Programa «Ayúdale ayudándote».

 La Consejería de Administraciones Públicas y Política Local y la Fundación Diagrama han puesto en marcha el teléfono de atención permanente «Ayúdale ayudándote» que ofrece asesoramiento e información a padres, tutores y familiares que sufren violencia por parte de sus hijos o menores y jóvenes con los que conviven.

El teléfono 696 121 212 está operativo violencia filio-parental24 horas al día, los 365 días del año y es la primera medida de la nueva estrategia de lucha contra la violencia marcada por la Ley de prevención, protección y coordinación institucional en la materia recientemente aprobada por el Parlamento de La Rioja. La nueva Ley pone el acento no sólo en la violencia ejercida sobre la mujer sino también en la surgida en la familia o en el ámbito escolar.

El Gobierno de La Rioja inicia este servicio tras constatar en los últimos años un ligero aumento del número de agresiones de hijos hacia sus padres o familiares. La Oficina de Atención a la Víctima de Delito atendió en 2010 un total de 32 casos de violencia de hijos a padres, cifra que supone el 5,8% de los casos de violencia doméstica o de género atendidos por la oficina.

Objetivos del programa

El objetivo es trabajar en la mitigación y solución de este tipo de casos, menos numerosos y denunciados, pero igualmente graves. También permitirá conocer en profundidad las causas, factores y características de estas manifestaciones violentas obteniendo conclusiones que permitirán prevenir y corregir con mayor eficacia estas conductas.

El programa va dirigido a los padres y familiares que sufren maltrato físico o psicológico por sus hijos, menores o jóvenes convivientes y lo padecen en silencio e incluso viviendo situaciones de aislamiento social. En muchas ocasiones padecen violencia enquistada y carecen de las mínimas pautas y apoyo psicológico para sobrellevar la situación.

A través del teléfono, se ofrece a las víctimas asesoramiento sobre como actuar, orientación legal, entrevista con un técnico experto en la materia y acceso a otros recursos sociales y jurídicos especializados. De igual manera, se ofrece a los padres y tutores la posibilidad de supervisar los contactos con el menor en el caso de que exista orden de alejamiento previa autorización judicial y de entrar en grupos de aprendizaje para padres con el fin de preparar la vuelta a casa.

El programa permitirá mitigar graves problemas en el estado de ánimo de los padres, rompiendo su aislamiento social y evitando conductas prodelictivas y violentas de los menores.

 
 
 
 
 
 
 

 

Inteligencia emocional: Las emociones en la vida del niño

 Os adjuntamos este artículo de Cristina López de Urda Roldán, que nos habla de la Inteligencia emocional en la infancia:
Las emociones formanemociones parte de la vida, de nuestro día a día. Todas son necesarias y tienen su función. Por ello, debemos enseñarles a nuestros hijos y alumnos a identificarlas, gestionarlas y vivirlas, todas, sin excepción, incluidas las que consideramos negativas: el miedo, la tristeza, el enfado…
Por sobreprotección, hay una tendencia  a evitar estas últimas: no queremos que estén tristes, que pasen malos ratos… nos gustaría que estuvieran felices y contentos todo el tiempo. Pero esto no es real, la vida no es eso, ni debemos crear la expectativa de que así debe ser.
La vida es un compendio de situaciones que conllevan emociones, momentos agradables, menos agradables y de nosotros depende el cómo gestionarlos para adaptarnos, aceptarlos y aprender en el camino.
Así, en este post,  quiero daros sugerencias sobre cómo trabajar las emociones con los niños:
 
Para identificarlas en uno mismo:
 
  • Cuando los niños no saben hacerlo todavía, debemos ponerles nombre nosotros «¿qué te pasa estás triste? ¿ te has enfadado?»
  • Un libro que nos puede ayudar a esto es «El monstruo de colores» de Anna Llenas. Donde éste tiene todas las emociones desordenadas y una niña le ayuda a ponerlas cada una en su sitio e identificarlas por colores. También está el «Emocionario». Os dejo este enlace donde podéis ver cómo trabajar con él por tramos de edad.
  • www.palabrasaladas.com/emocionario.html
 Para reconocerlas en el otro:
  • Podemos hacerles reflexionar acerca de lo que les puede pasar a los demás. «Mira qué contento está tu hermano» «Eso que acabas de hacer no me ha gustado, me has enfadado» «¿Has visto lo triste que se ha puesto tu amigo cuando le has quitado el juguete?»
  • Es importante que sean conscientes de las emociones de los demás, esto les ayudará en sus relaciones sociales pues la interacción con otra persona depende también de las emociones que intervengan.

Para expresarlas:

  • Un ejercicio que me gusta mucho es el de expresar cómo nos sentimos, al comenzar el día o al terminar. Como he comentado antes, podemos ayudarles a hacerlo si son muy pequeños, verbalizándolo nosotros.
  • Realizar un diario de las emociones de cada día, donde dibujaremos cómo nos sentimos: con caritas, colores (podemos basarnos en los del «monstruo de colores»)…
  • Tener un momento al día de conversación nos puede ayudar y podemos establecer una rutina de comunicación que fomente la confianza.
  • Si queremos que expresen lo que sienten, debemos mostrarnos interesados hacia lo que nos cuentan, escucharles, sin juzgar, dedicarles un tiempo. Esto hará que en un futuro cuando tengan un problema tengan la confianza de contárnoslo.

Para gestionarlas:

  • Éste es un aprendizaje que realizaremos a lo largo de nuestra vida, con las situaciones que nos vayamos encontrando. Por ello, como he comenzado hablando en este post, no debemos evitar ciertas situaciones porque nuestros hijos no experimenten emociones, que nosotros consideramos negativas (la tristeza, el miedo, el enfado…). Traducido en situaciones sería lo siguiente: no ceder ante algo que sabemos que el niño no debe hacer, porque se vaya a enfadar o tener una rabieta; no evitar situaciones que le den miedo (no asistir a fiestas porque al niño le den miedo los globos, los payasos…); ocultar información porque el niño se pueda poner triste (no decirle que se ha muerto su mascota).
  • Debemos acompañarles para que aprendan a gestionarlas, pero deben vivenciarlo ellos mismos. Ante una situación como las que he descrito anteriormente, intentaremos racionalizarla y darle una explicación coherente y adaptada a su pensamiento sobre lo que ha pasado y lo que experimenta.
  • Que vean cómo lo hacemos nosotros, cómo también vivimos diferentes emociones,  que no siempre estamos contentos. A veces me preguntan los padres que si hay que ocultarles que lloramos, por ejemplo. No pasa nada porque nos vean llorar en un momento determinado, eso nos hace humanos, los papás también nos ponemos tristes y llorar es una manera de expresarlo. Es una emoción más. Evidentemente, no vamos a cargar al niño con nuestras preocupaciones, pero si podemos decirles que estamos tristes porque hay algo que nos ha puesto así, sin más, pero que no pasa nada, que es algo normal.
  • Somos modelos, ellos copiarán la conductas que realicemos ante determinadas situaciones, que no se nos olvide.
La educación emocional es tan o más importante que la adquisición de conocimientos porque sin ella no podremos desenvolvernos ni hacerlos útiles. Por tanto, no la dejemos de lado.
«Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto» Aristóteles
                                      
                                                Y tú, ¿cómo estás hoy?
 
 
 
Fuente: Cristina López de Urda Roldán

Cuento: «Ana y Daniel comparten»

Os adjuntamos este enlace para que podáis descargar gratuitamente un cuento de Araceli Vega, donde nos habla de educar en igualdad. Esperamos que sea de vuetro interés:

Hola! Os dejo el enlace donde podeis DESCARGAR EL CUENTO «ANA Y DANIEL COMPARTEN» que escribí para el Ayuntamiento de Alcalá de Henares para una campaña para prevenir la violencia de género en los niños mediante el desarrollo de valores. Hay cuadernos de actividades para Infantil y Primaria. Espero que sea de utilidad. ES DE DESCARGA GRATUITA http://www.aracelivega.com/libros.php

La imagen puede contener: texto

3 Ideas para Coeducar en el aula

Os adjuntamos a continuación un artículo  de Alba Alonso que nos ha parecido de interés para dar ideas acerca de la Coeducación desde el ámbito escolar.

Coeducar en el aula de infantil y primaria

Coeducar es algo que tiene que estar dentro de ese currículo oculto que tenemos que transmitir a nuestro alumnado. Comenzando por analizar nuestras propias acciones como adultos fuera del aula, como profesorado dentro de la misma, los materiales que usamos, las metodologías que llevamos a cabo, el lenguaje… Todo ha de ser no sexista y por supuestocoeducar-en-el-aula-coeducacio?n-estereotipos, inclusivo.

En primera instancia todos diríamos que educamos en igualdad desde siempre pero el hábito y el descuido hacen que metamos la pata o estemos fallando en la coeducación muchas más veces de las que nos pensamos. En esta entrada no vamos a hablar de cómo coeducar en general sino que hoy queremos proporcionaros 3 ideas prácticas para coeducar en el aula de lo más sencillas.

A partir de estas 3 sencillas ideas estamos seguras de que se os ocurrirán muchas más. Pero no queremos aturullaros con demasiadas, sino dejaros espacio para que potenciéis vuestra propia creatividad y la de vuestro alumnado. Estas ideas pueden ser llevadas a cabo en prácticamente cualquier asignatura haciendo uso de las temáticas correspondientes. La primera de ellas me la recordaba una colega el otro día en el propio trabajo.

Enseñar autonomía a nuestra infancia también es co-educar

¿Participa tu alumnado en las tareas del hogar? ¿O quedan todas para mamá en muchos casos, o para mamá y papá en otros?¿Ayuda solo la hija o también el hijo?¿Ayudan de igual manera? ¿o niñas y niños realizan tareas distintas además de estereotipadas según su sexo?

Estas son algunas de las preguntas que a través de un simple debate, diálogo o “asamblea” pueden darnos gran cantidad de información sobre lo que está pasando en los hogares. A partir de ahí y adaptándonos a las edades a trabajar podremos realizar sencillas actividades que les proporciones autonomía. Aquí van 3 ejemplos para coeducar en el aula.

1. Aprender a doblar la ropa

Esto es algo que todavía nos cuesta a muchos adultos. Tal vez por eso transmitamos esta actividad como algo tedioso y cansino. Pero ¿y si logramos hacerlo divertido? Os dejo un pequeño vídeo para invitaros a llevarla a cabo en clase.

 

Pensad que si es en inglés podemos practicar los verbos  y vocabulario de la ropa. En matemáticas podemos hablar de cantidades o proporciones. En ciencias podemos hablar sobre el origen de los diferentes tejidos. Y así sucesivamente…

2. Rutinas de limpieza

A veces enseñar rutinas a nuestros/as hijos/as o alumnado es francamente cansino. Porque acabas antes haciendo las cosas tú que enseñando a hacerlas. Pero la autonomía que van adquiriendo les ayudará mucho en su futuro, y créeme a los adultos también. Y si les proporcionamos una pequeña mesa de limpieza en el aula. Allí podrán encontrar papel de cocina, paños para secar, bayetas y un pequeño recipiente donde echar agua.

No pretendemos que les quiten el puesto al personal de limpieza pero sí que se vayan concienciando de lo que cuesta limpiar. Una vez por semana podríamos incluso tener encargados de barrer o vacíar las papeleras en los contenedores adecuados.

3. Ayudar en la cocina

Desde que salió el programa MasterChef niños y niñas han tenido más carta blanca que nunca para cocinar. En nuestras aulas no tenemos fogones claro, pero sí podemos aprender a batir un huevo, hacer masa, mezclar ingredientes… Y todos sabemos que de la cocina y las recetas podemos sacar mil y una actividades para incluir en nuestras asignaturas y proyectos educativos.

La siguiente actividad os encantará porque además estaremos enseñando diversidad. Abajo los estereotipos de todas clases. Y luego a batir el huevo, claro, ;).

Fuente: Alba Alonso (Realkiddys)

Cómo contar un cuento.

Os adjuntamos este artículo de Ana Batres, destinado a la lectura adecuada de cuentos, que puede resultar de interés:

Los cuentos infantiles son una herramienta de suma relevancia para el desarrollo de nuestros peques. Al ser tan importantes, una buena lectura de los mismos ayudará a mejorar este desarrollo. Para ello, os voy a mostrar, desde mi punto de vista, la mejor manera de contar un cuento.
En primer lugar,  cuando vayamos a contar un cuento infantil se debe crear un ambiente idóneo. Debe ser cómodo, tranquilo y suficientemente iluminado. Admariposa-papelemás, es importante tratar a este lugar como un sitio mágico, darle importancia para que nuestros pequeños y pequeñas aprendan que tener un lugar de lectura es algo especial. Así, se le dará también importancia al gusto por la lectura. Un rinconcito de su habitación será suficiente.

También hay que pensar en el tipo de cuento infantil que vamos a leer a nuestros hij@s y/o alumn@s. ¿Para qué edad son? ¿Qué mensaje queremos transmitir? ¿Les van a relajar o a activar? Son distintas cuestiones que debemos tener en cuenta. También debemos dejar elegir a los pequeñines el cuento que quieren que se lea en ese momento, a no ser que queramos trabajar algún tema específico.

Antes de empezar con la lectura del libro es aconsejable hacer distintas actividades que funcionarán como el “precalentamiento” de la historia, sobre todo si es la primera vez que se leen. Por ejemplo, se puede leer el título e imaginar de qué puede ir el relato, mirar la portada y decir lo que nos gusta de ella, se lee también quién lo ha escrito e ilustrado para que vea que también es relevante saberlo.

Después de estas actividades, una buena idea para crear una atmósfera de confianza y relajación es jugar con el cuento antes de comenzar a leerlo. También, sirve para crear expectación, para que los niños y las niñas tengan ganas de empezar con la lectura. Si hacemos estas actividades como rutina, proporcionaremos a los más peques seguridad para seguir las pautas de las actividades y juegos. Un ejemplo de estas actividades es cantar una canción que indique que el cuento va a comenzar y que hay que estar muy atentos y atentas para entender la historia (existen numerosos ejemplos en la red).
    Cuando procedemos a la propia lectura, leemos el cuento poniendo énfasis en los momentos clave, es importante modular la voz para crear distintos ambientes, incluso para crear y dar personalidad a los diversos personajes que nos encontremos en los relatos, acelerar o moderar el ritmo de lectura para crear expectación y favorecer la atención de las niñas y niños.

Además de esto, es fundamental que nos fijemos en los gestos y caras de los pequeños y pequeñas, ver cómo reaccionan y observar si les está gustando o no el cuento y la forma en que lo estamos contando. Si tienen cara de aburrimiento o cansancio debemos preguntar si quieren parar para leer otro libro que les apetezca más o parar del todo. Es posible que much@s se relajen tanto que se duerman, sobre todo si se leen cuentos que tranquilicen con voz moderada. Quizás en otras ocasiones, se animen con la lectura y quieran otro cuento más (y otro, y otro…).

Si nuestros pequeños nos hacen preguntas mientras estamos leyendo un cuento infantil, es muy importante parar la lectura y atender a lo que nos preguntan los niños. Si la pregunta o las preguntas tienen que ver con el cuento, la participación activa de los niños es una manera muy enriquecedora de seguir la historia. En otras ocasiones, no preguntan sino que aportan un dato que se acaba de leer en el cuento, lo ponen en relieve, este hecho es característico de los niños cuando están atendiendo. Sin duda, una buena señal.

Al igual que nuestros peques pueden hacer preguntas, los adultos también podemos hacérselas a ellos. De esta manera, les involucramos en el ejercicio lector e incrementamos el valor de la lectura con las preguntas y las respuestas. Del mismo modo, podemos trabajar alguna actitud tanto buena como mala de algún personaje, o cómo podrían haber solucionado algún problema en el cuento, por ejemplo.

 Tras haber contado el relato, se pueden hacer otra serie de actividades divertidas si se quiere, como hacer algún dibujo si les gusta pintar, realizar las figuras del personaje o de los personajes principales con plastilina o alguna pasta para modelar, contar la historia resumida en una mesa de luz y un sinfín de actividades más.

A mi particularmente me gusta mucho que me vuelvan a contar ellos el cuento en otra ocasión, si no saben leer todavía, mejor. Puede ser un ejercicio muy divertido porque muchas veces, termina siendo otra historia distinta, con personajes y escenas añadidas, síntoma de que les ha encantado la historia, el desarrollo de la imaginación está en pleno auge, están mejorando su expresión oral y con todo ello su autoestima. 

Después de todo esto, solo decir que la lectura es una de las actividades más completas para el desarrollo de nuestr@s hij@s. Además, no puede haber algo tan divertido y bonito como compartir estos momentos con los más peques.

 Fuente: Cuentosencantamagicos 

 

La respuesta empática.

Os adjuntamos a continuación un artículo  de Santiago Moll que nos ha parecido de interés para dar a conocer la empatía y su importancia en nuestras relaciones interpersonales:

Hoy vengo a hablarte de la respuesta empática. El artículo de hoy me gustaría que llegara al mayor número de personas posible porque creo que aborda un aspecto fundamental desde el punto de vista de cualquier relación interpersonal. Se trata, concretamente, de cómo respondemos a las personas que nos hablan, qué tipo de respuestas les damos habitualmente. De hecho, me paro a pensar por un momento y creo que este artículo no lo escribo para ti, sino para mí. De un tiempo a esta parte me he dado cuenta de la importancia que tiene responder a las personas de manera empática. Una manera de contestar que no hace más que acercarte al otro, que no hace más que establecer lazos de unión con las personas que quieres y que te importan. Te aseguro que llevar a la práctica la respuesta empática es más fácil de lo que crees.

¿Qué es la respuesta empática?

Debo confesar que desconozco si existe este término respuesta empática como tal. Lo cierto es que se me ocurrió mientras leía el extraordinario libro de Stephen R. Covey titulado: «Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva». En este libro Covey abordaba la expresión escucha empática. Confieso que el término acuñado por Covey me fascinó desde el principio y es por ello que pensé que tal vez se podría desarrollar un poco más la idea de lo que se entiende por escucha empática. De ahí que se me ocurriera la expresión respuesta empática.
¿Qué entiendo por respuesta empática?

Para mí la respuesta empática tiene una parte mucho más activa que la escucha empática. La respuesta empática está pensada para responder con las palabras más que con el corazón. Es más, la respuesta empática tal y como lo veo es la escucha que genera un diálogo con la persona que tienes al lado y que tiene algo importante que decirte.

Muchas veces se comete el error de creer que una afirmación debe responderse con otra afirmación. Pues bien, la respuesta empática tal y como la planteo está enfocada más hacia las preguntas abiertas que no las sentencias cerradas. Este aspecto me parece fundamental porque implica un cambio muy significativo en la manera que tiene la gente de relacionarse.

Si he dicho anteriormente que la respuesta empática es eminentemente activa, es porque lo que pretende no es ser simpático con el otro, sino ser empático.  Esta diferencia me parece fundamental porque cuando quieres ser simpático simplemente das la razón al otro y acabas la comunicación. En cambio, si eres empático tu finalidad no es dar la razón al otro, tampoco consolarlo. Lo que hace la persona empática es abrir un diálogo y crear opciones. Si la escucha empática se basa más en los sentimientos, la respuesta empática se centra en generar opciones a través de preguntas abiertas. Para que lo entiendas mejor he elaborado esta distinción entre:Respuesta-empática

    Sentencia (columna azul): Consiste en el enunciado que te hace una persona a ti. Este tipo de sentencia puede ser una preocupación, un problema, algo que le ha pasado, un acontecimiento importante…

   Falsa respuesta (columna roja): La falsa respuesta es la que debes evitar si quieres ser una persona empática. Si te fijas en  la columna roja, podrás comprobar los siguientes rasgos:

  • En todo momento hablas de ti y de lo que te pasa
  • Usas la primera persona (YO).
  • No generas diálogo y, por tanto, no generas opciones.
  • No preguntas, sino que respondes con tus propias sentencias. De hecho, podrías haber dicho lo que has dicho sin que la otra persona te hubiera hablado.
  • No demuestras ningún interés por lo que te dice la otra persona.
  • Quieres ser simpático, pero siendo simpático no te estás interesando en absoluto por la otra persona o, al menos, no lo demuestras.
  •  Respuesta empática (columna verde): La respuesta empática es la respuesta que genera opciones porque:
           
  • Se basa en la generación de preguntas abiertas.       
  • Crea opciones.     
  • No busca la simpatía.
  • No se centra en el problema, sino en posibles soluciones. Además, estas soluciones son compartidas.       
  • Demuestra interés hacia lo que le interesa a la otra persona.
  • No ofrece consuelo. Ofrece opciones y en algunos casos ayuda de forma activa (tareas domésticas)

 A modo de conclusión.

Si has leído el artículo, te habrás dado cuenta de que ser una persona empática no requiere de ningún tipo de esfuerzo. Lo que requiere la empatía es tiempo, interés y dedicación hacia el otro. Creo que una de la cualidades que mejor nos define es la capacidad que tenemos de escuchar a los demás. Porque escuchando nos hacemos partícipes de las inquietudes, preocupaciones y anhelos de los demás. Así que espero que esta entrada te haya hecho reflexionar sobre cómo puedes empatizar con las personas y desde ahora mismo practiques con los tuyos, con los que tienes cada día a tu lado y que forman parte esencial de tu vida. Y cuando la practiques, no olvides regalarle a cada una de esas personas a quien quieres la mejor de tus sonrisas.

Fuente:justificaturespuesta.

10 conductas que no hay que practicar.

La mayoría de los padres y madres concede mucha relevancia a los estudios de sus hijos y trata de implicarse en ellos. Pero maestros y psicólogos aseguran que no siempre tienen claro cuál es su papel en el aprendizaje escolar y a veces adoptan actitudes que acaban dañando la educación de los hijos.

ESTUDIAR CON ELLOS

Ser padre y maestro a la vez crea conflictos y dependencia

“Llegan los primeros deberes escolares y ahí están papá y mamá al lado; y los deberes son de la criatura, no de la familia; el deber de la familia es velar por que el niño tenga espacio y tiempo para hacer sus tareas y, si son muy pequeños, facilitar la organización del tiempo”, explica María Jesús Comellas, profesora de la UAB en la facultad de Ciencias de la Educación y psicóloga especializada en las relaciones familia-escuela.

Benjamí Montenegro, del Equip Psicològic del Desenvolupament de l’Individu, dice que el papel de los padres es el de auditores: “Han de controlar que el trabajo esté hecho, pero no entrar en el contenido porque se trata de que las tareas las hagan los niños y así trabajar su autonomía”. Eso no significa que si el niño plantea alguna duda no se le den pistas o herramientas para resolverla. Dicen los expertos que hacer de maestros y padres a la vez no trae más que problemas: crea conflictos familiares diarios y dependencia, porque los niños se acostumbran a que haya alguien encima de ellos para trabajar. Y si el crío tiene dificultades de aprendizaje o necesita refuerzo, el consejo es buscar un profesor particular.

RESOLVÉRSELO TODO

Solventar sus descuidos dificulta su maduración

“Los niños han de aprender a organizarse y a solventar sus problemas, a cualquier edad, y no hay que mandar a nadie corriendo a comprar tinta de impresora a última hora de la tarde porque al día siguiente ha de entregar un trabajo ni llevarle a la escuela el libro o el bocadillo olvidados; si los padres les resuelven todo ‘con tal de que estudien’, no maduran, no asumen sus responsabilidades ni aprenden a ser autónomos”, coinciden Comellas y Montenegro.

FOCALIZAR TODO EN EL ESTUDIO

Hacer de la formación el eje de la vida familiar daña la relación.

Los educadores aseguran que una frase muy reiterada de los estudiantes es “a mis padres sólo les interesa si estudio, lo demás no les importa nada”. “Cuando focalizas todo en los estudios, cuando lo primero que le preguntas a tu hijo en la puerta de la escuela es qué deberes tienes o qué nota te han puesto en vez de cómo te ha ido el día, o con quién te has relacionado, transmites que te interesa el aprendizaje, no la persona”, dice Comellas. Y agrega que lo mismo ocurre cuando al hijo universitario se le libera de tareas domésticas porque “su trabajo es estudiar”. “Esa persona tiene que vivir, ha de saber organizarse, tener habilidades domésticas y saber relacionarse, y de eso a veces no nos ocupamos, ni nos interesamos por su vida emocional y relacional”, enfatiza la psicóloga.

QUERER GENIOS

Sobreestimular a menudo provoca el efecto contrario

Los maestros explican que una práctica muy habitual en las familias es la de sobreestimular a los niños. “Todos quieren un hijo genio y les llenan la cuna de artilugios, abusan de juegos didácticos, se afanan porque aprendan muchas cosas y cuanto antes mejor, y esa sobreestimulación no sólo no influye en una evolución cognitiva más rápida, sino que a menudo tiene efectos contraproducentes en forma de problemas de atención o de falta de concentración”, explica Joan Domènech, maestro del colegio Fructuós Gelabert de Barcelona.

Esa impaciencia respecto al aprendizaje provoca, según los psicólogos, que los padres se desesperen ante las primeras dificultades en los estudios o vivan como un fracaso los primeros malos resultados, sin tener en cuenta que la educación es un proceso a largo plazo y que lo que los niños necesitan para aprender es paciencia y ánimo. “Los padres no deberían considerar los malos resultados como un fracaso porque ello reduce la autoestima de los hijos e incapacita cada vez más a unos y otros”, advierten.

PREMIAR LAS NOTAS

El estímulo material desvirtúa y puede aumentar la frustración

Las notas ni se han de premiar ni castigar; se han de elogiar y aplaudir, o analizar si es necesario dedicar más tiempo a estudiar, según los expertos. “El mejor estímulo es descubrir cosas nuevas y desarrollar tus intereses, si hace falta un estímulo material, es que algo no funciona”, apunta Domènech.

Montenegro advierte que los premios pueden causar una doble frustración, porque con frecuencia se ofrecen por notas poco realistas y si el chaval no triunfa a pesar de la recompensa prometida su sensación de fracaso y su malestar es doble: además de no alcanzar su meta escolar, se queda sin regalo.

DISFRAZAR LA VAGANCIA

Buscar trastornos detrás de los fracasos retrasa la madurez

Otra conducta recurrente que observan los educadores es la tendencia de los padres a buscar trastornos neurológicos detrás de los fracasos escolares de sus hijos. “Hay muchos niños que son incapaces de esforzarse en hacer los deberes o en estudiar porque son vagos, y eso es inmadurez, no un trastorno mental, y a veces se intenta disfrazar esa vagancia como intolerancia a la frustración o intolerancia al estrés, cuando lo que tienen es falta de autonomía”, comenta Montenegro. Comellas subraya que esta actitud tiene que ver con la actitud hiperprotectora de muchos padres que buscan la etiqueta del trastorno para el bajo rendimiento de sus hijos “porque en el momento en que se disfraza algo como trastorno se desculpabiliza a todo el mundo”.

EJERCER DE DETECTIVES

El control absoluto de sus tareas suscita desconfianza

Hay padres que rastrean los deberes, trabajos, las fecha de exámenes o los comentarios de sus hijos en clase a través de la agenda escolar, la web del centro, las redes sociales o implicando en sus indagaciones a los padres de otros niños de la clase, con quienes están en permanente contacto por WhatsApp. “Esa conducta provoca un boquete de desconfianza y no resuelve nada”, advierte Montenegro. En vez de ejercer este control absoluto aconseja realizar un acompañamiento lejano, revisar conjuntamente con el chaval la agenda de tareas pero dejándole que sea autónomo para realizarlas. Y para los padres que optan por preguntar la lección para saber si el niño ha preparado un examen, los expertos recomiendan ponerle tres o cuatro preguntas por escrito, porque normalmente no hay exámenes orales y de nada sirve que el niño se sepa la lección hablando si luego se expresa mal por escrito o comete muchas faltas de ortografía.

USAR EL ESTUDIO COMO PEAJE

Las tareas escolares acaban entendiéndose como un castigo

“Castigado a hacer los deberes” o “hasta que no acabes de leer no hay dibujos” son frases que utilizan algunos padres para incitar a sus hijos a hacer las tareas escolares. Pero los expertos aseguran que el tiempo de estudio debería ser siempre un tiempo de tranquilidad y sosiego, no de regañinas. El objetivo, explican, debe ser ayudar a los niños a descubrir el placer de la lectura o del aprendizaje, y eso no se consigue si se plantean las tareas escolares como un castigo o como un peaje necesario para poder disfrutar de actividades placenteras como salir con los amigos, ver la televisión o jugar con la consola.

Y a medida que crecen, han de entender la relación entre esfuerzo, dedicación y resultados, “y asumir que si han de estudiar más porque han tenido malas notas se trata de una inversión, no de un castigo”, indica Comellas.

PROYECTARSE EN LOS HIJOS

Las expectativas no siempre se adecúan a las capacidades

Los psicólogos consideran que en muchas familias pesan más las expectativas que tienen los padres sobre los estudios de los hijos que las preferencias o capacidades de estos, y muchos chavales son orientados a estudiar lo que quieren o les gusta a sus progenitores. “En este país confundimos inteligencia con título, continuamos desprestigiando la formación profesional y no valoramos la creatividad como un medio para vivir”, reflexiona Comelles.

NO RESPETAR LA LÍNEA ESCOLAR

El modelo de los padres no garantiza el éxito hoy

Muchos padres piensan que el modelo y los métodos educativos que les sirvieron a ellos les servirán a sus hijos, pero la escuela ha cambiado mucho y los niños también. “Lo que a ti te gustaba del colegio, lo que aprendías entonces o cómo lo aprendías no tiene por qué ser un modelo de éxito para tus hijos”, advierte Domènech. Y por eso considera un error que los padres traten de enseñar a los hijos a leer o a calcular por su cuenta o les pongan actividades de refuerzo en casa, sin considerar que quizá están interfiriendo en el ritmo o el método pedagógico que sigue la escuela. “Uno ha de plantearse a qué escuela lleva a su hijo, asegurarse de que comparte las mismas ideas, y luego acompañar al niño en el aprendizaje pero con respeto al proceso que siguen en la escuela, y no dar al niño mensajes diferentes”, reflexiona. Los educadores son especialmente críticos con los padres que muestran constantemente su desacuerdo con los profesores en presencia de los niños, porque estos aprovechan esa situación para manipular a unos y a otros.

Fuente: lavanguardia.com

Adolescentes y móvil: Guía para madres y padres desesperados.

Los móviles,  son uno de los grandes quebraderos de cabeza en la relación padres-hijos.

Algo nuevoguia moviles, ya que nuestros padres no se encontraron con este problema y con el que tenemos que lidiar sin mucho ejemplo. Los móviles, con la excusa de ayudar a estar en contacto, se han convertido en los regalos estrella de comuniones, navidades y cumpleaños.

Su uso puede derivar otros problemas (ciberbullying, privacidad, etc…).

 

 

 

 Síntomas de que el uso del dispositivo móvil se está convirtiendo en un problema para tu hija/hijo.

? Pérdida de la noción del espacio-tiempo : ni dónde, ni cuánto tiempo. El adolescente no es consciente de cuanto tiempo llega a pasar expuesto a su terminal. Se olvida de comer, o lo hace mal. No atiende a horarios…
? Dependencia: se siente desnudo si sale sin su móvil. La nomofobia, o miedo a salir sin su teléfono móvil, forma parte de su día a día.
? Síndrome de abstinencia: Consecuencia del anterior. Cuando no está con su dispositivo, siente ansiedad y mal comportamiento.
? Aislamiento: No total, ya que de forma “virtual” el adolescente se encuentra permanentemente conectado a sus amigos y conocidos. Pero esto le cuesta aislarse de la gente presente. No atiende a estímulos, no responde a conversaciones. Recordamos el phubbing, como el menosprecio a quien nos acompaña por prestar más atención al móvil que a las personas.

Recomendaciones que pueden ayudar para que el uso de los móviles, no sea un problema
? Controla el tiempo de conexión a Internet. Esto no quiere decir que lo utilices como motivo de premio o castigo. Establece unas normas, u horario a la que tu hijo deberá acostumbrarse. Este contrato que una madre preparó a su hijo puede darte algunas ideas.
? El móvil, a la edad adecuada. A veces pecamos de “innovadores” y regalamos un dispositivo a los que no lo necesitan. Una buena edad podrían ser los 13-14 años.
? De igual forma que hablaba del horario, en las normas no olvides añadir unos “que se puede/no se puede” hacer con el móvil. Debemos establecer unos límites claros. Incluyen desde temas económicos (límites del gasto) hasta de comportamiento. Esto evitará posibles problemas derivados: discusiones, bullying, no decir o hacer nada que no harían con tu presencia…
? Establece una contraseña que ambos sepáis. De esta forma ante un robo o extravío la información estará más segura.
? Educa y explica el peligro de compartir información y/o imágenes personales con terceros. Hazle notar como alguien a quién acudir de existir ningún problema. Regañar de forma desmedida puede ocasionar que el adolescente se encierre más y esconda aquello que hace o dice por las redes sociales. Esto es válido tanto si eres su tutor, profesor como padre. El adolescente debe sentir esa seguridad y confianza.
? La más importante y quizás por ello la última. Predica con el ejemplo. Si no quieres que tu hijo esté en la mesa con el móvil, no lo hagas tu. Si no quieres que lo use durante una reunión familiar, igual… Una alternativa puede ser establecer espacios “sin móvil”: comidas, cenas, etc… que ayudarán también al diálogo y relación familiar.

Fuente:Uveni.org

 

Claves en el desarrollo de la autoestima infantil: ¿cómo potenciarla?

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés:

La autoestima puede definirse como el componente valorativo del “yo”, del autoconcepto, el cual se inscribe dentro de la dimensión más cognitiva. Presenta una connotación motivacionautoestimaal y, por lo tanto, indica tanto el conjunto de opiniones y actitudes que guían nuestro comportamiento, como la forma como nos relacionamos con otras personas y con el mundo de forma general. El carácter valorativo se centra en dos pilares fundamentales: sobre la opinión y aprecio hacia uno mismo y sobre la capacidad que disponemos para mejorar aspectos personales propios y de las personas de nuestro entorno. También se refiere a cómo afrontamos situaciones adversas adaptándonos a las circunstancias, cómo favorecemos el crecimiento personal, emprendemos nuevos proyectos vitales, etc.

La autoestima es un fenómeno relativamente estable y permanente, aunque puede ser modificada a partir de influencias pertenecientes a nuevas experiencias. Tales influencias pueden derivar de los siguientes factores: personales (características físicas y emocionales, capacidades y habilidades personales, aspectos relativos a personas significativas del entorno familiar, escolar o grupo de iguales, etc.) y sociales (valores y creencias culturales). Así, pueden diferenciarse cuatro áreas básicas en la formación de la autoestima global: el área social, el área académica, el área familiar y la imagen física.

El tipo de desarrollo que se dé a partir de los factores indicados está determinado principalmente por la naturaleza de la base del vínculo afectivo establecido durante la primera infancia. A medida que se produce el desarrollo del niño, este va generando opiniones, valoraciones, impresiones, sentimientos y cogniciones de lo que va experimentando durante su crecimiento y maduración. Dependiendo de la connotación que tengan estas manifestaciones, el grado de percepción de aprecio hacia sí mismo y de autovalía se irá configurando de una determinada manera, más o menos adaptativa. Entre las actitudes que favorecen la autoestima pueden destacarse la confianza hacia uno mismo, la seguridad en afrontar situaciones personales e interpersonales, la capacidad de adaptarse a las circunstancias, de mostrarse flexible, tolerante y empático respecto de otros puntos de vista, etc. Aparte de la clase de vínculo afectivo consolidado en edades tempranas, otro aspecto que determina sustancialmente la adquisición de un nivel adecuado de autoestima es el auto-conocimiento (¿quién soy yo?). Este proceso deviene un requisito fundamental para llegar a la autoaceptación y a la valoración positiva de sí mismo.

Demostrar interés y aprecio

Derivado de aquello anterior, el primer aspecto fundamental que se indica a los padres como significativo a la hora de potenciar la autoestima en sus pequeños es que realmente demuestren interés y aprecio por ellos. Los niños tienen que tener constancia clara de que sus padres se preocupan verdaderamente por ellos, que prestan atención a sus necesidades, pensamientos, inquietudes, sentimientos y emociones.

Logros, competencias, habilidades

Por otro lado, el hecho de orientar al pequeño en la consecución de logros, recordándole su competencia, habilidad y confianza en la obtención del éxito permite poseer una disposición más positiva a iniciar proyectos y poner en marcha nuevos retos personales. Es relevante, para conseguir un efecto más intenso en esta práctica, analizar conjuntamente con el niño qué sensaciones experimenta cuando realiza una acción en la cual se sabe competente, de forma que se hace consciente una auto-percepción más positiva. Por eso, siempre según su desarrollo y maduración personal, los educadores deben facilitar todas las oportunidades que se presenten para que el niño haga uso de su autonomía e independencia; es importante dejarle tomar sus propias decisiones (aunque en alguna ocasión nuestra visión adulta pueda discrepar de la suya) y realizar una reflexión conjunta sobre qué resultados se han obtenido (tanto los exitosos como los erróneos) para otorgarles un significado de oportunidad de aprendizaje, en lugar de la concepción de haber fracasado. Los adultos podemos servirles de guía presentando diferentes opciones sobre las cuales decidir, pero tiene que ser el niño quien efectúe la elección final.

La idea de que padres o educadores no deben realizar aquellas acciones que él pueda llevar a cabo por sí mismo hay que tenerla siempre presente, siendo aconsejable el destierro de la sobreprotección y la preocupación excesiva sobre las posibles consecuencias derivadas de las decisiones que el niño toma.

 

Refuerzo de conductas y actitudes adecuadas

Otro aspecto fundamental hace referencia a enfatizar el reconocimiento y el refuerzo positivo de aquellos comportamientos y actitudes adecuadas y la disminución de la crítica negativa y destructiva, chantajes o amenazas. Por eso, no es recomendable la instigación en exceso sobre su comportamiento, así como tampoco recordarle con frecuencia aquellos aspectos que tendría que mejorar o que no resultan del todo satisfactorios. Parece de mayor utilidad recordar las ventajas que posee un comportamiento adecuado para que él mismo pueda analizar las consecuencias de su comportamiento y qué decisión tiene que tomar sobre cada cuestión. Relacionado con esto, tiene que tenerse en cuenta que el niño presenta su propio ritmo de aprendizaje y mejora; por eso tiene que respetarse el hecho de que los avances se den más lentamente de lo esperado por los padres u otras figuras cercanas; el hecho más significativo es que se produzca tal evolución.

Finalmente, y a modo de conclusión, parece indispensable no centrarse en el refuerzo exclusivo de logros a nivel cuantitativo. El aprecio hacia el niño tendría que ser incondicional y no estar sólo basado en los éxitos obtenidos. Es más razonable premiar con reforzadores intangibles, sociales y afectivos por el logro de hitos en los cuales se valore el esfuerzo y se recompensen los aspectos cualitativos. Resulta adecuado, por lo tanto, que el niño trabaje en el establecimiento de objetivos personales realistas y muy definidos, siempre que estos repercutan en una mejora en su bienestar y satisfacción personal dejando de lado la comparación respecto con los pares u otras personas significativas de su entorno.

Fuente:psyciencia

Regalar tiempo, un recuerdo imborrable.

Os adjuntamos un artículo de Elvira Fernández Peña, que nos ha parecido muy interesante, «regalar tiempo en Navidad».

Cuando eres niño, la Navidad es una de las fechas más especiales y memorables del año. Levantarse con la ilusión de la magia, de disfrutar de los días de vacaciones y de fiesta, de jugar con los regalos en familia,… Sin embargo, este momento ha ido cambiando con los años, paralelamente a cómo ha ido cambiando nuestra sociedad. Las mañanas navideñas en familia se han  ido transformando en las montañas de juguetes y regalos que parecen no acabar nunca. regalar-tiempoLo material ha sustituido a lo emocional y ahora demostramos el cariño, en muchas ocasiones, con el objeto; sin hacer un balance sobre la incidencia que lo material muestra en nuestra infancia. Por este motivo, una corriente impulsada inicialmente desde el mundo de la psicología, nos recuerda algo que aunque ya sabíamos, ha permanecido oculto en nuestros corazones durante bastantes pascuas: «Regala Tiempo»

Es una realidad innegable, que a pesar de los cambios sociales que presenciamos, la familia sigue siendo el principal sustento de la sociedad, más allá de sus variedades y estructuras. Por este motivo, el apego, la cultura y los estilos de crianza definen toda una serie de tradiciones que aunque se transforman, no pierden su esencia. Este es el caso del día de Navidad, que pretende aunar un espíritu de felicidad mediante los presentes, las costumbres, las historias, la magia y el misterio.

Esta semana nos hacíamos eco en nuestra fanpage en facebook de este vídeo que muestra cómo las prioridades en los regalos han cambiado, aunque nunca dejaron de estar presentes. El tiempo se convierte en nuestro regalo más preciado. Experimento  

Evidentemente, nos es imposible ponernos en la situación que propone el vídeo con los niños. Pero igualmente, sí nos sirve para concienciar de la importancia de disfrutar de los nuestros por encima del regalo material, del objeto.

Los niños no recordarán aquel juguete que tenía luces y colores ni aquella videoconsola más de lo que recuerden aquella nochebuena que encendisteis las bengalas, más que aquella Navidad que os fuisteis de viaje, más que aquella tarde de risas jugando todos juntos al fútbol después de la comida familiar. La apuesta actual para que los niños recuerden los regalos es ofrecer emociones. 

La tradición de regalar juguetes era básica en años de dificultades económicas, en las cuáles un regalo muy de vez en cuando era instantáneamente relacionado con el contexto cultural de una fecha señalada. Pero en momentos en los cuáles los niños tienen de todo, las emociones que conectan con la memoria a largo plazo, tienen que ir más allá del simple materialismo. Los recuerdos se gestan con lo emocional y significativo.

Así que estas navidades, te proponemos no que cambies los regalos de toda la vida, sino que sumes. Que sumes regalos no materiales para pasar tiempo con los niños que hagan de tus propuestas recuerdos imborrables.

1. Día sin tecnología

En muchas ocasiones los más pequeños de la casa nos ven conectados en exceso, sin prestar atención a lo realmente importante, ellos mismos. Un día con los móviles apagados es difícil, pero vale la pena intentarlo. Ir a pasar el día al monte o a la playa, aunque haga frío, sin dispositivos electrónicos, sin wi-fi, sin ordenadores, sin televisión. Un día sin videojuegos y sin informática, dedicando tu tiempo a ellos. Impagable.

2. Carta de agradecimiento.

Para toda la familia, puede ser un buen recurso escribir una carta de agradecimiento. Dar las gracias es terapéuticamente positivo y nos ayuda a fijar valores. Dar gracias a la vida, a la familia, nos puede acercar a momentos lúdicos pero también formativos, donde el aprendizaje se fusione con la parte emocional de agradecer la dicha de estar juntos.

3. Componer una canción juntos.

Componer unas rimas pedadizas está al alcance de todos. Y si alguien en casa toca la guitarra o algún instrumento para acompañar, la fiesta está asegurada. Esta actividad creativa puede hacer de una tarde de Navidad algo memorable, todos juntos entre risas y trabajando en equipo. Además lo que uno compone, perpetúa. Siempre puedes volver a cantarla, como una tradición.

4. Visita a los abuelos.

Una tarde en casa de los abuelos como visita de Navidad es un regalo para todos. Compartir momentos de barullo y risas contando anécdotas y recuerdos de miles de años atrás.

5. Una tarde de voluntariado.

Conocer realidades distintas a la nuestra puede ser un regalo perfecto en nuestras fechas, más si se hace en familia. Acompañar a nuestra infancia en actividades de voluntariado, marcará valores sociales de por vida. Si pasar tiempo de calidad con los nuestros es la consigna, haciéndolo mientras ayudamos a quienes más lo necesitan será un regalo irremplazable.

6. Cine, música, teatro y más.

Acompañarlos al cine, a un concierto o musical, al teatro,… Hay cientos de opciones de emplear tu tiempo en ellos. Estos son recuerdos imborrables que perduran por siempre. La primera película en el multicines, el concierto de su grupo favorito. Si los acompañas en estas actividades formarás parte de la CPU de su memoria seguro.

7. Mannequin challenge.

¿Por qué no ponerse algo frikis en estas fiestas? Me considero fan de este modo de hacer piña artístico y que aúna tantas destrezas. Concentración, atención, dramatización, equilibrio, etc. Les encantará.

8. Ese largo etcétera.

Y como esto mil ejemplos, nada que no conozcas. Una excursión, un juego de mesa, hacer sombras chinas, un teatrillo improvisado, una tarde de loca repostería, una manualidad en equipo, un paseo en tren, jugar al escondite, jugar a los gestos, bailar hasta agotarse, una gimkana, disfraces, repasar esas viejas fotografías,… Actividades todas ellas con un punto en común, un regalo imborrable. Tu tiempo.

Fuente:La atención selectiva