Solo el 33% de los padres toma la iniciativa de jugar con sus hijos.

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Los niños están siempre dispuestos a jugar y si es con sus padres, mucho más. Es una de sus mayores ilusiones. Sin embargo, no siempre lo consiguen. Según el estudio #JuegaConEllos, más del 87% de los padres sabe que divertirse con sus hijos es importante; un 50% cree que promueve la creatividad;el 41,3% que fomenta la capacidad de socializar y el 40,5% opina que ayuda al desarrollo de los niños. Pese a todo, sólo el 33% de los progenitores toma la iniciativa de jugar con los pequeños de la casa. Según este análisis, realizado por Famosa, el trabajo y las labores del hogar son los principales impedimentos.

Otro estudio realizado por Jugueterías Poly concluye que en este año solo el 20% de los padres ha dedicado más de 10 minutos al día entre semana a esta labor, cuando en 2016 la media era de 40 minutos.

Los expertos señalan que cuando los padres toman la iniciativa y dicen «¡venga, vamos a jugar!», los pequeños se sienten queridos por saber que son tomados en cuenta, aumenta su autoestima. Además, el vínculo entre ellos mejora porque los padres se ponen a su nivel, en ocasiones de manera literal si se tiran por el suelo, y sacan lo mejor de ellos mismos, son capaces de reír, cantar, pelear en broma… de manera que se desdibuja la autoridad, pero sin dejar de lado valores importantes como el respeto, el orden o la paciencia.

El juego en la adolescencia fomenta una mayor unión que, si se sabe aprovechar, puede favorecer la comunicación.

Lo importante en ese tiempo de juego es que los padres se esfuercen por vivir ese momento presente. El resultado no es el mismo si la madre está moviendo fichas con la mano, pero con la mente puesta en la lavadora que va a poner, o el padre impaciente por terminar para hacer llamadas pendientes. «Si logran meterse en el juego, a ellos también les ayuda a desconectar», asegura Imma Marín, fundadora de Marinva y presidenta de la Asociación Internacional por los Derechos del niño a jugar.

Actitud proactiva

Para lograrlo recomienda tener una actitud muy proactiva que pasa por aparcar el móvil, estar a disposición de los hijos para que sean ellos los que decidan a qué jugar, aceptar sus condiciones o reglas imaginarias, eliminar jerarquías, mostrarse alegres, si hace falta poner límites que sea sin regañarles... «Se trata de un momento muy especial, de emociones agradables, creación de afectos intensos que quedarán marcados dentro de los buenos recuerdos de los niños», apunta Marín.

La psicóloga Alicia Banderas explica que otra de las ventajas de jugar juntos es que los padres preocupados por la educación, a veces no se dan cuenta de que a través del juego pueden enseñar ciertos valores como la frustración (cuando el pequeño pierde), la paciencia (cuando debe esperar su turno), el esfuerzo (cuando debe repetir una torre de fichas sin que se caiga)…

El juego también es una herramienta muy útil para conocer más a un hijo y detectar si está bien o tiene algún problema. «Los psicólogos –señala Alicia Banderas– utilizamos el juego en consulta para saber lo que les pasa. No es lo mismo un niño que coge un muñeco y lo arropa y mece, que uno que lo coge y lo agrede».

Añade que el juego en familia no se debe limitar solo a los primeros años de la infancia. «También en la adolescencia es importante y se puede realizar en competiciones, juegos de mesa… Lo que resulta muy útil porque es una etapa de la vida en la que suelen distanciarse de los padres y guardar para ellos mismos sus pensamientos, problemas… El juego fomenta una mayor unión que, si se sabe aprovechar, puede favorecer la comunicación».

También es importante «porque cada vez antes acceden a las redes sociales y creen que tienen miles de amigos. No es así –apunta Banderas–. No se percatan de que si tienen un problema, esos “amigos” no le van a ayudar. Se produce un aislamiento porque no lleva a la socialización, sino a encerrarse en su habitación en silencio mirando una pantalla. Los padres están a tiempo de rescatarles y mostrarles que pueden divertirse y mucho más si lo hacen juntos a través del juego».

Conscientes de esta realidad, Philippe Farges, ceo del Grupo Ludendo España, ha puesto en marcha hace unos días la campaña «let´s play together» para invitar a padres e hijos a jugar juntos en las tiendas Poly. «Hemos implantado una zona destinada para este fin. Por lo que hemos visto, lo niños no van tanto a la juguetería para ver cajas de juguetes, sino que prefieren pasar el rato en esta zona y enseñar a sus padres lo que les gusta hacer: jugar juntos. El fin último es motivarles a estrechar vínculos de forma divertida», concluye.

Reflexiones para no tomárselas a juego

1.«Tu mejor yo». El juego te da la oportunidad de mostrar a tus hijos tu «yo» más amable.

Cuando jugamos con nuestros hijos, volviendo a experimentar “ser niños” de nuevo, sin prisas, sin interrupciones, posiblemente les mostramos la mejor versión de nosotros mismos. ¡Que no sela pierdan! Desconecta, apaga el móvil… ¡Y diviértete!

2. Creatividad. El juego fomenta el desarrollo de la creatividad.

Facilita y alienta a tu hijo para que desarrolle su creatividad e imaginación sin entrometerte ni guiarle demasiado en su juego y permitiéndole que juegue a lo que quiera, respetando sus combinaciones “sin sentido”. No hay una única forma de jugar, hay muchas, tantas como maneras de ver la vida. ¡Tu hijo te sorprenderá y te enseñará a verlas a ti también!

3. Valores. Jugar juntos permite educar en valores a tus hijos de manera sencilla y en armonía

Nos pasamos la vida intentando inculcar valores que nos cuesta que interioricen, sin darnos cuenta que es durante el juego cuando nuestros hijos se encuentran más receptivos. Intenta dedicar un tiempo al día para jugar, disfruta de ese momento mágico donde puedes trabajar valores de una manera lúdica y entretenida.

4. Conoce a tus hijos. Jugar es una maravillosa manera de conocer a tus hijos.

Cuando tus hijos juegan expresan de manera transparente sus emociones. Jugando con ellos tendrás la oportunidad de conocer lo que les gusta, lo que les enfada o les frustra, incluso lo que les inquieta y te ocultan.

5. Comunicación. El juego te une a tus hijos y mejora la comunicación.

Si compartes horas de juego con tu hijo desde edades tempranas como forma de comunicación familiar, y continúas reservando espacios en la adolescencia unidos jugando, podrás ayudarles a que sean más reflexivos. Estimular su reflexión individual a través de las disyuntivas que se dan en el juego, respetar los diferentes puntos de vista mientras jugamos contribuirá a disparar verdaderos avances en su desarrollo y también a consolidarlos para que tomen las mejores decisiones posibles.

6. Adiós Sobreestimulación. ¡Adiós a la sobreestimulación!

Intenta que convivan los dispositivos electrónicos con el juego al aire libre, los juegos y juguetes tradicionales y lúdicos tan beneficiosos para nuestros hijos.

7. Aquí y ahora. Enseña a tus hijos a centrarse en el «aquí y ahora»

Ayúdales a centrarse en la experiencia del juego, a disfrutar. Estamos en una sociedad en la que parece ser más importante exhibir la vida y compartirla a través de las redes sociales que vivir la experiencia. Eres su modelo, juega… Sin necesidad de grabarlo.

8. Inocencia. Protege su inocencia sin «quemar etapas»

En este mundo tan rápido, la adolescencia se adelanta y aunque es difícil no sucumbir a la presión externa, no adelantes juegos que no les correspondan por edad o por contenidos violentos y/o sexualizados. Permite que sigan siendo niños, que sigan jugando.

9. Juguetes. ¿Cómo elegir un buen juguete o juego para tus hijos?

Olvídate de las recetas las recetas. Se trata de escogerlos poniéndonos en su lugar. A través de la mirada del niño, pregúntate lo siguiente: ¿qué haría con el juguete?, ¿jugará más de 20 minutos o lo aparcará en el cajón de los juguetes inservibles?, ¿será un juego versátil?, ¿podrá dejar volar su imaginación? ¿es adecuado para su edad?

10. Navidad. Jugar juntos en navidad.

La Navidad es el momento más mágico del año para los niños, la anhelan con ilusión y emoción. Sin embargo, en muchas ocasiones estas fechas se convierten en una carrera de compromisos familiares y actividades que apenas dejan tiempo para jugar de verdad. Estas navidades elige algún “día de juego”, sin compromisos, sin prisas. Disfruta con tus hijos de esos maravillosos regalos que han recibido, sin que sea una carrera de abrir cajas…disfruta de lo que hay dentro, crea con ellos tu propia historia…

Fuente:http://www.abc.es/familia. Decálogo de #JuegaConEllos de Famosa avalado por Alicia Banderas

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