¿Cómo saber si es el momento de tener su primer móvil?.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés en nuestra tarea educativa:

Todas las familias se enfrentan antes o después al mismo dilema: ¿le damos ya un teléfono móvil al niño/a?, ¿a qué edad se lo damos? La duda puede surgir ante unas fechas señaladas como cumpleaños o navidades; costumbres sociales, como el paso al Instituto o la primera comunión; ante una necesidad puntual, como un viaje de fin de curso o simplemente por la propia petición e insistencia del menor, pero en todo caso la respuesta no es sencilla.

Es cierto que hoy en día es frecuente ver a niños y niñas con un teléfono móvil en la mano, ya sea sentados en un banco o jugando en el parque. Así, el 75% de los chavales de 12 años dispone de un teléfono móvil, según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares de 2017, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística.
Un regalo fácil ¿o un trámite obligado?

Hay personas para las que, a la hora de regalar a un menor, su prioridad es deslumbrarle, cayendo en la tentación del “regalo fácil” y aparentemente exitoso que supone un móvil, sin haberlo meditado previamente, y sin haberlo consultado con sus padres.

Para otras personas supone un paso más en la infancia y adolescencia en nuestra sociedad y pueden caer en la idea equivocada de que no es más que un “mero trámite” que tienen que cumplir, sin mayores inquietudes ni preparación al respecto por su parte.

Pero esto no es así, no se puede tomar a la ligera, un móvil no es un juguete. Se trata de una decisión que trae consigo grandes responsabilidades y que puede tener consecuencias serias, por lo que ha de ser meditada y acordada con los padres del menor.
Responsabilidades y riesgos

Un móvil implica una responsabilidad, no solo por el coste económico del dispositivo, sino por ser un aparato que permite la conexión con otras personas, desarrollar una influencia sobre ellas y recibir presiones por su parte. Un móvil implica un grado de exposición, mayor o menor, pero que afecta a la seguridad personal.

Un móvil implica una responsabilidad, permite influir sobre los demás, así como recibir presiones.

Al igual que un coche ofrece comodidades, pero requiere mucha responsabilidad para conducirlo, y no se permite hasta llegar a una edad y madurez adecuadas, con el móvil ocurre lo mismo. Se puede utilizar para comunicarse con otras personas, crear y divertirse, pero también se pueden cometer errores y hacerse daño a uno mismo/a o a los demás. Entre los principales riesgos estarían:

El acceso a contenidos inapropiados: violentos, pornográficos, extremistas, de conductas peligrosas para la salud, etc. Pueden ser perturbadores, perjudicar el desarrollo del menor o incluso ser la puerta de entrada al contacto con comunidades peligrosas.

Daños a la privacidad e identidad digital: compartiendo información sensible que alguien pueda utilizar en su contra (como por ejemplo en el caso del sexting), difundiendo mensajes que le pueden causar una mala imagen y reputación en línea, etc.

Ciberacoso: insultando, humillando, aislando a un compañero/a, haciéndose pasar por otra persona para burlarse de él/ella o siendo el objetivo de una campaña de este tipo.

Grooming: cuando una persona se gana su confianza a través de Internet, y le acaba chantajeando con fines sexuales.

Uso excesivo : en el momento en que el uso del móvil e Internet interfiere con sus actividades cotidianas (estudio, tareas domésticas, ocio), altera sus relaciones sociales, le genera una dependencia, problemas de sueño, atención, etc.

No son riesgos exclusivos del uso de la tecnología sino que estas situaciones problemáticas también se pueden dar en el contacto personal cara a cara (recordemos los típicos mensajes del “no le abras la puerta a nadie”, “no hables con desconocidos por la calle”, etc.).

Las principales diferencias se derivan de la mayor facilidad para acceder a los contenidos, la inmediatez de las comunicaciones, la facilidad con la que se puede viralizar un mensaje y llegar a muchas personas con las que no se contaba. Además se da una falsa sensación de seguridad y anonimato detrás de una pantalla, ya que el móvil se puede utilizar en un ámbito más privado, lo que además implica unas mayores dificultades de supervisión por parte de la familia.
Si solo lo va usar para jugar o para llamarme en caso de emergencia

Un móvil no es un juguete, no es una videoconsola portátil, no es sólo un teléfono. Hoy en día los móviles tienen una gran variedad de funciones y una de las principales es su capacidad de conectarse a Internet y vincularse con otros dispositivos. Además, no podemos olvidar que un móvil almacena gran cantidad de información personal, contactos, teléfonos, correos electrónicos, imágenes o mensajes.

Aunque se lo facilitáramos a un menor «sólo para llamar», sin datos móviles, nada le impediría conectarse a la WiFi del centro educativo o de la cafetería de la esquina. Aunque «sólo lo quisiera para jugar» podría encontrarse charlando con desconocidos en el propio videojuego, o haciendo compras de objetos virtuales y packs de mejoras dentro del juego.

Así pues, no podemos pretender simplemente limitar las funcionalidades del móvil sin implicarnos en el acompañamiento del menor y en la supervisión de sus actividades online.
Entonces, ¿qué miramos antes de regalar un móvil?

Lo más importante en este momento no es el tamaño de la pantalla, los megapíxeles de la cámara o la memoria interna sino más bien valorar su nivel de madurez: reflexionar sobre su día a día, si en general toma buenas decisiones, nos consulta con naturalidad cuando tiene dudas (o a alguna otra persona adulta de referencia y confianza), o bien si tiene tendencia a precipitarse y ponerse en situaciones comprometidas.

El grado de desarrollo de sus habilidades sociales, su forma de dirigirse a los demás, la manera de gestionar los conflictos, la empatía y asertividad en sus respuestas son esenciales para prevenir problemas a nivel social, también a través del móvil. De la misma manera, si no tiene un buen nivel de autoestima y no confía en sí mismo/a lo suficiente, es más fácil que pueda dejarse llevar por la influencia de otras personas con los riesgos que eso supone.

Si lo tenemos claro, es el momento de prepararnos para que la llegada de ese móvil sea lo más ordenada y provechosa posible para el menor. Podemos preparar nuestro propio pacto de buen uso del móvil, negociarlo y firmarlo conjuntamente. Tendremos que dedicar un poquito de tiempo a configurar el dispositivo de manera segura, así como valorar la opción de emplear algún tipo de control parental.
En conclusión

Adelantar el momento de tener su primer móvil, sin contar con el nivel de desarrollo del menor, puede acarrear un mayor número de situaciones problemáticas, y posiblemente de mayores consecuencias. Así pues, cuando hablamos de móviles con los menores, es importante transmitir un mensaje claro acerca de la responsabilidad que requiere su utilización. Lógicamente, antes o después llegará el momento de regalarle un móvil, pero siempre valorando si este es ese momento, y si es así, programar el regalo de forma seria y consciente.

Fuente: Instituto Nacional de ciberseguridad https://www.is4k.es/blog

Trabajar la empatía

La empatía es la base para la comunicación y convivencia de las personas. Es deber de los adultos referentes de los pequeños enseñar esta habilidad tan necesaria no solo para la comunicación con los demás, sino también para la comunicación interna de las personas.

1º Valida sus emociones difíciles

En ocasiones, cuando un niño se siente triste, enfadado o decepcionado los padres van corriendo a solucionar el problema para que se sienta de nuevo bien, dejando a un lado las emociones dificiles (y tan importantes). Los padres casi sin querer quieren proteger a sus hijos de cualquier dolor.

Sin embargo, estos sentimientos son parte de la vida  y  los niños deben aprender a lidiar con ellos. Gracias a estos sentimientos serán capaces también de trabajar la empatía y entender mejor como se sienten los demás en determinados momentos.

2º Ser un buen modelo de empatía.

Los niños aprenden de sus padres y de los referentes adultos. Desarrollarán sus cualidades viuendo a los demás y experimentando el cómo los demás tienen empatía con ellos.

Respetar la personalidad de los niños hará que se sientan valorados y queridos, siendo fundamental poder trabajar la empatía.

3º Proporciona oportunidades para practicar la empatía.

La empatía, como cualquier otra habilidad emocional requiere de repetición para integrarla en la personalidad. Para ello, es necesario crear situaciones en las que los niños tengan oportunidades para poder practica la empatía de forma natural.

Se pueden celebrar reuniones familiares e involucrar a los niños para que sean capaces de escuchar y respetar las perspectivas de los demás.

Incluso cuando los niños sienten empatía por los demás, las presiones sociales o los prejuicios pueden hacer que se bloquee su capacidad para expresar emociones.

Fuente: educapeques

“Niños vacíos”

Os adjuntamos este artículo del Psiquiatra Dr. Luis Rojas Marcos, en el que hace una analisis de la situación actual con referecnia a la educación,  y nos indica unas pautas para educar. Teniendo en cuenta que cada niña y niño son únicas y únicos e irrepetibles y que no hay recetas “mágicas” para educar, creemos que puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:

Las estadísticas no mienten:

• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental
• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH
• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente
• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años

¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?

Los niños de hoy están siendo sobre-estimulados y sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:

• Padres emocionalmente disponibles
Limites claramente definidos
Responsabilidades
Nutrición equilibrada y un sueño adecuado
Movimiento en general pero especialmente al aire libre
Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento

En cambio, estos últimos años se los ha llenado a los niños de:

• Padres distraídos digitalmente
• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños “gobiernen el mundo” y sean quienes pongan las reglas
• Un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo
• Sueño inadecuado y nutrición desequilibrada
• Un estilo de vida sedentario
• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos aburridos.

¿Qué hacer?

Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas luego de semanas de implementar las siguientes recomendaciones:

Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.
• Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir “no” a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.
• Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.
• Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves / insectos
• Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.
• Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego
Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.)
Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar.
Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida,
No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar.
Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación.
• Proporcione oportunidades para el “aburrimiento”, ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.
No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.
Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: “aburrimiento”
• Ayúdeles a crear un “frasco del aburrimiento” con ideas de actividades para cuando están aburridos.
• Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales:
Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.
• Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.
Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.
• Conéctese emocionalmente – sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.

Fomentar la escucha activa.

Os adjuntamos este artículo visto en cuentos para crecer que creemos puede resultar de interés en nuestra tarea educativa:

1. Qué es la escucha activa 

La escucha activa es nuestra capacidad para escuchar sin evaluar, buscando la comprensión del mensaje no la evaluación. Es una escucha que respeta y acepta el emisor del mensaje y acompaña . En otras palabras es una comunicación que acompaña ejerciendo la empatía . 

La escucha activa es por tanto el primer paso para aprender a comunicarnos de manera positiva , os dejamos un breve video en el que explicamos qué es la comunicación positiva y qué beneficios tiene practicarla:

2. Qué Beneficios tiene practicar la Escucha Activa 

En el marco de la escucha activa, destinamos gran parte de nuestros recursos a intentar entender el mensaje de la persona a la que escuchamos. Además, le damos información a nuestro interlocutor de si entendemos aquello que está intentando trasmitirnos; por tanto  la escucha activa nos sirve, entre otras cosas, para empatizar y comprender las emociones de los demás.

  • Fomenta la confianza para con el otro: Nos ayuda a conocernos mejor y entender a la otra persona. Afianza el vínculo.
  • Aprendemos del otro: Si aplicamos la escucha activa, llegamos a aprender aspectos de la otra persona que nos pueden ser útiles para nuestro día a día.
  • Nos ayuda a empatizar: La escucha activa fomenta aspectos como una mayor empatía con los demás, un aspecto indispensable para lograr éxito en las interacciones sociales.
  • Nos da tiempo para pensar: respetar los espacios comunicativos tiene la ventaja de darnos el tiempo adecuado para reflexionar sobre nuestra intervención.

3. Cómo practicar la Escucha Activa.

Escuchar de manera activa es por tanto: 

  • Tener atención plena en la conversación.
  • Es centrarnos para COMPRENDER el mensaje. 
  • Tratar de no EVALUAR el mensaje ni el emisor. 

Escrito y en papel parece muy sencillo pero sabemos que no lo es por ello os dejamos

4. Puntos a modo de lista de comprobación para que tratéis en vuestras conversaciones diarias de practicar la escucha activa:

1. Deja hablar al emisor del mensaje, sin interrumpir ni adelantarte a su discurso.

2. Comunica con señales NO-verbales que estás siguiendo la conversación (contacto visual 75-80% tiempo de la conversación, sonríe, asiente con la cabeza) .

3. Céntrate en el mensaje en el CONTENIDO ( no evalúes)

  • haz preguntas, busca la comprensión.
  • valida lo que dice el emisor en señal que estás comprendiendo.
  • resume lo que has comprendido.

4. Empatiza, comprendes el mensaje y también el estado emocional . Conecta con el emisor explicando una situación en la que te has sentido así etc.

Fuente:cuentosparacrecer

Experimento familiar.

Os adjuntamos este artículo que consideramos de interés en nuestra tarea educativa.. Se trata de un experimento realizado por una empresa de comida irlandesa con el objetivo de promover las comidas familiares. Sin pretenderlo se toparon con algo aterrador.

 

 

Los protagonistas eran cuatro familias con hijos y el momento elegido era la hora de la comida. En este experimento el hijo estaba sentado a la mesa con su tableta mientras sus padres preparaban la comida. El objetivo era observar qué sería lo que provocaría que los niños dejaran de mirar la pantalla mientras la realidad a su alrededor iba cambiando.

La adicción era tal que los niños habían perdido la realidad del espacio-tiempo y de todo lo que les rodeaba. Los padres empezaron cambiando los cuadros y la decoración de la sala sin que se percataran de ello. También se movían por la sala con objetos extraños y con cascos de vikingo, por ejemplo. Pero nada de esto hacía levantar la cabeza a sus hijos.

El experimento fue más allá y sus padres fueron cambiados por otros adultos que simplemente llevaban ropa del mismo color. Los niños no se dieron cuenta a pesar de que éstos se movían de un lado a otro. Incluso sus hermanos fueron cambiados por otros niños, que llegaron a sentarse en la mesa junto a ellos. Ni aun así se percataron de lo que ocurría.

Sólo una cosa hizo que levantaran la mirada: el momento en el que se cortó internet. Entonces llegó la sorpresa mayúscula para estos niños, que sólo entonces fueron conscientes de lo que había sucedido.

Fuente:lafamiliainfo

Día de los Abuelos

Hoy, 26 de julio, día de san Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús, es el Día de los Abuelos. Por ello, Google dedica el Doodle del día a esta fecha tan especial.

Los abuelos tradicionalmente han sido esos familiares afables y cariñosos que les consentían todo tipo de licencias a los niños que los padres les censuraban. En la infancia, el hecho de Ir a la casa de los abuelos, sobre todo los fines de semana y vacaciones era el momento perfecto para disfrutar de su afecto y de que los niños aprendieran historias “muy antiguas”, a veces fascinantes, otras mortalmente aburridas, que los abuelos cuentan a sus nietos.

Uno de esos primeros aprendizajes consisten en asumir que los abuelos, esos señores mayores de pelo cano, habían sido jóvenes, como los niños a los que cuentan las historias. Otro aprendizaje vital que los abuelos enseñan sin querer a los nietos es algo más triste y tiene que ver con el primer contacto que muchos de estos nietos tienen con la pérdida de un ser querido.

Los abuelos, cada vez más relevantes en la sociedad española

Ahora, y sobre todo a partir de la crisis económica, los abuelos han alcanzado un mayor protagonismo en la sociedad española, echando una mano determinante a los sufridos padres, prácticamente criando a los nietos. Según una reciente encuesta del grupo Mémora, casi uno de cada cuatro abuelos en España están todos los días con sus nietos, ya sea para llevarlos o traerlos del colegio, ya para darles de comer o cenar.

La cifra se incrementa a casi el 40% si no son todos los días pero sí varias jornadas a la semana. Si nos atenemos a esta encuesta, el 90% de los sufridos abuelos están contentos de poder cuidar a los nietos, ayudando, a su vez, a los hijos. Ahora bien, también existe otra figura menos idílica, la del abuelo “esclavo”. Minoritarios, según el informe, pues sólo el 3,4% de los mayores se consideran estar en esta situación, el fenómeno consiste en que los patriarcas tienen la sensación de no tener otra alternativa en la vida que cuidar de sus nietos, abandonando sus relaciones sociales y desarrollando episodios de estrés.

Por todo ello, y por la relevancia que han adquirido estas entrañables personas en los últimos años no sólo no está de más la efemérides sino que a muchos de ellos habría que hacerles un monumento.

Fuente:http://www.marca.com/

Tres claves para educar a tus hijos en inteligencia emocional.

Os adjuntamos este artículo que creemos puede resultar de interés en nuestra labor educativa:

¿Conocen nuestros hijos sus emociones? ¿Saben cuándo están enfadados, frustrados, nostálgicos, alegres? ¿Entienden cómo afectan las emociones en su vida y la manera de gestionarlas? Según los expertos, el sistema educativo concede escasa importancia y espacio al conocimiento de las emociones como parte de la formación de los niños y en casa tampoco solemos fomentar el desarrollo del conocimiento emocional en nuestros hijos. “En general, vivimos en una sociedad que no está orientada a tener en cuenta el mundo emocional, sino todo lo contrario, hacia el logro externo, la productividad o la imagen. Y esto es algo que también se fomenta desde el sistema educativo”, comenta Tristana Suárez, psicóloga clínica e infantil y terapeuta Gestalt. La enseñanza escolar se centra en las materias que tienen que ver con los conocimientos lógicos, el mundo externo y el lenguaje formal, pero se concede muy poco espacio al autoconocimiento, a pesar de que las emociones constituyen una fuente única de orientación, porque nos guían e informan sobre lo que nos sucede.

Niños conocedores de sus emociones gracias a sus padres

Aunque la sociedad y el entorno escolar no ofrecen modelos a los niños sobre el conocimiento de sus emociones, desde casa los progenitores pueden convertirse en un ejemplo sobre el conocimiento y la gestión emocional, con comportamientos como los que señala la psicóloga infantil, Tristana Suárez:

1. Hacernos responsables de nuestras propias reacciones y comprenderlas para dar ejemplo. Como en el caso de cuando nos enfadamos y mostramos ira, saber qué tipo de emoción expresamos y por qué. Comunicar lo que sentimos de manera honesta, ayuda a los niños a desarrollar la capacidad para atender y reconocer lo que sienten, lo que se traduce en un comportamiento más equilibrado.

2. Ofrecer un entorno flexible para hablar cada día de cómo nos sentimos con los acontecimientos cotidianos, con nuestras alegrías, dudas, miedos, fracasos y frustraciones y de cómo resolvemos los conflictos que surgen con los amigos o los familiares.

3. Evitar las sentencias y consejos condicionados por la educación que hemos recibido. Con frases como: ¿pero, vas a llorar por esas tonterías? Hay que compartir las cosas. Pórtate bien, Esto se hace, porque lo digo yo. No me hagas esto. Todo este tipo de mensajes llevan implícito el niégate a ti mismo, para adaptarte y los niños adoptan estos modelos que se les inculcan, lo que les acarrea infelicidad por no ser fieles a su propia esencia.

Los niños sabios con sus emociones son más equilibrados

Un niño que crece rodeado de respeto hacia su mundo emocional tiene más probabilidades de ser una persona equilibrada. Quien conoce y tiene en cuenta sus emociones es alguien que funciona desde dentro, hacia afuera, con mayor coherencia entre los distintos centros: corporal, mental y emocional. Si un niño se escucha a sí mismo, elegirá mejor a sus amigos, disfrutará de sus juegos, se defenderá antes y mejor en los conflictos, soportará las frustraciones con menos estrés, será más solidario, empático y menos manipulable.

La forma en la que los niños gestionan, conocen y expresan sus emociones, está condicionada por cuestiones como: el sexo, la educación, la cultura o la religión. En general, las niñas son más verbales y conocedoras de sus emociones. Asimismo, algunas religiones orientan hacia el autoconocimiento y otras hacia el cumplimiento de dogmas externos. Del mismo modo, a través de la cultura o la educación se puede colocar el acento en el conocimiento emocional o restarle importancia e ignorarlo.

El tiempo libre es un factor importante a la hora de que los niños conozcan sus emociones. Es la semilla de la que surge el autoconocimiento, para comprender lo que sentimos y cómo gestionarlo, pero “ni la sociedad ni el sistema educativo permiten espacio libre ni tiempo para la reflexión sosegada sobre nuestras emociones. Estoy cansado de ver niño/as con una agenda tan llena y ocupada de deberes y actividades extraescolares, que no les queda tiempo para jugar y mucho menos para reflexionar”, explica Javier Andrés Blumenfeld, pediatra del hospital de El Escorial en Madrid. Y todo ello, a pesar de que “una adecuada formación emocional en los niños y en cualquier persona ayuda con más probabilidad a encontrar sentido a nuestros actos, aunque no hay que confundirlo con llenar la vida de actividades, como cursos o museos, sino con tener un espacio de reflexión para observar, encontrar e identificar nuestras emociones y para lograrlo necesitamos aprendizaje, tiempo y reflexión”, añade el doctor Blumenfeld.

Fuente:lafamilias.info

Guía de mediación parental

Os adjuntamos esta Guía vista en el Instituto Nacional de Ciberseguridad, que creemos puede resultar de vuestro interés:

Esta guía tiene como objetivo fomentar el acompañamiento a los menores y la mediación familiar para educarles en el uso seguro y responsable de Internet. Conscientes del reto que supone educar en un entorno tan complejo, en continuo cambio y en el que son mayoría los que se consideran inexpertos y poco habilidosos, hemos elaborado esta guía a modo de itinerario de mediación parental para facilitar la tarea.

A través de este itinerario de recomendaciones podréis ir abordando las estrategias y pautas necesarias para avanzar en vuestra actividad educadora:

  • Estrategias para ayudaros en la supervisión, orientación y acompañamiento de vuestro hijo en Internet, y a la hora de establecer límites y normas.
  • Pautas de mediación parental en función de la edad del menor, con las que ir evolucionando en función de sus necesidades y madurez.
  • Recomendaciones especificas sobre el uso de las tecnologías: para comportarse de manera adecuada en línea, prevenir el acoso, gestionar de manera apropiada la privacidad y la identidad digital, y protegerse ante virus y fraudes.
  • Cómo actuar en caso de producirse un incidente en Internet: ciberacoso, suplantación de identidad, filtración de imágenes comprometidas (sexting).