Decálogo del Respeto

  1. Respetar a una persona es tratarla como se merece, de acuerdo a su dignidad de ser humano (todos somos iguales en este sentido), y a la posición que ocupa en una colectividad.
  2. Vivir los buenos modales, y las normas de educación son señales claras de respeto a los demás.
  3. El respeto implica no apropiarse de ideas ajenas, lo cual sería un robo; también reconocer los méritos de los demás, sin apropiarse del éxito ajeno, lo cual es otra injusticia.
  4. El respeto implica valorar a cada persona, su fama, su tiempo y sus pertenencias.
  5. Cuando no se puede hablar bien de una persona es mejor callar. Evite juzgarla, si no tiene obligación de ello.
  6. La murmuración destruye el ambiente de trabajo, pues daña las relaciones interpersonales. No inicie ni propague chismes bajo ninguna excusa.
  7. El respeto es también tolerancia. Es decir no atropellar a otras personas y valorar las diferencias. Pero hable claro de sus ideas.
  8. La cortesía, la amabilidad, el agradecimiento, la puntualidad, las caras amables… son formas de mostrar respeto.
  9. Separar los hechos de las personas está en la raíz del auténtico respeto: la conducta inapropiada se debe corregir; en cambio a las personas se les comprende.
  10. Valentía para expresar y defender las ideas propias. Respeto y consideración por las ideas ajenas. El equilibrio entre estas dos posturas es señal de madurez.

Del Libro “Trabajar Bien, Vivir Mejor”
Autor Regino Navarro Ribera.

Resiliencia, la clave para superar las adversidades.

¿Por qué algunas personas no se quiebran ante las contradicciones y adversidades? ¿Qué hace que unas personas superen con mayor facilidad situaciones críticas? ¿Por qué algunos desarrollan una actitud positiva frente al estrés y la presión? Recientes estudios parecen tener la respuesta: la Resiliencia.

La etimología de la palabra es el mejor punto de partida. ‘Resiliencia’ tiene su raíz en la palabra latina ‘resilio‘ que significa rebotar o volver atrás. El término, “en el ámbito de la física, alude a la capacidad que tienen algunos metales de recuperar su estructura luego de una deformación. Así como los metales más rígidos, las personas también tenemos la posibilidad de recuperar nuestro estado.”

¿Qué es la resiliencia?
Se trata de un concepto más bien nuevo pero en realidad su significado siempre ha existido. Es la resistencia para afrontar la adversidad, junto a la capacidad de salir resilenciafortalecido del conflicto.

La psiquiatra Rafaela Santos, presidenta del Instituto Español de Resiliencia  y autora de «Levantarse y luchar» Editorial Conecta, señala que en la actualidad “esta capacidad natural del ser humano podría ser la clave para salir airosos de las inevitables crisis vitales. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos.”

La vida es una sucesión de experiencias con subidas y bajadas, cada uno de esos momentos requieren de nuestra adaptación, pues de no saber adaptarse, puede ser más perjudicial que las propias causas. Por eso, la resiliencia se encarga de ayudarnos a rescatar el lado positivo de la derrota, aprender de ella y convertirla en oportunidad. Capacidad que cobra gran importancia en mundo como en el que vivimos: vertiginoso, competitivo, cargado de tensiones y desafíos laborales, personales y familiares.

La resiliencia en la educación de los hijos
La resiliencia es una lección imperante en la educación de los hijos, la cual se basa en valores y virtudes como la fortaleza,  voluntad, autoestima y formación del carácter.
Es una tarea que los padres deben iniciar en las primeras edades y así sacar mayor provecho de la plasticidad neuronal, que es la capacidad del cerebro humano para adaptarse a los cambios; la cual, siendo viable y posible en la adultez, sus beneficios se potencian cuando comienzan desde la infancia.

12 Consejos para ser resilientes

Como norma general, la especialista señala que “las áreas en las que se trabaja para superar el trauma son cuatro: la aceptación de la realidad, la adaptación o reformulación de la vida tras el trauma, la construcción de una red social de apoyo y la búsqueda de un sentido o propósito en la vida.”

Por ello, la doctora Santos propone 12 consejos sencillos para que la sobrecarga laboral y la presente en otros ámbitos de la vida no anulen las posibilidades de vivir con plenitud el día a día:

1. Reflexiona sobre qué es lo que de verdad te importa y vuelve a orientarte a tus objetivos vitales.
2. Desconecta al llegar a casa para conectar con tu familia o amigos.
3. Proponte pistas de frenado auténticas cada fin de semana para regular el estrés y mantener las amistades.
4. No admitas en tu vida las quejas. Son improductivas y pierde calidad tu personalidad.
5. Enfócate en el área de influencia en vez de en el área de preocupación para eliminar cuanto antes los conflictos.
6. Aprende a sonreír y manejar la comunicación asertiva y no violenta ante los conflictos.
7. No te dejes invadir por la inmediatez. Vivir pendiente de los mensajes va en detrimento de la calidad de vida personal y laboral.
8. Crea un espacio de paz donde poder pensar y recuperar tus coordenadas vitales ante la prisa y el estrés.
9. Evita las discusiones mediante inteligencia emocional: inteligencia para saber a dónde voy y empatía para entender al otro.
10. Mantén la forma física: alimentación sana, sueño adecuado y hacer ejercicio con regularidad.
11. Practica la ‘ecología informativa’: no difundas malas noticias gratuitamente.
12. Dedica tiempo a tus amigos de siempre y cultiva tus aficiones.

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