Día de los Abuelos

Hoy, 26 de julio, día de san Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús, es el Día de los Abuelos. Por ello, Google dedica el Doodle del día a esta fecha tan especial.

Los abuelos tradicionalmente han sido esos familiares afables y cariñosos que les consentían todo tipo de licencias a los niños que los padres les censuraban. En la infancia, el hecho de Ir a la casa de los abuelos, sobre todo los fines de semana y vacaciones era el momento perfecto para disfrutar de su afecto y de que los niños aprendieran historias “muy antiguas”, a veces fascinantes, otras mortalmente aburridas, que los abuelos cuentan a sus nietos.

Uno de esos primeros aprendizajes consisten en asumir que los abuelos, esos señores mayores de pelo cano, habían sido jóvenes, como los niños a los que cuentan las historias. Otro aprendizaje vital que los abuelos enseñan sin querer a los nietos es algo más triste y tiene que ver con el primer contacto que muchos de estos nietos tienen con la pérdida de un ser querido.

Los abuelos, cada vez más relevantes en la sociedad española

Ahora, y sobre todo a partir de la crisis económica, los abuelos han alcanzado un mayor protagonismo en la sociedad española, echando una mano determinante a los sufridos padres, prácticamente criando a los nietos. Según una reciente encuesta del grupo Mémora, casi uno de cada cuatro abuelos en España están todos los días con sus nietos, ya sea para llevarlos o traerlos del colegio, ya para darles de comer o cenar.

La cifra se incrementa a casi el 40% si no son todos los días pero sí varias jornadas a la semana. Si nos atenemos a esta encuesta, el 90% de los sufridos abuelos están contentos de poder cuidar a los nietos, ayudando, a su vez, a los hijos. Ahora bien, también existe otra figura menos idílica, la del abuelo “esclavo”. Minoritarios, según el informe, pues sólo el 3,4% de los mayores se consideran estar en esta situación, el fenómeno consiste en que los patriarcas tienen la sensación de no tener otra alternativa en la vida que cuidar de sus nietos, abandonando sus relaciones sociales y desarrollando episodios de estrés.

Por todo ello, y por la relevancia que han adquirido estas entrañables personas en los últimos años no sólo no está de más la efemérides sino que a muchos de ellos habría que hacerles un monumento.

Fuente:http://www.marca.com/

Tres claves para educar a tus hijos en inteligencia emocional.

Os adjuntamos este artículo que creemos puede resultar de interés en nuestra labor educativa:

¿Conocen nuestros hijos sus emociones? ¿Saben cuándo están enfadados, frustrados, nostálgicos, alegres? ¿Entienden cómo afectan las emociones en su vida y la manera de gestionarlas? Según los expertos, el sistema educativo concede escasa importancia y espacio al conocimiento de las emociones como parte de la formación de los niños y en casa tampoco solemos fomentar el desarrollo del conocimiento emocional en nuestros hijos. “En general, vivimos en una sociedad que no está orientada a tener en cuenta el mundo emocional, sino todo lo contrario, hacia el logro externo, la productividad o la imagen. Y esto es algo que también se fomenta desde el sistema educativo”, comenta Tristana Suárez, psicóloga clínica e infantil y terapeuta Gestalt. La enseñanza escolar se centra en las materias que tienen que ver con los conocimientos lógicos, el mundo externo y el lenguaje formal, pero se concede muy poco espacio al autoconocimiento, a pesar de que las emociones constituyen una fuente única de orientación, porque nos guían e informan sobre lo que nos sucede.

Niños conocedores de sus emociones gracias a sus padres

Aunque la sociedad y el entorno escolar no ofrecen modelos a los niños sobre el conocimiento de sus emociones, desde casa los progenitores pueden convertirse en un ejemplo sobre el conocimiento y la gestión emocional, con comportamientos como los que señala la psicóloga infantil, Tristana Suárez:

1. Hacernos responsables de nuestras propias reacciones y comprenderlas para dar ejemplo. Como en el caso de cuando nos enfadamos y mostramos ira, saber qué tipo de emoción expresamos y por qué. Comunicar lo que sentimos de manera honesta, ayuda a los niños a desarrollar la capacidad para atender y reconocer lo que sienten, lo que se traduce en un comportamiento más equilibrado.

2. Ofrecer un entorno flexible para hablar cada día de cómo nos sentimos con los acontecimientos cotidianos, con nuestras alegrías, dudas, miedos, fracasos y frustraciones y de cómo resolvemos los conflictos que surgen con los amigos o los familiares.

3. Evitar las sentencias y consejos condicionados por la educación que hemos recibido. Con frases como: ¿pero, vas a llorar por esas tonterías? Hay que compartir las cosas. Pórtate bien, Esto se hace, porque lo digo yo. No me hagas esto. Todo este tipo de mensajes llevan implícito el niégate a ti mismo, para adaptarte y los niños adoptan estos modelos que se les inculcan, lo que les acarrea infelicidad por no ser fieles a su propia esencia.

Los niños sabios con sus emociones son más equilibrados

Un niño que crece rodeado de respeto hacia su mundo emocional tiene más probabilidades de ser una persona equilibrada. Quien conoce y tiene en cuenta sus emociones es alguien que funciona desde dentro, hacia afuera, con mayor coherencia entre los distintos centros: corporal, mental y emocional. Si un niño se escucha a sí mismo, elegirá mejor a sus amigos, disfrutará de sus juegos, se defenderá antes y mejor en los conflictos, soportará las frustraciones con menos estrés, será más solidario, empático y menos manipulable.

La forma en la que los niños gestionan, conocen y expresan sus emociones, está condicionada por cuestiones como: el sexo, la educación, la cultura o la religión. En general, las niñas son más verbales y conocedoras de sus emociones. Asimismo, algunas religiones orientan hacia el autoconocimiento y otras hacia el cumplimiento de dogmas externos. Del mismo modo, a través de la cultura o la educación se puede colocar el acento en el conocimiento emocional o restarle importancia e ignorarlo.

El tiempo libre es un factor importante a la hora de que los niños conozcan sus emociones. Es la semilla de la que surge el autoconocimiento, para comprender lo que sentimos y cómo gestionarlo, pero “ni la sociedad ni el sistema educativo permiten espacio libre ni tiempo para la reflexión sosegada sobre nuestras emociones. Estoy cansado de ver niño/as con una agenda tan llena y ocupada de deberes y actividades extraescolares, que no les queda tiempo para jugar y mucho menos para reflexionar”, explica Javier Andrés Blumenfeld, pediatra del hospital de El Escorial en Madrid. Y todo ello, a pesar de que “una adecuada formación emocional en los niños y en cualquier persona ayuda con más probabilidad a encontrar sentido a nuestros actos, aunque no hay que confundirlo con llenar la vida de actividades, como cursos o museos, sino con tener un espacio de reflexión para observar, encontrar e identificar nuestras emociones y para lograrlo necesitamos aprendizaje, tiempo y reflexión”, añade el doctor Blumenfeld.

Fuente:lafamilias.info

Guía de mediación parental

Os adjuntamos esta Guía vista en el Instituto Nacional de Ciberseguridad, que creemos puede resultar de vuestro interés:

Esta guía tiene como objetivo fomentar el acompañamiento a los menores y la mediación familiar para educarles en el uso seguro y responsable de Internet. Conscientes del reto que supone educar en un entorno tan complejo, en continuo cambio y en el que son mayoría los que se consideran inexpertos y poco habilidosos, hemos elaborado esta guía a modo de itinerario de mediación parental para facilitar la tarea.

A través de este itinerario de recomendaciones podréis ir abordando las estrategias y pautas necesarias para avanzar en vuestra actividad educadora:

  • Estrategias para ayudaros en la supervisión, orientación y acompañamiento de vuestro hijo en Internet, y a la hora de establecer límites y normas.
  • Pautas de mediación parental en función de la edad del menor, con las que ir evolucionando en función de sus necesidades y madurez.
  • Recomendaciones especificas sobre el uso de las tecnologías: para comportarse de manera adecuada en línea, prevenir el acoso, gestionar de manera apropiada la privacidad y la identidad digital, y protegerse ante virus y fraudes.
  • Cómo actuar en caso de producirse un incidente en Internet: ciberacoso, suplantación de identidad, filtración de imágenes comprometidas (sexting).