Elogios que destruyen la autoestima.

Si nos centramos en los elogios que los niños pueden recibir desde su infancia, podemos encontrar 3 elogios fundamentales que creemos que fomentan la autoestima cuando, en realidad, fomentan todo lo contrario.

1. Elogias la capacidad, no el esfuerzo

Esto es un error muy grave que da lugar a muchos problemas. El trabajo duro es lo que va a contar, lo que va a influir realmente en el resultado. Aunque seas muy inteligente, si no pones esfuerzo, no lograrás nada.

¿Nunca has escuchado ese alumno que tiene capacidad para aprobar, pero no la aprovecha? La falta de esfuerzo es lo que luego vas a obtener. Siempre hay que elogiar el esfuerzo, porque si elogiamos la capacidad destruirás la autoestima.

2. Elogias de forma exagerada, sin especificar

Algunos elogios son muy exagerados. ¿Cuáles serían unos buenos ejemplos?: “eres un genio”, “eres un artista”, etcétera. Estos elogios pueden tener un efecto contraproducente en los niños y en vez de elevarles y fortalecer su autoestima, hacer todo lo contrario.Aprende a realizar elogios más realistas como “me gusta…”, “qué bien te ha quedado…”, pero no aumentes de forma artificial la autoestima del niño, porque si le dices que es un genio ¡se lo va a creer! Y esto puede provocar que deje de esforzarse.

3. Añadir más presión, no es la solución.

Cuando elogiamos, a veces metemos más presión de la que debiéramos. Si alguien piensa que somos un genio, podemos caer en la cuenta de que tenemos que siempre mantener ese estatus. El niño se verá sometido a una presión totalmente innecesaria.

Es importante que se esfuercen y se superen, pero presión no es lo mismo que motivación. Es importante que el niño se vea motivado y no presionado. ¿Estrés tan jóvenes? ¿Ansiedad?
Aunque la palabra “elogio” sea algo positivo, como vemos puede ser muy negativa si no la utilizamos como debiéramos. Aprende a elogiar de la manera correcta y piensa que, a veces, no es necesario, al menos no en exceso.
Elogia, pero elogia el esfuerzo, la superación, ¡motiva! No premies lo fácil ni exageres. Es importante que las cosas cueste lograrlas, solo así sabremos el valor que realmente tienen.

lamenteesmaravillosa

Enseñamos lo que sabemos, pero contagiamos lo que vivimos.

Reproducimos este artículo de Paty de Luque leido en Colegios creativos, que nos parece de interés:

¿Queréis cambiar el mundo? Inculcad a vuestros hijos palabras como confianza, honestidad, ACTITUD, amabilidad, responsabilidad.. y mucho mucho mucho mucho sentido del humor..

Se puede llevar a un caballo a la fuente del conocimiento, pero está claro que no se le puede obligar a beber.. y es que despertar la curiosidad y las ganas de aprender de un niño sólo se consigue desde la emoción.

Si es así, además de excelencia académica, necesitamos conocer nuestras emociones, confianza en nosotros mismos, saber escuchar y comunicarnos, iniciativa y empatía, adaptabilidad, persistencia ante las dificultades, espíritu de colaboración de equipo, habilidades para negociar.. ¿Siento, luego existo?

Descansar, coger fuerzas, hábitos, responsabilidades.. deberes sí, deberes no.. El verano es la mejor época del año para regalarles a nuestros hijos una dosis extra de refuerzo.. emocional. 

Y como suele decirse.. la emoción conduce a la acción, no?

Lo sabemos hasta la saciedad.. Evolucionamos.. Las necesidades e intereses de los niños hoy en día son totalmente diferentes a los de hace años.. por eso nos sigue fascinando salgan de la caja de Pandora interesantes y sugerentes propuestas para mejorar el ansiado equilibrio entre mente y corazón.

La razón y la pasión parecen opuestos en nuestra vida.. ¿Verdad que es muy distinto el comportamiento de un niño feliz o triste, enfadado o eufórico? ¿Emociones y pensamientos van juntos?

“El auto-conocimiento, auto-conciencia, la sensibilidad social, la empatía y la capacidad de comunicarse con éxito con los demás. Se corresponde con el corazón.” (S. Covey)

Todos nos implicamos en la vida desde las percepciones, las emociones, las sensaciones: ganas, empatía y pasión. Sólo se puede aprender, aquello que te gusta, que te apasiona, que amas.. y lo que se enseña, desde la emoción, el respeto y la alegría.. Reinventarse la vida a cada paso,  y siempre aportando.

Mi cruzada personal es demostrar a nuestros pequeños grandes valientes que tienen más capacidades y talentos que no están representados en su expediente académico, y ahí están las fuerzas, la actitud y la confianza que necesitan para ser curiosos, productivos y entusiasmarse más con lo que hacen..

“No podemos elegir muchos aspectos de nuestra vida. Pero nada ni nadie es lo bastante poderoso para impedir que escojamos nuestros pensamientos y  nuestras emociones” (G. García Márquez)

Sencillo o no, ¿por qué nos da miedo? ¿cómo se sabe si una persona es feliz? ¿estamos programados para ser felices? ¿se aprende a ser feliz? En fin.. por si acaso es cierto aquéllo de que cuando cambian las emociones cambian las conductas.. Conectar, preguntar, reír, descubrir, atreverte, disfrutar, emocionarte, probar, compartir.. lo que tú quieras.. este verano apostemos por “sentir la felicidad”.. después de todo.. quizás sea cuestión de atreverse..

Ni estadísticas ni encuestas.. “La felicidad puede estar incluso en un oscuro momento, sólo no olviden encender la luz” (Harry Potter)

Y puestos a poner deberes, me quedo con estos 20 ‘Deberes de verano para mamás y papás’ de Alba Alonso Feijoo:

1 Dale un beso a cada uno de tus hijos por la mañana y por la noche.
2 Hazles cosquillas hasta que pidan auxilio.
3 Léeles cuentos, cuéntales historias.
4 Sonríeles diariamente, incluso esos días que crees que no se lo merecen, hallarás algún instante para poder dedicarles una sonrisa.
5 Comparte con ellos algún momento de silencio, de reflexión, de calma.
6 Sé un niño otra vez un ratito cada semana (lucha de cojines, saltar en el sofá, beber al revés, ir a gatas, llenarte de barro…).
7 Haz delante de ellos llamadas importantes a personas que quieres, y díselo por teléfono.
8 Monta en bicicleta, monopatín y patinete.
9 Acaricia sus caritas mirándoles a los ojos.
10 Lee todo lo que puedas delante de ellos.
11 Baila hasta el anochecer a su lado.
12 Haz castillos de arena con fosos y pasos elevados.
13 Salta las olas de su mano.
14 Tómate un polo de hielo pero sin morderlo, saboreandolo lentamente con la lengua.
15 Deja que tus hijos te pinten las uñas por un día.
16 Acuéstate en el jardín para mirar las estrellas junto a ellos.
17 Visita un sitio nuevo cada semana, no tiene porque ser algo caro o lejano, puede ser del barrio, de tu ciudad…, y llévatelos contigo.
18 Id a algún museo que no conozcais.
19 Haz un picnic con postre de chuches en la montaña.
20 Dile a tus hijos lo mucho que les quieres cada día del verano.

Y es que el futuro y el cariño van de la mano.. de la mano de esas personas que no ven obstáculos sino retos, las que miran un desierto e imaginan un mundo… Las que saben que son humanas, que comenten errores, pero lo utilizan para crecer… Las que desean estar rodeados de los mejores y los aplauden.. Las que comparten, se enamoran de lo que les rodea, toman nota, rectifican, almacenan sensaciones, ahuyentan miedos después de plantarles cara … y avanzan sin parar. Las que crean, generan, aman.. Y las que sonríen con humildad… por encima de todo ante la adversidad..

Al final, cada uno se mira al espejo y decide si mereció o no la pena.. Yo mientras me quedo con la generosidad, la paciencia, los momentos, los sueños.. y la colección de sonrisas que nos regaláis. En el reto está la magia, no lo olvides.. Creer, querer, confiar y agradecer. Como si fuera siempre necesario y hasta imprescindible. Porque lo es. Gracias V!!

“La magia es creer en ti mismo..Si puedes hacer éso, puedes hacer que cualquier cosa suceda.” (J.W. Goethe)

 

Cómo mejorar la colaboración entre familias y profesores.

El papel del profesorado y el de las familias en la educación de los niños y niñas son complementarios y esenciales para una formación completa, tanto académica como cultural, emocional, social y en valores. Por eso es importante caminar en la misma dirección para reforzar de forma mutua lo aprendido en los dos ámbitos: el escolar y el familiar. Sin embargo, a veces unos y otros, en vez de colaborar, contribuyen a poner barreras a la comunicación y el entendimiento en la comunidad educativa.

Nos hacemos eco de este artículo publicado por aulaplaneta que consideramos de interés. En el se recopilan doce consejos para familias y profesorado que mejorarán el diálogo, promoverán una educación integral y, en definitiva, ayudarán al desempeño del niño en el centro escolar y fuera de él.

SIETE CONSEJOS PARA QUE LOS PADRES SE IMPLIQUEN

Las siguientes recomendaciones te ayudarán a lograr una relación más fluida y provechosa con el profesorado de tus hijos.

    1. Valora al profesor/a y su trabajo. Confía en sus criterios y escucha y respeta sus decisiones porque el docente es quien mejor conoce las claves del proceso de enseñanza-aprendizaje.
   2. Mantén una comunicación frecuente. Acude siempre que el profesor/a convoque una reunión y, a ser posible, dos veces por curso. Es mejor no esperar a que surjan problemas para tratarlos: si mantienes la comunicación, podréis atajarlos juntos con antelación.
    3. Recurre a su ayuda ante problemas educativos o conflictos. Si surgen dificultades con una asignatura concreta, problemas de comportamiento o conflictos, o si tienes alguna duda que necesitas solucionar, solicita un encuentro con el docente para tratar el tema, antes de tomar una decisión basada solo en la versión de tu hijo.
    4. No pongas en duda la autoridad del docente. Tu hijo debe comprender que, en el ámbito escolar, su referencia es el profesor/a y siempre debe tratarle con consideración y aceptar sus decisiones e indicaciones. Para ello, los primeros que deben respetar al docente son los padres, especialmente frente a sus hijos.
    5. Habla con tus hijos sobre el colegio. Presta atención a la actitud del niño o adolescente respecto al centro escolar, el estudio, las diferentes asignaturas etc. Es importante que estés al tanto de cómo avanza y si tiene algún problema concreto, ya sea académico o de comportamiento. Puedes utilizar estas preguntas para saber cómo le ha ido a tu hijo en el colegio: para niños de 3 a 10 años y para mayores de 10 años.
    6. Refuerza el aprendizaje. El trabajo en casa debe complementar el realizado en el centro escolar, no solo en cuanto al estudio y los deberes, sino también en la formación en valores, el interés por la cultura y el arte o el fomento de la lectura. Para ello, mantén en casa un ambiente educativo que fomente la curiosidad y la creatividad.
    7. Participa en actividades del centro escolar. Trata de participar siempre que se requiera la colaboración de los padres en celebraciones o actos especiales que se desarrollan en el entorno escolar. Al implicarte, apoyarás la labor del centro y del profesorado y mostrarás al niño que valoras su trabajo en el colegio.

CINCO RECOMENDACIONES PARA EL PROFESORADO

Es importante la aportación de los docentes para lograr una mejor comunicación con la familia del alumno. Para ello, aplica las siguientes pautas:

    8. Escucha a los padres. Ellos son quienes mejor conocen al niño, sus particularidades y sus reacciones cuando llega a casa tras el colegio. Aconséjales al respecto con tacto, pero siempre escucha primero. Considéralos tus aliados y hazles ver que son parte esencial en la educación del niño.
    9. Pregunta y muestra interés. Pregunta a los padres por cambios de comportamiento, problemas en casa que puedan motivar un descenso en el rendimiento escolar o actitudes que puedan diferir en el ámbito familiar y escolar. Cuanta más información tengas sobre el niño, mejor podrás atender a sus necesidades.
    10. Personaliza las reuniones y comunicaciones. No te limites a informar de forma general sobre los avances en el aula, sé concreto y prepárate antes de reunirte o enviar una nota informativa para ofrecer a los padres la mayor cantidad posible de datos sobre su hijo, sus dificultades y fortalezas personales.
    11. Da todas las explicaciones necesarias. Cuando tengas un encuentro con los padres, habla con sencillez y no tengas miedo de extenderte en dar indicaciones, comentar el comportamiento del niño en el aula o describir los aspectos en los que puede mejorar. Atiende a todas sus preguntas y trata de que la charla sea lo más didáctica posible para que los padres sepan cómo actuar para solucionar los problemas a los que puede enfrentarse su hijo.
    12. Habla con los padres también para reforzar comportamientos. No limites las comunicaciones con la familia a las situaciones problemáticas o negativas; es recomendable que también destaques los aspectos positivos o las mejoras que ha experimentado el niño.