ocurrir en cualquier parte (calle, autobús, clase, pasillos, patio, lugares de reunión infanto-juveniles…) y es difícil prevenirlas a pesar de los esfuerzos de familia y centros educativos para crear un buen clima de cooperación. La mayoría de niñas y niños pequeños se enfadan automáticamente si les llaman por un mote o tratan de ridiculizarlos de alguna forma. Los padres no siempre pueden proteger a sus hijas y/o hijos de estas situaciones dolorosas pero pueden enseñarles estrategias útiles para ayudarles a afrontarlas. Si se aprenden estos mecanismos a temprana edad, estarán mejor preparados para afrontar retos sociales y conflictos más trascendentes antes, durante y después de la adolescencia. Es importante tener en cuenta que el conflicto es inherente a la relación humana y que no todos los conflictos generan o terminan en problemas.

¿POR QUÉ SE BURLAN LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES?

Se pueden burlar por diferentes razones:

Por llamar la atención. Burlarse es una manera efectiva de recibir atención negativa. Téngase en cuenta que recibir atención negativa es mejor que no recibir ninguna atención, que ser ignorado.

Por imitación. Algunos niños o niñas modelan o imitan lo que sucede con ellos en la familia, o en otros ambientes, actuando de la misma forma con compañeros o compañeras de la escuela o del barrio. Puede tratarse de chicos o chicas que viven algún tipo de molestia, agresión o violencia en su medio familiar o en su entorno cercano.

Por tener sentimientos de superioridad y poder. Muchos niñas o niños burlones se sienten superiores cuando intimidan a otros, o podrían sentirse poderosos cuando la burla enfurece a otras personas (Olweus, 1993).

Para ser aceptados en su grupo. La necesidad de pertenencia puede ser tan fuerte que haga que se burle de otros para ser aceptado por los niños o niñas considerados más populares.

Por no aceptar las diferencias. La falta de entendimiento de diferencias podría ser el factor fundamental en algunas burlas. A veces no están familiarizados o no entienden diferencias de cualquier tipo, culturales, físicas, de carácter, étnicas…. En algunos casos, una persona con un problema físico o de aprendizaje podría ser el objeto de las burlas en lugar de recibir ayuda o, simplemente comprensión y aceptación por el hecho de ser diferente.

Por influencia de los medios de comunicación masiva. Las niñas y los niños están frecuentemente expuestos a burlas, comentarios vejatorios, sarcasmo y a falta de respeto en muchos de los programas de televisión dirigidos a ellos e Internet.

Para que los demás identifiquen que hay personas que fallan en las mismas cosas en las que fallan ellos pero de forma más torpe o evidente.

CÓMO PUEDEN AYUDAR PADRE Y MADRE

Cuando su hijo/a es objeto de burlas, es importante:

Ver el problema desde el punto de vista del niño o niña, sentarse y escucharle atentamente y sin juzgar. Escuche mientras describe cómo lo están molestando, dónde ocurre y quién lo está molestando. Entienda y valide los sentimientos de su hija o hijo. No se apresure a dar consejos, a lanzar críticas, deje que primero hable tranquilamente. Las siguientes estrategias pueden servir de ayuda:

  • La reacción no debe ser exagerada. Cuando padre o madre reaccionan con exageración, pueden influir en la reacción exagerada del niño o niña, pueden hacer que la chica o chico vea el problema como fuera de sus posibilidades de resolución, y que pierda capacidad de afrontamiento. Podría ocurrir también que dejara de contar cosas en el futuro para evitar un disgusto a su padre o madre.
  • Darle capacidad de resolución con frases como “tú puedes manejarlo, te voy a ayudar” “¿Qué cosas se te ocurren que puedes hacer para que esto se resuelva?”
  • Invitar al niño/a a seleccionar sus amistades entre la gente que lo trate bien. Gente que le haga sentirse bien.
  • Revisar su propio comportamiento con su hijo o hija. Padre y madre son un modelo de comportamiento. Hay que revisar si en las relaciones familiares se producen situaciones en las que las burlas son frecuentes.
  • Ayudar al hijo o la hija a distinguir cuando una broma es una broma (todos nos reímos juntos y lo pasamos bien) a una “pasada” (Nos reímos algunos y no todos lo pasamos bien. Nos reímos de alguien). La gran diferencia está en reírnos con alguien o reírnos de alguien.

Pautas para padres

  • Los padres deben tener en cuenta que tarde o temprano casi todos los niños serán víctimas de alguna burla.
    • Para prevenir el sufrimiento:
      • Refuerce su seguridad con amor.
      • Inculque a sus hijos sentido del humor desde pequeños.
      • Practique a menudo el arte del chiste.
      • Procure aumentar en sus hijos la capacidad de reírse de sí mismos.
      • Enséñeles a no tener miedo al “qué dirán”. Y en casos de niños muy sensibles, o si las burlas ocurren por un período de tiempo excesivo, la intervención de los padres es aconsejable.
    • Para ayudar a superar las burlas:
      Lo mejor que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos cuando se burlan de ellos es enseñarles maneras apropiadas para responder a las burlas. A continuación se ofrecen algunas pautas que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos con las burlas.
    • Busque información, los padres deben averiguar detalles de las burlas por medio de sus hijos. Por ejemplo, deben averiguar la razón de las burlas, donde ocurren, como han reaccionado sus hijos, y qué sucede después de la ocurrencia. Los padres deben tratar de llevar una cuenta de esta información durante unos días para conocer la causa que provoca las burlas, si sus niños hacen cosas que las provocan, y si suceden regularmente.
    • Enseñe respuestas apropiadas, hay muchas cosas que los niños pueden hacer para responder a las burlas sin burlarse de otros.
    • Ignorarlas, muchos niños burlones se dan pronto por vencidos cuando se dan cuenta que no tienen audiencia. Los padres pueden enseñar a sus hijos a ignorar las burlas dándose media vuelta y retirándose sin decir nada. También pueden enseñar a ignorarlas replicando con un viejo refrán castellano “A palabras necias, oídos sordos”. Los padres deben asegurarse de que sus niños sean firmes en este comportamiento, ya que al principio el niño burlón tratará más de hacer que el niño vulnerable reaccione, por esto es importante que sean firmes y no reaccionen. No tardará mucho tiempo hasta que el niño burlón se dé por vencido.
    • Aprender respuestas rápidas. Algunas veces una respuesta rápida confundirá al niño burlón. Pero es importante que esta respuesta no sea en forma de burla o decirle al otro niño un insulto. Si las burlas son a menudo iguales, los padres pueden enseñar a sus hijos respuestas específicas. Por ejemplo, a la broma “Tu usas botas de soldado,” el niño puede responder “¡Claro¡ porque soy valiente¡.” O si las bromas son diferentes los niños pueden decir, “Yo sé que quieres que me enfade, pero no me importa lo que dices, no te va a funcionar.”
    • Jugar a las burlas. Es importante que los padres practiquen jugando con sus hijos cualquier respuesta que se les ocurra. Pueden actuar ciertas situaciones. Ridiculizando en casa al niño burlón. Los padres pueden interpretar el papel, diciendo las cosas a sus hijos de la manera en que un niño burlón lo haría, y hacer que sus hijos practiquen las respuestas. Esto no solo ayudará a que los niños superen las burlas. Como resultado de este juego, las burlas seran menos efectivas. También ayudará a que los niños desarrollen maneras apropiadas de responder a las burlas. Cuanto más practiquen jugando respuestas apropiadas, mayor es la probabilidad de vencer al niño burlón.
    • Proporcione mucho amor y comprensión. Una vez que los niños han explicado en casa su problema comente de con frecuencia: “cuando yo era pequeño también había en clase un niño que me llamaba…y yo le decía….”. Con sus comentarios procure que su hijo se sienta no sólo amado sino también comprendido. Tiene que encontrar un método que funcione, busque con esfuerzo historias de burlas con final feliz. Los padres deben sobretodo asegurarse de que sus hijos comprenden bien cuán orgullosos se sienten de ellos cada vez que tratan de resolver situaciones burlonas difíciles. Si las burlas suceden en la escuela o en la guardería, hable con el maestro o la persona encargada de los niños. El o ella también deben ayudar.
    • Pautas que pueden realizar los profesores:
  • Hablar en clase sobre el significado de las burlas. Porque no sólo sufre el niño vulnerable, el niño burlón también sufre -y mucho- en su psiquis con este mal comportamiento.
  • Contar cuentos donde las burlas sean superadas..Por ejemplo “El patito feo”
  • Poner películas donde el comportamiento de las burlas se afee o salga mal parado. Por ejemplo en “Dumbo” los compañeros se ríen al principio de las grandes orejas que tiene el elefantito.
  • Jugar a las burlas entre compañeros. Cada niño tiene que hacer una gracia del siguiente, y el último del profesor o profesora.
  • Corregir al burlón en público.
  • En casos graves consultar con el psicólogo de la escuela.

Fuente: Imageneseducativas.com

Estudio sobre el desarrollo humano.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés para nuestra tarea educativa:

Durante los últimos 70 años los científicos en Gran Bretaña han estado estudiando a miles de niños a lo largo de sus vidas para descubrir por qué algunos acaban de adultos siendo felices y sanos mientras que otros tienen problemas. Es el estudio longitudinal de desarrollo humano de mayor duración en el mundo, ha producido algunas de las personas mejor estudiadas del planeta, mientras que va cambiando la forma de vivir, aprender y ser padres. Al revisar esta notable investigación, la periodista científica Helen Pearson comparte algunos hallazgos importantes y verdades simples sobre la vida y la buena educación de los hijos.

Este estudio revela que los padres y madres son un factor decisivo para el futuro de sus hijos. ¿Cómo ser buenos padres? La respuesta es tan sencilla, que probablemente les sorprenda.

Normas para niños y padres en el uso de la tecnología.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés en nuestra tarea educativa:

Elizabeth Kilbey

Capaz de descifrar los enigmas del mundo infantil, la psicóloga y escritora Elizabeth Kilbey es la cara más conocida de la serie de televisión británica “La vida secreta de los niños”, en donde analiza el comportamiento de los pequeños que participan en el programa.
Kilbey es investigadora del campo de la psicología clínica y está especializada en ‘la edad de latencia’, que define como “el período que va de los 4 a los 11 años más o menos y que es una de las etapas más importantes, aunque más descuidadas, del desarrollo del niño”.
La doctora ha trabajado durante dos décadas proponiendo soluciones a las problemáticas familiares más comunes y en los últimos años ha recibido en su consulta una preocupación recurrente: el uso incontrolado de nuevas tecnologías por parte de los niños. “Las pantallas están cambiando la forma en la que los niños juegan, el modo en el que socializan y las actividades que ocupan su tiempo” asegura la psicóloga. Con el ánimo de aportar soluciones, Kilbey ha publicado recientemente ‘Niños desconectados’, un libro en el que analiza el impacto de los dispositivos de pantalla y en el que proporciona herramientas para gestionarlos y crear un entorno familiar seguro.

Cuento para los niños sobre la frustración.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés para nuestra tarea educativa:

A menudo los niños se empeñan en que las cosas sean como las han imaginado, y cuando no lo son les da una pataleta, y no ven alternativas.

El cuento que no quería escribirse es la historia de una niña que quería escribir un cuento pero no podía. ¿Qué pasará al final? ¿podrá tener su cuento?…

 

Cuento para los niños sobre la frustración.

Un cuento contra la frustración de los niños

El papel estaba en blanco. Savannah debía escribir un cuento para su clase de Lengua, pero el lápiz no se dejaba agarrar. Éste bailaba sobre la mesa junto a las pinturas de colores. Era tal la fiesta que al color amarillo le dio un ataque de risa y acabó caído en el suelo. A la pequeña niña no le quedó más remedio que unirse al baile. Cuando sonaba un vals Savannah consiguió engañar al lápiz y al fin pudo dominarlo.

Sobre el papel escribió ‘Érase una vez’, pero las letras desaparecían al instante. Probó entonces con ‘Había una vez’ y el resultado fue el mismo. Savannah lo intentó de muchas maneras y para ello no dejó fórmula sin probar: ‘En un lugar muy lejano’, ‘En el antiguo reino’… pero nada funcionaba.

Como no se daba por vencida decidió empezar el cuento por el final. Y así, con mucho cuidado y bien despacito, escribió ‘Colorín colorado, este cuento se ha acabado’. Apenas duraron unos minutos las palabras en el papel. Éstas acabaron estallando en unos coloridos fuegos artificiales. 

Savannah no estaba consiguiendo escribir su cuento, pero tenía que reconocer que se lo estaba pasando muy bien. La mesa de estudio parecía el escenario de un gran espectáculo. Así que decidió dejarse llevar y unirse a la fiesta. Jugó con todas las pinturas, cantó con el lápiz e hizo un vestido para su muñeca con los papeles.

Al día siguiente, entró en la clase de Lengua con la cabeza bien alta. Aunque no llevaba el cuento escrito como el resto de sus compañeros no estaba preocupada. Había aprendido que a veces aunque se intentan hacer bien las cosas éstas no salen como las habíamos pensado. Lo importante era haberlo intentado y haber buscado una solución alternativa. Así, cuando la profesora le pidió su cuento, Savannah le explicó los problemas que había tenido para escribirlo. Sin embargo, su cuento estaba en su cabeza y acudió a la tradición oral para narrarlo en voz alta a sus amigos.

Ejercicios de comprensión lectora para los niños

Descubre si tu hijo ha entendido el cuento con estas sencillas preguntas de comprensión lectora.

Hazle las preguntas y dialoga con él sobre cuál es su impresión y qué habría hecho en estas situación. La comprensión lectora es la puerta para que tu hijo termine amando la lectura.

– ¿Por qué tenía que escribir Savannah el cuento?

– ¿Qué principio habrías elegido tú?

– ¿Qué otras cosas hubieras hecho para poder escribir el cuento?

– ¿Sábes algún cuento que te hayan contado de forma oral?

La frustración es un mecanismo de aprendizaje para el niño. Pero muchos padres intentan evitar que pasen por ese ‘sufrimiento’. Matti Hemmi, especialista en autoliderazgo, nos explica por qué la frustración es buena para los niños y por qué debemos dejar que los niños se frustren (sin que sea una constante de sufrimiento en su vida).

Para que el niño aprenda a manejar sus sentimientos negativos de frustración dependerá de cómo los adultos de su entorno las reciban, ya que es de ellos de quienes aprenderá a manejarlas y por tanto a crecer si son recibidas con comprensión y cariño. Un niño al que todo se le prohíbe, al que se le recrimina, al que no se le deja hacer porque no se confía en sus capacidades tendrá sentimientos de frustración y de derrota que difícilmente hará que su autoestima esté reforzada.

Las frustraciones son necesarias en el desarrollo del niño pero siempre en pequeñas dosis, así que hay que buscar el equilibrio entre que el niño tenga demasiadas o ninguna (a causa de la sobreprotección). Pero hay que tener presente que si el niño experimenta frustraciones todo el tiempo puede desencadenar en ansiedad y miedos con respuestas y conductas poco adecuadas.

Si tu hijo se frustra será adecuado que como padres no os pongáis nerviosos y le acompañéis en ese proceso de malestar interno, apoyándole y explicándole las cosas para que las entienda y vea otras perspectivas (siempre teniendo en cuenta su edad). Pero ¿cómo se enseña a manejar la frustración a los niños?

Qué hacer para que los niños aprendan a manejar su frustración

Son muchas las veces que nuestros hijos se frustran a causa de los padres por cosas que simplemente se podrían haber evitado, pero no me refiero a sobreproteger, sino a evitar un malestar innecesario. A veces la comprensión y el cariño son la mejor estrategia. Aunque también habrá frustraciones que no se podrán evitar por lo que como padres deberás contenerle y enseñarle para que aprenda que tiene seguridad algo que le ayudará a tolerar y confiar en sí mismo.

Para poder conseguir lo citado anteriormente puede utilizar técnicas de relajación y que el niño sepa por qué tiene ese sentimiento de frustración y una vez que pueda identificarlo pueda canalizarlo mejor y a pedir ayuda sólo si es necesario. Una pregunta que se les debe hacer es: ‘¿Qué puedes hacer para no enfadarte y seguir lo que estás haciendo?’. Si es necesario puede hacer un juego de roles para que aprenda a resolver por sí mismo el problema que le aflige y elogiarlo siempre que utilice estrategias ante su frustración.

Fuente:www.guiainfantil.com