Guía para madres y padres con hijas adolescentes que sufren violencia de género.

Fruto de la experiencia vivida durante dos años en el programa de Atención Psicológica a Mujeres Menores de Edad Víctimas de Violencia de Género del IAM, (Instituto andaluz de la Mujer) y especiguia violenciaalmente en los grupos de apoyo a las familias, donde se detectó la demanda de formación, de apoyo y de orientación ante un problema que les resultaba totalmente nuevo y desconocido. Sus dudas, sus miedos, sus experiencias… han servido de base para realizar una guía sistematizada que pretende convertirse en una herramienta para ayudar a otras familias a afrontar la violencia de género que sufren sus hijas, así como servir de apoyo a profesionales que trabajen en este ámbito.    Acceso al recurso

Seis sencillos consejos para fomentar el sentido de la responsabilidad en tus hijos e hijas.

Desde Aulaplaneta, nos hacemos eco de este artículo para fomentar la responsabilidad en nuestros hijos e hijas.

La responsabilidad es una de las claves para que tus hijos afronten bien el día a día del curso y las obligaciones escolares, pero la educación en este ámbito debe comenzar y potenciarse en casa. Fomentar la responsabilidad es una tarea a largo plazo que se construye con pequeños pasos, hasta conseguir que tus hijos aprendan valores esenciales no solo para su formación sino también para su vida diaria, como el compromiso, el esfuerzo, la paciencia o la capacidad de superación. Te damos algunos consejos para lograrlo.

6 CONSEJOS PARA QUE TU HIJO SEA MÁS RESPONSABLE

Para fomentar la responsabilidad hay que trabajar diversas habilidades como la perseverancia, la asunción de tareas, el pensamiento crítico, la capacidad para tomar decisiones, la motivación o la organización del propio tiempo. Para ello:

1. Dale cierta independencia en el día a día. La responsabilidad está muy relacionada con la autonomía y con la capacidad de desenvolverse por uno mismo. Por ejemplo, dar una pequeña asignación de fin de semana y dejar que el propio niño la administre es una buena manera de que comprenda cuánto valen las cosas o descubra las ventajas de ahorrar.

2. Deja que decida. Hay muchos ámbitos en los que puedes ir animando a tus hijos a que elijan, aunque sea con tu ayuda y supervisión: la ropa que llevan, los libros que leen, los juegos que más les gustan o las actividades extraescolares que prefieren practicar. Y, siempre que sea posible, deja que asuma las consecuencias de sus decisiones, sean acertadas o erróneas.

3. Asígnale tareas en casa. Ocuparse de recoger sus juguetes y ordenar su cuarto, preparar los libros para el colegio cada mañana, hacer la cama o lavarse las manos antes de comer y los dientes después pueden ser actividades de las que tenga que responsabilizarse por sí mismo, sin necesidad de que debas recordárselo. De este modo aprenderá además a organizar su tiempo para cumplir con sus obligaciones y disfrutar del resto de la jornada. Aquí puedes ver las tareas adecuadas para cada edad y algunos consejos para conseguir que las realicen o colaboren en ellas.

4. Sé un ejemplo. Es importante que tu hijo aprenda lo que implica la responsabilidad de forma práctica, por observación e imitación. Por eso resulta fundamental que como padre o madre des ejemplo y asumas tus propias responsabilidades y le expliques a tu hijo por qué lo haces así.

5. Ayúdale a pensar por sí mismo. En vez de decirle directamente qué tiene que hacer, fomenta su pensamiento lógico y su capacidad de solucionar problemas o situaciones difíciles mediante el razonamiento. Para enseñar a tu hijo a ser responsable debes hacerle ver las ventajas de la responsabilidad y animarle a que comprenda que de ese modo conseguirá el resultado que se propone. En último término, se trata de que el niño actúe de forma correcta y sea responsable porque quiere serlo, no porque se le ordene.

6. Reconoce sus logros. Mantente firme si no cumple sus obligaciones y ayúdale cuando se equivoque o flaquee, pero no olvides apreciar sus méritos. De este modo le harás ver lo que ha conseguido gracias a su compromiso y su actitud responsable.

VENTAJAS DE LA RESPONSABILIDAD

La responsabilidad afecta de manera muy positiva a la construcción de la propia identidad, la autoestima, la autonomía y la independencia. El niño se siente útil porque aporta su esfuerzo y sus habilidades en el ámbito familiar, y lo mismo sucede en el centro escolar. Además, la responsabilidad es clave para conseguir que tu hijo se convierta en un buen estudiante, ya que le ayudará a que se esfuerce y trabaje por la mera satisfacción personal, para aprender y porque sabe que es su deber, no porque le obligues a ello.

 

¿Quieres que los niños te hagan caso?

¿Por qué cuesta tanto que los niños hagan caso? Quizás nuestro lenguaje influye en no conseguir la respuesta esperada . Hoy os compartimos una reflexión sobre las principales estrategias de comunicación que podríamos usar para que los niños y las niñas colaboren.

Lo que no es adecuado hacer:

1.- Reproches y acusaciones.

“¡He vuelto a encontrar huellas por toda la puerta! ¿Por qué tienes que  ensuciarla? Y en cualquier caso, ¿cuántas veces tendré que decirte que uses el pomo? Tu problema es que no me escuchas.”

2.- Insultos.

“¡Hay que ser un marrano para tener la habitación tan sucia!”

“Hoy estamos bajo cero y tú te pones una chaqueta de entretiempo. ¿Cómo puedes ser tan memo?¡Mira que llegas a hacer idioteces!”

3.- Amenazas.

“Si no has terminado de vestirte, cuando cuente hasta tres, me iré sin ti.”

4.- Órdenes.

“Quiero que limpies tu habitación ahora mismo”

“Ayúdame a entrar los paquetes. ¡Venga, date prisa!”

5.- Sermones moralizantes.

“¿Te parece bonito lo que has hecho, arrancarme el libro de las manos? Veo que no has comprendido la importancia de tener buenos modales. Lo que intento inculcarte es que si pretendes que los demás sean educados contigo, tú a cambio habrás de ser educado con ellos. No te gustaría que quitasen así tus juguetes, ¿verdad?. Pues procura ser respetuoso con las cosas ajenas.”

6.- Advertencias.

“¡Cuidado, no te quemes!”

“Si  no andas con ojo te atropellará un coche.”

“¡No te subas a ese árbol! ¿Es que quieres caerte?”

“Ponte la chaqueta o pillarás un resfriado”

7.- Victimismo.

“Ya veréis cuando tengáis hijos propios. Entonces sabréis lo que es la crispación”

“¿Ves estas canas? Pues las tengo por tu culpa.”

8.- Comparaciones.

“¿Por qué no te parecerás más a tu hermano? Él siempre acaba sus trabajos con antelación”.

“¿Por qué no vistes como Julio? Va siempre limpio… es un placer mirarle”.

9.- Sarcasmos.

“¿Sabías que tienes un control mañana y te has dejado el libro en escuela? ¡Qué espabilado! Es todo un alarde de inteligencia”.

“¿Esta es tu letra? Quizá tu profesor sabe leer chino; yo, no”.

10.- Profecías.

“Si continúas siendo tan egoísta, nadie querrá jugar contigo. A este paso vas a quedarte sin amigos”.

Está claro que ni los reproches, insultos, amenazas, órdenes, sermones moralizantes, advertencias, victimismos, comparaciones, sarcasmos o profecías invitan a colaborar.

Existen alternativas. Hay maneras de hacer que propician la colaboración de nuestros hijos sin menoscabar su autoestima ni dejarles secuelas de sentimientos nocivos. Y os damos 5 pistas para conseguirlo:

Técnicas de comunicación positiva:

1. DESCRIBIR.

Es difícil actuar correctamente cuando sacan a relucir nuestros defectos. Es más fácil concentrarse en el problema cuando se limitan a describírnoslo.

Cuando los adultos describen el problema, dan a sus hijos la oportunidad de entender por sí mismos lo que hay que hacer.

Tendemos muchas veces a usar con nuestro lenguaje generalidades tipo “Todo está hecho un desastre” cuando lo que nosotros queremos es decir “La habitación está muy desordenada, la ordenamos”. Las generalidades no son alentadoras,  mientras que si nos ceñimos a los hechos concretos es mucho más fácil llevar a la acción.

2.  DAR INFORMACIÓN

La información es mucho más fácil de aceptar que una acusación. Cuando a los niños se les da información precisa, los niños suelen saber de un modo automático cómo han de actuar.

Veamos un ejemplo:

    C.Negativa ” ¿Cuántas veces tendré que decirte que apagues la luz al salir del baño?.
    C.Positiva” La luz del cuarto de baño está encendida”.

3. EXPRESARSE SUCINTAMENTE.

Es necesario expresarse con pocas palabras para propiciar la colaboración. Hay contraste entre una larga parrafada y tres palabras bien dichas, por ejemplo. En este caso “menos es más”.A los niños les disgustan los discursos, los sermones y las explicaciones largas. Para ellos, cuanto más breve sea el recordatorio mucho mejor.

Veamos un ejemplo:

    C.Negativa: ” Niños os he pedido una y otra vez que os pongáis el pijama y lo único que he conseguido es que os quedéis aquí haciendo el payaso os habéis comprometido a poneros el pijama antes de ver la televisión y no veo el menor indicio de que vayáis a cumplir vuestra promesa”.
    C.Positiva: ” Niños, los pijamas”

4. COMENTAR LOS PROPIOS SENTIMIENTOS.

Los hijos tienen derecho a conocer los verdaderos sentimientos de los padres. Al describírselos, seremos honestos si necesidad de herirles. Cuando más efectivos resultan los adultos es cuando hablan sólo de lo que sienten. Es importante hablar en primera persona. Es posible colaborar con alguien que expresa irritación o enfado, siempre que no nos ataque a nosotros.

Veamos un ejemplo:

      C.Negativa: “Para ya eres un pesado”
     C.Positiva: “No me gusta que me interrumpas mientras estoy hablando con alguien”.

5. ESCRIBIR UNA NOTA.

Algunas veces, nada de lo que digamos será tan concluyente como una frase escrita.

Veamos un ejemplo:

    Imaginad que no queréis que los niños vean la televisión hasta que hayan hecho los deberes, podemos enganchar un post-it en la televisión que ponga: ” ANTES DE ENCENDERME , PIENSA ” ¿HE TERMINADO LOS DEBERES? “.

Fuente: Cuentosparacrecer.